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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Juan 7 — La Traducción Mister

In a temple courtyard, Jesus stands in white robes with one arm raised, speaking. A crowd sits and kneels on the paving stones around him, some with heads bowed or faces covered by their hands. To the right, a cluster of elderly, richly-dressed Pharisees and scribes with long beards stand apart, watching with skeptical expressions. Temple colonnades and steps fill the background, where more onlookers are gathered.
Los fariseos interrogan a Jesús
James Tissot, between 1886 and 1894 · Museo de Brooklyn, Nueva York

La acuarela de Tissot no está vinculada a un solo versículo del Evangelio — el Museo de Brooklyn la cataloga simplemente como un tipo de escena recurrente, fariseos confrontando a Jesús en los atrios del templo—, lo cual la hace un buen encaje para el patrón repetido de este capítulo antes que para un momento único: la multitud sentada a sus pies mientras las autoridades religiosas permanecen aparte, con los brazos cruzados, sin convencerse. Tissot viajó a Oriente Medio en la década de 1880 específicamente para pintar del natural su enorme serie La vida de Cristo, usando vestimenta, arquitectura y luz locales en vez de los escenarios europeos en que se habían apoyado por defecto los pintores anteriores — la columnata del templo detrás de esta escena está tomada de edificios que él mismo dibujó en Jerusalén.

