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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Deuteronomio 29 — La Traducción Mister

1
וַיִּקְרָא מֹשֶׁה אֶל-כָּל-יִשְׂרָאֵל, וַיֹּאמֶר אֲלֵהֶם: אַתֶּם רְאִיתֶם, אֵת כָּל-אֲשֶׁר עָשָׂה יְהוָה לְעֵינֵיכֶם בְּאֶרֶץ מִצְרַיִם, לְפַרְעֹה וּלְכָל-עֲבָדָיו, וּלְכָל-אַרְצוֹ.
ES 2 Y Moisés llamó a todo Israel y les dijo: Ustedes mismos han visto todo lo que Jehová hizo delante de sus ojos en la tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra —nota
2
הַמַּסּוֹת, הַגְּדֹלֹת, אֲשֶׁר רָאוּ, עֵינֶיךָ--הָאֹתֹת וְהַמֹּפְתִים הַגְּדֹלִים, הָהֵם.
ES 3 las grandes pruebas que vieron tus propios ojos, aquellas grandes señales y prodigios.nota
3
וְלֹא-נָתַן יְהוָה לָכֶם לֵב לָדַעַת, וְעֵינַיִם לִרְאוֹת וְאָזְנַיִם לִשְׁמֹעַ, עַד, הַיּוֹם הַזֶּה.
ES 4 Pero Jehová no les ha dado un corazón para conocer, ni ojos para ver, ni oídos para oír, hasta este día.nota
4
וָאוֹלֵךְ אֶתְכֶם אַרְבָּעִים שָׁנָה, בַּמִּדְבָּר; לֹא-בָלוּ שַׂלְמֹתֵיכֶם מֵעֲלֵיכֶם, וְנַעַלְךָ לֹא-בָלְתָה מֵעַל רַגְלֶךָ.
ES 5 Y los llevé cuarenta años por el desierto; sus vestidos no se gastaron sobre ustedes, ni tu sandalia se gastó sobre tu pie.nota
5
לֶחֶם לֹא אֲכַלְתֶּם, וְיַיִן וְשֵׁכָר לֹא שְׁתִיתֶם--לְמַעַן, תֵּדְעוּ, כִּי אֲנִי יְהוָה, אֱלֹהֵיכֶם.
ES 6 No comieron pan, ni bebieron vino ni bebida fuerte — para que supieran que yo soy Jehová su Dios.nota
6
וַתָּבֹאוּ, אֶל-הַמָּקוֹם הַזֶּה; וַיֵּצֵא סִיחֹן מֶלֶךְ-חֶשְׁבּוֹן וְעוֹג מֶלֶךְ-הַבָּשָׁן לִקְרָאתֵנוּ, לַמִּלְחָמָה--וַנַּכֵּם.
ES 7 Y llegaron a este lugar, y salió Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán a nuestro encuentro, a la guerra, y los derrotamos.nota
7
וַנִּקַּח, אֶת-אַרְצָם, וַנִּתְּנָהּ לְנַחֲלָה, לָראוּבֵנִי וְלַגָּדִי--וְלַחֲצִי, שֵׁבֶט הַמְנַשִּׁי.
ES 8 Y tomamos su tierra, y la dimos por heredad al rubenita y al gadita y a la media tribu del manasita.nota
8
וּשְׁמַרְתֶּם, אֶת-דִּבְרֵי הַבְּרִית הַזֹּאת, וַעֲשִׂיתֶם, אֹתָם--לְמַעַן תַּשְׂכִּילוּ, אֵת כָּל-אֲשֶׁר תַּעֲשׂוּן. {פ}
ES 9 Guarden, pues, las palabras de este pacto y cúmplanlas, para que actúen con perspicacia en todo lo que hagan. {פ}nota
9
אַתֶּם נִצָּבִים הַיּוֹם כֻּלְּכֶם, לִפְנֵי יְהוָה אֱלֹהֵיכֶם: רָאשֵׁיכֶם שִׁבְטֵיכֶם, זִקְנֵיכֶם וְשֹׁטְרֵיכֶם, כֹּל, אִישׁ יִשְׂרָאֵל.
ES 10 Ustedes están de pie hoy, todos ustedes, delante de Jehová su Dios — sus cabezas, sus tribus, sus ancianos y sus oficiales, todo hombre de Israel —nota
10
טַפְּכֶם נְשֵׁיכֶם--וְגֵרְךָ, אֲשֶׁר בְּקֶרֶב מַחֲנֶיךָ: מֵחֹטֵב עֵצֶיךָ, עַד שֹׁאֵב מֵימֶיךָ.
ES 11 sus pequeños, sus mujeres, y tu extranjero que está en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tu agua —nota
11
לְעָבְרְךָ, בִּבְרִית יְהוָה אֱלֹהֶיךָ--וּבְאָלָתוֹ: אֲשֶׁר יְהוָה אֱלֹהֶיךָ, כֹּרֵת עִמְּךָ הַיּוֹם.
