Deuteronomio 4 — La Traducción Mister
Notas del traductor
«Estatutos y ordenanzas» (chuqqim u-mishpatim) es el par que ahora recorrerá todo este capítulo —vv1, 5, 6, 8, 14, 40 y 45 lo repiten, siete veces en cuarenta y nueve versículos. Esta traducción mantiene los dos sustantivos distintos en todo el capítulo, como la ASV en inglés; varias versiones del estante funden ambos en una sola palabra («regulations», «decisiones judiciales»), lo que pierde el hecho de que el hebreo nombra dos tipos distintos de material legal, uno junto al otro.
★ El verbo es «escucha» (shemá) —la misma raíz que se convierte, tres capítulos después, en el nombre de la declaración central del judaísmo, «Oye, Israel» (Deuteronomio 6:4, todavía no en estas páginas). Antes de dar un solo estatuto, Moisés le dice a Israel que ESCUCHE, y ata ese escuchar directamente a la supervivencia: «para que vivas, y entres y poseas la tierra». La obediencia se enmarca aquí no como un deber en sí mismo, sino como la condición para seguir con vida en la tierra —una fórmula que regresa casi sin cambios al cerrar el propio capítulo (v40).
★ Esta es la primera aparición, en el orden en que este proyecto va traduciendo, de una frase que se vuelve una de las más consecuentes de toda la Biblia: un texto que se sella contra su propia alteración. Los mismos dos verbos, en el mismo orden —lo tosifu («no añadirás») y lo tigreú («no quitarás», de la raíz gará, que ya sigue otro sentido del mismo verbo en Números 27, ya en estas páginas, todavía no en español)— regresan casi palabra por palabra tres capítulos después, en Deuteronomio 13:1 según la numeración hebrea (todavía no en estas páginas; confirmado directamente contra el texto hebreo archivado: lo tosef alav ve-lo tigrá mimenu, «no le añadirás, ni le quitarás»). La misma ansiedad —un libro preocupado por su propio límite— cierra todo el canon cristiano en Apocalipsis 22:18-19 (ya en estas páginas, todavía no en español): a quien AÑADA a las palabras de esta profecía se le añadirán las plagas, y a quien QUITE de sus palabras se le quitará su parte del árbol de la vida. Sesenta y seis libros de distancia, y los mismos dos verbos vigilan ambos extremos.
⚠ De los siete testigos ingleses comprobados, cinco pares de verbos distintos están en juego —«add»/«take away» o «subtract», «add»/«diminish», y la Geneva Bible parafrasea aún más lejos, «ye shall put nothing unto the word… neither shall ye take ought there from». En español no hay esa división real: TNM, RV60, NVI y la RV 1909 coinciden de cerca en «añadir…quitar».
★ Este es el pago que la propia nota final de Deuteronomio 3 predijo al comprobar su propia frontera hacia adelante: «el mismo Baal-peor junto al que acampa el versículo final de este capítulo se convierte, un capítulo después, en el primer ejemplo al que Moisés recurre». Es exactamente eso —la PRIMERA ilustración en cuanto se abre el núcleo legal del sermón, y no es hipotética. Israel sigue acampado en el valle frente a Bet-peor (3:29, ya en estas páginas) cuando Moisés dice «tus propios ojos han visto». Todo hombre que se unió al Baal de Peor (Números 25:3, ya en estas páginas, todavía no en español) está muerto; todos los demás están vivos, escuchando este sermón, en el mismo valle. El argumento entero del capítulo a favor de la obediencia se abre con un número de muertos que su propio público presenció en persona.
«Se aferraron» (v4, davaq) es el mismo verbo de apego ya seguido en davaq —en todo otro lugar donde este proyecto lo ha encontrado, la palabra describe un vínculo matrimonial (Génesis 2:24; Números 36:6, ambos ya en estas páginas). Aquí describe lealtad a un dios en vez de lealtad a un cónyuge —el mismo verbo aplicado al único vínculo que Deuteronomio insistirá, el resto del libro, en que no debe tener rival.
Este es un argumento genuinamente inusual para obedecer una ley: no que Dios la mandó, sino que OTROS PUEBLOS quedarán impresionados por ella. «Esta gran nación es un pueblo sabio y entendido» (v6) se pone en boca de observadores externos, no de Israel mismo —el valor de la ley se mide, en parte, por cómo se lee ante quienes nunca la recibieron.
