Deuteronomio 33 — La Traducción Mister
★★★ El v1 le da a Moisés un título que la Torá nunca había usado de él antes —justo en el momento en que deja de necesitarlo. Buscada en toda la Biblia hebrea archivada, ish ha-Elohim, «el hombre de Dios», está en 65 versículos, casi todos de los profetas posteriores —Elías, Eliseo, las figuras anónimas que confrontan a Elí y a Jeroboán. Leído solo contra Génesis hasta Deuteronomio, este es el ÚNICO: cinco libros, y la frase se guarda para el encabezado de las últimas palabras de Moisés. Todo título anterior que este libro le ha dado —siervo, profeta, el varón Moisés— se retira en el mismo versículo que abre su discurso final. Todo el estante conserva el título sin excepción, desde la RV60 «varón de Dios» hasta la TNM 1987 «hombre del Dios [verdadero]».
★★★ La «ley de fuego» del v2 es una división escrito/leído tan real como cualquier ketiv/qere de estas páginas, y el estante se divide sobre ella con la misma fuerza que en cualquier otro lugar de este proyecto. El texto impreso de Mecón-Mamré muestra las dos formas una junto a otra, exactamente como lo hace para un ketiv/qere marcado: las consonantes corren juntas como UNA palabra, אשדת, y la vocalización tradicional las lee como DOS, esh dat, «fuego, un decreto» —la lectura que sigue esta traducción, junto con la RV 1909 («A su diestra la ley de fuego») y la RV60 («con la ley de fuego a su mano derecha»). Pero dat, «decreto, ley», es en otros lugares de la Biblia hebrea una palabra TARDÍA, propia del vocabulario de la corte persa en Ester y Esdras —razón por la cual algunos lectores, antiguos y modernos, han propuesto que las consonantes esconden una palabra distinta y más antigua, para una ladera o una compañía de guerreros. La NWT 1984 lee toda la cláusula de manera completamente distinta, «at his right hand warriors belonging to them» —sin fuego, sin ley— y la NVI reescribe el versículo en silencio para evitar el problema, en vez de decidir: «Llegó con millares de santos desde el sur, desde las laderas de sus montañas», con el fuego y la ley los dos ausentes. Cuatro lecturas de una sola palabra hebrea, y esta traducción declara cuál sigue en vez de fingir que la elección era obvia.
★★ Los «pueblos» del v3 son plural en el hebreo, y el estante lo hace singular en silencio. Chovev amim dice, letra por letra, «ama a PUEBLOS» —el plural corriente, no un colectivo singular. En contexto, flanqueado por el «todas las tribus de Israel juntas» del v5, el sentido más natural son los PROPIOS pueblos constituyentes de Israel, las tribus que ahora se reúnen a oír este discurso, en vez de una repentina afirmación universalista sobre las naciones de la tierra; esta traducción conserva el plural y deja que el lector haga esa conexión en vez de decidirla por él. La RV60 lee «amó a su pueblo», singular; la NVI lo mismo, «ama a su pueblo». ⚠ Solo una versión del estante lo conserva: la RV 1909 sola lee «amó los pueblos», PUEBLOS en plural —y su propia revisión de 1960 lo suaviza en silencio al singular «su pueblo», el mismo colapso que hace todo el estante inglés.
⚠ El v4 cambia brevemente quién habla, y dos versiones del estante (en sus dos ediciones cada una) lo marcan, aunque sin decirlo. Los versículos 2–3 y 5 son relato en tercera persona SOBRE Jehová; el v4 solo cambia a primera persona —«Moisés nos mandó una ley»—, como si la propia congregación interrumpiera para responder, una sola línea responsiva dentro de un poema narrado sobre ellos en todo lo demás. La NWT 1984 pone todo el versículo entre paréntesis, «(Moses laid as a command upon us a law…)», y su revisión de 2013 conserva el mismo paréntesis; la TNM hace lo mismo en sus dos ediciones, «(Moisés nos impuso como mandato una ley…)». Las otras nueve versiones comprobadas no marcan el cambio en absoluto; esta traducción lo reporta en la prosa en vez de tomar prestada la puntuación propia de la NWT.
