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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Marcos 8 — La Traducción Mister

1
Ἐν ἐκείναις ταῖς ἡμέραις πάλιν πολλοῦ ὄχλου ὄντος καὶ μὴ ἐχόντων τί φάγωσιν, προσκαλεσάμενος τοὺς μαθητὰς λέγει αὐτοῖς·
En aquellos días, habiendo otra vez una gran multitud y no teniendo qué comer, llamó a los discípulos y les dice:nota
2
Σπλαγχνίζομαι ἐπὶ τὸν ὄχλον ὅτι ἤδη ἡμέραι τρεῖς προσμένουσίν μοι καὶ οὐκ ἔχουσιν τί φάγωσιν·
«Me mueve la compasión por la multitud, porque ya llevan tres días junto a mí y no tienen qué comer;nota
3
καὶ ἐὰν ἀπολύσω αὐτοὺς νήστεις εἰς οἶκον αὐτῶν, ἐκλυθήσονται ἐν τῇ ὁδῷ· καί τινες αὐτῶν ἀπὸ μακρόθεν ἥκασιν.
y si los despido a sus casas sin comer, desfallecerán en el camino —y algunos de ellos han venido de lejos».nota
4
καὶ ἀπεκρίθησαν αὐτῷ οἱ μαθηταὶ αὐτοῦ ὅτι Πόθεν τούτους δυνήσεταί τις ὧδε χορτάσαι ἄρτων ἐπʼ ἐρημίας;
Y sus discípulos le respondieron: «¿De dónde podrá alguien sacar pan para saciar a esta gente, aquí en un lugar despoblado?».nota
5
καὶ ἠρώτα αὐτούς· Πόσους ἔχετε ἄρτους; οἱ δὲ εἶπαν· Ἑπτά.
Y les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?». Y ellos dijeron: «Siete».nota
6
καὶ παραγγέλλει τῷ ὄχλῳ ἀναπεσεῖν ἐπὶ τῆς γῆς· καὶ λαβὼν τοὺς ἑπτὰ ἄρτους εὐχαριστήσας ἔκλασεν καὶ ἐδίδου τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ ἵνα παρατιθῶσιν καὶ παρέθηκαν τῷ ὄχλῳ.
Y manda a la multitud reclinarse en el suelo; y tomando los siete panes, dio gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran —y ellos los sirvieron a la multitud.nota
7
καὶ εἶχον ἰχθύδια ὀλίγα· καὶ εὐλογήσας αὐτὰ εἶπεν καὶ ταῦτα παρατιθέναι.
Y tenían unos pocos pescaditos; y habiéndolos bendecido, dijo que sirvieran también estos.nota
8
καὶ ἔφαγον καὶ ἐχορτάσθησαν, καὶ ἦραν περισσεύματα κλασμάτων ἑπτὰ σπυρίδας.
Y comieron y quedaron saciados; y recogieron siete espuertas de pedazos sobrantes.nota
9
ἦσαν δὲ ὡς τετρακισχίλιοι. καὶ ἀπέλυσεν αὐτούς.
Y eran como cuatro mil. Y los despidió.nota
10
καὶ εὐθὺς ἐμβὰς εἰς τὸ πλοῖον μετὰ τῶν μαθητῶν αὐτοῦ ἦλθεν εἰς τὰ μέρη Δαλμανουθά.
Y enseguida subió a la barca con sus discípulos y vino a la comarca de Dalmanuta.nota
11
Καὶ ἐξῆλθον οἱ Φαρισαῖοι καὶ ἤρξαντο συζητεῖν αὐτῷ, ζητοῦντες παρʼ αὐτοῦ σημεῖον ἀπὸ τοῦ οὐρανοῦ, πειράζοντες αὐτόν.
Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, buscando de él una señal del cielo, para ponerlo a prueba.nota
12
καὶ ἀναστενάξας τῷ πνεύματι αὐτοῦ λέγει· Τί ἡ γενεὰ αὕτη ζητεῖ σημεῖον; ἀμὴν λέγω ὑμῖν εἰ δοθήσεται τῇ γενεᾷ ταύτῃ σημεῖον.
Y gimiendo desde lo hondo de su espíritu, dice: «¿Por qué busca señal esta generación? De cierto les digo: si se le da señal a esta generación…».nota
13
καὶ ἀφεὶς αὐτοὺς πάλιν ἐμβὰς ἀπῆλθεν εἰς τὸ πέραν.
Y dejándolos, subió otra vez y se fue a la otra orilla.nota
14
Καὶ ἐπελάθοντο λαβεῖν ἄρτους, καὶ εἰ μὴ ἕνα ἄρτον οὐκ εἶχον μεθʼ ἑαυτῶν ἐν τῷ πλοίῳ.
Y se habían olvidado de llevar panes; y no tenían nada consigo en la barca salvo un solo pan.nota
15
καὶ διεστέλλετο αὐτοῖς λέγων· Ὁρᾶτε, βλέπετε ἀπὸ τῆς ζύμης τῶν Φαρισαίων καὶ τῆς ζύμης Ἡρῴδου.
Y les iba ordenando, diciendo: «Miren —cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes».nota
16
καὶ διελογίζοντο πρὸς ἀλλήλους ὅτι ἄρτους οὐκ ἔχουσιν.
Y discutían unos con otros porque no tenían panes.nota
17
καὶ γνοὺς λέγει αὐτοῖς· Τί διαλογίζεσθε ὅτι ἄρτους οὐκ ἔχετε; οὔπω νοεῖτε οὐδὲ συνίετε; πεπωρωμένην ἔχετε τὴν καρδίαν ὑμῶν;
Y dándose cuenta, les dice: «¿Por qué discuten porque no tienen panes? ¿Todavía no perciben ni entienden? ¿Tienen endurecido el corazón?nota
18
ὀφθαλμοὺς ἔχοντες οὐ βλέπετε καὶ ὦτα ἔχοντες οὐκ ἀκούετε; καὶ οὐ μνημονεύετε,
Teniendo ojos, ¿no ven? Y teniendo oídos, ¿no oyen? ¿Y no se acuerdan—nota
19
ὅτε τοὺς πέντε ἄρτους ἔκλασα εἰς τοὺς πεντακισχιλίους, πόσους κοφίνους κλασμάτων πλήρεις ἤρατε; λέγουσιν αὐτῷ· Δώδεκα.
cuando partí los cinco panes para los cinco mil, cuántas cestas de mano llenas de pedazos recogieron?». Le dicen: «Doce».nota
20
ὅτε καὶ τοὺς ἑπτὰ εἰς τοὺς τετρακισχιλίους, πόσων σπυρίδων πληρώματα κλασμάτων ἤρατε; καὶ λέγουσιν αὐτῷ· Ἑπτά.
«Y cuando partí los siete para los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de pedazos recogieron?». Y le dicen: «Siete».nota
21
καὶ ἔλεγεν αὐτοῖς· Οὔπω συνίετε;