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1
Καὶ μετὰ ταῦτα περιεπάτει ὁ Ἰησοῦς ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ, οὐ γὰρ ἤθελεν ἐν τῇ Ἰουδαίᾳ περιπατεῖν, ὅτι ἐζήτουν αὐτὸν οἱ Ἰουδαῖοι ἀποκτεῖναι.
Después de esto, Jesús andaba por Galilea. No quería andar por Judea, porque los líderes judíos buscaban cómo matarlo.nota
2
ἦν δὲ ἐγγὺς ἡ ἑορτὴ τῶν Ἰουδαίων ἡ σκηνοπηγία.
Estaba cerca la fiesta judía de los Tabernáculos.nota
3
εἶπον οὖν πρὸς αὐτὸν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ· Μετάβηθι ἐντεῦθεν καὶ ὕπαγε εἰς τὴν Ἰουδαίαν, ἵνα καὶ οἱ μαθηταί σου θεωρήσουσιν σοῦ τὰ ἔργα ἃ ποιεῖς·
Entonces sus hermanos le dijeron: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.nota
4
οὐδεὶς γάρ τι ἐν κρυπτῷ ποιεῖ καὶ ζητεῖ αὐτὸς ἐν παρρησίᾳ εἶναι· εἰ ταῦτα ποιεῖς, φανέρωσον σεαυτὸν τῷ κόσμῳ.
Porque nadie que quiere ser conocido abiertamente actúa en secreto. Ya que haces estas cosas, muéstrate al mundo.»nota
5
οὐδὲ γὰρ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ ἐπίστευον εἰς αὐτόν.
Porque ni siquiera sus propios hermanos creían en él.nota
6
λέγει οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς· Ὁ καιρὸς ὁ ἐμὸς οὔπω πάρεστιν, ὁ δὲ καιρὸς ὁ ὑμέτερος πάντοτέ ἐστιν ἕτοιμος.
Jesús les dijo: «Mi tiempo aún no ha llegado, pero el tiempo de ustedes siempre está listo.nota
7
οὐ δύναται ὁ κόσμος μισεῖν ὑμᾶς, ἐμὲ δὲ μισεῖ, ὅτι ἐγὼ μαρτυρῶ περὶ αὐτοῦ ὅτι τὰ ἔργα αὐτοῦ πονηρά ἐστιν.
El mundo no puede odiarlos a ustedes, pero a mí me odia, porque yo testifico de él que sus obras son malas.nota
8
ὑμεῖς ἀνάβητε εἰς τὴν ἑορτήν· ἐγὼ οὐκ ἀναβαίνω εἰς τὴν ἑορτὴν ταύτην, ὅτι ὁ ἐμὸς καιρὸς οὔπω πεπλήρωται.
Suban ustedes a la fiesta. Yo no subo a esta fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.»nota
9
ταῦτα δὲ εἰπὼν αὐτὸς ἔμεινεν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ.
Habiendo dicho esto, se quedó en Galilea.nota
10
Ὡς δὲ ἀνέβησαν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ εἰς τὴν ἑορτήν, τότε καὶ αὐτὸς ἀνέβη, οὐ φανερῶς ἀλλὰ ὡς ἐν κρυπτῷ.
Pero después de que sus hermanos habían subido a la fiesta, entonces él también subió, no abiertamente, sino en secreto.nota
11
οἱ οὖν Ἰουδαῖοι ἐζήτουν αὐτὸν ἐν τῇ ἑορτῇ καὶ ἔλεγον· Ποῦ ἐστιν ἐκεῖνος;
Los líderes judíos lo buscaban en la fiesta y decían: «¿Dónde está ese?»nota
12
καὶ γογγυσμὸς περὶ αὐτοῦ ἦν πολὺς ἐν τοῖς ὄχλοις· οἱ μὲν ἔλεγον ὅτι Ἀγαθός ἐστιν, ἄλλοι δὲ ἔλεγον· Οὔ, ἀλλὰ πλανᾷ τὸν ὄχλον.
Y había mucho murmullo acerca de él entre las multitudes. Unos decían: «Es un hombre bueno». Otros decían: «No, engaña a la gente».nota
13
οὐδεὶς μέντοι παρρησίᾳ ἐλάλει περὶ αὐτοῦ διὰ τὸν φόβον τῶν Ἰουδαίων.
Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de él, por miedo a los líderes judíos.nota
14
Ἤδη δὲ τῆς ἑορτῆς μεσούσης ἀνέβη Ἰησοῦς εἰς τὸ ἱερὸν καὶ ἐδίδασκεν.
Cuando la fiesta ya iba por la mitad, Jesús subió al templo y comenzó a enseñar.nota
15
ἐθαύμαζον οὖν οἱ Ἰουδαῖοι λέγοντες· Πῶς οὗτος γράμματα οἶδεν μὴ μεμαθηκώς;
Los líderes judíos se asombraban y decían: «¿Cómo sabe este las letras, sin haber estudiado?»nota
16
ἀπεκρίθη οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς καὶ εἶπεν· Ἡ ἐμὴ διδαχὴ οὐκ ἔστιν ἐμὴ ἀλλὰ τοῦ πέμψαντός με·
Jesús les respondió: «Mi enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió.nota
17
ἐάν τις θέλῃ τὸ θέλημα αὐτοῦ ποιεῖν, γνώσεται περὶ τῆς διδαχῆς πότερον ἐκ τοῦ θεοῦ ἐστιν ἢ ἐγὼ ἀπʼ ἐμαυτοῦ λαλῶ.
Si alguien está dispuesto a hacer su voluntad, sabrá si esta enseñanza viene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.nota
18
ὁ ἀφʼ ἑαυτοῦ λαλῶν τὴν δόξαν τὴν ἰδίαν ζητεῖ· ὁ δὲ ζητῶν τὴν δόξαν τοῦ πέμψαντος αὐτὸν οὗτος ἀληθής ἐστιν καὶ ἀδικία ἐν αὐτῷ οὐκ ἔστιν.
El que habla por su propia cuenta busca su propia gloria, pero el que busca la gloria del que lo envió es veraz, y no hay falsedad en él.nota
19
Οὐ Μωϋσῆς δέδωκεν ὑμῖν τὸν νόμον; καὶ οὐδεὶς ἐξ ὑμῶν ποιεῖ τὸν νόμον. τί με ζητεῖτε ἀποκτεῖναι;
¿No les dio Moisés la ley? Y ninguno de ustedes cumple la ley. ¿Por qué buscan matarme?»nota
20
ἀπεκρίθη ὁ ὄχλος· Δαιμόνιον ἔχεις· τίς σε ζητεῖ ἀποκτεῖναι;
La multitud respondió: «¡Tienes un demonio! ¿Quién busca matarte?»nota
21
ἀπεκρίθη Ἰησοῦς καὶ εἶπεν αὐτοῖς· Ἓν ἔργον ἐποίησα καὶ πάντες θαυμάζετε.
Jesús les respondió: «Hice una sola obra, y todos ustedes están asombrados.nota
22
διὰ τοῦτο Μωϋσῆς δέδωκεν ὑμῖν τὴν περιτομήν — οὐχ ὅτι ἐκ τοῦ Μωϋσέως ἐστὶν ἀλλʼ ἐκ τῶν πατέρων — καὶ ἐν σαββάτῳ περιτέμνετε ἄνθρωπον.
Por esto Moisés les dio la circuncisión —no porque venga de Moisés, sino de los patriarcas—, y en sábado circuncidan a un hombre.nota
23
εἰ περιτομὴν λαμβάνει ἄνθρωπος ἐν σαββάτῳ ἵνα μὴ λυθῇ ὁ νόμος Μωϋσέως, ἐμοὶ χολᾶτε ὅτι ὅλον ἄνθρωπον ὑγιῆ ἐποίησα ἐν σαββάτῳ;
Si un hombre recibe la circuncisión en sábado para que no se quebrante la ley de Moisés, ¿por qué se enojan conmigo porque sané por completo a un hombre en sábado?nota
24
μὴ κρίνετε κατʼ ὄψιν, ἀλλὰ τὴν δικαίαν κρίσιν κρίνετε.
Dejen de juzgar por las apariencias, y juzguen con juicio justo.»nota
25
Ἔλεγον οὖν τινες ἐκ τῶν Ἱεροσολυμιτῶν· Οὐχ οὗτός ἐστιν ὃν ζητοῦσιν ἀποκτεῖναι;
Entonces algunos de los de Jerusalén decían: «¿No es este al que buscan para matarlo?nota
26
καὶ ἴδε παρρησίᾳ λαλεῖ καὶ οὐδὲν αὐτῷ λέγουσιν· μήποτε ἀληθῶς ἔγνωσαν οἱ ἄρχοντες ὅτι οὗτός ἐστιν ὁ χριστός;
Y miren, habla abiertamente y no le dicen nada. ¿Será que los gobernantes en verdad han reconocido que este es el Cristo?nota