★★★ La bendición del v6 sobre Rubén no aporta ningún verbo de crecimiento, y la mitad del estante le añade uno en silencio. El hebreo desnudo dice yechi Re’uven ve-al yamot, vihi metav mispar —«viva Rubén y no muera, y sean sus hombres un NÚMERO»—, siendo mispar por sí solo el modismo bíblico corriente para «pocos» (Génesis 34:30, Deuteronomio 4:27). Leída llanamente, toda la bendición es una cláusula de mera supervivencia seguida de una admisión sin suavizar de que la tribu seguirá siendo pequeña —exactamente la sentencia que Génesis 49:3-4 (ya en estas páginas) ya había dictado sobre Rubén, despojado de la excelencia de su primogenitura por profanar el lecho de su padre. La RV60 inserta una negación que el hebreo no tiene, «y NO sean pocos sus varones». ⚠ La Douay-Rheims, casi siempre la versión con más probabilidad de traducir el latín en vez del hebreo, es aquí la más literal de los dos estantes en inglés: «Let Ruben live, and not die, AND BE HE SMALL IN NUMBER» —sin negación añadida, la lectura sombría intacta. El estante español se divide igual: la RV 1909 lo conserva desnudo, «y sean sus varones en número», mientras su propia revisión de 1960 inserta la negación que su matriz no tenía, «y no sean pocos», y la NVI parafrasea más allá del todo, «¡sean innumerables!», el sentido opuesto. Esta traducción sigue la lectura sin suavizar, con el «aunque» concesivo de la Ginebra sosteniendo la tensión en vez de borrarla.
★★ La bendición del v7 sobre Judá es una sola súplica de ayuda militar, sin cetro, sin Siló, sin realeza en ninguna parte. Génesis 49:8-10 (ya en estas páginas) le dio a Judá la bendición más larga y celebrada de las doce —un león, un cetro que no se apartará, un bastón de mando, pueblos que le deben obediencia. Cuarenta años después, en vísperas de la conquista bajo un líder de una tribu DISTINTA, Judá recibe un solo versículo pidiendo solo que Jehová oiga su voz, lo traiga a casa, y lo ayude contra sus adversarios —no más largo que el de Rubén, Benjamín, Dan o Neftalí, y más corto que el de Leví, José o Gad. Toda versión del estante conserva intacta la súplica; ninguna aporta el lenguaje real que Génesis 49 ya gastó. El texto masorético marca una petuchah, un salto de párrafo abierto, después de este versículo —el salto más fuerte de todo el poema, cerrando a los dos primogénitos aspirantes de Israel, Rubén por nacimiento y Judá por destino, antes de que la tribu sacerdotal reciba la palabra más larga del capítulo.
★★★ Leví y Simeón fueron maldecidos juntos por el mismo crimen, y solo uno de los dos está aquí para recibir un veredicto distinto. Génesis 49:5-7 (ya en estas páginas) condenó a Leví en el mismo aliento que a Simeón —«armas de violencia son sus espadas… maldito su furor, porque es fiero… los dividiré en Jacob y los esparciré en Israel»—, un castigo por la matanza de los hombres de Siquem. Deuteronomio 33 no revoca ese veredicto; lo cumple en términos distintos. Leví SÍ es esparcido —en cuarenta y ocho ciudades dentro del territorio de cada otra tribu, un sacerdocio sin tierra por diseño—, pero el esparcimiento que era maldición en Génesis es exactamente lo que le permite «enseñar a Jacob tus juicios, y a Israel tu ley» en el v10. El mecanismo que Dios anunció como castigo se vuelve, un libro después, la forma del sacerdocio.
