Jeremías 25 — La Traducción Mister
1
הַדָּבָר אֲשֶׁר-הָיָה עַל-יִרְמְיָהוּ, עַל-כָּל-עַם יְהוּדָה, בַּשָּׁנָה הָרְבִעִית, לִיהוֹיָקִים בֶּן-יֹאשִׁיָּהוּ מֶלֶךְ יְהוּדָה: הִיא, הַשָּׁנָה הָרִאשֹׁנִית, לִנְבוּכַדְרֶאצַּר, מֶלֶךְ בָּבֶל.
La palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá — ese fue el primer año de Nabucodonosor rey de Babilonia —
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2
אֲשֶׁר דִּבֶּר יִרְמְיָהוּ הַנָּבִיא, עַל-כָּל-עַם יְהוּדָה, וְאֶל כָּל-יֹשְׁבֵי יְרוּשָׁלִַם, לֵאמֹר.
la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo:
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3
מִן-שְׁלֹשׁ עֶשְׂרֵה שָׁנָה לְיֹאשִׁיָּהוּ בֶן-אָמוֹן מֶלֶךְ יְהוּדָה וְעַד הַיּוֹם הַזֶּה, זֶה שָׁלֹשׁ וְעֶשְׂרִים שָׁנָה, הָיָה דְבַר-יְהוָה, אֵלָי; וָאֲדַבֵּר אֲלֵיכֶם אַשְׁכֵּים וְדַבֵּר, וְלֹא שְׁמַעְתֶּם.
Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día — estos
veintitrés años — ha venido a mí la palabra de Jehová, y os he hablado desde temprano y sin cesar, pero no habéis escuchado.
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4
וְשָׁלַח יְהוָה אֲלֵיכֶם אֶת-כָּל-עֲבָדָיו הַנְּבִאִים, הַשְׁכֵּם וְשָׁלֹחַ--וְלֹא שְׁמַעְתֶּם; וְלֹא-הִטִּיתֶם אֶת-אָזְנְכֶם, לִשְׁמֹעַ.
Y Jehová os ha enviado a todos sus siervos los profetas, enviándolos desde temprano y sin cesar — pero no habéis escuchado, ni habéis inclinado vuestro oído para oír —
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5
לֵאמֹר, שׁוּבוּ-נָא אִישׁ מִדַּרְכּוֹ הָרָעָה וּמֵרֹעַ מַעַלְלֵיכֶם, וּשְׁבוּ עַל-הָאֲדָמָה, אֲשֶׁר נָתַן יְהוָה לָכֶם וְלַאֲבוֹתֵיכֶם--לְמִן-עוֹלָם, וְעַד-עוֹלָם.
diciendo: «Volveos ahora, cada uno de su mal camino y de la maldad de vuestras obras, y habitad en la tierra que Jehová os dio a vosotros y a vuestros padres, para siempre;
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6
וְאַל-תֵּלְכוּ, אַחֲרֵי אֱלֹהִים אֲחֵרִים, לְעָבְדָם, וּלְהִשְׁתַּחֲוֺת לָהֶם; וְלֹא-תַכְעִיסוּ אוֹתִי בְּמַעֲשֵׂה יְדֵיכֶם, וְלֹא אָרַע לָכֶם.
y no vayáis en pos de dioses ajenos para servirlos y postraros ante ellos, ni me provoquéis con la obra de vuestras manos, y no os haré daño.»
nota
7
וְלֹא-שְׁמַעְתֶּם אֵלַי, נְאֻם-יְהוָה, לְמַעַן הַכְעִיסֵנִי בְּמַעֲשֵׂה יְדֵיכֶם, לְרַע לָכֶם. {פ}
Pero no me escuchasteis, declara Jehová, de modo que me provocasteis con la obra de vuestras manos, para vuestro propio mal.
nota
8
לָכֵן, כֹּה אָמַר יְהוָה צְבָאוֹת: יַעַן, אֲשֶׁר לֹא-שְׁמַעְתֶּם אֶת-דְּבָרָי.
Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis obedecido mis palabras,
nota
9
הִנְנִי שֹׁלֵחַ וְלָקַחְתִּי אֶת-כָּל-מִשְׁפְּחוֹת צָפוֹן נְאֻם-יְהוָה, וְאֶל-נְבוּכַדְרֶאצַּר מֶלֶךְ-בָּבֶל עַבְדִּי, וַהֲבִאֹתִים עַל-הָאָרֶץ הַזֹּאת וְעַל-יֹשְׁבֶיהָ, וְעַל כָּל-הַגּוֹיִם הָאֵלֶּה סָבִיב; וְהַחֲרַמְתִּים--וְשַׂמְתִּים לְשַׁמָּה וְלִשְׁרֵקָה, וּלְחָרְבוֹת עוֹלָם.
he aquí que envío a buscar a todas las familias del norte, declara Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia,
mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los
entregaré a la destrucción, y los pondré por horror y por burla y por ruinas perpetuas.
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10
וְהַאֲבַדְתִּי מֵהֶם, קוֹל שָׂשׂוֹן וְקוֹל שִׂמְחָה, קוֹל חָתָן, וְקוֹל כַּלָּה--קוֹל רֵחַיִם, וְאוֹר נֵר.
Y haré cesar de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras del molino y la luz de la lámpara.
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11
וְהָיְתָה כָּל-הָאָרֶץ הַזֹּאת, לְחָרְבָּה לְשַׁמָּה; וְעָבְדוּ הַגּוֹיִם הָאֵלֶּה, אֶת-מֶלֶךְ בָּבֶל--שִׁבְעִים שָׁנָה.
Y toda esta tierra será una ruina, un horror; y estas naciones servirán al rey de Babilonia
setenta años.
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12
וְהָיָה כִמְלֹאות שִׁבְעִים שָׁנָה אֶפְקֹד עַל-מֶלֶךְ-בָּבֶל וְעַל-הַגּוֹי הַהוּא נְאֻם-יְהוָה, אֶת-עֲוֺנָם--וְעַל-אֶרֶץ כַּשְׂדִּים; וְשַׂמְתִּי אֹתוֹ, לְשִׁמְמוֹת עוֹלָם.
Y cuando se cumplan los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación, declara Jehová, por su iniquidad, y a la tierra de los caldeos, y la reduciré a ruinas perpetuas.
nota
13
וְהֵבֵאתִי עַל-הָאָרֶץ הַהִיא, אֶת-כָּל-דְּבָרַי אֲשֶׁר-דִּבַּרְתִּי עָלֶיהָ--אֵת כָּל-הַכָּתוּב בַּסֵּפֶר הַזֶּה, אֲשֶׁר-נִבָּא יִרְמְיָהוּ עַל-כָּל-הַגּוֹיִם.
Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella — todo lo escrito en este libro, que Jeremías profetizó contra todas las naciones.
nota
14
כִּי עָבְדוּ-בָם גַּם-הֵמָּה גּוֹיִם רַבִּים, וּמְלָכִים גְּדוֹלִים; וְשִׁלַּמְתִּי לָהֶם כְּפָעֳלָם, וּכְמַעֲשֵׂה יְדֵיהֶם. {פ}
Porque también ellos serán esclavizados por muchas naciones y grandes reyes; y les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos.
nota
15
כִּי כֹה אָמַר יְהוָה אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל, אֵלַי, קַח אֶת-כּוֹס הַיַּיִן הַחֵמָה הַזֹּאת, מִיָּדִי; וְהִשְׁקִיתָה אֹתוֹ אֶת-כָּל-הַגּוֹיִם, אֲשֶׁר אָנֹכִי שֹׁלֵחַ אוֹתְךָ אֲלֵיהֶם.