⚠ La doble pregunta de los vv7–8 hace dos afirmaciones distintas, y esta traducción las mantiene separadas en vez de fundirlas en un solo adorno retórico. El v7 trata de la CERCANÍA DE DIOS («qué gran nación tiene un dios tan cercano»); el v8 trata de la RECTITUD DE LA LEY MISMA («estatutos y ordenanzas tan justos»). El acceso a Dios y la calidad moral del código legal se ofrecen como dos pruebas independientes de la grandeza de la nación, no una repetida dos veces.
★ El v12 declara el único hecho sobre el cual se construye todo lo que sigue desde el v15: «ustedes oían el sonido de las palabras, pero no veían ninguna forma —solo una voz». Sonido sin vista. El sustantivo temuná, «forma», se repite cinco veces en este solo capítulo (vv12, 15, 16, 23, 25) —Israel no vio ninguna en Horeb, y esa única ausencia relatada se vuelve la base legal de lo que Israel nunca debe fabricar después. Lo que no vieron decide lo que no pueden hacer.
«Las diez palabras» (aséret ha-devarim, v13) traduce el hebreo de manera literal, en vez del tradicional «los diez mandamientos». Devarim, «palabras», es el mismo sustantivo que le da su propio nombre hebreo a este libro —Deuteronomio abre, «estas son las PALABRAS que habló Moisés» (1:1, ya en estas páginas, todavía no en español)— así que el documento del pacto en Horeb y el sermón que lo relata comparten, en hebreo, el mismo sustantivo.
Este es el argumento central del capítulo, y uno de los pasajes más famosos de todo el libro. Cuatro categorías de imagen prohibida abarcan todo el orden creado —animales terrestres, aves, cosas que se arrastran, y peces (vv17–18)— el mismo barrido cuádruple que Génesis 1 usa para describir la creación misma, ahora vuelto una lista exhaustiva de lo que NO se puede tallar: nada en el mundo que Jehová hizo puede ocupar su lugar.
★ «Imagen tallada» (pesel) y «forma» (temuná) —véase n9— aparecen juntas aquí por primera vez en estas páginas. La NVI en algunos pasajes traduce pesel directamente como «ídolo», fundiendo el objeto con su abuso; la RV60 y la RV 1909 mantienen «escultura», la TNM mantiene «imagen tallada» —las tres una descripción de manufactura, como esta traducción, que deja el veredicto teológico a la frase alrededor del sustantivo y no al sustantivo mismo.
⚠ El sol, la luna y las estrellas del v19 se describen como cosas que Jehová «ha repartido a todos los pueblos debajo de todos los cielos» —una afirmación sorprendente que el capítulo no se detiene a explicar. El culto astral entre las OTRAS naciones se enmarca menos como simple error y más como un arreglo permitido-pero-no-para-Israel. Todo testigo comprobado mantiene el sentido de conceder/repartir en vez de suavizarlo hacia simple descuido, aunque el verbo mismo varía —TNM 1987 «ha repartido»—, la RV60 por su cuenta usa un verbo distinto, «concedido», y la propia revisión de 2019 de la TNM pasa a «se los ha dado» —el mismo patrón 1984/1987-frente-a-2013/2019 ya señalado en este estante.
El «horno de hierro» (v20) es una imagen física, no solo emocional, de Egipto —el aparato literal para fundir mineral, aplicado a lo que Israel mismo sufrió allí. Nachalá, «herencia», nombra lo que Israel se vuelve para Dios como resultado —la misma palabra que recorrió todo el argumento de Deuteronomio 2 sobre lo que cuatro naciones ya poseían (ya en estas páginas), ahora apuntada en la dirección opuesta: en vez de que Dios conceda TIERRA a una nación, Dios toma una NACIÓN como posesión propia.
