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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Levítico 11 — La Traducción Mister

A rock hyrax, a stout brown mammal about the size of a rabbit with small rounded ears, short legs and no visible tail, sitting upright on a sunlit rock.
Damán de las rocas (Procavia capensis)
Charles J. Sharp, 2018 · Erongo, Namibia

El animal en el centro del peor problema de traducción de este capítulo. El hebreo shaphan (v5) es esta criatura —un damán, sin parentesco con conejos ni tejones pese a que RV60 imprime «conejo» y NVI «tejón». Verlo vuelve concreta la otra dificultad del capítulo: no es en absoluto una vaca, y el constante movimiento lateral de sus mandíbulas es lo que un pastor antiguo habría llamado rumiar.

CC BY-SA 4.0 · Ver el original
1
וַיְדַבֵּר יְהוָה אֶל-מֹשֶׁה וְאֶל-אַהֲרֹן, לֵאמֹר אֲלֵהֶם.
Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles:nota
2
דַּבְּרוּ אֶל-בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, לֵאמֹר: זֹאת הַחַיָּה אֲשֶׁר תֹּאכְלוּ, מִכָּל-הַבְּהֵמָה אֲשֶׁר עַל-הָאָרֶץ.
Hablad a los hijos de Israel y decid: Estos son los seres vivientes que podéis comer, de entre todos los animales que hay sobre la tierra.nota
3
כֹּל מַפְרֶסֶת פַּרְסָה, וְשֹׁסַעַת שֶׁסַע פְּרָסֹת, מַעֲלַת גֵּרָה, בַּבְּהֵמָה--אֹתָהּ, תֹּאכֵלוּ.
Todo el que tenga la pezuña partida —hendida por completo— y que rumie, de entre los animales: ese podéis comerlo.nota
4
אַךְ אֶת-זֶה, לֹא תֹאכְלוּ, מִמַּעֲלֵי הַגֵּרָה, וּמִמַּפְרִסֵי הַפַּרְסָה: אֶת-הַגָּמָל כִּי-מַעֲלֵה גֵרָה הוּא, וּפַרְסָה אֵינֶנּוּ מַפְרִיס--טָמֵא הוּא, לָכֶם.
Pero de estos no comeréis, de entre los que rumian y los que tienen la pezuña partida: el camello, porque rumia pero no tiene la pezuña partida —es impuro para vosotros.nota
5
וְאֶת-הַשָּׁפָן, כִּי-מַעֲלֵה גֵרָה הוּא, וּפַרְסָה, לֹא יַפְרִיס; טָמֵא הוּא, לָכֶם.
Y el damán, porque rumia pero no tiene la pezuña partida —es impuro para vosotros.nota
6
וְאֶת-הָאַרְנֶבֶת, כִּי-מַעֲלַת גֵּרָה הִוא, וּפַרְסָה, לֹא הִפְרִיסָה; טְמֵאָה הִוא, לָכֶם.
Y la liebre, porque rumia pero no tiene la pezuña partida —es impura para vosotros.nota
7
וְאֶת-הַחֲזִיר כִּי-מַפְרִיס פַּרְסָה הוּא, וְשֹׁסַע שֶׁסַע פַּרְסָה, וְהוּא, גֵּרָה לֹא-יִגָּר; טָמֵא הוּא, לָכֶם.
Y el cerdo, porque tiene la pezuña partida, hendida por completo, pero no rumia —es impuro para vosotros.nota
8
מִבְּשָׂרָם לֹא תֹאכֵלוּ, וּבְנִבְלָתָם לֹא תִגָּעוּ; טְמֵאִים הֵם, לָכֶם.
De su carne no comeréis, y sus cadáveres no tocaréis; son impuros para vosotros.nota
9
אֶת-זֶה, תֹּאכְלוּ, מִכֹּל, אֲשֶׁר בַּמָּיִם: כֹּל אֲשֶׁר-לוֹ סְנַפִּיר וְקַשְׂקֶשֶׂת בַּמַּיִם, בַּיַּמִּים וּבַנְּחָלִים--אֹתָם תֹּאכֵלוּ.
Esto podéis comer de todo lo que hay en las aguas: todo lo que tenga aletas y escamas en las aguas, en los mares y en los arroyos —eso podéis comerlo.nota
10