Porque así me ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Toma de mi mano esta
copa del vino del furor, y da de beber de ella a todas las naciones a las cuales yo te envío.
nota
16
וְשָׁתוּ, וְהִתְגֹּעֲשׁוּ וְהִתְהֹלָלוּ, מִפְּנֵי הַחֶרֶב, אֲשֶׁר אָנֹכִי שֹׁלֵחַ בֵּינֹתָם.
Y beberán, y se tambalearán, y enloquecerán, a causa de la espada que enviaré entre ellos.
nota
17
וָאֶקַּח אֶת-הַכּוֹס, מִיַּד יְהוָה; וָאַשְׁקֶה, אֶת-כָּל-הַגּוֹיִם, אֲשֶׁר-שְׁלָחַנִי יְהוָה, אֲלֵיהֶם.
Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber a todas las naciones a las cuales Jehová me envió:
nota
18
אֶת-יְרוּשָׁלִַם וְאֶת-עָרֵי יְהוּדָה, וְאֶת-מְלָכֶיהָ אֶת-שָׂרֶיהָ: לָתֵת אֹתָם לְחָרְבָּה לְשַׁמָּה, לִשְׁרֵקָה וְלִקְלָלָה--כַּיּוֹם הַזֶּה.
a Jerusalén y a las ciudades de Judá, y a sus reyes y a sus príncipes, para convertirlos en ruina, en horror, en burla y en maldición, como sucede hoy;
nota
19
אֶת-פַּרְעֹה מֶלֶךְ-מִצְרַיִם וְאֶת-עֲבָדָיו וְאֶת-שָׂרָיו, וְאֶת-כָּל-עַמּוֹ.
a Faraón rey de Egipto, y a sus siervos y a sus príncipes y a todo su pueblo;
nota
20
וְאֵת, כָּל-הָעֶרֶב, וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי אֶרֶץ הָעוּץ; וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי אֶרֶץ פְּלִשְׁתִּים, וְאֶת-אַשְׁקְלוֹן וְאֶת-עַזָּה וְאֶת-עֶקְרוֹן, וְאֵת שְׁאֵרִית אַשְׁדּוֹד.
y a todo el
pueblo mezclado; y a todos los reyes de la tierra de Uz; y a todos los reyes de la tierra de los filisteos — Ascalón, Gaza, Ecrón, y el resto de Asdod;
nota
21
אֶת-אֱדוֹם וְאֶת-מוֹאָב, וְאֶת-בְּנֵי עַמּוֹן.
a Edom, a Moab, y a los hijos de Amón;
nota
22
וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי-צֹר, וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי צִידוֹן; וְאֵת מַלְכֵי הָאִי, אֲשֶׁר בְּעֵבֶר הַיָּם.
y a todos los reyes de Tiro, y a todos los reyes de Sidón, y a los reyes de la costa que está al otro lado del mar;
nota
23
וְאֶת-דְּדָן וְאֶת-תֵּימָא וְאֶת-בּוּז, וְאֵת כָּל-קְצוּצֵי פֵאָה.
a Dedán, a Temá, a Buz, y a todos los que se rapan las sienes;
nota
24
וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי עֲרָב; וְאֵת כָּל-מַלְכֵי הָעֶרֶב, הַשֹּׁכְנִים בַּמִּדְבָּר.
y a todos los reyes de Arabia, y a todos los reyes del pueblo mezclado que habita en el desierto;
nota
25
וְאֵת כָּל-מַלְכֵי זִמְרִי, וְאֵת כָּל-מַלְכֵי עֵילָם, וְאֵת, כָּל-מַלְכֵי מָדָי.
y a todos los reyes de Zimri, y a todos los reyes de Elam, y a todos los reyes de Media;
nota
26
וְאֵת כָּל-מַלְכֵי הַצָּפוֹן, הַקְּרֹבִים וְהָרְחֹקִים אִישׁ אֶל-אָחִיו, וְאֵת כָּל-הַמַּמְלְכוֹת הָאָרֶץ, אֲשֶׁר עַל-פְּנֵי הָאֲדָמָה; וּמֶלֶךְ שֵׁשַׁךְ, יִשְׁתֶּה אַחֲרֵיהֶם.