★★★ El «no conoció a sus propios hijos» del v9 no es una descripción general de lealtad —es el propio relato de este capítulo sobre una masacre específica que este proyecto ya mostró completa. En Éxodo 32:26-29 (ya en estas páginas), después del becerro de oro, Moisés llamó a «quien esté del lado de Jehová» y los hijos de Leví respondieron; los envió por el campamento a «matar cada uno a su hermano, y cada uno a su compañero, y cada uno a su vecino», cayeron unos tres mil hombres, y Moisés les dijo que habían ganado una bendición ese día porque «cada hombre ha estado contra su hijo y contra su hermano». El v9 es el vocabulario de ese mismo versículo, décadas después, vuelto elogio: la tribu que no perdonó ni padre ni hermano ni hijo por Jehová es la tribu ahora confiada con el incienso y el altar. El MISMO celo violento que condena a Leví en Génesis 49 (contra un pueblo extranjero, no autorizado) lo santifica aquí (contra la propia idolatría de Israel, ordenado) —el capítulo no suaviza el paralelo, y esta traducción tampoco.
⚠ El Urim y Tumim del v8 llevan un sufijo posesivo que la propia entrada de diccionario de este proyecto aún no había registrado. La entrada existente de Urim cuenta el plural desnudo en seis versículos de la Biblia hebrea, desde su institución en Éxodo 28:30 hasta su ausencia en el regreso del exilio. Ureicha, «TU Urim», aquí en el v8, es una forma consonántica distinta —un posesivo sufijado en vez del sustantivo desnudo—, así que queda fuera de esa cuenta por una técnica que vale la pena declarar en vez de fundirla en silencio. En la propia cronología de la historia esta es la PRIMERA aparición del objeto, dicha de Leví como tribu antes de que ni el objeto ni el pectoral de Aarón se hayan descrito en Éxodo; el poema no está atado al orden de libros que esta traducción sigue en todo lo demás.
★ «Masá» y «Meribá» nombran aquí el MISMO suceso, el que la propia entrada de Masá/Meribá de este proyecto ya construyó alrededor del doble topónimo de Éxodo 17 en Refidim, cerca de Horeb. Esa entrada ya distingue este sitio temprano del OTRO, distinto, Meribá de Cades en el desierto de Zin (Números 20, ya en estas páginas), donde el propio Moisés perdió la tierra por golpear una roca a la que se le mandó hablar. El emparejamiento de los dos nombres en el v8, exactamente como Éxodo 17 los empareja, ancla este versículo al sitio temprano y no al que le costó a Moisés su propia entrada a Canaán —una distinción que vale la pena mantener clara, ya que los dos episodios son opuestos en lo que exigen (golpear, luego hablar) y este versículo nombra solo el primero.
★★ La segunda bendición de Benjamín invierte la primera tan por completo como la de Leví. Génesis 49:27 (ya en estas páginas) le dio a Benjamín una sola imagen depredadora: «lobo que desgarra; por la mañana come presa, y por la tarde reparte despojos». Aquí la tribu es «el amado de Jehová», amparado en vez de devorando, habitando «en seguridad JUNTO a él» en vez de cazando. Nada del vocabulario de los dos versículos se traslapa; solo la tribu.
⚠ «Entre sus hombros» es una lectura geográfica real que este proyecto reporta sin adoptar. Una tradición judía posterior conecta el territorio de Benjamín con la colina sobre la que después se construyó el templo de Jerusalén, leyendo «habita entre sus hombros» como las dos crestas que flanquean el Monte del Templo, con el propio Jehová «cargando sobre los hombros» a la tribu de su santuario. El hebreo sostiene la imagen sin exigirla —un pastor o un padre cargando a un hijo amado entre los hombros es el sentido más llano—, y esta traducción mantiene la lectura abierta en vez de construir una colina específica dentro del versículo.