27
ἀλλὰ τοῦτον οἴδαμεν πόθεν ἐστίν· ὁ δὲ χριστὸς ὅταν ἔρχηται οὐδεὶς γινώσκει πόθεν ἐστίν.
Pero de este sabemos de dónde es. Cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.»nota
28
ἔκραξεν οὖν ἐν τῷ ἱερῷ διδάσκων ὁ Ἰησοῦς καὶ λέγων· Κἀμὲ οἴδατε καὶ οἴδατε πόθεν εἰμί· καὶ ἀπʼ ἐμαυτοῦ οὐκ ἐλήλυθα, ἀλλʼ ἔστιν ἀληθινὸς ὁ πέμψας με, ὃν ὑμεῖς οὐκ οἴδατε·
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, exclamó: «A mí me conocen, y saben de dónde soy. Y no he venido por mi propia cuenta, sino que es verdadero el que me envió, a quien ustedes no conocen.nota
29
ἐγὼ οἶδα αὐτόν, ὅτι παρʼ αὐτοῦ εἰμι κἀκεῖνός με ἀπέστειλεν.
Yo lo conozco, porque de él vengo, y él me envió.»nota
30
ἐζήτουν οὖν αὐτὸν πιάσαι, καὶ οὐδεὶς ἐπέβαλεν ἐπʼ αὐτὸν τὴν χεῖρα, ὅτι οὔπω ἐληλύθει ἡ ὥρα αὐτοῦ.
Por eso buscaban prenderlo, pero nadie le puso la mano encima, porque su hora aún no había llegado.nota
31
ἐκ τοῦ ὄχλου δὲ πολλοὶ ἐπίστευσαν εἰς αὐτόν, καὶ ἔλεγον· Ὁ χριστὸς ὅταν ἔλθῃ μὴ πλείονα σημεῖα ποιήσει ὧν οὗτος ἐποίησεν;
Pero muchos de la multitud creyeron en él y decían: «Cuando venga el Cristo, ¿acaso hará más señales que las que ha hecho este?»nota
32
Ἤκουσαν οἱ Φαρισαῖοι τοῦ ὄχλου γογγύζοντος περὶ αὐτοῦ ταῦτα, καὶ ἀπέστειλαν οἱ ἀρχιερεῖς καὶ οἱ Φαρισαῖοι ὑπηρέτας ἵνα πιάσωσιν αὐτόν.
Los fariseos oyeron a la multitud murmurar estas cosas acerca de él, y los sumos sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para prenderlo.nota
33
εἶπεν οὖν ὁ Ἰησοῦς· Ἔτι χρόνον μικρὸν μεθʼ ὑμῶν εἰμι καὶ ὑπάγω πρὸς τὸν πέμψαντά με.
Jesús dijo: «Todavía estoy con ustedes un poco de tiempo, y luego voy al que me envió.nota
34
ζητήσετέ με καὶ οὐχ εὑρήσετε καὶ ὅπου εἰμὶ ἐγὼ ὑμεῖς οὐ δύνασθε ἐλθεῖν.
Me buscarán y no me encontrarán. Y adonde yo estoy, ustedes no pueden venir.»nota
35
εἶπον οὖν οἱ Ἰουδαῖοι πρὸς ἑαυτούς· Ποῦ οὗτος μέλλει πορεύεσθαι ὅτι ἡμεῖς οὐχ εὑρήσομεν αὐτόν; μὴ εἰς τὴν διασπορὰν τῶν Ἑλλήνων μέλλει πορεύεσθαι καὶ διδάσκειν τοὺς Ἕλληνας;
Entonces los líderes judíos se decían unos a otros: «¿Adonde piensa irse este, que no lo encontraremos? ¿Acaso piensa irse a la Diáspora entre los griegos, y enseñar a los griegos?nota
36
τίς ἐστιν ὁ λόγος οὗτος ὃν εἶπε· Ζητήσετέ με καὶ οὐχ εὑρήσετε καὶ ὅπου εἰμὶ ἐγὼ ὑμεῖς οὐ δύνασθε ἐλθεῖν;
¿Qué quiere decir con eso de: «Me buscarán y no me encontrarán», y «adonde yo estoy, ustedes no pueden venir»?»nota
37
Ἐν δὲ τῇ ἐσχάτῃ ἡμέρᾳ τῇ μεγάλῃ τῆς ἑορτῆς εἱστήκει ὁ Ἰησοῦς, καὶ ἔκραξεν λέγων· Ἐάν τις διψᾷ ἐρχέσθω πρός με καὶ πινέτω.
El último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: «Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba.nota
38
ὁ πιστεύων εἰς ἐμέ, καθὼς εἶπεν ἡ γραφή, ποταμοὶ ἐκ τῆς κοιλίας αὐτοῦ ῥεύσουσιν ὕδατος ζῶντος.