y a todos los reyes del norte, cercanos y lejanos, el uno con el otro — y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra. Y después de todos ellos, beberá el rey de
Sesac.
nota
27
וְאָמַרְתָּ אֲלֵיהֶם כֹּה-אָמַר יְהוָה צְבָאוֹת אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל, שְׁתוּ וְשִׁכְרוּ וּקְיוּ, וְנִפְלוּ, וְלֹא תָקוּמוּ--מִפְּנֵי הַחֶרֶב, אֲשֶׁר אָנֹכִי שֹׁלֵחַ בֵּינֵיכֶם. {פ}
Y les dirás: «Así ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantéis, a causa de la espada que enviaré entre vosotros.»
nota
28
וְהָיָה, כִּי יְמָאֲנוּ לָקַחַת-הַכּוֹס מִיָּדְךָ--לִשְׁתּוֹת; וְאָמַרְתָּ אֲלֵיהֶם, כֹּה אָמַר יְהוָה צְבָאוֹת--שָׁתוֹ תִשְׁתּוּ.
Y si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, entonces les dirás: «Así ha dicho Jehová de los ejércitos: De cierto beberéis!»
nota
29
כִּי הִנֵּה בָעִיר אֲשֶׁר נִקְרָא-שְׁמִי עָלֶיהָ, אָנֹכִי מֵחֵל לְהָרַע, וְאַתֶּם, הִנָּקֵה תִנָּקוּ: לֹא תִנָּקוּ--כִּי חֶרֶב אֲנִי קֹרֵא עַל-כָּל-יֹשְׁבֵי הָאָרֶץ, נְאֻם יְהוָה צְבָאוֹת.
Porque he aquí que en la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre, yo comienzo a traer el mal — ¿y quedaríais vosotros del todo impunes? No quedaréis impunes, porque yo llamo la espada sobre todos los habitantes de la tierra, declara Jehová de los ejércitos.»
nota
30
וְאַתָּה תִּנָּבֵא אֲלֵיהֶם, אֵת כָּל-הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה; וְאָמַרְתָּ אֲלֵיהֶם, יְהוָה מִמָּרוֹם יִשְׁאָג וּמִמְּעוֹן קָדְשׁוֹ יִתֵּן קוֹלוֹ--שָׁאֹג יִשְׁאַג עַל-נָוֵהוּ, הֵידָד כְּדֹרְכִים יַעֲנֶה אֶל כָּל-יֹשְׁבֵי הָאָרֶץ.
Tú, pues, profetiza contra ellos todas estas palabras, y diles:
Jehová ruge desde lo alto, y desde su santa morada da su voz; ruge con fuerza sobre su morada, grita como los que pisan las uvas, contra todos los habitantes de la tierra.
nota
31
בָּא שָׁאוֹן, עַד-קְצֵה הָאָרֶץ--כִּי רִיב לַיהוָה בַּגּוֹיִם, נִשְׁפָּט הוּא לְכָל-בָּשָׂר: הָרְשָׁעִים נְתָנָם לַחֶרֶב, נְאֻם-יְהוָה. {ס}
Llega el estruendo hasta el extremo de la tierra, porque Jehová tiene pleito con las naciones; entra en juicio con toda carne; a los impíos los entrega a la espada, declara Jehová.
nota
32
כֹּה אָמַר יְהוָה צְבָאוֹת, הִנֵּה רָעָה יֹצֵאת מִגּוֹי אֶל-גּוֹי; וְסַעַר גָּדוֹל, יֵעוֹר מִיַּרְכְּתֵי-אָרֶץ.
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal sale de nación en nación, y una gran tempestad se levanta de los confines de la tierra.
nota
33
וְהָיוּ חַלְלֵי יְהוָה, בַּיּוֹם הַהוּא, מִקְצֵה הָאָרֶץ, וְעַד-קְצֵה הָאָרֶץ: לֹא יִסָּפְדוּ, וְלֹא יֵאָסְפוּ וְלֹא יִקָּבֵרוּ--לְדֹמֶן עַל-פְּנֵי הָאֲדָמָה, יִהְיוּ.