Y les decía: «¿Todavía no entienden?».nota
22
Καὶ ἔρχονται εἰς Βηθσαϊδάν. καὶ φέρουσιν αὐτῷ τυφλὸν καὶ παρακαλοῦσιν αὐτὸν ἵνα αὐτοῦ ἅψηται.
Y llegan a Betsaida. Y le traen un ciego y le ruegan que lo toque.nota
23
καὶ ἐπιλαβόμενος τῆς χειρὸς τοῦ τυφλοῦ ἐξήνεγκεν αὐτὸν ἔξω τῆς κώμης, καὶ πτύσας εἰς τὰ ὄμματα αὐτοῦ, ἐπιθεὶς τὰς χεῖρας αὐτῷ, ἐπηρώτα αὐτόν· Εἴ τι βλέπεις;
Y tomando de la mano al ciego, lo sacó fuera de la aldea; y habiendo escupido en sus ojos y puesto las manos sobre él, le preguntaba: «¿Ves algo?».nota
24
καὶ ἀναβλέψας ἔλεγεν· Βλέπω τοὺς ἀνθρώπους ὅτι ὡς δένδρα ὁρῶ περιπατοῦντας.
Y alzando la vista, decía: «Veo a las personas —porque los veo como árboles, andando».nota
25
εἶτα πάλιν ἐπέθηκεν τὰς χεῖρας ἐπὶ τοὺς ὀφθαλμοὺς αὐτοῦ, καὶ διέβλεψεν καὶ ἀπεκατέστη καὶ ἐνέβλεπεν τηλαυγῶς ἅπαντα.
Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos; y miró con fijeza, y quedó restablecido, y veía todo con claridad, hasta lo lejos.nota
26
καὶ ἀπέστειλεν αὐτὸν εἰς οἶκον αὐτοῦ λέγων· Μηδὲ εἰς τὴν κώμην εἰσέλθῃς.
Y lo envió a su casa, diciendo: «Ni siquiera entres en la aldea».nota
27
Καὶ ἐξῆλθεν ὁ Ἰησοῦς καὶ οἱ μαθηταὶ αὐτοῦ εἰς τὰς κώμας Καισαρείας τῆς Φιλίππου· καὶ ἐν τῇ ὁδῷ ἐπηρώτα τοὺς μαθητὰς αὐτοῦ λέγων αὐτοῖς· Τίνα με λέγουσιν οἱ ἄνθρωποι εἶναι;
Y salió Jesús, y sus discípulos, hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino iba preguntando a sus discípulos, diciéndoles: «¿Quién dice la gente que soy yo?».nota
28
οἱ δὲ εἶπαν αὐτῷ λέγοντες ὅτι Ἰωάννην τὸν βαπτιστήν, καὶ ἄλλοι Ἠλίαν, ἄλλοι δὲ ὅτι εἷς τῶν προφητῶν.
Y ellos le dijeron: «Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, uno de los profetas».nota
29
καὶ αὐτὸς ἐπηρώτα αὐτούς· Ὑμεῖς δὲ τίνα με λέγετε εἶναι; ἀποκριθεὶς ὁ Πέτρος λέγει αὐτῷ· Σὺ εἶ ὁ χριστός.
Y él les preguntó: «Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?». Pedro responde y le dice: «Tú eres el Cristo».nota
30
καὶ ἐπετίμησεν αὐτοῖς ἵνα μηδενὶ λέγωσιν περὶ αὐτοῦ.
Y los reprendió, para que no dijeran a nadie acerca de él.nota
31
Καὶ ἤρξατο διδάσκειν αὐτοὺς ὅτι δεῖ τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου πολλὰ παθεῖν καὶ ἀποδοκιμασθῆναι ὑπὸ τῶν πρεσβυτέρων καὶ τῶν ἀρχιερέων καὶ τῶν γραμματέων καὶ ἀποκτανθῆναι καὶ μετὰ τρεῖς ἡμέρας ἀναστῆναι·
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre tenía que padecer mucho y ser rechazado por los ancianos y los sacerdotes principales y los escribas, y ser muerto, y después de tres días levantarse.nota
32
καὶ παρρησίᾳ τὸν λόγον ἐλάλει. καὶ προσλαβόμενος ὁ Πέτρος αὐτὸν ἤρξατο ἐπιτιμᾶν αὐτῷ.
Y hablaba la palabra abiertamente. Y Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo.nota
33
ὁ δὲ ἐπιστραφεὶς καὶ ἰδὼν τοὺς μαθητὰς αὐτοῦ ἐπετίμησεν Πέτρῳ καὶ λέγει· Ὕπαγε ὀπίσω μου, Σατανᾶ, ὅτι οὐ φρονεῖς τὰ τοῦ θεοῦ ἀλλὰ τὰ τῶν ἀνθρώπων.
Pero volviéndose y viendo a sus discípulos, reprendió a Pedro y dice: «Ponte detrás de mí, Satanás —porque no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres».nota
34
Καὶ προσκαλεσάμενος τὸν ὄχλον σὺν τοῖς μαθηταῖς αὐτοῦ εἶπεν αὐτοῖς· Εἴ τις θέλει ὀπίσω μου ἐλθεῖν, ἀπαρνησάσθω ἑαυτὸν καὶ ἀράτω τὸν σταυρὸν αὐτοῦ καὶ ἀκολουθείτω μοι.
Y llamando a sí a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «Si alguien quiere venir detrás de mí, reniéguese de sí mismo y tome su cruz y sígame.nota
35
ὃς γὰρ ἐὰν θέλῃ τὴν ψυχὴν αὐτοῦ σῶσαι ἀπολέσει αὐτήν· ὃς δʼ ἂν ἀπολέσει τὴν ψυχὴν αὐτοῦ ἕνεκεν ἐμοῦ καὶ τοῦ εὐαγγελίου σώσει αὐτήν.
Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y de las buenas nuevas la salvará.nota
36
τί γὰρ ὠφελεῖ ἄνθρωπον κερδῆσαι τὸν κόσμον ὅλον καὶ ζημιωθῆναι τὴν ψυχὴν αὐτοῦ;
Porque ¿de qué le aprovecha a una persona ganar el mundo entero y perder su vida?nota
37
τί γὰρ δοῖ ἄνθρωπος ἀντάλλαγμα τῆς ψυχῆς αὐτοῦ;
Porque ¿qué podría dar una persona a cambio de su vida?nota
38
ὃς γὰρ ἐὰν ἐπαισχυνθῇ με καὶ τοὺς ἐμοὺς λόγους ἐν τῇ γενεᾷ ταύτῃ τῇ μοιχαλίδι καὶ ἁμαρτωλῷ, καὶ ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου ἐπαισχυνθήσεται αὐτὸν ὅταν ἔλθῃ ἐν τῇ δόξῃ τοῦ πατρὸς αὐτοῦ μετὰ τῶν ἀγγέλων τῶν ἁγίων.
Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles».nota
Versículos 1–10 · σπυρίδας…κοφίνους spyridas…kophinous — dos multiplicaciones, dos palabras distintas para cesta, y ningún Evangelio las confunde jamás