ES 12 para entrar en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios hace contigo hoy,nota
12
לְמַעַן הָקִים-אֹתְךָ הַיּוֹם לוֹ לְעָם, וְהוּא יִהְיֶה-לְּךָ לֵאלֹהִים--כַּאֲשֶׁר, דִּבֶּר-לָךְ; וְכַאֲשֶׁר נִשְׁבַּע לַאֲבֹתֶיךָ, לְאַבְרָהָם לְיִצְחָק וּלְיַעֲקֹב.
ES 13 para establecerte hoy como su propio pueblo, y él mismo será tu Dios, tal como te habló y tal como juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.nota
13
וְלֹא אִתְּכֶם, לְבַדְּכֶם--אָנֹכִי, כֹּרֵת אֶת-הַבְּרִית הַזֹּאת, וְאֶת-הָאָלָה, הַזֹּאת.
ES 14 Y no es solamente con ustedes que hago este pacto y este juramento,nota
14
כִּי אֶת-אֲשֶׁר יֶשְׁנוֹ פֹּה, עִמָּנוּ עֹמֵד הַיּוֹם, לִפְנֵי, יְהוָה אֱלֹהֵינוּ; וְאֵת אֲשֶׁר אֵינֶנּוּ פֹּה, עִמָּנוּ הַיּוֹם.
ES 15 sino con el que está de pie aquí con nosotros hoy delante de Jehová nuestro Dios, y también con el que no está aquí con nosotros hoy —nota
15
כִּי-אַתֶּם יְדַעְתֶּם, אֵת אֲשֶׁר-יָשַׁבְנוּ בְּאֶרֶץ מִצְרָיִם, וְאֵת אֲשֶׁר-עָבַרְנוּ בְּקֶרֶב הַגּוֹיִם, אֲשֶׁר עֲבַרְתֶּם.
ES 16 porque ustedes mismos saben cómo vivimos en la tierra de Egipto, y cómo pasamos por en medio de las naciones por las que ustedes pasaron,nota
16
וַתִּרְאוּ, אֶת-שִׁקּוּצֵיהֶם, וְאֵת, גִּלֻּלֵיהֶם--עֵץ וָאֶבֶן, כֶּסֶף וְזָהָב אֲשֶׁר עִמָּהֶם.
ES 17 y vieron sus cosas detestables y sus ídolos — madera y piedra, plata y oro — que estaban con ellos.nota
17
פֶּן-יֵשׁ בָּכֶם אִישׁ אוֹ-אִשָּׁה אוֹ מִשְׁפָּחָה אוֹ-שֵׁבֶט, אֲשֶׁר לְבָבוֹ פֹנֶה הַיּוֹם מֵעִם יְהוָה אֱלֹהֵינוּ, לָלֶכֶת לַעֲבֹד, אֶת-אֱלֹהֵי הַגּוֹיִם הָהֵם: פֶּן-יֵשׁ בָּכֶם, שֹׁרֶשׁ פֹּרֶה רֹאשׁ--וְלַעֲנָה.
ES 18 para que no haya entre ustedes hombre ni mujer ni familia ni tribu cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de aquellas naciones — para que no haya entre ustedes raíz que produzca hiel y ajenjonota
18
וְהָיָה בְּשָׁמְעוֹ אֶת-דִּבְרֵי הָאָלָה הַזֹּאת, וְהִתְבָּרֵךְ בִּלְבָבוֹ לֵאמֹר שָׁלוֹם יִהְיֶה-לִּי--כִּי בִּשְׁרִרוּת לִבִּי, אֵלֵךְ: לְמַעַן סְפוֹת הָרָוָה, אֶת-הַצְּמֵאָה.
ES 19 y, al oír las palabras de esta maldición, tal persona se bendiga en su corazón, diciendo: «Tendré paz, aunque ande en la terquedad de mi corazón» — barriendo lo regado junto con lo seco.nota
19
לֹא-יֹאבֶה יְהוָה, סְלֹחַ לוֹ--כִּי אָז יֶעְשַׁן אַף-יְהוָה וְקִנְאָתוֹ בָּאִישׁ הַהוּא, וְרָבְצָה בּוֹ כָּל-הָאָלָה הַכְּתוּבָה בַּסֵּפֶר הַזֶּה; וּמָחָה יְהוָה אֶת-שְׁמוֹ, מִתַּחַת הַשָּׁמָיִם.
ES 20 Jehová no querrá perdonarlo; antes bien, la ira de Jehová y sus celos humearán contra ese hombre, y se echará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo de los cielos.nota
20
וְהִבְדִּילוֹ יְהוָה לְרָעָה, מִכֹּל שִׁבְטֵי יִשְׂרָאֵל--כְּכֹל, אָלוֹת הַבְּרִית, הַכְּתוּבָה, בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה הַזֶּה.