Y los muertos de Jehová, en aquel día, se extenderán de un extremo de la tierra al otro; no serán llorados, ni recogidos, ni enterrados — serán estiércol sobre la faz del suelo.
nota
34
הֵילִילוּ הָרֹעִים וְזַעֲקוּ, וְהִתְפַּלְּשׁוּ אַדִּירֵי הַצֹּאן--כִּי-מָלְאוּ יְמֵיכֶם, לִטְבוֹחַ; וּתְפוֹצוֹתִיכֶם, וּנְפַלְתֶּם כִּכְלִי חֶמְדָּה.
Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño — porque se han cumplido vuestros días de matanza y de dispersión, y caeréis como vaso precioso.
nota
35
וְאָבַד מָנוֹס, מִן-הָרֹעִים, וּפְלֵיטָה, מֵאַדִּירֵי הַצֹּאן.
Y no habrá refugio para los pastores, ni escape para los mayorales del rebaño.
nota
36
קוֹל צַעֲקַת הָרֹעִים, וִילְלַת אַדִּירֵי הַצֹּאן--כִּי-שֹׁדֵד יְהוָה, אֶת-מַרְעִיתָם.
Escuchad — el clamor de los pastores, el aullido de los mayorales del rebaño, porque Jehová destruye su pasto.
nota
37
וְנָדַמּוּ, נְאוֹת הַשָּׁלוֹם, מִפְּנֵי, חֲרוֹן אַף-יְהוָה.
Y los apriscos pacíficos son reducidos al silencio, a causa del ardor de la ira de Jehová.
nota
38
עָזַב כַּכְּפִיר, סֻכּוֹ--כִּי-הָיְתָה אַרְצָם, לְשַׁמָּה, מִפְּנֵי חֲרוֹן הַיּוֹנָה, וּמִפְּנֵי חֲרוֹן אַפּוֹ. {פ}
Ha abandonado su guarida como el león joven, porque su tierra se ha convertido en horror a causa de la ferocidad del opresor, y a causa del ardor de su ira.
nota
Notas del traductor — versículo por versículo
Cada nota explica la decisión de esta traducción y la compara con
el estante en español: la TNM (Traducción del Nuevo Mundo), la Reina-Valera
en su recorrido de registro (RV 1909 arcaica ↔ RV60 moderna) y la NVI. Las citas de versiones
con derechos reservados se limitan a frases cortas.
Versículos 1–7 ·
זֶה שָׁלֹשׁ וְעֶשְׂרִים שָׁנָה zeh shalosh ve'esrim shanah — veintitrés años, y un estribillo que nunca cambia
Una fecha tan precisa fija todo el capítulo en un solo año: 605 a.C. El año cuarto de Joacim fue, en el mismo aliento, el primer año de Nabucodonosor — el año de Carquemis, cuando el ejército egipcio se quebró y Babilonia se convirtió en la potencia indiscutida de la región. Jeremías fecha casi ningún otro pasaje del libro con esta precisión; este capítulo quiere que el lector haga la cuenta desde el primer versículo.
Jeremías audita su propia carrera. El versículo 3 cuenta hacia atrás hasta la propia fecha de 1:2 — «el año trece de Josías» — y hace la resta por el lector: veintitrés años de «hablar desde temprano», la misma expresión usada dos veces más de toda la línea de profetas que Jehová envió (v. 4). Dos décadas del mismo mensaje, recibido con el mismo estribillo, tres veces en siete versículos: «no habéis escuchado».
La propia oferta (vv. 5–6) repite los mismos tres movimientos de todo sermón profético anterior — apartarse del mal camino, no seguir a otros dioses, y la tierra sigue siendo suya «para siempre» — no porque a Jeremías se le hayan acabado las palabras, sino porque la acusación de este capítulo es precisamente que el mensaje nunca necesitó ser nuevo. Veintitrés años de una oferta constante son lo que convierte la sentencia del v. 9 en un juicio y no en una sorpresa.