Lo más útil que se puede saber de este capítulo es que los cuatro mil y los cinco mil se cuentan con vocabulario distinto, a propósito, y que esa diferencia es lo que da sentido al interrogatorio de los vv. 19–21. Las doce cestas sobrantes de los cinco panes (6:43, ya en estas páginas) son kophinoi —la cesta de mano pequeña y resistente en la que un viajero judío llevaba su propia comida, tan reconocible que los satiristas romanos se burlaban de ella como equipo judío corriente. Las siete de aquí son spyrides —una espuerta grande de provisiones, sin marca étnica alguna, del tamaño en que se puede descolgar a un hombre adulto por la muralla de una ciudad, que es exactamente lo que el libro de Hechos hace después con una (Hechos 9:25, todavía no en estas páginas). Buscadas en todo el Nuevo Testamento griego, las dos palabras no intercambian su lugar ni una sola vez. Kophinos está en seis versículos y todos son los cinco mil y sus doce —en Mateo, en Marcos, en Lucas y en Juan, cuatro escritores contando una misma comida. Spyris está en cinco, y cuatro son los cuatro mil y sus siete; el quinto es la muralla de Damasco. Dos multiplicaciones, dos recipientes, y ni un solo desliz en todo el Nuevo Testamento. Esta traducción también los mantiene aparte en español: cestas de mano en el v. 19, espuertas en los vv. 8 y 20.

«Me mueve la compasión» (v. 2) es uno de exactamente dos lugares del Nuevo Testamento donde Jesús dice este verbo de sí mismo en primera persona —y el otro es el relato de Mateo de esta misma comida (Mateo 15:32, ya en estas páginas), con las palabras idénticas. En todos los demás lugares el verbo se narra de él desde fuera: en la multiplicación de los cinco mil, Marcos informa que se conmovió por una multitud como ovejas sin pastor (6:34). Splanchnizomai está construido sobre splanchna, las entrañas —el mundo antiguo situaba el sentimiento fuerte en el vientre y no en el corazón, de modo que esto no es un sentimiento decoroso sino algo sentido en el cuerpo, y la frase que le sigue trata de gente que desfallece en un camino.

Dos palabras distintas de gracia se dicen sobre esta misma comida, con dos versículos de diferencia, y esta traducción las mantiene distintas: Jesús dio gracias sobre los panes (v. 6, eucharistēsas) y bendijo los pescados (v. 7, eulogēsas). En la primera multiplicación fue la palabra de bendición sobre el pan (6:41, ya en estas páginas); en la última cena de este Evangelio será la de bendición sobre el pan y la de acción de gracias sobre la copa (14:22–23, todavía no en estas páginas). El vocabulario se mueve; el gesto cuádruple —tomó, bendijo o dio gracias, partió, dio— no.