ES 21 Y Jehová lo apartará para mal de entre todas las tribus de Israel, conforme a todas las maldiciones del pacto escritas en este libro de la instrucción.nota
21
וְאָמַר הַדּוֹר הָאַחֲרוֹן, בְּנֵיכֶם אֲשֶׁר יָקוּמוּ מֵאַחֲרֵיכֶם, וְהַנָּכְרִי, אֲשֶׁר יָבֹא מֵאֶרֶץ רְחוֹקָה; וְרָאוּ אֶת-מַכּוֹת הָאָרֶץ הַהִוא, וְאֶת-תַּחֲלֻאֶיהָ, אֲשֶׁר-חִלָּה יְהוָה, בָּהּ.
ES 22 Y la última generación — sus hijos que se levanten después de ustedes, y el extranjero que venga de tierra lejana — dirán, al ver las plagas de aquella tierra y sus enfermedades con que Jehová la hizo enfermar —nota
22
גָּפְרִית וָמֶלַח, שְׂרֵפָה כָל-אַרְצָהּ--לֹא תִזָּרַע וְלֹא תַצְמִחַ, וְלֹא-יַעֲלֶה בָהּ כָּל-עֵשֶׂב: כְּמַהְפֵּכַת סְדֹם וַעֲמֹרָה, אַדְמָה וּצְבֹיִים, אֲשֶׁר הָפַךְ יְהוָה, בְּאַפּוֹ וּבַחֲמָתוֹ.
ES 23 Azufre y sal, toda su tierra un incendio — no sembrada ni brotada, sin que crezca en ella hierba alguna — como la destrucción de Sodoma y Gomorra, Admá y Zeboím, que Jehová destruyó en su ira y en su furor —nota
23
וְאָמְרוּ, כָּל-הַגּוֹיִם, עַל-מֶה עָשָׂה יְהוָה כָּכָה, לָאָרֶץ הַזֹּאת; מֶה חֳרִי הָאַף הַגָּדוֹל, הַזֶּה.
ES 24 entonces todas las naciones dirán: «¿Por qué hizo Jehová esto a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira?»nota
24
וְאָמְרוּ--עַל אֲשֶׁר עָזְבוּ, אֶת-בְּרִית יְהוָה אֱלֹהֵי אֲבֹתָם: אֲשֶׁר כָּרַת עִמָּם, בְּהוֹצִיאוֹ אֹתָם מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם.
ES 25 y dirán: «Porque abandonaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto,nota
25
וַיֵּלְכוּ, וַיַּעַבְדוּ אֱלֹהִים אֲחֵרִים, וַיִּשְׁתַּחֲווּ, לָהֶם: אֱלֹהִים אֲשֶׁר לֹא-יְדָעוּם, וְלֹא חָלַק לָהֶם.
ES 26 y fueron y sirvieron a otros dioses, y se postraron ante ellos, dioses que no conocían y que él no les había repartido».nota
26
וַיִּחַר-אַף יְהוָה, בָּאָרֶץ הַהִוא, לְהָבִיא עָלֶיהָ אֶת-כָּל-הַקְּלָלָה, הַכְּתוּבָה בַּסֵּפֶר הַזֶּה.
ES 27 Así que la ira de Jehová se encendió contra esta tierra, para traer sobre ella toda maldición escrita en este libro,nota
27
וַיִּתְּשֵׁם יְהוָה מֵעַל אַדְמָתָם, בְּאַף וּבְחֵמָה וּבְקֶצֶף גָּדוֹל; וַיַּשְׁלִכֵם אֶל-אֶרֶץ אַחֶרֶת, כַּיּוֹם הַזֶּה.
ES 28 y Jehová los arrancó de raíz de su tierra, con ira y con furor y con gran indignación, y los echó a otra tierra, como en este día».nota
28
הַנִּסְתָּרֹת--לַיהוָה, אֱלֹהֵינוּ; וְהַנִּגְלֹת לָנוּ וּלְבָנֵינוּ, עַד-עוֹלָם--לַעֲשׂוֹת, אֶת-כָּל-דִּבְרֵי הַתּוֹרָה הַזֹּאת. {ס}
ES 29 Las cosas ocultas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para cumplir todas las palabras de esta instrucción. {ס}nota
Versículos 1–8 · Moisés recuerda el éxodo y el desierto — pruebas que vieron tus propios ojos, un corazón que Jehová no ha dado, un vestido que no se gastó, y un verbo que Josué volverá a oír

