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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Éxodo 32 — La Traducción Mister

A large classical oil painting. In the left third, a ring of barefoot figures in loose, brightly colored robes — blue, salmon, dark green — dance hand in hand before a tall wooden altar decorated with garlands, on top of which stands a small golden bull calf. A gold ring lies discarded on the ground in the near foreground. In the right two-thirds, a dense crowd of men, women, and children in red, orange, and blue robes gesture with raised arms toward the dancers and the calf; a group of women with small children sits in the lower right corner. Far in the upper left background, tiny and easy to overlook against the rocky hillside, a robed figure holds two flat tablet-shaped objects aloft. The sky above is heavy with dark storm clouds, broken by a narrow band of warm gold light along the horizon.
La adoración del becerro de oro
Nicolas Poussin, c. 1633–1634 · Galería Nacional, Londres

⚠ Poussin pinta a los israelitas como juerguistas clásicos, no como un campamento del Cercano Oriente —pies descalzos, túnicas grecorromanas sueltas, una danza en círculo alrededor del altar que toma prestada toda su gramática visual de las pinturas de celebraciones báquicas. Eso mismo es una lectura del verbo disputado propio de este capítulo, TZACHEK, «se levantaron a jugar» (v6) —puesto en pintura como exactamente el tipo de desenfreno que el hebreo deja ambiguo.

Y búsquese a Moisés. Está ahí —arriba a la izquierda, una pequeña figura envuelta en túnica sobre la altura rocosa, dos tablas planas levantadas en sus manos—, pero es casi imposible de encontrar a primera vista, empequeñecido por la danza y la multitud que llenan el resto del lienzo. Poussin pinta el instante exacto que describe el texto: Moisés ya está descendiendo con las tablas (v15), ya lo bastante cerca para que Josué oiga el ruido (vv17–18), y el campamento abajo no tiene idea de que él está observando.

Un detalle pequeño y fácil de pasar por alto sobrevive a un examen cercano: un anillo de oro yace descartado en el suelo, en primer plano a la izquierda —uno de los zarcillos recogidos en los vv2–3, quizá, caído en el baile.