וְכֹל אֲשֶׁר אֵין-לוֹ סְנַפִּיר וְקַשְׂקֶשֶׂת, בַּיַּמִּים וּבַנְּחָלִים, מִכֹּל שֶׁרֶץ הַמַּיִם, וּמִכֹּל נֶפֶשׁ הַחַיָּה אֲשֶׁר בַּמָּיִם--שֶׁקֶץ הֵם, לָכֶם.
Pero todo lo que no tenga aletas y escamas, en los mares y en los arroyos, de entre todo lo que bulle en las aguas y de entre todo ser viviente que hay en las aguas —son detestables para vosotros.nota
11
וְשֶׁקֶץ, יִהְיוּ לָכֶם; מִבְּשָׂרָם לֹא תֹאכֵלוּ, וְאֶת-נִבְלָתָם תְּשַׁקֵּצוּ.
Detestables serán para vosotros: de su carne no comeréis, y sus cadáveres tendréis por detestables.nota
12
כֹּל אֲשֶׁר אֵין-לוֹ סְנַפִּיר וְקַשְׂקֶשֶׂת, בַּמָּיִם--שֶׁקֶץ הוּא, לָכֶם.
Todo lo que no tenga aletas y escamas en las aguas es detestable para vosotros.nota
13
וְאֶת-אֵלֶּה תְּשַׁקְּצוּ מִן-הָעוֹף, לֹא יֵאָכְלוּ שֶׁקֶץ הֵם: אֶת-הַנֶּשֶׁר, וְאֶת-הַפֶּרֶס, וְאֵת, הָעָזְנִיָּה.
Y estos tendréis por detestables entre las aves; no se comerán, son detestables: el águila, el quebrantahuesos y el buitre negro;nota
14
וְאֶת-הַדָּאָה--וְאֶת-הָאַיָּה, לְמִינָהּ.
el milano, y el halcón según sus especies;nota
15
אֵת כָּל-עֹרֵב, לְמִינוֹ.
todo cuervo según sus especies;nota
16
וְאֵת בַּת הַיַּעֲנָה, וְאֶת-הַתַּחְמָס וְאֶת-הַשָּׁחַף; וְאֶת-הַנֵּץ, לְמִינֵהוּ.
el avestruz, el chotacabras y la gaviota; y el gavilán según sus especies;nota
17
וְאֶת-הַכּוֹס וְאֶת-הַשָּׁלָךְ, וְאֶת-הַיַּנְשׁוּף.
el mochuelo, el cormorán y el búho;nota
18
וְאֶת-הַתִּנְשֶׁמֶת וְאֶת-הַקָּאָת, וְאֶת-הָרָחָם.
la lechuza común, el pelícano y el alimoche;nota
19
וְאֵת, הַחֲסִידָה, הָאֲנָפָה, לְמִינָהּ; וְאֶת-הַדּוּכִיפַת, וְאֶת-הָעֲטַלֵּף.
la cigüeña, la garza según sus especies, la abubilla y el murciélago.nota
20
כֹּל שֶׁרֶץ הָעוֹף, הַהֹלֵךְ עַל-אַרְבַּע--שֶׁקֶץ הוּא, לָכֶם.
Todo animal alado que bulle y anda sobre cuatro patas es detestable para vosotros.nota
21
אַךְ אֶת-זֶה, תֹּאכְלוּ, מִכֹּל שֶׁרֶץ הָעוֹף, הַהֹלֵךְ עַל-אַרְבַּע: אֲשֶׁר-לא לוֹ כְרָעַיִם מִמַּעַל לְרַגְלָיו, לְנַתֵּר בָּהֵן עַל-הָאָרֶץ.
Pero de estos podéis comer, de entre todos los animales alados que bullen y andan sobre cuatro patas: los que tienen patas articuladas por encima de sus pies, para saltar con ellas sobre la tierra.nota
22
אֶת-אֵלֶּה מֵהֶם, תֹּאכֵלוּ--אֶת-הָאַרְבֶּה לְמִינוֹ, וְאֶת-הַסָּלְעָם לְמִינֵהוּ; וְאֶת-הַחַרְגֹּל לְמִינֵהוּ, וְאֶת-הֶחָגָב לְמִינֵהוּ.
De ellos podéis comer estos: la langosta según sus especies, el solam según sus especies, el hargol según sus especies y el saltamontes según sus especies.nota
23
וְכֹל שֶׁרֶץ הָעוֹף, אֲשֶׁר-לוֹ אַרְבַּע רַגְלָיִם--שֶׁקֶץ הוּא, לָכֶם.
Pero todo otro animal alado que bulle y tiene cuatro patas es detestable para vosotros.nota
24
וּלְאֵלֶּה, תִּטַּמָּאוּ; כָּל-הַנֹּגֵעַ בְּנִבְלָתָם, יִטְמָא עַד-הָעָרֶב.
Y por estos os haréis impuros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde,nota
25
וְכָל-הַנֹּשֵׂא, מִנִּבְלָתָם--יְכַבֵּס בְּגָדָיו, וְטָמֵא עַד-הָעָרֶב.
y todo el que lleve algo de sus cadáveres lavará sus ropas, y quedará impuro hasta la tarde.nota