★ Esta es la tercera y última aparición de una cita que la propia nota de Deuteronomio 1:38 ya había contado por adelantado: «tres veces en Deuteronomio (1:37, 3:26, 4:21), Moisés dice que fue excluido a causa de ellos». Comprobar el hebreo de las tres directamente muestra algo que esa frase en español aplana: la redacción NO se repite en absoluto. 1:37 usa biglalchem, «por causa de ustedes», de la raíz galal, «rodar»; 3:26 usa lemaankhem, «por causa de ustedes» en el sentido de propósito, de maán; este versículo usa al-divreikhem —literalmente «a causa de sus PALABRAS», de davar, la misma raíz que da nombre a todo el libro. Tres apariciones, tres modismos hebreos distintos, una tensión sin resolver con Números 20 y su propio relato de la falta real de Moisés en las aguas de Meribá, ya señalada y dejada abierta en 1:38.
⚠ El estante en español, en su mayoría, borra la diferencia que el hebreo mantiene. La NVI traduce este versículo «por culpa de ustedes», y ambas ediciones de la TNM suavizan hacia «por causa de ustedes»/«por culpa de ustedes» —la misma raíz alisada tanto aquí como en 3:26. Solo la RV 1909 se acerca al sentido literal: «se enojó… sobre vuestros NEGOCIOS» —«negocios» en el sentido antiguo de «asuntos», el testigo español más cercano a la palabra real. En inglés, solo la Geneva Bible y la Douay-Rheims conservan el sentido literal, «for your WORDS».
La advertencia contra la imagen tallada se repite, haciendo eco del v16 casi palabra por palabra, y luego se le da su razón en los términos más duros disponibles: esh ojlá, «fuego devorador», y El qanná, «un Dios celoso».
★ Qanná es un adjetivo que la Biblia hebrea usa solo de Dios —esta es su segunda aparición en estas páginas, después de Éxodo 34:14 (ya en estas páginas), donde la misma palabra cierra el pacto rehecho tras el becerro de oro: «Jehová, cuyo NOMBRE es Celoso, es un Dios celoso». Cualquier otra cosa que cambie entre el Sinaí y las llanuras de Moab, cuarenta años después, esta descripción de Dios no cambia.
El estante coincide aquí casi sin excepción —RV60, la RV 1909 y la NVI mantienen «Dios celoso» llanamente; la TNM prefiere «que exige devoción exclusiva» para qanná, una perífrasis en vez de una traducción, que despliega el adjetivo único en una cláusula explicativa. Este es uno de los versículos más raros de este libro donde la elección propia de esta traducción coincide con la mayoría del estante, en vez de apartarse de ella.
★ Esta es la profecía sostenida de exilio más temprana de toda la Torá, pronunciada antes de que Israel siquiera haya cruzado el Jordán. La idolatría —repitiendo casi textualmente el lenguaje del v16 sobre la imagen tallada— lleva a la destrucción y la dispersión «entre los pueblos», quedando «pocos en número», el mismo destino que la historia registrará después tanto para el reino del norte como para el del sur.
Lo que evita que esto sea una simple amenaza son los vv29–31: incluso EN el exilio, buscar a Dios «con todo tu corazón y con toda tu alma» lo encuentra, porque —la razón dada con llaneza— «Jehová tu Dios es un Dios misericordioso» (El rajum). Esa es la frase idéntica que abre la gran autodescripción que Jehová da de su propio nombre en Éxodo 34:6 (ya en estas páginas): «Jehová, Jehová, Dios misericordioso y clemente». La amenaza y la misericordia las pronuncia la misma voz, en el mismo aliento, unas cuatro décadas antes de que cualquiera de las dos se cumpla.
★ Esta es una de las declaraciones monoteístas más enfáticas de toda la Biblia hebrea, hecha dos veces en nueve versículos con una redacción casi idéntica: «Jehová, él es Dios… no hay otro» (v35), y otra vez, ampliada, «Jehová, él es Dios en los cielos arriba y en la tierra abajo; no hay otro» (v39). De once testigos comprobados —NIV, KJV, ASV, NWT (ambas ediciones), TNM (ambas ediciones), RV60, RV 1909 y NVI— diez mantienen la fuerza llana de esto; solo la Geneva Bible, en inglés, refuerza aún más el v35, leyendo «that there is none but HE ALONE» en vez del más común «beside him».