Moisés afirma, sin suavizarlo, que el entendimiento mismo fue retenido: Jehová no les ha dado un corazón para conocer, ni ojos para ver, ni oídos para oír, hasta este día (v3). Cuarenta años después de las plagas, el mar y el Sinaí, el hombre que lo vio todo sigue diciendo que sus propios oyentes no pudieron haber entendido lo que vieron. ⚠ Este versículo no resuelve su propia tensión: tres capítulos más adelante este mismo discurso dirá, dos veces, a la misma audiencia, que la palabra no es demasiado difícil y está muy cerca, y terminará mandándoles escoger la vida (30:11–19) — un entendimiento retenido y una elección real, dichos uno junto al otro, y esta traducción deja la costura exactamente donde el hebreo la deja, sin suavizar un versículo con el otro. El estante no suaviza la negación: la RV60 lee «corazón para entender», la NVI «mente para entender», la TNM 1987 «un corazón para conocer» y la TNM 2019 «un corazón que entienda».

Dos afirmaciones físicas, y este capítulo difiere de uno anterior en qué parte del cuerpo se nombra. 8:4 (ya en estas páginas) dijo que al pie de la generación del desierto no se le hinchó; este versículo dice en cambio que fue la sandalia misma la que nunca cedió. Ambas afirmaciones pueden ser ciertas de los mismos cuarenta años sin que ninguna corrija a la otra: un capítulo informa lo que no le pasó a la piel, este lo que no le pasó al cuero.

El capítulo cierra su repaso histórico con el verbo que esta traducción le entregará después a Josué en el momento de la sucesión. Taskilu, «actúen con perspicacia» del v9, es la misma raíz detrás del encargo de Jehová en Josué 1:7–8 (ya en estas páginas) — cuida de hacer conforme a toda la instrucción… para que actúes con perspicacia dondequiera que vayas… porque entonces harás próspero tu camino, y entonces actuarás con perspicacia — ligado allí, como aquí, a guardar un texto escrito en vez de ganar una guerra.

Versículos 9–15 · Nitzavim — de pie hoy, desde los jefes de las tribus hasta el aguador, y un juramento hecho con los que aún no han nacido

★★ La porción semanal que este versículo abre lleva el nombre de su propia primera palabra, y la palabra es un término legal para una parte físicamente presente en un acto. Nitzavim, «de pie», es la misma raíz que da MATZEVAH, una piedra erguida puesta para fijar un momento — y aquí no es una piedra sino todo el campamento, contado de arriba abajo: jefes, tribus, ancianos, oficiales, todo hombre, luego los pequeños, las mujeres, y el extranjero hasta el que corta la leña y el que saca el agua. La RV60 lee «estáis hoy en presencia de Jehová», la NVI «están ante la presencia del Señor» — ninguna de las dos conserva el verbo «de pie» que le da nombre a la porción semanal.