26
לְכָל-הַבְּהֵמָה אֲשֶׁר הִוא מַפְרֶסֶת פַּרְסָה וְשֶׁסַע אֵינֶנָּה שֹׁסַעַת, וְגֵרָה אֵינֶנָּה מַעֲלָה--טְמֵאִים הֵם, לָכֶם; כָּל-הַנֹּגֵעַ בָּהֶם, יִטְמָא.
Todo animal que tenga la pezuña partida pero no hendida por completo, y que no rumie, es impuro para vosotros; todo el que los toque quedará impuro.nota
27
וְכֹל הוֹלֵךְ עַל-כַּפָּיו, בְּכָל-הַחַיָּה הַהֹלֶכֶת עַל-אַרְבַּע--טְמֵאִים הֵם, לָכֶם; כָּל-הַנֹּגֵעַ בְּנִבְלָתָם, יִטְמָא עַד-הָעָרֶב.
Y todo lo que anda sobre sus zarpas, de entre todos los animales que andan sobre cuatro patas, son impuros para vosotros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde.nota
28
וְהַנֹּשֵׂא, אֶת-נִבְלָתָם--יְכַבֵּס בְּגָדָיו, וְטָמֵא עַד-הָעָרֶב; טְמֵאִים הֵמָּה, לָכֶם. {ס}
Y el que lleve sus cadáveres lavará sus ropas, y quedará impuro hasta la tarde; son impuros para vosotros.nota
29
וְזֶה לָכֶם הַטָּמֵא, בַּשֶּׁרֶץ הַשֹּׁרֵץ עַל-הָאָרֶץ: הַחֹלֶד וְהָעַכְבָּר, וְהַצָּב לְמִינֵהוּ.
Y estos son impuros para vosotros entre los animales bullidores que bullen sobre la tierra: la rata topo, el ratón y el lagarto grande según sus especies;nota
30
וְהָאֲנָקָה וְהַכֹּחַ, וְהַלְּטָאָה; וְהַחֹמֶט, וְהַתִּנְשָׁמֶת.
el geco, el varano, la lagartija, el esconcio y el camaleón.nota
31
אֵלֶּה הַטְּמֵאִים לָכֶם, בְּכָל-הַשָּׁרֶץ; כָּל-הַנֹּגֵעַ בָּהֶם בְּמֹתָם, יִטְמָא עַד-הָעָרֶב.
Estos son los impuros para vosotros entre todo lo que bulle; todo el que los toque cuando estén muertos quedará impuro hasta la tarde.nota
32
וְכֹל אֲשֶׁר-יִפֹּל-עָלָיו מֵהֶם בְּמֹתָם יִטְמָא, מִכָּל-כְּלִי-עֵץ אוֹ בֶגֶד אוֹ-עוֹר אוֹ שָׂק, כָּל-כְּלִי, אֲשֶׁר-יֵעָשֶׂה מְלָאכָה בָּהֶם; בַּמַּיִם יוּבָא וְטָמֵא עַד-הָעֶרֶב, וְטָהֵר.
Y todo aquello sobre lo que caiga alguno de ellos cuando estén muertos queda impuro —cualquier objeto de madera, o ropa, o cuero, o saco, cualquier objeto con el que se haga trabajo: será metido en agua, y queda impuro hasta la tarde; luego queda puro.nota
33
וְכָל-כְּלִי-חֶרֶשׂ--אֲשֶׁר-יִפֹּל מֵהֶם, אֶל-תּוֹכוֹ: כֹּל אֲשֶׁר בְּתוֹכוֹ יִטְמָא, וְאֹתוֹ תִשְׁבֹּרוּ.
Y toda vasija de barro dentro de la cual caiga alguno de ellos —todo lo que hay dentro queda impuro, y ella la quebraréis.nota
34
מִכָּל-הָאֹכֶל אֲשֶׁר יֵאָכֵל, אֲשֶׁר יָבוֹא עָלָיו מַיִם--יִטְמָא; וְכָל-מַשְׁקֶה אֲשֶׁר יִשָּׁתֶה, בְּכָל-כְּלִי יִטְמָא.
Todo alimento que se pueda comer, sobre el que haya venido tal agua, queda impuro; y toda bebida que se pueda beber, en cualquier vasija así, queda impura.nota
35
וְכֹל אֲשֶׁר-יִפֹּל מִנִּבְלָתָם עָלָיו, יִטְמָא--תַּנּוּר וְכִירַיִם יֻתָּץ, טְמֵאִים הֵם; וּטְמֵאִים, יִהְיוּ לָכֶם.
Y todo aquello sobre lo que caiga algo de sus cadáveres queda impuro —horno u hornillo será derribado; son impuros, e impuros seguirán siéndolo para vosotros.nota
36
אַךְ מַעְיָן וּבוֹר מִקְוֵה-מַיִם, יִהְיֶה טָהוֹר; וְנֹגֵעַ בְּנִבְלָתָם, יִטְמָא.