El argumento que lleva a Israel hasta ahí es enteramente histórico, no filosófico. ¿Ha oído ALGUNA VEZ algún pueblo la voz de un dios y ha vivido (v33)? ¿Ha intentado ALGUNA VEZ algún dios tomar para sí una nación de en medio de otra nación (v34)? Ambas preguntas esperan la respuesta no, y ambas se responden desde la propia experiencia reciente de Israel, no desde un razonamiento abstracto sobre la naturaleza de la divinidad.
El «los amó» del v37 es la primera vez en Deuteronomio que la elección de Israel por parte de Jehová se explica con un único motivo, sin condiciones —no el tamaño, no el mérito, no el uso militar, simplemente amor (ahavá) por los patriarcas, extendido hacia adelante hasta sus propios descendientes, que nunca los conocieron.
★ Nótese el momento: esto es un simple aparte narrativo, colocado antes de que Deuteronomio haya dado una sola palabra de ley de refugio propiamente dicha (eso espera a Deuteronomio 19, todavía no en estas páginas) y años antes de que Josué active formalmente todo el sistema de seis ciudades (Josué 20–21, todavía no en estas páginas). Moisés simplemente actúa —designa tres ciudades del lado de Transjordania, para las mismas tribus cuya asignación transjordana este libro acaba de terminar de narrar (3:12–17, ya en estas páginas).
⚠ El término legal técnico para estos pueblos —arei ha-miklat, «ciudades de refugio», tratado en miklat (veinte apariciones en el resto de la Biblia hebrea, once de ellas en Números 35, ya en estas páginas)— llamativamente NO se usa aquí. Moisés las llama simplemente «tres ciudades». El nombre legal fijo llega después; la cosa misma llega primero.
Béser, Ramot en Galaad y Golán en Basán se nombran aquí por primera vez en estas páginas, asignadas respectivamente a Rubén, Gad y la media tribu de Manasés —los mismos tres grupos que Deuteronomio 3 acaba de asentar al oriente del Jordán.
Estos seis versículos funcionan como un colofón —una etiqueta de cierre, del tipo que los documentos antiguos añaden para identificar qué son y dónde se dieron— que resume lo que el libro ya ha narrado: la derrota de Sehón y Og, la conquista de Transjordania, el valle frente a Bet-peor donde Israel está acampado. Nada aquí es contenido nuevo; el libro marca formalmente una costura estructural antes de que cambie el lenguaje del sermón.
★ El v48 le da a Hermón un CUARTO nombre, y vale la pena ser precisos con las letras. La propia nota de Deuteronomio 3 ya siguió tres: Hermón mismo, Sirión (el nombre sidonio, 3:9, ya en estas páginas) y Senir (el nombre amorreo). Aquí el hebreo dice har Sion —escrito con una sin y una álef— «el monte Sión —es decir, Hermón». Buscada consonánticamente, esta grafía exacta aparece en exactamente DOS versículos de toda la Biblia hebrea: este, y un pueblo sin relación con las mismas consonantes en el territorio de Isacar (Josué 19:19, todavía no en estas páginas, un lugar completamente distinto). Enfáticamente NO es el famoso Sión de Jerusalén, escrito con una tsade y que aparece 156 veces —una palabra hebrea totalmente distinta que solo se parece y suena igual una vez trasladada al español o al inglés.
⚠ Lo más probable es que «Sión» aquí sea simplemente una variante escribal de «Sirión» mismo (la misma palabra de tres capítulos antes, con una letra intercambiada) —que es exactamente cómo lo tratan dos testigos del estante: la NIV y la TLB, en inglés, traducen directamente «Mount Sirion», corrigiendo en silencio la grafía en vez de transliterarla. De once testigos comprobados en total —KJV, ASV, Geneva, Douay-Rheims, ambas ediciones de la NWT, y el estante español entero (RV60, RV 1909, NVI, ambas ediciones de la TNM)— nueve mantienen el literal «Sion»/«Siyón»/«Sión», reproduciendo un nombre que en la página está a una letra del monte más famoso de la Biblia. Esta traducción también mantiene «Sión», precisamente porque la ambigüedad es real y vale la pena que el lector la note, en vez de resolverla en silencio como hacen NIV y TLB.