El que cree en mí, como dijo la Escritura, de su interior correrán ríos de agua vivanota
39
τοῦτο δὲ εἶπεν περὶ τοῦ πνεύματος οὗ ἔμελλον λαμβάνειν οἱ πιστεύσαντες εἰς αὐτόν· οὔπω γὰρ ἦν πνεῦμα, ὅτι Ἰησοῦς οὐδέπω ἐδοξάσθη.
Esto lo dijo acerca del Espíritu, que habían de recibir más adelante los que creyeran en él. Porque el Espíritu aún no había sido dado, ya que Jesús todavía no había sido glorificado.nota
40
Ἐκ τοῦ ὄχλου οὖν ἀκούσαντες τῶν λόγων τούτων ἔλεγον· Οὗτός ἐστιν ἀληθῶς ὁ προφήτης·
Al oír estas palabras, algunos de la multitud decían: «Este es en verdad el Profeta».nota
41
ἄλλοι ἔλεγον· Οὗτός ἐστιν ὁ χριστός· οἱ δὲ ἔλεγον· Μὴ γὰρ ἐκ τῆς Γαλιλαίας ὁ χριστὸς ἔρχεται;
Otros decían: «Este es el Cristo». Pero otros decían: «¿Acaso el Cristo viene de Galilea?nota
42
οὐχ ἡ γραφὴ εἶπεν ὅτι ἐκ τοῦ σπέρματος Δαυίδ, καὶ ἀπὸ Βηθλέεμ τῆς κώμης ὅπου ἦν Δαυίδ, ἔρχεται ὁ χριστός;
¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Belén, la aldea de donde era David?»nota
43
σχίσμα οὖν ἐγένετο ἐν τῷ ὄχλῳ διʼ αὐτόν.
Así que hubo división en la multitud por causa de él.nota
44
τινὲς δὲ ἤθελον ἐξ αὐτῶν πιάσαι αὐτόν, ἀλλʼ οὐδεὶς ἐπέβαλεν ἐπʼ αὐτὸν τὰς χεῖρας.
Algunos de ellos querían prenderlo, pero nadie le puso las manos encima.nota
45
Ἦλθον οὖν οἱ ὑπηρέται πρὸς τοὺς ἀρχιερεῖς καὶ Φαρισαίους, καὶ εἶπον αὐτοῖς ἐκεῖνοι· Διὰ τί οὐκ ἠγάγετε αὐτόν;
Entonces los alguaciles volvieron a los sumos sacerdotes y fariseos, quienes les dijeron: «¿Por qué no lo trajeron?»nota
46
ἀπεκρίθησαν οἱ ὑπηρέται· Οὐδέποτε ἐλάλησεν οὕτως ἄνθρωπος.
Los alguaciles respondieron: «¡Jamás nadie ha hablado como este hombre!»nota
47
ἀπεκρίθησαν οὖν αὐτοῖς οἱ Φαρισαῖοι· Μὴ καὶ ὑμεῖς πεπλάνησθε;
Los fariseos les respondieron: «¿También ustedes han sido engañados?nota
48
μή τις ἐκ τῶν ἀρχόντων ἐπίστευσεν εἰς αὐτὸν ἢ ἐκ τῶν Φαρισαίων;
¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?nota
49
ἀλλὰ ὁ ὄχλος οὗτος ὁ μὴ γινώσκων τὸν νόμον ἐπάρατοί εἰσιν.
Pero esta gente que no conoce la ley —malditos son.»nota
50
λέγει Νικόδημος πρὸς αὐτούς, ὁ ἐλθὼν πρὸς αὐτὸν πρότερον, εἷς ὢν ἐξ αὐτῶν·
Nicodemo, que había ido antes a él y era uno de ellos, les dijo:nota
51
Μὴ ὁ νόμος ἡμῶν κρίνει τὸν ἄνθρωπον ἐὰν μὴ ἀκούσῃ πρῶτον παρʼ αὐτοῦ καὶ γνῷ τί ποιεῖ;
«¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin oírlo primero y saber qué está haciendo?»nota
52
ἀπεκρίθησαν καὶ εἶπαν αὐτῷ· Μὴ καὶ σὺ ἐκ τῆς Γαλιλαίας εἶ; ἐραύνησον καὶ ἴδε ὅτι ἐκ τῆς Γαλιλαίας προφήτης οὐκ ἐγείρεται.
Le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Investiga y verás que de Galilea no se levanta ningún profeta».nota
53
καὶ ἐπορεύθη ἕκαστος εἰς τὸν οἶκον αὐτοῦ.
Y cada uno se fue a su casa.nota