Solo un manantial, o una cisterna, un depósito de agua, seguirá puro; pero el que toque un cadáver en él quedará impuro.nota
37
וְכִי יִפֹּל מִנִּבְלָתָם, עַל-כָּל-זֶרַע זֵרוּעַ אֲשֶׁר יִזָּרֵעַ--טָהוֹר, הוּא.
Y si algo de sus cadáveres cae sobre cualquier semilla de siembra que ha de sembrarse, queda pura.nota
38
וְכִי יֻתַּן-מַיִם עַל-זֶרַע, וְנָפַל מִנִּבְלָתָם עָלָיו--טָמֵא הוּא, לָכֶם. {ס}
Pero si se ha puesto agua sobre la semilla y cae sobre ella algo de sus cadáveres, es impura para vosotros.nota
39
וְכִי יָמוּת מִן-הַבְּהֵמָה, אֲשֶׁר-הִיא לָכֶם לְאָכְלָה--הַנֹּגֵעַ בְּנִבְלָתָהּ, יִטְמָא עַד-הָעָרֶב.
Y si muere alguno de los animales que podéis comer, el que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde.nota
40
וְהָאֹכֵל, מִנִּבְלָתָהּ--יְכַבֵּס בְּגָדָיו, וְטָמֵא עַד-הָעָרֶב; וְהַנֹּשֵׂא, אֶת-נִבְלָתָהּ--יְכַבֵּס בְּגָדָיו, וְטָמֵא עַד-הָעָרֶב.
Y el que coma de su cadáver lavará sus ropas y quedará impuro hasta la tarde; y el que lleve su cadáver lavará sus ropas y quedará impuro hasta la tarde.nota
41
וְכָל-הַשֶּׁרֶץ, הַשֹּׁרֵץ עַל-הָאָרֶץ--שֶׁקֶץ הוּא, לֹא יֵאָכֵל.
Y todo el bullir que bulle sobre la tierra es detestable; no se comerá.nota
42
כֹּל הוֹלֵךְ עַל-גָּחוֹן וְכֹל הוֹלֵךְ עַל-אַרְבַּע, עַד כָּל-מַרְבֵּה רַגְלַיִם, לְכָל-הַשֶּׁרֶץ, הַשֹּׁרֵץ עַל-הָאָרֶץ--לֹא תֹאכְלוּם, כִּי-שֶׁקֶץ הֵם.
Todo lo que anda sobre su vientre, y todo lo que anda sobre cuatro patas, y todo lo que tiene muchas patas —todo lo que bulle sobre la tierra— no los comeréis, porque son detestables.nota
43
אַל-תְּשַׁקְּצוּ, אֶת-נַפְשֹׁתֵיכֶם, בְּכָל-הַשֶּׁרֶץ, הַשֹּׁרֵץ; וְלֹא תִטַּמְּאוּ בָּהֶם, וְנִטְמֵתֶם בָּם.
No os hagáis detestables con ningún animal que bulle y bulle; no os hagáis impuros con ellos, y así quedéis contaminados por ellos.nota
44
כִּי אֲנִי יְהוָה, אֱלֹהֵיכֶם, וְהִתְקַדִּשְׁתֶּם וִהְיִיתֶם קְדֹשִׁים, כִּי קָדוֹשׁ אָנִי; וְלֹא תְטַמְּאוּ אֶת-נַפְשֹׁתֵיכֶם, בְּכָל-הַשֶּׁרֶץ הָרֹמֵשׂ עַל-הָאָרֶץ.
Porque yo soy Jehová vuestro Dios. Consagraos y sed santos, porque yo soy santo; y no os contaminéis con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.nota
45
כִּי אֲנִי יְהוָה, הַמַּעֲלֶה אֶתְכֶם מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם, לִהְיֹת לָכֶם, לֵאלֹהִים; וִהְיִיתֶם קְדֹשִׁים, כִּי קָדוֹשׁ אָנִי.
Porque yo soy Jehová, que os hice subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis santos, porque yo soy santo.nota
46
זֹאת תּוֹרַת הַבְּהֵמָה, וְהָעוֹף, וְכֹל נֶפֶשׁ הַחַיָּה, הָרֹמֶשֶׂת בַּמָּיִם; וּלְכָל-נֶפֶשׁ, הַשֹּׁרֶצֶת עַל-הָאָרֶץ.
Esta es la ley del animal, y del ave, y de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo ser que bulle sobre la tierra,nota
47
לְהַבְדִּיל, בֵּין הַטָּמֵא וּבֵין הַטָּהֹר; וּבֵין הַחַיָּה, הַנֶּאֱכֶלֶת, וּבֵין הַחַיָּה, אֲשֶׁר לֹא תֵאָכֵל. {פ}
para distinguir entre lo impuro y lo puro, y entre el ser viviente que se puede comer y el ser viviente que no se puede comer.nota