Dalmanuta (v. 10) se nombra una vez en el Nuevo Testamento y en ningún otro lugar de él, y nadie sabe dónde estaba. El relato de Mateo de la misma travesía desembarca en cambio en «Magadán» (Mateo 15:39, ya en estas páginas) —también un nombre que aparece exactamente una vez en el Nuevo Testamento y nunca más. Dos Evangelios, una travesía, dos topónimos que aparecen cada uno exactamente una vez en todo el Nuevo Testamento y que jamás se han identificado con seguridad sobre el terreno. A los copistas esto les resultó tan incómodo como a los lectores modernos. En Mateo 15:39 la reparación es visible en el aparato con el que trabaja esta traducción: una rama posterior de manuscritos sustituye el desconocido Magadán por Magdala, un pueblo que ciertamente existió. Se informa de que la Dalmanuta de Marcos atrajo el mismo tipo de sustitución, aunque esa no aparece en el aparato que esta traducción lee. En cualquier caso, esta traducción imprime lo que imprime su texto fuente y no ordena la geografía.

El capítulo abre «en aquellos días», sin intervalo declarado —el capítulo anterior dejó a Jesús en la Decápolis gentil (7:31, ya en estas páginas) y la narración no lo ha movido desde entonces, que es toda la base de la lectura corriente de que esta segunda multitud es gentil. Marcos mismo nunca lo dice. La lectura es una inferencia a partir de dónde quedó parado el relato, no una afirmación que el texto haga; el único detalle que Marcos da de la multitud es que algunos habían venido de lejos.

Versículos 11–13 · εἰ δοθήσεται ei dothēsetai — una frase que se corta, y que significa lo contrario de lo que dice

El versículo 12 no termina, y esta traducción no lo termina por él. El griego dice, palabra por palabra: «De cierto les digo, SI se dará señal a esta generación» —y se detiene. No es un texto dañado ni una pregunta. Es un juramento hebreo, trasladado al griego intacto: una autoimprecación cuya segunda mitad queda sin decir porque pronunciarla sería llamar sobre sí el castigo. La forma completa corre que Dios me haga esto y aquello SI hago tal cosa —de modo que la cláusula «si» sola funciona como la negación más fuerte posible. La misma construcción está detrás del propio juramento de Dios en el Salmo 95:11, donde el hebreo dice literalmente «im yevo’un —SI entrarán en mi reposo» y el sentido que todo el mundo lee en él es «NO entrarán» (todavía no en estas páginas). Lo que Jesús quiere decir es llanamente claro: no viene ninguna señal. Lo que de hecho dice es una frase rota, y la rotura es su fuerza.

Los trece testigos de los dos estantes lo alisan en una negación corriente, cosa defendible con un modismo y que también pierde toda la textura. La KJV y la ASV inglesas leen, palabra por palabra, «There shall no sign be given unto this generation»; la GNV reordena las mismas palabras, «a sign shall not be given unto this generation», y la DRB lee «a sign shall not be given to this generation»; la NIV tiene «no sign will be given to it»; la NWT 1984 «No sign will be given to this generation»; y en español la RV 1909 lee «no se dará señal á esta generación» junto a la RV60, «no se dará señal a esta generación». La TLB abandona la frase por completo por «Certainly not. How many more miracles do you people need?», que es una paráfrasis del sentido sin nada de la redacción. ⭐ Un pequeño testimonio de cómo se leyó el griego: la NWT 1984 imprime «Truly I say» sin «to you» —siguiendo una edición crítica temprana que omitía el pronombre, una división genuina de los manuscritos registrada en el aparato con el que trabaja esta traducción.

La versión de Mateo de esta negativa conserva una excepción; la de Marcos no tiene ninguna. En Mateo 16:4 (ya en estas páginas) la respuesta es «no se le dará señal SALVO la señal de Jonás». Marcos deja la negativa absoluta, sin nada reservado para después. Es una diferencia real entre los dos Evangelios, no una elección de traductor, y vale la pena notar en qué dirección corre: la forma más corta y más dura es la de Marcos.

«Gimiendo desde lo hondo de su espíritu» (v. 12) vierte anastenaxas, un compuesto que aparece exactamente una vez en todo el Nuevo Testamento —aquí. El verbo simple significa gemir; el prefijo significa hacia arriba, el sonido que sube desde el fondo. Un capítulo antes «suspiró» sobre un hombre sordo con una palabra distinta y más simple (7:34, ya en estas páginas). Marcos recurre al compuesto más pesado una sola vez, y no es por un hombre que sufre sino por una exigencia de pruebas.

Versículos 14–21 · τῆς ζύμης Ἡρῴδου tēs zymēs Hērōdou — la levadura de Herodes, un corazón endurecido, y una pregunta sin respuesta

«La levadura de Herodes» (v. 15) es solo de Marcos; los otros Evangelios nombran cada uno un segundo partido distinto. El relato de Mateo de esta misma advertencia dice «la levadura de los fariseos y de los saduceos» (Mateo 16:6, ya en estas páginas, y repetido en 16:11–12, donde Mateo añade su propia explicación de que la levadura significa su ENSEÑANZA). Lucas tiene «la levadura de los fariseos, que es hipocresía» (Lucas 12:1, todavía no en estas páginas). Tres Evangelios, tres cosas distintas emparejadas con los fariseos —un partido religioso rival, una dinastía política y un vicio con nombre— y solo Marcos deja la figura sin explicar. No dice qué representa la levadura, y los discípulos, ocupados contando panes, no preguntan.