Notas del traductor

Versículos 1–9 · «mi tiempo aún no ha llegado» — y una variante griega que un crítico pagano usó para llamar mentiroso a Jesús

El desafío de los hermanos (vv. 3–4) tiene filo: hazte público, prueba quién eres, deja de esconderte —y Juan dice llanamente por qué corta así: «ni siquiera sus propios hermanos creían en él» (v. 5). La respuesta de Jesús gira sobre una distinción que este Evangelio no deja de hacer entre SU tiempo (kairos, el momento señalado) y el de ellos, siempre disponible porque nada depende de él.

⚠ El versículo 8 lleva una de las variantes textuales de una sola palabra más consecuentes de todo este Evangelio. Los manuscritos más antiguos y mejores (Sinaítico, Vaticano, y la lectura que siguen Tregelles y el NA28) leen ouk, un «NO subo a esta fiesta» llano —y Jesús sube de todos modos, en secreto, nueve versículos después (v. 10). El texto bizantino mayoritario, y los papiros más antiguos que se conservan, leen en cambio oupō, «TODAVÍA no subo», lo cual elimina de raíz la aparente contradicción. El estante español, a diferencia del inglés, es unánime aquí: RV60 y NVI coinciden en incluir «todavía», siguiendo el texto más largo. ⚠ Esto no es un descubrimiento moderno: el filósofo pagano Porfirio, en el siglo III, citó este versículo exacto para acusar a Jesús de inconsistencia, y Jerónimo, al responderle, ya conocía y discutía ambas lecturas. Esta traducción sigue el texto más antiguo y más difícil —«no subo»— y deja en pie la tensión que crea, en vez de resolver una dificultad que los propios copistas antiguos pudieron haber suavizado.

Versículos 10–13 · en secreto, después de todo

Jesús sí sube —solo que no del modo que exigían sus hermanos. «No abiertamente, sino en secreto» (v. 10) responde a su «muéstrate al mundo» (v. 4) con una postura casi opuesta, y el capítulo dedica los catorce versículos siguientes a una multitud que no logra decidir qué es él: «un hombre bueno» frente a «engaña a la gente» (v. 12) —el mismo verbo exacto que los fariseos usarán de la propia multitud en el v. 47, cerrando un marco sobre todo el capítulo con la única acusación que todos se van pasando unos a otros.

Versículos 14–24 · una enseñanza sin estudios, y una sanidad respondida con un tecnicismo legal

«¿Cómo sabe este las letras, sin haber estudiado?» (v. 15) es una pregunta sobre credenciales: la autoridad rabínica para enseñar normalmente exigía un discipulado formal bajo un maestro reconocido, algo que a Jesús le faltaba a la vista de todos. Su respuesta traslada la prueba por completo: no el linaje, sino la obediencia —«si alguien está dispuesto a hacer su voluntad, sabrá» (v. 17)— una afirmación de que la enseñanza se autentica ante cualquiera dispuesto a vivirla, no ante un comité de acreditación.

⚠ El argumento sobre el sábado (vv. 21–23) se remonta a una historia concreta ya contada. «Hice una sola obra, y todos ustedes están asombrados» es la sanidad de Betesda de Juan 5 (ya en estas páginas), y Jesús responde al cargo con un argumento rabínico de lo menor a lo mayor: la circuncisión, que ella misma pasa por encima del sábado y que la ley remonta a los patriarcas y no a Moisés (v. 22), se practica de forma rutinaria al octavo día aunque caiga en sábado; si una sola parte del cuerpo puede tratarse legítimamente en sábado, ¿cuánto más todo el hombre sanado? «Dejen de juzgar por las apariencias» (v. 24) cierra el argumento nombrando exactamente lo que había hecho la objeción: juzgar el acto por su calendario y no por su contenido.

Versículos 25–31 · ¿alguien sabe en verdad de dónde viene el Cristo?

El razonamiento de la multitud de Jerusalén en el v. 27 se apoya en una corriente real de la expectativa judía —que el origen del Mesías permanecería oculto hasta el momento de su repentina revelación, de modo que un hombre a quien todos ya conocen (un galileo, hijo de José) queda descalificado por el simple hecho de ser conocido. La respuesta de Jesús juega con la misma palabra en dos sentidos: sí, conocen de dónde es en el sentido superficial (v. 28, «a mí me conocen, y saben de dónde soy»), y no, en el sentido que en verdad importa —«el que me envió es verdadero, a quien ustedes no conocen» (v. 28b). ⚠ Es ironía dramática dirigida a un lector que este Evangelio supone que ya sabe lo que esta multitud no sabe: que ese mismo galileo nació en realidad en Belén, la propia aldea de David —la misma objeción que se plantea de nuevo en el v. 42, y que este capítulo nunca responde.

Versículos 32–36 · envían alguaciles, y un dicho que nadie en la multitud logra descifrar

Las autoridades del templo pasan de vigilar a actuar —alguaciles enviados para prenderlo (v. 32)—, y Jesús responde con un dicho que cae como puro enigma: «adonde yo estoy, ustedes no pueden venir» (v. 34). La suposición de los líderes judíos, que tal vez piense enseñar a «la Diáspora entre los griegos» (v. 35), se equivoca sobre su significado inmediato (habla de su muerte y su regreso al Padre), pero no se equivoca del todo, en la forma más amplia que este Evangelio tomará después, sobre hacia dónde termina yendo en realidad el mensaje.