Las dos pruebas de la ley alimentaria —y los cuatro animales famosos por no pasarlas

Todo el sistema de animales terrestres puros e impuros descansa sobre dos pruebas observables, y un animal tiene que pasar las dos. Debe tener la pezuña partida, y partida por completo (el hebreo duplica la raíz —shosa’at shesa, «hendida una hendidura»—, la misma duplicación enfática que esta traducción ha señalado en otros lugares como la manera hebrea de subrayar una palabra), y debe rumiar. Nunca se da una razón para ninguna de las dos pruebas. Nada aquí trata de higiene, de enfermedad, ni del carácter del animal; el texto simplemente nombra dos cosas que un pastor puede comprobar mirando, y traza una línea.

Cuatro animales son señalados precisamente porque quedan a un paso —cada uno pasa una prueba y falla la otra— y uno de ellos ha suscitado más objeción científica que ningún otro versículo del libro. Del camello, el damán y la liebre se dice que rumian sin tener la pezuña partida (vv4–6); el cerdo tiene la pezuña partida y no rumia (v7). Pero el damán no es un rumiante, y la liebre tampoco: ninguno tiene el estómago de varias cámaras de una vaca, y la zoología moderna no clasifica a ninguno como rumiante. La objeción es real y vale más decirlo con claridad que explicarlo para que desaparezca. Lo que el hebreo dice literalmente es ma’aleh gerah, «que hace subir lo que ha tragado» —una descripción de conducta visible, no una afirmación anatómica—, y ambos animales sí reprocesan su alimento de maneras que un observador antiguo habría visto y reconocido: el damán mueve las mandíbulas de lado a lado en una masticación constante, y la liebre vuelve a ingerir sus propios excrementos blandos nocturnos. Si eso cuenta como «rumiar» depende enteramente de si la frase es una categoría científica o la de un pastor. Esta es una ley alimentaria dirigida a pastores, y ordena a los animales por lo que un pastor puede ver —lo cual deja la ley perfectamente utilizable en cualquiera de las dos lecturas: la lista de animales que se pueden comer es la misma.