Luego la lista se extiende más allá de todos los que realmente están de pie ahí. El que está de pie aquí con nosotros hoy… y también el que no está aquí con nosotros hoy (v14) extiende el mismo juramento a personas que, por definición, no forman parte de los nueve rangos que los vv9–10 acaban de nombrar — una generación aún no nacida que firma un documento que nunca vio redactar. ⚠ Nada en la frase misma explica CÓMO puede quedar atada por un juramento una parte ausente y futura; el texto simplemente lo afirma y sigue adelante.

Entre los dos versículos el propio trato cambia. Los vv9–12 dicen Jehová tu Dios, en segunda persona, Moisés hablándole a Israel desde afuera; el Jehová nuestro Dios del v14 incorpora a Moisés al mismo «nosotros» que todos a quienes se dirige, en la frase exacta que llega más allá de la multitud que tiene delante hasta personas que ni él ni ellos conocerán jamás.

Versículos 16–19 · una raíz que produce hiel y ajenjo, un hombre que se bendice a sí mismo, y la falsa paz que los profetas de Jeremías prometerán con las mismas dos palabras

★★ «Una raíz que produce hiel y ajenjo» nombra a un solo apóstata como una planta cuyo veneno se propaga por todo lo que viene después — y la propia versión griega de esta cláusula exacta se cita casi palabra por palabra cuatro siglos más tarde. El hebreo empareja dos plantas amargas, rosh y la’anah. El griego de la Septuaginta para esta misma cláusula se identifica de forma estándar como rhiza pikrias, «una raíz de amargura» — y Hebreos 12:15 (todavía no en estas páginas; su propio griego, comprobado directamente: mē tis rhiza pikrias anō phyousa enochlē, «no sea que alguna raíz de amargura, brotando, cause estorbo») es la identificación habitual de dónde reaparece esa frase griega — la apostasía secreta de un solo hombre en Moab se convierte, en una carta muy distinta escrita para una crisis muy distinta, en la imagen de cómo la amargura de una persona puede envenenar a toda una congregación. El estante se divide en cuánto conserva las dos plantas nombradas: la RV60 las mantiene, «raíz que produzca hiel y ajenjo»; la NVI las funde en una sola imagen, «una raíz venenosa y amarga», sin nombrar ninguna planta.

Las propias palabras del hombre — «tendré paz, aunque ande en la terquedad de mi corazón» — le dan a la Biblia una frase que no volverá a usar hasta Jeremías, quien la repite una y otra vez y en ningún otro lugar. Comprobado contra toda la Biblia hebrea archivada: la cadena consonántica de sherirut, «terquedad», aparece en diez versículos, pero dos de ellos — los «cantores» de Esdras 2:65 y Nehemías 7:67 — son una palabra completamente distinta, atrapada solo por compartir letras. La palabra real, «la terquedad de… corazón», está en exactamente ocho versículos — este, Jeremías 3:17, 7:24, 9:13, 13:10, 16:12, 18:12 y 23:17 (los dos últimos ya en estas páginas, los primeros cinco todavía no) — y en ningún otro lugar. Jeremías 23:17 empareja la misma acusación con el mismo falso consuelo que este versículo pone en boca del apóstata: «Jehová ha hablado: tendrán paz… y a todo el que anda en la terquedad de su propio corazón le dicen: ‘No les vendrá ningún mal’» — los falsos profetas de toda una nación condenada, cuatrocientos años después, ofreciendo a Israel colectivamente la misma «paz» que este versículo deja que un apóstata se ofrezca a sí mismo. ⚠ La RV60 traduce el sustantivo «dureza de mi corazón» en vez de terquedad, y la NVI abandona la imagen por completo, «persista yo en hacer lo que me plazca» — ninguna de las dos deja ver que es la MISMA palabra que Jeremías repetirá siete veces.

El modismo final del versículo — vertido aquí «barriendo lo regado junto con lo seco» — es una verdadera cruz textual. Leído de una manera, es un merismo de ruina total e indiscriminada — la apostasía oculta de un hombre arrastrando a todos los que están cerca de él, culpables e inocentes por igual—, precisamente el problema que el propio versículo final de este capítulo (v28, abajo) trazará una línea alrededor.