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1
וַיַּרְא הָעָם, כִּי-בֹשֵׁשׁ מֹשֶׁה לָרֶדֶת מִן-הָהָר; וַיִּקָּהֵל הָעָם עַל-אַהֲרֹן, וַיֹּאמְרוּ אֵלָיו קוּם עֲשֵׂה-לָנוּ אֱלֹהִים אֲשֶׁר יֵלְכוּ לְפָנֵינוּ--כִּי-זֶה מֹשֶׁה הָאִישׁ אֲשֶׁר הֶעֱלָנוּ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם, לֹא יָדַעְנוּ מֶה-הָיָה לוֹ.
Y viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se juntaron a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.nota
2
וַיֹּאמֶר אֲלֵהֶם, אַהֲרֹן, פָּרְקוּ נִזְמֵי הַזָּהָב, אֲשֶׁר בְּאָזְנֵי נְשֵׁיכֶם בְּנֵיכֶם וּבְנֹתֵיכֶם; וְהָבִיאוּ, אֵלָי.
Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traedme los.nota
3
וַיִּתְפָּרְקוּ, כָּל-הָעָם, אֶת-נִזְמֵי הַזָּהָב, אֲשֶׁר בְּאָזְנֵיהֶם; וַיָּבִיאוּ, אֶל-אַהֲרֹן.
Y todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón.nota
4
וַיִּקַּח מִיָּדָם, וַיָּצַר אֹתוֹ בַּחֶרֶט, וַיַּעֲשֵׂהוּ, עֵגֶל מַסֵּכָה; וַיֹּאמְרוּ--אֵלֶּה אֱלֹהֶיךָ יִשְׂרָאֵל, אֲשֶׁר הֶעֱלוּךָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם.
Y él los tomó de sus manos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición; y dijeron: Estos son tus dioses, Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.nota
5
וַיַּרְא אַהֲרֹן, וַיִּבֶן מִזְבֵּחַ לְפָנָיו; וַיִּקְרָא אַהֲרֹן וַיֹּאמַר, חַג לַיהוָה מָחָר.
Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante de él; y pregón Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.nota
6
וַיַּשְׁכִּימוּ, מִמָּחֳרָת, וַיַּעֲלוּ עֹלֹת, וַיַּגִּשׁוּ שְׁלָמִים; וַיֵּשֶׁב הָעָם לֶאֱכֹל וְשָׁתוֹ, וַיָּקֻמוּ לְצַחֵק. {פ}
Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar. {פ}nota
7
וַיְדַבֵּר יְהוָה, אֶל-מֹשֶׁה: לֶךְ-רֵד--כִּי שִׁחֵת עַמְּךָ, אֲשֶׁר הֶעֱלֵיתָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם.
Y habló Jehová a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.nota
8
סָרוּ מַהֵר, מִן-הַדֶּרֶךְ אֲשֶׁר צִוִּיתִם--עָשׂוּ לָהֶם, עֵגֶל מַסֵּכָה; וַיִּשְׁתַּחֲווּ-לוֹ, וַיִּזְבְּחוּ-לוֹ, וַיֹּאמְרוּ, אֵלֶּה אֱלֹהֶיךָ יִשְׂרָאֵל אֲשֶׁר הֶעֱלוּךָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם.
Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Estos son tus dioses, Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.nota
9
וַיֹּאמֶר יְהוָה, אֶל-מֹשֶׁה: רָאִיתִי אֶת-הָעָם הַזֶּה, וְהִנֵּה עַם-קְשֵׁה-עֹרֶף הוּא.
Y dijo Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, y he aquí que es pueblo de dura cerviz.nota
10
וְעַתָּה הַנִּיחָה לִּי, וְיִחַר-אַפִּי בָהֶם וַאֲכַלֵּם; וְאֶעֱשֶׂה אוֹתְךָ, לְגוֹי גָּדוֹל.
Ahora, pues, déjame, para que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.nota
11
וַיְחַל מֹשֶׁה, אֶת-פְּנֵי יְהוָה אֱלֹהָיו; וַיֹּאמֶר, לָמָה יְהוָה יֶחֱרֶה אַפְּךָ בְּעַמֶּךָ, אֲשֶׁר הוֹצֵאתָ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם, בְּכֹחַ גָּדוֹל וּבְיָד חֲזָקָה.
Entonces Moisés imploró a Jehová su Dios, y dijo: Jehová, ¿por qué se encenderá tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?nota
12
לָמָּה יֹאמְרוּ מִצְרַיִם לֵאמֹר, בְּרָעָה הוֹצִיאָם לַהֲרֹג אֹתָם בֶּהָרִים, וּלְכַלֹּתָם, מֵעַל פְּנֵי הָאֲדָמָה; שׁוּב מֵחֲרוֹן אַפֶּךָ, וְהִנָּחֵם עַל-הָרָעָה לְעַמֶּךָ.
¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.nota
13
זְכֹר לְאַבְרָהָם לְיִצְחָק וּלְיִשְׂרָאֵל עֲבָדֶיךָ, אֲשֶׁר נִשְׁבַּעְתָּ לָהֶם בָּךְ, וַתְּדַבֵּר אֲלֵהֶם, אַרְבֶּה אֶת-זַרְעֲכֶם כְּכוֹכְבֵי הַשָּׁמָיִם; וְכָל-הָאָרֶץ הַזֹּאת אֲשֶׁר אָמַרְתִּי, אֶתֵּן לְזַרְעֲכֶם, וְנָחֲלוּ, לְעֹלָם.
Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel, tus siervos, a quienes has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre.nota
14
וַיִּנָּחֶם, יְהוָה, עַל-הָרָעָה, אֲשֶׁר דִּבֶּר לַעֲשׂוֹת לְעַמּוֹ. {פ}
Y se arrepintió Jehová del mal que dijo que había de hacer a su pueblo. {פ}nota
15
וַיִּפֶן וַיֵּרֶד מֹשֶׁה, מִן-הָהָר, וּשְׁנֵי לֻחֹת הָעֵדֻת, בְּיָדוֹ: לֻחֹת, כְּתֻבִים מִשְּׁנֵי עֶבְרֵיהֶם--מִזֶּה וּמִזֶּה, הֵם כְּתֻבִים.
Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.nota
16
וְהַלֻּחֹת--מַעֲשֵׂה אֱלֹהִים, הֵמָּה; וְהַמִּכְתָּב, מִכְתַּב אֱלֹהִים הוּא--חָרוּת, עַל-הַלֻּחֹת.
Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.nota
17
וַיִּשְׁמַע יְהוֹשֻׁעַ אֶת-קוֹל הָעָם, בְּרֵעֹה; וַיֹּאמֶר, אֶל-מֹשֶׁה, קוֹל מִלְחָמָה, בַּמַּחֲנֶה.