La levadura en este vocabulario no es una palabra neutra para el fermento. Es la cosa pequeña y escondida que cambia toda la masa, que es por lo que Pablo puede decir «un poco de levadura leuda toda la masa» dos veces, en dos cartas (1 Corintios 5:6 y Gálatas 5:9, ninguna todavía en estas páginas), y por lo que la Pascua exige sacarla enteramente de la casa.

«Les iba ordenando» (v. 15) es el mismo verbo que este Evangelio ya ha usado tres veces, y todas las otras son una orden de callar. A Jairo y a su esposa se les ordena no decirlo a nadie (5:43); a la multitud de la Decápolis se le ordena no decirlo a nadie, dos veces en un solo versículo (7:36, ambas ya en estas páginas, y ambas comentadas allí). Aquí el mismo verbo, ahora en el tiempo de la acción repetida, se gasta en una advertencia en vez de en un silenciamiento —y es el único caso en que lo ordenado no es obediencia sino atención.

«¿Tienen endurecido el corazón?» (v. 17) es la tercera vez que Marcos recurre a esta raíz, y la segunda que la vuelve sobre los Doce. La palabra es médica antes que moral —pōros es un callo, la materia ósea que se forma sobre una fractura curada, tejido que ha dejado de poder sentir. Marcos la usó primero de los adversarios que miraban una mano seca en una sinagoga (3:5), luego de los discípulos después de los cinco mil (6:52, ambas ya en estas páginas, donde la propia entrada del diccionario de este Evangelio prometió su regreso aquí). Esas son las tres, y el diagnóstico que Marcos dio primero a los hombres que conspiraban para matar a Jesús se lo ha dado ahora a los hombres que lo siguen, dos veces, sin suavizarlo ninguna de ellas.

«Teniendo ojos, ¿no ven? Y teniendo oídos, ¿no oyen?» (v. 18) es lenguaje profético, citado sin atribución. La redacción más cercana es la acusación de Jeremías contra un pueblo insensato —«ojos tienen y no ven, oídos tienen y no oyen» (Jeremías 5:21, todavía no en estas páginas)— y Ezequiel dice casi lo mismo a una casa rebelde (Ezequiel 12:2, todavía no en estas páginas). Marcos no nombra a ninguno. Ya lo ha hecho antes, en el capítulo recién pasado, recurriendo a una palabra rara de Isaías precisamente en la sanidad que la cumple y sin citar jamás al profeta (7:32, ya en estas páginas). Y la acusación cae sobre los discípulos en un lenguaje que este Evangelio ya ha usado para los DE AFUERA: «para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan» (4:12, ya en estas páginas).

El interrogatorio mismo (vv. 19–20) es la razón por la que este capítulo necesita sus dos palabras para cesta mantenidas aparte —véase la nota inicial. Jesús hace dos preguntas sobre dos comidas distintas, y los discípulos responden a ambas correctamente, doce y siete, con la palabra de recipiente correcta para cada una. Tienen los datos y no el punto, que es precisamente lo que dice el versículo 21. ⚠ Y la pregunta queda sin respuesta. Mateo cierra la escena idéntica con «entonces entendieron» (Mateo 16:12, ya en estas páginas). Marcos escribe «¿Todavía no entienden?» y pasa directamente a un ciego.

Versículos 22–26 · τηλαυγῶς tēlaugōs — una sanidad que necesita dos intentos, y una palabra que significa que brilla de lejos

Esta es la única sanidad de Marcos que no funciona a la primera, y ni Mateo ni Lucas tienen la escena en absoluto. Mateo pasa directamente de la discusión sobre la levadura a Cesarea de Filipo sin nada en medio (ya en estas páginas, de 16:12 a 16:13). Lucas se salta entero este tramo de la narración de Marcos —su relato corre de las doce cestas de los cinco mil directamente a «¿quién dice la gente que soy?» (Lucas 9:17–18, todavía no en estas páginas), con los cuatro mil, la levadura, Dalmanuta y este ciego todos ausentes. Marcos informa de un primer toque que produce visión parcial y de un segundo que la completa, y no ofrece explicación alguna de las dos etapas.

La frase del hombre es griego roto, y esta traducción la deja rota: «Veo a las personas —porque los veo como árboles, andando». Dos verbos distintos para ver en ocho palabras, un «porque» causal que no hace el trabajo que un «porque» debería hacer, y un participio colgando al final. Sea lo que sea, es lo que dice un hombre cuya vista ha vuelto a medias y que intenta describir algo que no tiene práctica en describir. Ocho de los trece testigos lo ordenan; cinco conservan la junta causal que lo vuelve extraño. La KJV comprime a «I see men as trees, walking», la DRB a «I see men as it were trees, walking», la NIV a «I see people; they look like trees walking around», y la TLB lo expande en todo un discurso —«I see men! But I can’t see them very clearly; they look like tree trunks walking around!»—, añadiendo una oración que el griego no tiene. Las cinco que conservan el «porque» son la ASV, «I see men; for I behold them as trees, walking», la NWT 1984, «I see men, because I observe what seem to be trees, but they are walking about», la RV 1909, «Veo los hombres, pues veo que andan como árboles», la TNM 1987, «porque observo lo que parece árboles», y —con el símil invertido, que es un desliz aparte— la GNV, «I see men: for I see them walking like trees».