★★★ Las palabras de cierre del v16 no son un eco de la bendición de Génesis 49 sobre José —están cerca de ser una cita de ella. Buscada en toda la Biblia hebrea archivada, nezir echav, «el consagrado entre sus hermanos», está en exactamente DOS versículos: Génesis 49:26 (ya en estas páginas) —«que estén sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del consagrado entre sus hermanos»— y este. Los dos versículos no solo comparten un tema; comparten sus ÚLTIMAS CUATRO PALABRAS en hebreo, letra por letra, cambiando solo el verbo que trae la bendición (el tihyeinah, «que estén», de Génesis, contra el tavo’atah, «que venga», de este capítulo). Quien compuso este poema tenía la bendición de Jacob sobre José delante, o en la memoria, lo bastante cerca como para reproducir su propio final. El toro salvaje del v17 cumple una promesa que este proyecto ya había hecho: Números 24:8 (ya en estas páginas) señaló que re’em está en exactamente tres versículos de poesía de la Torá, los tres describiendo los cuernos del mismo animal, y nombró este versículo como el tercero, aún no publicado. Ahora lo está: Balaam le dio la imagen a Israel colectivamente dos veces, y este capítulo se la da a José por nombre una tercera y última vez.
★★ El vocabulario de bendición cósmica de los vv13-16 —el cielo arriba, el abismo abajo, los montes antiguos, las colinas eternas— es también de Génesis 49, no invención propia de este poema. Génesis 49:25-26 bendice a José con «bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo que yace abajo… hasta el límite de las colinas eternas»; este capítulo responde con «las cosas selectas del cielo… el abismo que yace abajo… las colinas eternas». De cada tribu de este capítulo, solo José recibe una bendición construida tan explícitamente sobre su propia bendición anterior —cuatro generaciones de distancia recogidas en el mismo puñado de imágenes, dos veces.
⚠ Los números de cierre del v17 resuelven un argumento que Génesis 48 abrió y Números 26 ya midió. Génesis 48:14-20 (ya en estas páginas) tiene a Jacob cruzando deliberadamente las manos para bendecir al menor Efraín antes que al primogénito Manasés, sobre la propia objeción de José —«puso a Efraín antes que a Manasés». Números 26 (ya en estas páginas) después midió la inversión en números reales a lo largo de los años del desierto: los hombres de guerra de Manasés casi se duplicaron mientras una tribu vecina caía, terminando 20.200 por delante de donde la bendición cruzada predijo que quedaría un hermano menor. Este versículo declara el resultado como un hecho asentado, en la misma proporción de «decenas de millares» contra «millares» que la propia bendición de Jacob implicaba: Efraín primero, Manasés segundo, el orden que ahora toda la Torá confirma tres veces.
★ Zabulón se nombra antes que Isacar en las dos bendiciones tribales de Israel, y fue Isacar quien nació primero. Génesis 30 (ya en estas páginas, todavía no en español) tiene a Lea dando a luz a Isacar como su quinto hijo y a Zabulón como su sexto, dos versículos después; sin embargo Génesis 49:13-15 bendice a Zabulón antes que a Isacar, y este capítulo hace lo mismo —«Alégrate, Zabulón… e Isacar, en tus tiendas». El orden de nacimiento gobierna las listas censales y la disposición del campamento en otras páginas de este proyecto; aquí, en AMBAS bendiciones tribales, se deja de lado de la misma manera, y ninguno de los dos poemas explica por qué.
★★ El «legislador» del v21 es la misma palabra rara que este proyecto ya rastreó hasta el propio cetro de Judá, y esta es solo su tercera aparición. La entrada existente de mechoqeq cuenta ocho ocurrencias de la palabra en la Biblia hebrea y nombra dos ya en estas páginas: Génesis 49:10, donde el bastón del mechoqeq no se apartará de entre los pies de Judá, y Números 21:18, donde los nobles de Israel cavan un pozo con uno. Aquí nombra algo «reservado» en la propia porción de Gad al otro lado del Jordán —el tercero de los ocho versículos de la palabra, y el único aplicado a Gad en vez de a Judá o a una herramienta de excavar literal. ⚠ Una tradición posterior, reportada aquí sin verificarse, lee la «porción del legislador» reservada como la propia tumba de Moisés —sin marcar, en el territorio que Gad recibió al otro lado del Jordán, la misma región desde la que el versículo final del capítulo anterior lo envió a ver la tierra sin entrar jamás en ella.