Y oyendo Josué el clamor del pueblo cuando gritaban, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento.nota
18
וַיֹּאמֶר, אֵין קוֹל עֲנוֹת גְּבוּרָה, וְאֵין קוֹל, עֲנוֹת חֲלוּשָׁה; קוֹל עַנּוֹת, אָנֹכִי שֹׁמֵעַ.
Y él respondió: No es voz de los que gritan como vencedores, ni voz de los que gritan como vencidos; voz de cantar oigo yo.nota
19
וַיְהִי, כַּאֲשֶׁר קָרַב אֶל-הַמַּחֲנֶה, וַיַּרְא אֶת-הָעֵגֶל, וּמְחֹלֹת; וַיִּחַר-אַף מֹשֶׁה, וַיַּשְׁלֵךְ מִיָּדָו אֶת-הַלֻּחֹת, וַיְשַׁבֵּר אֹתָם, תַּחַת הָהָר.
Y aconteció que cuando llegó Moisés al campamento, y vio el becerro y las danzas, se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.nota
20
וַיִּקַּח אֶת-הָעֵגֶל אֲשֶׁר עָשׂוּ, וַיִּשְׂרֹף בָּאֵשׁ, וַיִּטְחַן, עַד אֲשֶׁר-דָּק; וַיִּזֶר עַל-פְּנֵי הַמַּיִם, וַיַּשְׁקְ אֶת-בְּנֵי יִשְׂרָאֵל.
Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, y lo esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.nota
21
וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה אֶל-אַהֲרֹן, מֶה-עָשָׂה לְךָ הָעָם הַזֶּה: כִּי-הֵבֵאתָ עָלָיו, חֲטָאָה גְדֹלָה.
Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?nota
22
וַיֹּאמֶר אַהֲרֹן, אַל-יִחַר אַף אֲדֹנִי; אַתָּה יָדַעְתָּ אֶת-הָעָם, כִּי בְרָע הוּא.
Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal.nota
23
וַיֹּאמְרוּ לִי--עֲשֵׂה-לָנוּ אֱלֹהִים, אֲשֶׁר יֵלְכוּ לְפָנֵינוּ: כִּי-זֶה מֹשֶׁה הָאִישׁ, אֲשֶׁר הֶעֱלָנוּ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם--לֹא יָדַעְנוּ, מֶה-הָיָה לוֹ.
Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.nota
24
וָאֹמַר לָהֶם לְמִי זָהָב, הִתְפָּרָקוּ וַיִּתְּנוּ-לִי; וָאַשְׁלִכֵהוּ בָאֵשׁ, וַיֵּצֵא הָעֵגֶל הַזֶּה.
Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.nota
25
וַיַּרְא מֹשֶׁה אֶת-הָעָם, כִּי פָרֻעַ הוּא: כִּי-פְרָעֹה אַהֲרֹן, לְשִׁמְצָה בְּקָמֵיהֶם.
Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos,nota
26
וַיַּעֲמֹד מֹשֶׁה, בְּשַׁעַר הַמַּחֲנֶה, וַיֹּאמֶר, מִי לַיהוָה אֵלָי; וַיֵּאָסְפוּ אֵלָיו, כָּל-בְּנֵי לֵוִי.
se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está de parte de Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.nota
27
וַיֹּאמֶר לָהֶם, כֹּה-אָמַר יְהוָה אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל, שִׂימוּ אִישׁ-חַרְבּוֹ, עַל-יְרֵכוֹ; עִבְרוּ וָשׁוּבוּ מִשַּׁעַר לָשַׁעַר, בַּמַּחֲנֶה, וְהִרְגוּ אִישׁ-אֶת-אָחִיו וְאִישׁ אֶת-רֵעֵהוּ, וְאִישׁ אֶת-קְרֹבוֹ.
Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.nota
28
וַיַּעֲשׂוּ בְנֵי-לֵוִי, כִּדְבַר מֹשֶׁה; וַיִּפֹּל מִן-הָעָם בַּיּוֹם הַהוּא, כִּשְׁלֹשֶׁת אַלְפֵי אִישׁ.
Y los hijos de Leví hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.nota
29
וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה, מִלְאוּ יֶדְכֶם הַיּוֹם לַיהוָה, כִּי אִישׁ בִּבְנוֹ, וּבְאָחִיו--וְלָתֵת עֲלֵיכֶם הַיּוֹם, בְּרָכָה.
Y Moisés dijo: Llenad hoy vuestra mano para Jehová —porque cada uno se ha puesto contra su hijo y contra su hermano— para que él os dé bendición hoy.nota
30
וַיְהִי, מִמָּחֳרָת, וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה אֶל-הָעָם, אַתֶּם חֲטָאתֶם חֲטָאָה גְדֹלָה; וְעַתָּה אֶעֱלֶה אֶל-יְהוָה, אוּלַי אֲכַפְּרָה בְּעַד חַטַּאתְכֶם.
Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado; y ahora subiré a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.nota
31
וַיָּשָׁב מֹשֶׁה אֶל-יְהוָה, וַיֹּאמַר: אָנָּא, חָטָא הָעָם הַזֶּה חֲטָאָה גְדֹלָה, וַיַּעֲשׂוּ לָהֶם, אֱלֹהֵי זָהָב.
Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, pues se hicieron un dios de oro.nota
32
וְעַתָּה, אִם-תִּשָּׂא חַטָּאתָם; וְאִם-אַיִן--מְחֵנִי נָא, מִסִּפְרְךָ אֲשֶׁר כָּתָבְתָּ.
Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme, te ruego, de tu libro que has escrito.nota
33
וַיֹּאמֶר יְהוָה, אֶל-מֹשֶׁה: מִי אֲשֶׁר חָטָא-לִי, אֶמְחֶנּוּ מִסִּפְרִי.
Y Jehová dijo a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro.nota
34
וְעַתָּה לֵךְ נְחֵה אֶת-הָעָם, אֶל אֲשֶׁר-דִּבַּרְתִּי לָךְ--הִנֵּה מַלְאָכִי, יֵלֵךְ לְפָנֶיךָ; וּבְיוֹם פָּקְדִי, וּפָקַדְתִּי עֲלֵהֶם חַטָּאתָם.
Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, castigaré en ellos su pecado.nota
35
וַיִּגֹּף יְהוָה, אֶת-הָעָם, עַל אֲשֶׁר עָשׂוּ אֶת-הָעֵגֶל, אֲשֶׁר עָשָׂה אַהֲרֹן. {ס}
Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que hizo Aarón. {ס}nota