Notas sobre esta traducción
Decisiones. El hebreo y el español coinciden en los 49 versículos, sin ningún desplazamiento de versificación en ningún punto de este capítulo (verificado directamente contra cada versión del estante consultada, todas las cuales asignan el mismo contenido a los mismos números de versículo hasta la línea del v48 sobre Sión/Hermón). El texto masorético marca tres petujot —después del v24, después del v40, y al cerrar el capítulo después del v49—, dividiendo el capítulo aproximadamente en el caso contra las imágenes (vv1–24), la profecía del exilio y el argumento a favor de un solo Dios (vv25–40), y el cierre narrativo (vv41–49). Todo el capítulo sigue dentro de Parashat Vaetjanán, que la propia nota final de Deuteronomio 3 ubicó comenzando en 3:23. La forma que vale la pena señalar es la del v21, «a causa de las palabras de ustedes» —véase n21 sobre por qué las tres apariciones de esta fórmula de exclusión (1:37, 3:26, 4:21) usan tres modismos hebreos genuinamente distintos y no una sola frase repetida. En lo demás se mantienen las formas ya establecidas: Jehová para el nombre divino, instrucción para torá, y «estatutos y ordenanzas» conservados como dos sustantivos distintos para chuqqim u-mishpatim en todo el capítulo.
Biblioteca. Una nueva entrada de diccionario en ambos idiomas: yasaf, «añadir» —el verbo de la fórmula de canon cerrado del v2, tratado junto a su opuesto emparejado gará. Seis entradas de diccionario existentes ampliadas, cada una en ambos idiomas (las seis ya tenían edición en español; corrigiendo una comprobación equivocada del propio registro de este proyecto): pesel y temuná (el par central de imagen y forma del capítulo), qanná (su segunda aparición en estas páginas, después de Éxodo 34:14), miklat (ampliada para señalar que este capítulo, llamativamente, NO usa el término que más adelante llevará su nombre), najalá (vv20, 38, la palabra apuntada en la dirección opuesta), y gará (su uso textual, en vez del uso de petición). Tres nuevas entradas de enciclopedia en ambos idiomas, cada una con coordenadas de atlas: Béser, Ramot en Galaad, y Golán —las primeras tres ciudades de refugio, nombradas aquí antes de que exista el término legal para ellas. Una entrada de enciclopedia existente ampliada en ambos idiomas: Hermón, que gana su cuarto nombre registrado y la distinción Sión/Sirión/Sion (n44).
Ecos pagados. La propia siembra de Deuteronomio 3:29, la ilustración de Baal-peor, llegando como el primer ejemplo de este capítulo (n3). La cita en tres partes de 1:38 sobre la propia exclusión de Moisés (1:37, 3:26, 4:21), completada en el v21 —y mostrada, al comprobarla, usando tres modismos hebreos distintos en vez de una sola frase repetida (n21). El qanná de Éxodo 34:14, repitiéndose en el v24 (n23). El «Dios misericordioso y clemente» de Éxodo 34:6, repetido en el v31 (n25). La asignación tribal de Transjordania de Deuteronomio 3, puesta en uso en los vv41–43 al nombrar las primeras tres ciudades de refugio (n41). Y la propia nota de Deuteronomio 3 sobre los tres nombres de Hermón, ampliada a un cuarto en el v48 (n44).
Patrones que vale la pena recordar. Primero: la propia nota final de Deuteronomio 3 señaló el recurso de tres-nombres-una-cosa (Hermón/Sirión/Senir) como «vale la pena vigilar una tercera instancia» sobre algún OTRO tema; en cambio, la misma montaña se ha dado a sí misma un cuarto nombre, lo que sugiere que el recurso es menos un hábito de la narración de este libro y más un simple hecho sobre cuántas lenguas vecinas tocaron esa misma cumbre. Segundo: este capítulo está inusualmente cargado de un recurso no visto antes con esta concentración —varios pares distintos de casi-sinónimos o grafías casi idénticas que el estante suele aplanar (galal/maán/davar en n21; Sion/Sirión/Sión en n44; pesel/temuná en n15)— vale la pena observar si Deuteronomio recurre a este tipo de vocabulario casi-idéntico más que Números.
Próxima entrega de este libro: Deuteronomio 5 —las diez palabras recitadas una segunda vez, a una generación que no estuvo de pie en Horeb.