★ La imagen de león de Gad es la más feroz de este capítulo, y ninguna versión del estante la suaviza. «Habita como una LEONA, y desgarra el brazo, incluso la coronilla» conserva vivo el registro depredador de Génesis 49 (el león de Judá, la serpiente de Dan, el lobo de Benjamín) en un capítulo que lo había estado retirando tribu por tribu. Toda versión comprobada en los dos estantes conserva aquí una imagen de león; ninguna recurre al gesto suavizador de Benjamín.
★★ Dan cambia de animal entre las dos bendiciones, y el cambio es total. Génesis 49:16-17 (ya en estas páginas) hizo a Dan «una serpiente en el camino, una víbora en la senda, que muerde los talones del caballo» —una imagen de emboscada, un juez que golpea desde el escondite. Aquí Dan es simplemente «cachorro de león, que salta desde Basán» —fuerza abierta, rápida, sin ambigüedad, la misma imagen de cachorro que este capítulo ya le dio a Gad. Toda versión del estante conserva las dos imágenes tal como se dan; ninguna intenta reconciliar una serpiente con un cachorro de león entre los dos poemas.
⚠ «Desde Basán» es un enigma geográfico genuino, declarado honestamente en vez de resuelto. El territorio asignado a Dan, según todo relato al que este proyecto tiene acceso, quedaba en la llanura costera occidental cerca de Filistea, lejos de Basán en el extremo norte al otro lado del Jordán —el reino que este proyecto ya mostró a Israel conquistando en Números 21 (ya en estas páginas). El relato bíblico posterior (Jueces 18, todavía no en estas páginas) describe a la tribu de Dan migrando al norte en busca de nuevo territorio, asentándose eventualmente cerca de la propia región de Basán; si este versículo anticipa ese movimiento posterior, describe otra cosa por completo, o refleja un poema compuesto o editado después de que ocurriera, es una pregunta real que esta traducción declara en vez de responder.
★ El «occidente y el sur» de Neftalí conserva un modismo direccional ya establecido en estas páginas. Yam, literalmente «mar», es la palabra hebrea estándar para OCCIDENTE —la dirección en la que el Mediterráneo realmente se encuentra desde alguien parado en Canaán—, y esta traducción conserva aquí esa convención ya establecida en vez de imprimir «mar» y dejar que el lector resuelva la geografía por sí mismo.
★★ Los «cerrojos» del v25 son un hapax que cuatro versiones del estante leen como calzado, y la KJV es una de ellas. Buscada en toda la Biblia hebrea archivada, min’alekha está en exactamente UN versículo —este—, construida sobre la raíz na’al, que cubre tanto una SANDALIA como un CERROJO o cerradura de puerta, y nada más en la Biblia resuelve cuál sentido lleva esta forma. El estante se divide casi a la mitad, cuatro contra nueve. La RV 1909 lee «tu calzado», y en inglés la KJV lee «thy shoes», la Ginebra 1599 lo mismo, y la Douay-Rheims, siguiendo el calceamentum de la Vulgata, «his shoe» (cambiando sin aviso a la tercera persona, y aportando luego una cláusula completamente distinta: no la fuerza igualando los días, sino «as the days of thy youth, so also shall thy old age be») —cuatro versiones leyendo calzado. Frente a ellas, la RV60 y la NVI leen las dos «tus cerrojos», junto con la ASV, la NWT 1984 y el resto del estante inglés, que leen herraje de puerta. La palabra que esta traducción rinde «fuerza», dov’ekha, es ella misma un segundo hapax en el mismo versículo, su sentido inferido del contexto y de una raíz disputada en vez de fijado por ninguna otra ocurrencia —dos de las palabras más raras de todo el capítulo, una tras otra, en su penúltimo versículo.