Una exigencia que ninguna traducción puede zanjar del todo, y un verbo que la Torá nunca usa a la ligera

¿Es esta una exigencia de dioses NUEVOS, o de una imagen del Dios que ya tienen? El hebreo es genuinamente ambiguo, y el estante se divide justo por esa línea. Elohim es gramaticalmente plural en su forma, pero casi siempre va acompañado de un verbo singular cuando nombra al Dios de Israel (Génesis 1:1, ya en estas páginas: un sustantivo plural, un verbo singular) — pero aquí las propias palabras del pueblo usan un verbo genuinamente PLURAL, «dioses que VAYAN delante de nosotros» (v1, yelchu), y la misma construcción vuelve cuando Aarón presenta el becerro (v4) y de nuevo cuando se explica ante Moisés (v8, v23). RV60 y NVI traducen ambas al plural, «dioses» —coincidiendo con la mayoría del estante en inglés (KJV, ASV)—, aunque la propia NVI anota al margen la alternativa singular, «un dios», la misma lectura que la NASB adopta como texto principal en inglés. Las dos lecturas son dos pecados distintos —abandonar a Jehová por otras deidades por completo, o construir una imagen ilegítima DE Jehová, un pedestal dorado para que el Dios invisible se sostenga sobre él, como otros dioses-tormenta del Cercano Oriente eran representados de pie sobre un toro. Esta traducción sigue el plural, pero la ambigüedad pertenece al capítulo, no a un fallo de traducción.