«Con claridad, hasta lo lejos» (v. 25) vierte tēlaugōs, una palabra usada exactamente una vez en el Nuevo Testamento y construida con tēle, lejos (el mismo elemento de «telescopio»), y augē, resplandor —que brilla de lejos, y así, dicho de la vista, ver a distancia y ver nítidamente, las dos cosas a la vez. El estante se divide sobre cuál mitad conservar. La ASV toma solo la nitidez, «saw all things clearly»; también la NIV, «he saw everything clearly», y la NWT 1984, «seeing everything distinctly». La GNV toma la distancia, «saw every man afar off clearly», y el estante español hace lo mismo —la RV 1909 lee «vió de lejos y claramente» y la RV60 «vio de lejos y claramente»—, con cuatro siglos de diferencia, en dos idiomas, la misma decisión.

Una letra del versículo 25 decide si vio todas las cosas o a todas las personas, y el estante se divide exactamente por la línea de los manuscritos —cuatro de los trece testigos de un lado, nueve del otro. El texto crítico lee hapanta, un plural neutro: vio todas las COSAS. Una rama posterior lee hapantas, masculino: vio a todos los HOMBRES, a cada persona. La KJV sigue la lectura posterior, «saw every man clearly»; también la GNV, «saw every man afar off clearly», y las españolas RV 1909, «á todos», y RV60, «a todos». Esos son los cuatro; los otros nueve siguen la lectura más antigua, entre ellos la ASV, «saw all things clearly», y la NVI, «ver todo con claridad». La misma rama de manuscritos suministra la segunda mitad del versículo 26, y la llevan los mismos cuatro: donde el texto fuente de esta traducción solo tiene «Ni siquiera entres en la aldea», la KJV añade «nor tell it to any in the town», la GNV añade «nor tell it to any in the town», la RV 1909 «ni lo digas á nadie en la aldea» y la RV60 «ni lo digas a nadie en la aldea». La DRB lleva una tercera forma propia, «Go into thy house, and if thou enter into the town, tell nobody». Los ocho restantes imprimen la orden escueta —la ASV «Do not even enter into the village», la NWT 1984 «But do not enter into the village», la NVI «No vayas a entrar en el pueblo». Es una adición pequeña y comprensible —convierte una instrucción rara (no vuelvas a casa por el pueblo) en la familiar que este Evangelio da en todas partes (no se lo digas a nadie).

Un pequeño detalle de vocabulario que vale la pena guardar: Marcos escribe que Jesús escupió en los ommata del hombre (v. 23), una palabra para ojos más rara y elevada que el corriente ophthalmoi que usa dos versículos después. El único otro lugar donde esa palabra aparece en el Nuevo Testamento es Mateo 20:34 (ya en estas páginas), donde Jesús toca los ommata de dos ciegos a las afueras de Jericó. Sus dos apariciones en el Nuevo Testamento son una mano sobre los ojos de un ciego.

Versículos 27–30 · Σὺ εἶ ὁ χριστός Sy ei ho christos — cuatro palabras, y todo lo que Mateo construye sobre ellas ausente

Cesarea de Filipo (v. 27) está unos cuarenta kilómetros al norte del mar de Galilea, al pie del monte Hermón, junto a uno de los manantiales que alimentan el Jordán —una ciudad construida en torno a un santuario más antiguo del dios Pan, rebautizada en honor de Augusto por Filipo, hijo de Herodes, y que para cuando ocurre esta conversación en sus aldeas periféricas lleva el nombre del César por partida doble. Es lo más al norte que este Evangelio lleva a Jesús tierra adentro; el único lugar al que lo lleva más al norte todavía es Sidón, en la costa, hace un capítulo (7:31, ya en estas páginas). La entrada de la enciclopedia tiene la historia completa. Marcos no comenta el escenario; simplemente anota dónde iba el camino.

La confesión de Pedro aquí tiene cuatro palabras griegas, y todo lo que se ha construido sobre esta escena durante dos mil años está en el otro Evangelio. Marcos: «Tú eres el Cristo» —y luego una reprensión que impone silencio. Mateo 16:16–19 (ya en estas páginas) hace que Pedro añada «el Hijo del Dios viviente», y que Jesús responda con la bienaventuranza sobre Simón Bar-Jonás, el juego de nombre entre Pedro y la roca, la promesa de edificar su congregación y las llaves del reino. Marcos no tiene nada de eso —ni la bienaventuranza, ni la roca, ni las llaves. Un Evangelio que muchos lectores han tenido por especialmente cercano al recuerdo del propio Pedro es el Evangelio que omite el elogio de Pedro y conserva su reprensión. Esta traducción informa de la diferencia y no intenta explicarla; las explicaciones disponibles pertenecen a tradiciones distintas y ninguna de ellas es el texto.

Las conjeturas (v. 28) son todas conjeturas sobre un hombre que ha vuelto —Juan el Bautista, a quien Herodes acaba de decapitar en este mismo Evangelio (6:27, ya en estas páginas) y de quien el propio Herodes temía que hubiera sido levantado (6:16); Elías, que según su propia historia nunca murió y por tanto no necesita ser levantado; o uno de los profetas. La lista de Marcos llega a tres elementos; la de Mateo llega a cuatro, con el nombre de Jeremías insertado antes del cajón de sastre (Mateo 16:14, ya en estas páginas). Y la pregunta se plantea distinto en los dos Evangelios: el Jesús de Marcos pregunta «quién dice la gente que soy yo», mientras que el de Mateo pregunta quién dicen que es «el Hijo del Hombre» —Mateo poniendo en la pregunta el título que Marcos reserva para la respuesta.