★★★ Jesurún completa la huella de cuatro versículos que este proyecto ya había prometido, y el himno de cierre paga una palabra plantada dos capítulos atrás. Deuteronomio 32:15 (ya en estas páginas) nombró a Israel Jesurún por primera vez y señaló que el nombre vuelve en exactamente cuatro versículos de toda la Biblia hebrea: ese, el v5 de este capítulo, este versículo (v26), e Isaías 44:2. Esta es la SEGUNDA y TERCERA aparición del nombre dentro de un solo poema —el v5 coronando a Jehová rey «en Jesurún» en la apertura del capítulo, el v26 declarando «no hay nadie como el Dios de Jesurún» en su cierre, toda la bendición tribal enmarcada entre dos usos del mismo nombre construido sobre la raíz «recto» que Deuteronomio 32 usó como acusación contra un pueblo que «engordó y dio patadas».
★★ El «sola» del v28 responde una pregunta que Números 23 ya había planteado y dejado abierta. Números 23:9 (ya en estas páginas) señaló que el «pueblo que habita solo» de Balaam, le-vadad, se lee como aislamiento en todo el estante inglés y como SEGURIDAD en todo el estante español, y nombró el badad de este propio versículo como el lugar donde volvería la ambigüedad. Así ocurre, y aquí el poema mismo lo resuelve para el lector: Israel habita betach badad, «en seguridad, sola» —las dos palabras emparejadas en la misma cláusula, de modo que el aislamiento y la seguridad no son una elección del traductor sino la propia afirmación del versículo, juntas.
★ Los «brazos eternos» del v27 son una frase que todo el estante inglés conserva intacta, sílaba por sílaba. Es una de las pocas líneas de todo este capítulo donde cuatro siglos de traducción bíblica al inglés no han movido en nada la redacción. El estante castellano también coincide: la RV60 «acá abajo los brazos eternos», la NVI «por siempre te sostiene entre sus brazos».
⚠ El verbo final del v29 lleva dos sentidos opuestos, y el estante se divide según ellos. Ve-yikachashu oyveicha lakh usa la raíz kachash, que cubre tanto el ENGAÑO (mentir, negar) como, por extensión, el encogimiento FÍSICO de quien es sorprendido en uno. La RV 1909 toma el sentido literal, «tus enemigos serán humillados»; la NVI lee el sentido físico, «se doblegarán ante ti». Esta traducción sigue el sentido físico, ya que empareja más naturalmente con la cláusula siguiente sobre los lugares altos hollados, pero declara la otra mitad de la raíz en vez de esconderla.
★★★ Once tribus son bendecidas por nombre en este capítulo. La duodécima no se menciona en absoluto. Rubén abre la lista, Aser cierra las tribus nombradas individualmente, y José se cuenta dos veces, como Efraín y Manasés —pero el nombre de Simeón no aparece en estos veintinueve versículos, ni bendecido, ni maldecido, ni mencionado de paso. Génesis 49:5-7 (ya en estas páginas) maldijo juntos a Simeón y a Leví por el mismo acto de violencia y sentenció a los dos a ser «esparcidos en Israel»; este capítulo muestra en qué se convirtió esa sentencia para cada uno por separado —el esparcimiento de Leví reconvertido en un sacerdocio sin tierra con bendición propia, el esparcimiento de Simeón dejado a su curso sin bendición alguna. Números 26 (ya en estas páginas) ya había medido cómo se veía eso en la práctica: de todas las tribus de ambos censos, Simeón cayó más fuerte, PERDIENDO CASI DOS TERCIOS de sus hombres de guerra entre Sinaí y las llanuras de Moab, sin más explicación que un jefe de esa tribu nombrado en la propia punta de lanza del celo de Fineas tres capítulos antes. Un poema construido para bendecir a cada tribu en vísperas de la conquista pasa por alto a la única tribu cuyos números ya le habían dicho al lector qué esperar.