El becerro mismo es un egel massekhah, una imagen «fundida» o «de fundición» (v4) —de una raíz que significa verter metal—, y esta frase exacta de dos palabras se vuelve el nombre propio de la Torá para el culto ilegítimo. Reaparece casi como fórmula fija cada vez que un escritor posterior mira hacia atrás a este mismo día: la confesión nacional de Nehemías lo nombra directamente, «un becerro de fundición, y dijeron: Este es tu Dios» (Nehemías 9:18, todavía no en estas páginas), y un salmo relata la misma escena en poesía —«hicieron un becerro en Horeb… cambiaron su gloria por la imagen de un buey» (Salmo 106:19–20, todavía no en estas páginas). Aarón no inventa un crimen nuevo aquí; acuña la frase que todo escritor posterior retoma.

Y «se levantaron a jugar» (v6, le-tzachek) usa la misma raíz intensificada, en la misma forma gramatical, que la esposa de Potifar usará después para acusar falsamente a José de venir «a jugar conmigo» (Génesis 39:17, ya en estas páginas). En esta forma intensiva, el verbo nunca parece significar juego inocente y simple cuando describe a un adulto —compárese a Ismael «burlándose» de Isaac (Génesis 21:9) y a Isaac visiblemente «acariciando» a Rebeca de un modo que delató su matrimonio ante un rey que miraba (Génesis 26:8), ambos todavía no traducidos a estas páginas en español. Sea lo que sea en lo que se convirtió la fiesta, la palabra que el texto elige no es neutral.

Jehová los llama «tu pueblo», y la primera oración de la Biblia que cambia la decisión de Dios

Jehová llama al pueblo «TU pueblo, que TÚ sacaste de la tierra de Egipto» (v7) —devolviéndole la propiedad a Moisés en el mismo aliento en que anuncia su pecado. Cada uso anterior de esa frase en este libro tiene a Dios como quien saca al pueblo (Éxodo 20:2, ya en estas páginas: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué»). Aquí, por una frase, es de repente el pueblo de Moisés, la obra de Moisés —un solo pronombre cambiado que mide con exactitud cuánto está Dios amenazando con dar un paso atrás.

«Pueblo de dura cerviz» (v9, qesheh-oref) es el primer uso de una frase que seguirá a Israel por el resto del relato del desierto —Jehová se la dice a Moisés en la cara dos veces más dentro del capítulo siguiente (Éxodo 33:3, 5, ya en estas páginas), y el propio Moisés toma la palabra como su propio ruego de perdón, el cuarto y último uso (34:9, ya en estas páginas) —antes de repetírsela una vez más a la siguiente generación en Deuteronomio (9:6, 13, todavía no en estas páginas). Sobrevive al griego casi sin cambio: el único uso en todo el Nuevo Testamento de sklerotrachēloi llega en el climáx de un discurso que acaba de relatar esta misma escena, casi palabra por palabra —«dijeron a Aarón: Háznos dioses» (Hechos 7:40, todavía no en estas páginas)— «duros de cerviz… vosotros resistís siempre al Espíritu Santo, como vuestros padres, así también vosotros» (Hechos 7:51). Diecinueve siglos después, un hombre muere apedreado por llamar a una multitud con la misma palabra que Jehová usa aquí.