«Los reprendió» (v. 30) no es una palabra suave. Es el verbo que este Evangelio usa cuando Jesús silencia a un espíritu inmundo —«enmudece y sal de él» (1:25)— y cuando silencia el mar (4:39, ambas ya en estas páginas, y el idéntico verbo de amordazar en las dos). Los trece testigos lo suavizan aquí a encargar, advertir u ordenar, y ninguno imprime una palabra tan fuerte como la del griego: la KJV y la ASV leen ambas «charged them that they should tell no man of him», la GNV «sharply charged them», la DRB «strictly charged them», la NWT 1984 «strictly charged them», la NIV «warned them not to tell anyone about him», la RV 1909 «les apercibió», la RV60 «les mandó», la NVI «ordenó». Esta traducción conserva «reprendió», porque el mismo verbo está a punto de usarse dos veces más en tres versículos, de Pedro y de Jesús, y la escena es ilegible si las tres no se ven como la misma palabra.

Versículos 31–33 · Ὕπαγε ὀπίσω μου Hypage opisō mou — ponte detrás de mí, que es donde va un discípulo

Tres reprensiones en cuatro versículos, todas el mismo verbo griego, y la del medio corre al revés. Jesús reprende a los discípulos imponiéndoles silencio (v. 30); Pedro reprende a Jesús (v. 32); Jesús reprende a Pedro (v. 33). Marcos no lo comenta. Un discípulo usando contra su maestro la propia palabra de exorcismo de este es toda la distancia que ha recorrido el capítulo desde «tú eres el Cristo» hasta «Satanás» en cuatro versículos.

«Ponte detrás de mí» (v. 33) y «venir detrás de mí» (v. 34) son las mismas dos palabras griegas, y esta traducción las imprime igual aunque la segunda suene extraña. Opisō mou es lo que hace un seguidor: es la frase que está detrás de «Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres» (1:17), y la frase que Juan el Bautista usa del que viene tras él (1:7, ambas ya en estas páginas, donde esta traducción la lee del modo corriente, «en pos de mí», porque nada en esos dos versículos depende de la imagen). Aquí todo depende de la imagen, así que se imprime literalmente dos veces. De modo que «ponte detrás de mí» no es primordialmente un rechazo —es una reubicación. Pedro se ha puesto delante, diciendo a Jesús por dónde va el camino; se lo devuelve al lugar que ocupa un discípulo, que es detrás. La frase siguiente deletrea las condiciones de estar ahí. El paralelo de Mateo pone las mismas dos frases seguidas y en el mismo orden (Mateo 16:23–24, ya en estas páginas), con una adición que Marcos no tiene —«me eres tropiezo»— y una sustracción: Mateo hace que Jesús diga las palabras siguientes a los discípulos, mientras que Marcos llama también a la multitud.

«Después de tres días» (v. 31), no «al tercer día». Marcos escribe meta treis hēmeras en sus tres anuncios de la pasión —aquí, y otra vez en 9:31 y 10:34 (ninguno todavía en estas páginas). Mateo y Lucas escriben ambos «al tercer día» en los lugares correspondientes (Mateo 16:21, 17:23 y 20:19, todos ya en estas páginas; Lucas 9:22, todavía no en estas páginas). Contados con rigor los dos no son el mismo lapso, y Mateo mismo parece saberlo: la única vez que su Evangelio usa la frase de Marcos, la pone en boca de los sacerdotes principales citándole a Pilato las palabras de Jesús (Mateo 27:63, ya en estas páginas). El estante sigue casi siempre el texto que traduce, pero la GNV va por su cuenta aquí y lee «within three days rise again», «dentro de tres días» —un tercer lapso, ni después ni al. La KJV, la ASV, la DRB, la NIV y la NWT 1984 conservan todas «after» o «three days later»; también la RV 1909 y la RV60, «después de tres días».

«Hablaba la palabra abiertamente» (v. 32, parrēsia) es la nota que Marcos elige añadir. Este Evangelio ha gastado ocho capítulos en silenciamientos —demonios amordazados, hombres sanados a los que se manda no decir nada, una confesión reprendida hasta el secreto tres versículos atrás. Lo primero que se dice con claridad, sin retener nada, es que va a ser muerto.

Versículos 34–38 · τὴν ψυχὴν αὐτοῦ tēn psychēn autou — una sola palabra griega, y el argumento que casi todas las Biblias parten por la mitad

Los versículos 35, 36 y 37 giran todos sobre la misma palabra griega, psychē, y siete de los trece testigos cambian de palabra en mitad del argumento. La KJV lee «whosoever will save his LIFE shall lose it» en el v. 35 y luego «gain the whole world, and lose his own SOUL» en el v. 36 —el sustantivo idéntico, dos palabras inglesas, con un versículo de diferencia. La NIV, la GNV y la DRB hacen todas el mismo cambio, y también las españolas RV 1909 y RV60, «vida» en el v. 35 y «alma» en el v. 36. ⭐ Los otros seis sostienen una sola palabra en los tres versículos y dejan que el argumento siga siendo un solo argumento: la ASV conserva «life» en todo, la NWT 1984 conserva «soul» en todo, y la NVI conserva «vida», igual que la propia revisión de 2013 de la NWT y las dos ediciones de la TNM española. Esta traducción sigue la lectura de la ASV y de la NVI y conserva vida en las tres, porque la paradoja del v. 35 es ininteligible con «alma» (un alma no es lo que uno salva agarrándose a ella) y el intercambio del v. 36 es la pregunta de un mercader sobre lo mismo que está en juego. El doble alcance genuino de la palabra —el yo que anima, y la vida que ese yo está viviendo— es real y no queda resuelto por esta elección; la entrada del diccionario lo tiene completo. Lo que esta traducción se niega a hacer es dejar que un lector vea dos cosas distintas donde el griego dice una, porque la frase solo funciona si lo que podrías salvar en el v. 35 es lo que no puedes recomprar en el v. 37.