Versículos 8–14 ·
שִׁבְעִים שָׁנָה shiv'im shanah — setenta años, el número más determinante de todo el libro
«Mi siervo». El versículo 9 llama a Nabucodonosor — un rey extranjero y pagano, a punto de destruir la propia ciudad de Jehová — avdí, «mi siervo», el mismo título posesivo que se da en otros lugares a Moisés y a David. La RV60 y la TNM lo conservan sin suavizarlo. La afirmación que sostiene todo el capítulo es que el ejército de Babilonia no está fuera del control de Jehová, sino que es, por breve y por ajeno a su propio conocimiento que sea, un instrumento dentro de él.
«Los entregaré a la destrucción» (vahacharamtim) es la misma raíz, el mismo concepto, que el anatema impuesto sobre las ciudades cananeas generaciones antes — una categoría que este libro había reservado hasta ahora para la conquista, vuelta ahora hacia las propias naciones, Judá incluida. El capítulo no suaviza la palabra para hacer más fácil de leer la inversión.
El catálogo de sonidos silenciados del v. 10 — gozo, alegría, la voz del novio, la voz de la novia, el sonido corriente de las piedras de molino domésticas, una lámpara todavía encendida de noche — nombra la paz por lo que un pueblo sitiado o vaciado ya no tiene. Cada elemento es doméstico, no militar; el capítulo mide el desastre en las unidades más pequeñas posibles.
⚠ Los setenta años (vv. 11–12) son el número más citado en el resto del libro, y más allá de él. Jeremías 29:10, ya en estas páginas, lo repite palabra por palabra. La profecía se trata como una cuenta vencida en Esdras 1:1, y el ángel de Zacarías 1:12 pregunta «hasta cuándo» con estos mismos setenta años casi agotados. Si el plazo se cuenta desde el 605 (la propia fecha de este capítulo) hasta el 539 (la caída de Babilonia), o desde el 586 (la destrucción del templo) hasta el 516 (la finalización del segundo templo), es una pregunta real y abierta que esta traducción no zanja — los dos plazos se acercan a los setenta años, y el texto nunca especifica cuál es el punto de partida que tiene en mente.
Versículos 15–29 ·
כּוֹס הַיַּיִן הַחֵמָה kos ha-yayin ha-chemah — una copa entregada a cada nación que Judá podía nombrar, y a una que no podía decir en voz alta
La copa se entrega a un mapa real, no a una abstracción. Egipto, Uz (la propia tierra de Job), las cinco ciudades filisteas, Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidón, las tribus árabes, Elam y Media — una lista que va desde los vecinos más cercanos de Judá hasta potencias en el borde más lejano del mundo conocido. Judá bebe primero (v. 18), no al final — sea lo que sea esta copa, empieza en casa.
«Todo el pueblo mezclado» (vv. 20, 24) es una expresión llana y común para una población mixta o extranjera que vive entre una asentada — la misma idea, aunque no necesariamente el mismo suceso, que la «gran multitud mixta» que salió de Egipto con Israel (Éxodo 12:38). Incluso los extranjeros que se habían unido a otras naciones reciben la misma copa.
⚠ «El rey de Sesac» (v. 26) es la propia Babilonia, en clave. Se recorre el alfabeto hebreo al revés — álef se intercambia por tav, bet por shin, y así sucesivamente, un recurso llamado ATBASH — y Sesac (sh-sh-k) se descifra como Bavel (b-b-l), «Babilonia». La lista acaba de pasar nueve versículos entregando a cada nación de la tierra una copa de juicio de parte de Jehová, y el último nombre de la lista, escondido dentro de una clave, es la nación que está a punto de servir de verdugo de esa misma sentencia. No es el único lugar del libro donde esto ocurre — vuelve a pasar, de forma más célebre, en 51:41, todavía no traducido a estas páginas.