Versículos 19–21 · la maldición individual, y las dos frases que este libro ya ha usado exactamente cuatro veces y exactamente diez

Este versículo y el siguiente se prometieron a sí mismos por adelantado, tres capítulos atrás. 28:58 (ya en estas páginas) contó en este libro en cuatro versículos de la Biblia hebrea y nombró por número a los dos de este capítulo antes de que ninguno se hubiera escrito: el toda maldición escrita en este libro se echará sobre él del v19, y el traer sobre ella toda maldición escrita en este libro del v26 más abajo — siendo el cuarto Jeremías 25:13 (ya en estas páginas). Y el este libro de la instrucción del v20 completa el conteo que ese mismo versículo también adelantó: sefer ha-torah está en diez versículos de la Biblia hebrea — 28:61, este, 30:10, 31:26, Josué 1:8 (ya en estas páginas), 8:34, 2 Reyes 22:8 y 11, 2 Crónicas 34:15, y Nehemías 8:3 (los últimos cuatro todavía no).

El paso de una maldición NACIONAL (vv16–19) a una INDIVIDUAL se hace con un solo verbo: Jehová lo apartará para mal (v20) usa badal, el verbo corriente para SEPARAR lo puro de lo impuro, el día de la noche, Israel de las naciones — aquí vuelto contra un solo hombre de las propias tribus de Israel en vez de contra un extraño.

Versículos 21–25 · las plagas que una promesa ya había nombrado, y una cuarta ciudad junto a Sodoma y Gomorra

La palabra para estas futuras «plagas» fue nombrada y prometida desde el capítulo anterior. 28:59 (ya en estas páginas) llamó a los propios desastres futuros de Israel makkot, «golpes», el mismo sustantivo que 25:2–3 usó de los azotes contados de un juez, y nombró este versículo por número como la segunda y última aparición de la palabra en el libro.

★★ «Como la destrucción de Sodoma y Gomorra» es lo esperado; los dos nombres adicionales junto a ellas no lo son. Génesis 19:24 (ya en estas páginas, todavía no en español) nombra solo a Sodoma y Gomorra en la destrucción misma; este versículo añade Admá y Zeboím, las dos ciudades menores de la llanura que Génesis 14:2 (ya en estas páginas, todavía no en español) ya había listado junto a Sodoma, Gomorra y Zoar entre los reyes que enfrentó la coalición de Quedorlaomer — pero que el propio relato de la destrucción en Génesis 19 deja sin mencionar. Su ubicación, como la de la propia Sodoma, no queda fijada por las fuentes de este proyecto. ⚠ El propio estante ni siquiera coincide en el nombre: la RV60 escribe «Adma» y «Zeboim», mientras que la NVI escribe «Admá» y «Zeboyín».

Repartido (v25) traduce chalaq, el verbo de una porción o parte; la misma idea, que a las naciones se les repartieron poderes menores mientras que a Israel se le guardó para Jehová directamente, es del propio Deuteronomio en otro lugar (32:8–9, todavía no en estas páginas) — una afirmación que esta traducción anota pero no resuelve aquí.

Versículos 26–28 · el verbo con que Jeremías será comisionado, y la frase que los rabinos marcaron con puntos

★★ «Jehová los arrancó de raíz» le entrega al exilio el verbo idéntico con que un profeta será comisionado para describir su propia obra. Natash, «arrancar de raíz», es el primero de los cuatro verbos destructivos en el encargo de Jehová a Jeremías: «te he puesto hoy sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para destruir y derrocar, para edificar y plantar» (Jeremías 1:10, ya en estas páginas). Lo que este versículo reporta como la propia historia de Israel — una nación arrancada de su tierra — se convierte, en el libro cronológicamente siguiente, en el verbo del hombre enviado a advertir a Judá que está a punto de pasarle a ella también.