«Tome su cruz» (v. 34) es la primera vez que la palabra aparece en este Evangelio, y todas las demás veces que aparece es la real. Buscada en todo Marcos, stauros y su verbo están aquí y luego en ningún otro sitio hasta la pasión y el sepulcro vacío, los capítulos 15 y 16, donde la multitud grita «crucifícalo», Simón de Cirene es obligado a cargar el madero real, y los que pasan le dicen que baje de él. Marcos acaba de decir, tres versículos antes, que el Hijo del Hombre será MUERTO —no ha dicho cómo. La imagen del v. 34 es la primera vista que el lector tiene del método, llegando como figura retórica antes de llegar como hecho.

Una traducción señalada. La NWT 1984 imprime aquí «torture stake» en vez de «cross», y la española TNM «madero de tormento» —una traducción doctrinal, sostenida sobre la base de que el sustantivo griego en el uso más antiguo significa un poste vertical y de que la forma del instrumento romano no se declara en el texto. Las dos mitades de eso son ciertas sobre la historia de la palabra; lo que la palabra denotaba en el siglo primero, bajo la práctica romana de ejecución, es la parte discutida. Todas las demás versiones de ambos estantes leen «cross» o «cruz». El punto mayor que el español pierde de cualquier modo es el que Cicerón hizo sobre el castigo mismo, y que la entrada del diccionario recoge: esto no era un símbolo para un oyente del siglo primero, y una frase que manda a una multitud tomar uno y cargarlo no era una metáfora que tuvieran que buscar.

«Reniéguese de sí mismo» (v. 34, aparnēsasthō) conviene marcarlo para después: Marcos lo usa tres veces más, y las tres pertenecen a una sola escena —Pedro en un patio (14:30, 14:31 y 14:72, ninguna todavía en estas páginas). El hombre a quien acaban de decirle que reniegue de sí mismo es el hombre que renegará de otro en su lugar, y Marcos le da la palabra a él primero aquí.

El capítulo termina en la vergüenza (v. 38) —una palabra social corriente en una cultura de honra y vergüenza, no un sentimiento privado. Avergonzarse de alguien significaba negarse a que lo asociaran públicamente con uno, y la frase responde exactamente en la misma moneda. Aquí también vuelve calladamente una escena anterior: la generación que exigió una señal en el v. 12 es la generación nombrada otra vez en el v. 38, «adúltera y pecadora», y la señal que finalmente se le da es aquella de la que Pedro acaba de intentar disuadir a Jesús.

Patrones que vale la pena seguir

Dónde esta traducción conserva las palabras exactas / distintas: cestas de mano (v. 19) frente a espuertas (vv. 8 y 20), porque las dos palabras griegas para cesta nunca intercambian su lugar y el interrogatorio depende de ellas; reprendió conservado como una sola palabra en los vv. 30, 32 y 33; detrás de mí conservado idéntico en los vv. 33 y 34 aunque el segundo suene extraño; vida conservada como una sola palabra en los vv. 35–37, donde casi todas las Biblias cambian a «alma» a mitad de camino; dio gracias (v. 6) y bendijo (v. 7) mantenidos aparte con dos versículos de diferencia; y el juramento del versículo 12 dejado sin terminar, como lo deja el griego.

Ecos pagados. Endurecido (v. 17) es el tercero y último de los tres de Marcos, prometido aquí por la propia entrada del diccionario desde 6:52. La incomprensión de los discípulos sobre el pan, plantada en 7:18, vuelve más aguda en los vv. 17–21 y esta vez queda sin respuesta. Las doce cestas de 6:43 se le cuentan de vuelta a Jesús en el v. 19, con la misma palabra que Marcos usó para ellas entonces. Y a Betsaida (v. 22), el pueblo hacia el que se envió a los discípulos y al que nunca llegaron en 6:45, por fin se llega.

Ecos plantados. Renegar (v. 34) es el verbo que vuelve tres veces en una sola escena posterior, Pedro en un patio (14:30, 14:31, 14:72). La cruz (v. 34) es una figura retórica hasta el capítulo 15, donde Simón de Cirene carga una real. Después de tres días (v. 31) es el primero de tres anuncios idénticos, en 9:31 y 10:34. Y el ciego que necesitó dos toques en Betsaida (vv. 22–26) tiene una pareja esperando al otro extremo del largo viaje central de este Evangelio —un segundo ciego, en Jericó, que ve de inmediato y luego sigue a Jesús por el camino (10:46–52). Ninguno de esos cuatro capítulos está todavía en estas páginas.

Y los lugares donde la biblioteca reporta en vez de decidir. Dónde estaba Dalmanuta, y por qué el relato de Mateo de la misma travesía nombra un lugar distinto que es igual de desconocido. Por qué la sanidad de Betsaida necesita dos intentos, cosa que Marcos declara y no explica. Si el versículo 25 dice que el hombre vio todas las COSAS o a todas las PERSONAS, una diferencia de una letra sobre la que los manuscritos se dividen de verdad. Y qué es «la levadura de Herodes» —el único Evangelio que empareja a Herodes con los fariseos es el que nunca dice qué significa el emparejamiento.

Lo siguiente en este libro: capítulo 9 —seis días después, tres discípulos en un monte alto y una voz desde una nube; un muchacho que sus discípulos no pudieron sanar, y el «creo; ayuda mi incredulidad» de un padre; un segundo anuncio de la muerte por la que siguen sin preguntar; y una discusión, en el camino, sobre cuál de ellos es el mayor.

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