El damán (hebreo shaphan) es donde el estante se rompe más. RV60 imprime «el conejo» aquí y «la liebre» en el versículo siguiente —dos lagomorfos para dos animales distintos, cuando el hebreo nombra dos criaturas que no se parecen en nada—; NVI prueba con «el tejón», que tampoco es. ⚠ TNM es la única del estante español que imprime el nombre zoológico correcto, «el damán», y esta traducción la sigue por méritos: un lector que nunca ha oído la palabra puede buscarla, mientras que un lector que lee «conejo» se imaginará con toda confianza el animal equivocado. ⚠ Nótese también que el cerdo, que siglos de lectores han tomado por el asunto central de este capítulo, recibe exactamente un versículo y ningún comentario especial —es simplemente el cuarto de una lista de casi-aciertos, ni más ni menos subrayado que la liebre.

Aletas y escamas —una regla que no nombra ningún animal, y una segunda palabra hebrea para lo impuro

La ley de las aguas es la sección más breve y más limpia del capítulo, y no nombra ni una sola criatura. Donde los animales terrestres reciben cuatro ejemplos trabajados y las aves reciben veinte nombres propios, el mar recibe un criterio desnudo: aletas y escamas, en los mares o en los arroyos. Nada se identifica, nada se ilustra. Una regla enunciada así no necesita actualización ni experto —cualquiera que tenga el animal en la mano puede resolverla.

Y aquí el capítulo echa mano de otra palabra. Hasta este punto todo lo prohibido ha sido tame, «impuro» —una palabra de estado, lo contrario de tahor, y algo que se contrae, se espera y se lava. Desde el v10 las criaturas del agua se llaman sheqets, «cosa detestable» —no un estado que se contagia sino un juicio sobre la criatura misma, y que el capítulo convierte en verbo dirigido al lector: «sus cadáveres tendréis por detestables» (v11). Las dos palabras no son sinónimas, y cuál conserva cada versión es una prueba real. RV60 mantiene la distinción con «abominación» frente a «inmundo»; ⚠ TNM también la mantiene, y quizá con más claridad, con «asqueroso» frente a «impuro». NVI aplana las dos palabras hebreas en la misma palabra española, «inmundo» —fluido, legible, y borra en silencio una distinción sobre la que está construido el capítulo. Es el caso que más recompensa consultar el estante entero en lugar de su miembro más familiar.