Versículos 37–39 · ríos desde el interior — el clamor en el rito del agua, y un Espíritu aún no dado

El escenario es un rito real y específico del templo, no un telón de fondo festivo genérico. Cada uno de los siete días de los Tabernáculos, un sacerdote sacaba agua del estanque de Siloé en una vasija de oro y la derramaba sobre el altar mientras los peregrinos cantaban el Hallel —una ceremonia de libación de agua ligada a la oración por la lluvia y, en la tradición posterior, al derramamiento del Espíritu de Dios. Jesús se pone de pie y clama en medio de ese mismo rito, en su día culminante, y redirige toda su acción hacia sí mismo: no agua sacada y derramada, sino agua que fluye DESDE el creyente.

⚠ El griego del v. 38 es genuinamente ambiguo en algo que la puntuación del español tiene que decidir: de qué interior fluyen los ríos. Leído de un modo, «como dijo la Escritura» va con lo que sigue y los ríos fluyen del propio interior del CREYENTE; leído del otro, la cláusula sobre creer queda sola y los ríos fluyen de CRISTO, citado como la roca verdadera de Éxodo 17 o el río del templo de Ezequiel (Ezequiel 47, todavía no en estas páginas). Ningún versículo único del Antiguo Testamento coincide exactamente con la cita en ninguno de los dos sentidos, lo cual es parte del propio enigma. Esta traducción sigue la puntuación más común (el propio interior del creyente) sin silenciar la alternativa.

El paréntesis del v. 39 es el narrador, no Jesús, glosando la imagen directamente: se trata del Espíritu, aún no dado porque Jesús aún no ha sido glorificado. Responde, de antemano, a la promesa que este Evangelio mantiene en Juan 14 y 15 (ya en estas páginas) —el Espíritu-Paráclito que llega solo después de que Jesús se va. Y el «agua viva» no es aquí una imagen nueva: Juan 4 (ya en estas páginas) ya le dio esa frase a una samaritana junto a un pozo, quien la oyó, correctamente, como agua corriente antes de oírla como algo más.

Versículos 40–53 · un niño de Belén confundido con un galileo, y un pasaje que empieza aquí sin terminar aquí

La multitud se divide en tres sobre una sola pregunta —profeta, Cristo, o ninguno de los dos, con el argumento de que «el Cristo» no puede venir de Galilea (v. 41) porque la Escritura lo sitúa en Belén, la aldea de David (v. 42)—, y este Evangelio, que nunca narra un nacimiento, deja la objeción completamente sin responder en la página, confiando en un lector que ya conoce las tradiciones de la natividad que este libro mismo nunca cuenta.

El informe de los alguaciles es la línea más llana del capítulo: enviados a arrestar a un hombre, vuelven con las manos vacías y se explican con «jamás nadie ha hablado como este hombre» (v. 46) —testimonio de hombres sin ningún interés en creer nada, que es precisamente por lo que cuenta. La réplica de los fariseos descarta a toda la multitud como «maldita» por su ignorancia de la ley (v. 49), el mismo desprecio por lo ordinario y lo indocto que este Evangelio no deja de contrastar con la evidencia real.

⚠ Nicodemo, que regresa de Juan 3 (ya en estas páginas), hace una pregunta legal estrecha, cuidadosa y del todo defendible —¿acaso la ley condena a un hombre sin oírlo? (v. 51)—, y en vez de respuesta recibe burla: «¿también tú eres de Galilea?». El propio texto de prueba de los fariseos, «de Galilea no se levanta ningún profeta» (v. 52), vale la pena contrastarlo con el registro: Jonás, uno de los pocos profetas escritores con pueblo natal expresamente nombrado, era de Gat-hefer, en Galilea (2 Reyes 14:25, todavía no en estas páginas) —una afirmación hecha con total seguridad, en medio de un capítulo entero sobre saber de dónde vienen realmente las cosas, que no resiste su propia prueba.