Ecos pagados. Jesurún, prometido en Deuteronomio 32:15, llega a su segunda y tercera aparición (vv5, 26). La pregunta abierta de Números 23:9 sobre «habitar sola» se responde en el v28. La tercera aparición prometida del toro salvaje de Números 24:8 aterriza en el v17. La bendición cruzada de Génesis 48 y la inversión medida de Números 26 se cierran las dos en el «Efraín antes que Manasés» del v17. Y mechoqeq, rastreado hasta el cetro de Judá en Génesis 49:10, llega a su tercero de ocho versículos bíblicos en el v21.
Ecos plantados. Deuteronomio 34 (todavía no en estas páginas) es donde Moisés sube el monte que el propio predecesor de este capítulo nombró, y donde se cumpliría la «porción del legislador» que alguna tradición posterior lee en el v21. Jueces 18 (todavía no en estas páginas) queda señalado para la propia migración de Dan al norte, el suceso que el «desde Basán» de este capítulo puede o no dar ya por hecho. E Isaías 44:2 (todavía no en estas páginas) lleva la cuarta y última aparición bíblica de Jesurún.
Decisiones. Los números de versículo hebreo y castellano coinciden en todo este capítulo. Los saltos de párrafo masoréticos caen después de los vv6, 7 (una petuchah más fuerte), 11, 12, 17, 19, 21, 23 y 29 —uno por tribu, salvo Dan y Neftalí que comparten unidad y Aser que corre directo al himno de cierre sin salto alguno, lo cual esta traducción reporta en vez de imponerle más estructura. Amim en el v3 se conserva en plural contra doce de los trece testigos del estante (la RV 1909 es la única que coincide); mispar en el v6 se conserva sin negación añadida; kachash en el v29 sigue el sentido físico sobre el legal, con la alternativa declarada. «Jehová» para el tetragrama y las grafías tribales ya establecidas continúan las convenciones propias de este proyecto.
Biblioteca. Seis entradas nuevas de diccionario en los dos idiomas: eshdat, el enigma del v2; amim, el plural conservado de este versículo; yam como palabra de dirección; kachash, los dos sentidos del verbo de cierre; y el propio par de hapax legomena del v25, min’al y dov’ekha. Siete entradas existentes ampliadas: re’em, urim, massah-meribah, mechoqeq, nazir y Jesurún en los dos idiomas (la tercera cita prometida del toro salvaje ahora un enlace vivo; la forma sufijada del Urim en el v8; la cita propia de este capítulo del emparejamiento Masá/Meribá; el tercero de ocho versículos del legislador; el sentido participial «consagrado» de nazir, distinto de la entrada de la ley del voto ya fijada en Samuel; y la segunda y tercera aparición de Jesurún) — y ish ha-Elohim, ampliada en inglés con su rareza en toda la Torá y dotada aquí de su primera entrada en ESPAÑOL, cerrando un hueco de paridad anterior a este capítulo. Una entrada de enciclopedia: Simeón, ampliada en inglés con la ausencia de este capítulo como cita nueva, y dotada igualmente aquí de su primera entrada en español —un segundo hueco de paridad cerrado la misma noche.
Próxima entrega en este libro: Deuteronomio 34 —el último capítulo de la Torá, donde Moisés sube el monte que este capítulo ha estado señalando, ve la tierra desde lejos, y muere a los ciento veinte años con el ojo sin nublar y el vigor sin gastar —una palabra distinta para la fuerza que el propio hapax del v25 de este capítulo acaba de hacer que un lector se gane a pulso.