Las veinte aves impuras de Levítico 11 —una lista en la que ninguna traducción coincide con otra

Se prohíben veinte aves y no se da criterio alguno para ninguna. Los animales terrestres recibieron dos pruebas y los peces una; las aves reciben una lista, y se espera sencillamente que el lector sepa qué significan los nombres. Ahí está la dificultad, porque en gran medida no lo sabemos. Cerca de la mitad de estas veinte palabras hebreas aparecen solo aquí y en la lista paralela de Deuteronomio 14, lo cual las vuelve prácticamente incomprobables —no hay un segundo contexto contra el cual medir una conjetura. Esta traducción imprime la identificación moderna mejor sostenida para cada una, y esta nota es el lugar para decir con claridad que varias son conjeturas.

La prueba más clara de que nadie lo sabe es una sola palabra que aparece dos veces en este capítulo, en dos listas distintas. El tinshemet es la penúltima ave del v18 y también la última de las criaturas del suelo del v30 —un ave en una lista y algo que se arrastra en la otra. Ninguna versión lo traduce igual en ambos lugares, porque ninguna puede. Esta traducción imprime «lechuza común» en el v18 y «camaleón» en el v30, siguiendo la lectura mayoritaria de cada lista; la postura honesta es que una sola palabra hebrea está haciendo dos trabajos y no podemos recuperar los dos.

Las versiones divergen aquí más que en ningún otro lugar del libro. En el v18 RV60 imprime «el calamón, el pelícano, el buitre» —y el calamón es un ave zancuda de laguna, muy lejos de la lechuza que la mayoría de las versiones modernas leen aquí. En los vv29–30 RV60 imprime «el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el camaleón» mientras NVI imprime «la lagartija, la iguana, la salamandra y el camaleón»: un erizo y un cocodrilo contra una iguana y una salamandra, para la misma lista hebrea. No es que una de las dos se haya equivocado por descuido —es que el hebreo no permite decidir.

Un nombre de la lista no es oscuro en absoluto, y discute consigo mismo. La chasidah, «cigüeña» (v19), está construida directamente sobre chesed, la lealtad del pacto —el nombre del ave significa «la leal», dado por lo atentamente que las cigüeñas cuidan de sus crías— y aun así está en la lista de lo prohibido. Una dieta carroñera pesa más que un nombre que significa bondad. Siglos después Zacarías saca la Maldad de la tierra llevada sobre las alas exactamente de esta ave (Zacarías 5:9, ya en estas páginas), que quizá sea el punto: la visión no escoge un águila ni una paloma.

Las langostas son puras —el único insecto que Israel puede comer, y un versículo donde el texto escrito y el leído dicen lo contrario

Los animales alados que bullen son detestables como clase, y luego cuatro de ellos quedan exceptuados. La prueba es anatómica y precisa: patas articuladas por encima de los pies, hechas para saltar (v21). Eso es la pata trasera de una langosta, descrita por alguien que había mirado una. Luego se nombran cuatro clases, y son los únicos insectos que la Torá permite jamás —razón por la cual la dieta desértica de Juan el Bautista, langostas y miel silvestre (Marcos 1:6, ya en estas páginas), es austera sin ser irregular: come el único bicho que la ley permite.

El versículo 21 lleva una de las notas escribales más agudas de la Torá, y las dos lecturas son opuestas. Las consonantes tal como están escritas (el ketiv) deletrean לא, «no» —lo cual haría que el versículo permitiera los insectos que no tienen patas para saltar. La tradición de lectura (el qere) dice que la palabra es לו, «tiene» —permitiendo los que sí. Las dos palabras se diferencian en una sola letra e invierten la ley. Todas las versiones siguen el qere, y esta también, porque la lista de insectos saltadores del v22 lo resuelve; pero el texto escrito es el que es, y los masoretas conservaron los dos en lugar de elegir.