★★★ La última frase del capítulo — «las cosas ocultas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas nos pertenecen a nosotros» — es uno de diez lugares de toda la Torá donde una tradición rabínica de largo arraigo marca ciertas palabras con puntos encima de las letras, y este proyecto no tiene forma de mostrarlo en la página. El propio texto masorético impreso de Mecón-Mamré, el archivo con el que trabaja esta traducción, no lleva tal marca; la tradición de los diez pasajes punteados se reporta aquí (Talmud, Nedarim 37b y Sanedrín 43b, entre los lugares donde se discute) como una lectura rabínica documentada, no como algo visible en el propio archivo. Los puntos caen tradicionalmente sobre lanu u-levaneinu, «a nosotros y a nuestros hijos», y una lectura clásica de lo que señala el punteado es genuinamente llamativa: que esas dos palabras no pertenecen al juramento original, de modo que la maldición COLECTIVA de la apertura del capítulo — lo «regado barrido junto con lo seco» de los vv18–19 — cae solo sobre un pecado hecho público, mientras que un pecado genuinamente guardado en secreto es asunto solo de Jehová. Sea lo que fuere que los puntos significaran para los escribas que los dibujaron, la propia frase ya traza esa misma línea sin ayuda de ningún signo: nistarot, oculto, frente a niglot, revelado.

La petuchah final del capítulo y la setumah anterior después del v19 caen exactamente donde el contenido gira: la primera sección cierra la maldición personal del apóstata (vv17–19); la segunda cierra todo el capítulo después de este aforismo.

Ecos plantados. La terquedad de un corazón obstinado, que se promete una falsa paz, en Jeremías 3:17, 7:24, 9:13, 13:10, 16:12 y 23:17 (el último ya en estas páginas). El arrancar de raíz en Jeremías 1:10 (ya en estas páginas) y en el propio encargo de todo el libro de Jeremías. Una raíz de amargura en Hebreos 12:15. La elección que este capítulo retiene — un corazón para conocer — respondida tres capítulos después con un mandato de elegir (30:15–19). Y las frases en este libro y libro de la instrucción, ambas completadas aquí a su conteo final, esperando en 30:10, 31:26, Josué 1:8 y 8:34 (ninguno de estos cuatro todavía en estas páginas).

Decisiones. El límite entre el hebreo y el castellano se desplaza genuinamente aquí, no por accidente escriba sino por diseño: el propio texto masorético de este libro guarda «estas son las palabras del pacto» como el versículo de cierre del capítulo 28 (28:69, ya en estas páginas, señalado allí con su propia referencia cruzada), así que el capítulo 29 del hebreo corre veintiocho versículos frente a los veintinueve del estante en castellano — cada versículo de este capítulo un número por detrás de su propia cita común, marcado en todas partes con una insignia ES en vez de renumerado en silencio. El texto masorético marca una setumah, después del v19, que cierra la maldición individual del apóstata antes de que el capítulo se vuelva hacia la de la nación; y una petuchah que cierra todo el capítulo después del v28. La lectura que empieza en el v9, Parashat Nitzavim, corre cuarenta versículos hasta el final del próximo capítulo y se combina con la siguiente porción (Vayelej) la mayoría de los años. En lo demás se mantienen las traducciones ya establecidas: Jehová para el nombre divino, pacto para brit, e instrucción para torah en vez de «ley».

Biblioteca. Nueve términos nuevos del diccionario en ambos idiomas — masah, natsav, balah, alah-oath, rosh (veneno), sherirut, natash, chalaq y gofrit — más una nueva entrada emparejada, nistarot / niglot. Entradas existentes ampliadas en vez de duplicadas: sakal (su propia ocurrencia canónica anterior, añadida también en español), torah (completado el conteo de «libro de la instrucción»), y la’anah (su propia cita adelantada convertida en enlace real). Dos entradas nuevas de enciclopedia en ambos idiomas: Admá y Zeboím, las dos ciudades de la llanura que Génesis 14 ya había nombrado junto a Sodoma y Gomorra pero que el propio relato de la destrucción en Génesis 19 dejó fuera.

Próxima entrega en este libro: Deuteronomio 30 — la bendición y la maldición se cumplen las dos, e Israel se acuerda de sí mismo entre las naciones a las que fue arrojado; el propio Jehová hace volver a los cautivos, los reúne desde el mismo extremo de los cielos, y circuncida tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para amar a Jehová tu Dios. Luego el mandamiento que no es demasiado difícil para ti ni está lejos — no está en los cielos, para que digas: ‘¿quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá?’… sino que la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para cumplirla. Y el propio cierre del capítulo, la vida y la muerte y la bendición y la maldición puestas una vez más delante de toda la nación, terminando en dos palabras: escoge la vida.

Ver este capítulo en inglés (con la biblioteca y más notas) →