Versículos 30–38 ·
יְהוָה מִמָּרוֹם יִשְׁאָג YHVH mimarom yish'ag — Jehová ruge, y el ay contra los pastores llega por fin a cobrarse
El v. 30 abre con las mismas palabras que Amós usó siglo y medio antes. «Jehová ruge desde Sion, y desde Jerusalén da su voz» (Amós 1:2) se convierte aquí en «Jehová ruge desde lo alto… desde su santa morada da su voz» — el mismo par de verbos, dirigido ahora a toda la tierra en vez de a los vecinos inmediatos de Israel. Si esto es una cita deliberada o dos profetas que llegan por separado a la misma imagen disponible para un veredicto divino, el texto no lo dice; de cualquier modo, el rugido que una vez abrió un libro más corto y más local de juicio se reabre aquí a una escala mucho mayor.
Los pastores reciben por fin su sentencia. «Aullad, pastores» (v. 34) responde a 23:1–4: «¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan el rebaño!» — casi versículo por versículo, la misma imagen de los funcionarios como pastores, la misma acusación, ahora con su sentencia real en vez de una advertencia.
⚠ Dos dificultades reales, reportadas y no suavizadas. El «los días de vuestra matanza y de vuestra dispersión» del v. 34 traduce una construcción sobre la que el estante se divide — el inglés KJV/ASV mantiene «dispersiones» como un segundo sustantivo emparejado con «matanza»; el NIV abandona la palabra por completo y lee la imagen siguiente como «caeréis como los mejores carneros» en vez de «un vaso precioso». Y el «a causa de la ferocidad» del v. 38 traduce una palabra hebrea, leída normalmente como una forma de «oprimir», cuya construcción es tan rara que el KJV inglés suministra un sustantivo («espada») que el propio versículo no contiene, tomado de cómo se lee la misma frase en otro lugar del libro. Esta traducción conserva la lectura más literal y menos segura en los dos lugares, en vez de importar la más suavizada.
Patrones que conviene seguir
Dónde esta traducción conserva las palabras exactas / distintas: «mi siervo» (v. 9) conservado para Nabucodonosor sin suavizarlo, el mismo título dado en otros lugares a Moisés y David; «entregar a la destrucción» (v. 9) conservado como la palabra literal del anatema en vez de un «destruir» genérico; y las dos construcciones genuinamente difíciles de los vv. 34 y 38 dadas en su forma más literal y menos segura en vez de suavizadas para calzar con la lectura más familiar del estante.
Ecos pagados. Los veintitrés años (v. 3) contados hacia atrás hasta la propia fecha del llamado del profeta (1:2); los setenta años (vv. 11–12), ya repetidos en 29:10 y ya tratados como una cuenta vencida en Esdras 1:1 y Zacarías 1:12; y los pastores sentenciados aquí (v. 34) tras ser advertidos en 23:1–4. El rugido con que abre el v. 30 es el mismo par de verbos con que Amós abrió su propio libro, siglo y medio antes.
Ecos plantados. Sesac (v. 26), el propio nombre de Babilonia pasado por una clave, a la espera de su segundo uso más célebre en 51:41. La copa del vino del furor (v. 15), la imagen que este libro entrega a la propia copa de la ira de Dios en Apocalipsis (14:10; 16:19), ninguna de las dos todavía en estas páginas. Y los setenta años mismos, a la espera del capítulo donde un lector llamado Daniel encuentra esta misma profecía por escrito y hace la cuenta (Daniel 9:2), todavía no traducido aquí.
Esta biblioteca ya tiene traducidos Jeremías 29 y 31, ambos fuera de orden; el hilo secuencial sigue abierto aquí. A continuación en secuencia: Jeremías 26 — Jeremías juzgado por su vida en el atrio del templo por un sermón que ni siquiera se ha leído todavía, y la única vez en este libro en que se cuenta por completo la ejecución de otro hombre para explicar por qué él se salva.