El argumento de Moisés tiene dos movimientos distintos, y ninguno apela al mérito propio de Israel. Primero, la reputación de Egipto (v12) —¿qué dirán las naciones, si rescatas a este pueblo solo para matarlo en los montes? Segundo, y más decisivo, una promesa ya jurada (v13): el propio juramento de Jehová a Abraham, Isaac, e Israel, «multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo» —la misma promesa jurada en Génesis 22:17 (todavía no traducido a estas páginas en español). Moisés no le pide a Dios que sea misericordioso; le pide que cumpla su palabra.

«Y se arrepintió Jehová del mal» (v14, vayinachem) es el mismo verbo raro, haciendo el mismo trabajo teológico, que el pesar de Dios antes del diluvio (Génesis 6:6, todavía no traducido a estas páginas en español) —pero esta vez alguien está de pie en la brecha. Génesis 6 no tiene intercesor; el pesar simplemente procede al juicio. Aquí Moisés argumenta, y el resultado cambia. Es el primer caso registrado de la misma política que un capítulo mucho posterior enunciará como regla explícita (Jeremías 18, ya en estas páginas) —que un juicio ya declarado puede ser apartado por un ruego—, siglos antes de que ese capítulo le dé nombre a la regla.

Una promesa entregada y destruida en menos de veinte versículos

«Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios» (v16) —lo mismo que Jehová prometió siete capítulos antes, «las tablas de piedra… que he escrito» (Éxodo 24:12, ya en estas páginas), y apenas entregado en Éxodo 31:18, el último versículo del capítulo anterior. El regalo y su destrucción quedan casi espalda con espalda: Moisés recibe las dos tablas en la línea final de aquel capítulo, y las quiebra antes de que este llegue a su mitad. Lo que tomó siete capítulos prometer y entregar se deshace en un solo gesto.

Josué, todavía en el monte con Moisés, oye el ruido del campamento y supone lo peor —«alarido de pelea» (v17). Moisés lo corrige: ni voz de victoria, ni voz de derrota, sino canto (v18). Josué adivina una batalla; la verdad, cuando Moisés la ve con sus propios ojos dos versículos después, resulta ser peor que una.

Moisés no deja caer las tablas por el impacto; las ARROJA y las QUIEBRA (v19) —un acto deliberado, al pie del mismo monte donde se selló el pacto. Los tratados antiguos a veces se destruían físicamente para declararlos nulos, y el momento aquí se lee de la misma manera: Moisés quiebra la piedra en el instante en que ve, con sus propios ojos, que el pacto que registraba ya había sido roto por el pueblo que juró guardarlo (Éxodo 24:7, ya en estas páginas —«haremos todo lo que Jehová ha dicho»). El gesto responde al crimen antes de que se pronuncie una sola palabra de juicio.

Y el acto final de Moisés con el becerro es extraño y curiosamente específico: quemado, molido hasta hacerlo polvo, esparcido sobre el agua, y a Israel se le hace BEBERLO (v20) —no simplemente destruido, sino consumido, el ídolo obligado a volver dentro del mismo pueblo que lo adoró.

La excusa de Aarón, y una ordenación ganada a sangre

El relato de Aarón de lo sucedido es una pequeña obra maestra de la evasión (v24): «les dije: ¿Quién tiene oro? Apartádlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y SALIÓ este becerro» —como si el becerro se formara a sí mismo, sin que aparezca una sola mano humana en toda la frase. Compárese con lo que en realidad sucedió tres versículos antes en este mismo capítulo (v4): Aarón «los tomó… y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición». Obsérvese cómo este mismo capítulo responde a la historia de Aarón antes de que termine.

«Desenfrenado» (v25, para) es una bifurcación real en el estante en inglés. RV60 y NVI coinciden en la lectura moral, «desenfrenado», la misma que sigue esta traducción; pero KJV toma la palabra en su sentido más literal y lee «desnudo» —el pueblo se habría despojado físicamente, lo cual encajaría incómodamente bien con una escena de desenfreno pagano. La lectura del KJV es más perturbadora, pero no es obviamente errónea.