⚠ El versículo 53 es donde comienza una de las cuestiones textuales más famosas de todo el Nuevo Testamento, y esta traducción plantea el problema en vez de esconderlo. «Y cada uno se fue a su casa» va seguido, en los manuscritos griegos más antiguos y mejores (incluidos los dos Nuevos Testamentos completos más antiguos, el Sinaítico y el Vaticano, y los papiros más tempranos que cubren este tramo del texto), directamente por el comienzo del capítulo 8 sin ningún hueco —el relato de la mujer sorprendida en adulterio (tradicionalmente Juan 7:53–8:11) está simplemente ausente de ellos. Aparece primero en manuscritos de la tradición textual occidental, luego se extiende al texto bizantino que subyace a la Versión King James, y en algunas familias de manuscritos flota hacia otros lugares por completo —después de Lucas 21, o al final mismo de este Evangelio. Casi todas las traducciones modernas la imprimen, porque es antigua y su vocabulario suena genuinamente joánico, y bien pudiera conservar una tradición real y temprana sobre Jesús —pero casi todas también la marcan con corchetes o una nota que explica que no está presente en los testigos más antiguos. Esta traducción sigue esa práctica casi universal: el pasaje aparecerá al inicio de Juan 8 (todavía no en estas páginas), claramente marcado, reportado en vez de suprimido o absorbido en silencio como si su historia de transmisión fuera sencilla.

Patrones que vale llevar adelante.

⚠ Decisiones de traducción. Oupō se siguió de manera consistente como «aún no» / «todavía no» en todo lugar donde está textualmente seguro en este capítulo (vv. 30, 39 dos veces), para que su AUSENCIA en el disputado v. 8 se note claramente para un lector, en vez de armonizarse en silencio. Planaō (vv. 12, 47) se mantuvo como «engañar» las dos veces, conservando el marco entre el murmullo temprano de la multitud y el insulto tardío de los fariseos. Y la fiesta de la skēnopēgia (v. 2) se mantuvo como «Tabernáculos», siguiendo la práctica mayoritaria de este estante.

Ecos cumplidos. El propio cierre de el capítulo 6 ya nombraba este capítulo por número y anticipaba exactamente esto —una multitud dividida sobre si Jesús es el Cristo—, mostrado ahora en su totalidad y no en miniatura. El agua viva de el capítulo 4, ofrecida primero en privado a una samaritana junto a un pozo, se ofrece aquí en público, en el propio rito del agua del templo, a todo el que esté escuchando. Y la sanidad de Betesda de el capítulo 5, dejada como cargo abierto al final de aquel capítulo, obtiene por fin su defensa sabática argumentada en voz alta.

Ecos sembrados. El Espíritu aún no dado (v. 39) es el marcador que este Evangelio no resolverá hasta que el Discurso de Despedida prometa al Paráclito por nombre (Juan 14 y 15, ya en estas páginas) y, más allá, hasta 20:22. La expectativa del Cristo de origen oculto (v. 27) y la objeción de Belén (v. 42) quedan ambas en pie, sin resolver dentro de este capítulo, para que un lector las lleve consigo. Y el enigma del v. 34, «adonde yo estoy ustedes no pueden venir», reaparece casi palabra por palabra en 13:33, dicho esta vez a sus propios discípulos y no a multitudes hostiles.

Dejado abierto a propósito. Si los ríos del v. 38 fluyen del creyente o de Cristo mismo —una disputa viva y antigua que esta traducción reporta sin resolver. Si las propias palabras de Jesús en el v. 8 decían originalmente «no» o «todavía no» —una bifurcación textual real con un peso teológico real, no un error de redondeo. Y el origen oculto del Cristo (v. 27) frente a la tradición de Belén (v. 42) —dos piezas de la expectativa mesiánica que este capítulo deja sin reconciliar, en boca de personajes que nunca aprenden que están hablando del mismo hombre dos veces.

Próximo capítulo de este libro, cuando se traduzca: Juan 8, que abre con la mujer sorprendida en adulterio —el pasaje al que conduce directamente el propio último versículo de este capítulo, con sus cuestiones textuales incluidas.

Ver este capítulo en inglés (con la biblioteca y más notas) →