«Llenad hoy vuestra mano para Jehová» (v29, mil’u yedchem) es el modismo idéntico que nombró la propia ordenación sacerdotal de Aarón tres capítulos atrás (Éxodo 28:41, ya en estas páginas) —la misma frase, pero gritada esta vez como orden a través de un campamento todavía cubierto de muertos, no realizada como ceremonia con vestiduras y aceite de unción. El linaje de Aarón es ordenado por rito; los levitas, aquí, son ordenados por lo que estuvieron dispuestos a hacer.

«Ráeme de tu libro» —y la última palabra propia del capítulo sobre quién hizo el becerro

«Ráeme, te ruego, de tu libro que has escrito» (v32) es una de las ofertas más extraordinarias que un ser humano le hace a Dios en toda la Biblia —Moisés pidiendo ser borrado, personalmente, si eso asegura el perdón de un pueblo que, una página antes, estaba dispuesto a verlo desaparecer. Pablo hará casi la misma oferta, siglos después: «desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos» (Romanos 9:3, todavía no en estas páginas) —la misma disposición a cambiar el propio lugar por el rescate de otro.

La respuesta de Jehová no es reconfortante, pero sí es fundacional: «Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro» (v33) —no Moisés, no el inocente junto al culpable, solo quien realmente pecó. La sustitución se rechaza aquí incluso mientras Moisés la ofrece; el libro, insiste este capítulo, se lleva persona por persona.

Y la última frase propia del capítulo pronuncia su propio veredicto silencioso sobre la excusa de Aarón: «Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro QUE HIZO AARÓN» (v35) —no «que salió del fuego», no «que apareció», sino un verbo activo y llano con Aarón como su sujeto. Tres versículos de cuidadosa evasión pasiva (v24) son respondidos por una cláusula final que le devuelve las manos al objeto. El narrador, a diferencia de Aarón, no deja que el becerro se haga a sí mismo.

Notas sobre esta traducción

Decisiones. «Dioses» mantenido en plural para elohim (vv1, 4, 8, 23) en vez de singular —véase la nota anterior para la genuina ambigüedad gramatical y la división del estante. «Dura cerviz» mantenido para qesheh-oref (v9), igualando la propia supervivencia posterior del modismo al griego (véase la nota anterior). «Llenad vuestra mano» mantenido literal para mil’u yedchem (v29) en vez de suavizado a «consagrar» u «ordenar», igualando la propia elección anterior de esta traducción para el modismo idéntico en Éxodo 28–29. «Desenfrenado» elegido, siguiendo a RV60 y NVI, sobre el «desnudo» más literal del KJV en inglés para para (v25) —véase la nota anterior para la bifurcación. Los propios dos espacios de párrafo del capítulo ({פ} en v6, {פ} en v14) marcan exactamente la costura entre el pecado en el campamento y el argumento en el monte; v35 cierra con el propio {ס} de la Torá. La numeración de versículos sigue exactamente el hebreo; el hebreo y el español de Éxodo 32 corren igual, 1–35.

Una nota sobre el orden: Éxodo está en estas páginas en los capítulos 1–40 —la instrucción del tabernáculo ahora enmarcada por su propia traición y reparación parcial: el becerro de oro, la intercesión de Moisés, y las tablas quebradas al pie del monte. Éxodo 33, el argumento que reconquista la propia presencia de Dios y el ruego de Moisés por ver su gloria, y Éxodo 34, el pacto rehecho y el propio rostro de Moisés dejado resplandeciente, y Éxodo 35, los propios regalos del pueblo para el tabernáculo por fin presentados, y Éxodo 36, los artesanos en su labor y la generosidad del pueblo por fin contenida, y Éxodo 37, el arca y la mesa y el candelabro por fin construidos, y Éxodo 38, el altar de bronce y el atrio construidos por fin, y Éxodo 39, las vestiduras sacerdotales por fin cosidas, ya están en estas páginas también. Éxodo 40 —el tabernáculo levantado y la gloria de Jehová llenándolo, el último capítulo del propio libro— ya está también en estas páginas. Éxodo queda completo aquí, los cuarenta capítulos; la historia continúa en Levítico, ya comenzado en estas páginas.

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