Los cuatro nombres de insectos se dividen limpiamente en dos mitades, y esta traducción las trata de manera distinta. Arbeh (langosta) y chagav (saltamontes) se usan repetidamente en otros lugares de la Biblia, de modo que hay evidencia real de lo que significan. Solam y hargol son verdaderos hapax legomena —cada uno aparece exactamente una vez en toda la Biblia hebrea, en este versículo, sin ningún segundo contexto contra el cual comprobar una conjetura. Así que los dos primeros se traducen y los dos últimos se imprimen tal cual, solam y hargol, en lugar de vestirlos con nombres españoles que la evidencia no sostiene.

El estante español responde de tres maneras. RV60 conserva cuatro nombres pero recurre a diminutivos para rellenar («la langosta… el langostín…»); NVI reduce los cuatro a tres —«toda clase de langostas, grillos y saltamontes»—, perdiendo un nombre hebreo por el camino; TNM conserva los cuatro y los describe en lugar de nombrarlos («los diferentes tipos de langosta migratoria, otras langostas comestibles, los grillos y los saltamontes»). Ninguna de las tres señala al lector cuáles de los cuatro nombres son comprobables y cuáles no.

«Impuro hasta la tarde» —lo que realmente cuesta tocar un cadáver

El capítulo pasa ahora de lo que se puede comer a lo que se puede tocar, y el castigo es sorprendentemente pequeño. El contacto con un cadáver prohibido deja a una persona impura hasta la puesta del sol; llevarlo añade una colada. No hay ofrenda, ni multa, ni sacerdote, ni confesión —la condición simplemente caduca con el día. Eso es lo decisivo sobre tame y lo que el español «impuro» suele oscurecer: no es un pecado ni una mancha en el carácter. Es un estado ritual temporal, contraído por un contacto ordinario e inevitable, y borrado por el tiempo y el agua.

Dos de estas reglas son prácticamente inevitables, y eso parece deliberado. Quien trabaja con animales tocará uno muerto; el «todo lo que anda sobre sus zarpas» del v27 cubre al perro y al gato de la casa. La ley no trata eso como un fallo que haya que evitar, sino como un estado que hay que llevar registrado —y el registro es lo que importa, porque la impureza es lo que impide a una persona acercarse al santuario. Todo el aparato existe para responder a una sola pregunta práctica: quién puede acercarse, y cuándo. Para casi todos en este capítulo la respuesta es: espera un día.

La olla rota, el horno derribado —y lo único que un cadáver no puede contaminar

Se nombran ocho criaturas pequeñas del suelo, y entonces la ley hace algo que no había hecho hasta ahora: sigue la contaminación hasta la cocina. Un lagarto muerto que cae en un cuenco de madera significa que el cuenco se lava y espera a que pase el día. Un lagarto muerto que cae en una vasija de barro significa que la vasija se rompe. La diferencia es material y física: el barro cocido es poroso, absorbe lo que lo toca, y no se puede fregar hasta dejarlo limpio; la madera, la tela y el cuero sí. Es el mismo razonamiento —y casi la misma frase— que Levítico 6 (ya en estas páginas) aplicó a la santidad corriendo en la dirección contraria, donde una olla de barro en la que se coció la ofrenda por el pecado se rompe y una de bronce solo se friega. La santidad y la impureza se tratan ambas como cosas que calan, y ambas encuentran el mismo límite en el mismo material.

El versículo 36 es el único lugar del capítulo donde la impureza simplemente se detiene. Un manantial, o una cisterna —un depósito de agua— sigue puro caiga lo que caiga en él. La excepción merece atención porque no es un resquicio legal; es la semilla de una institución. Esa frase, miqveh mayim, es la misma que Génesis usó para los mares al ponerles nombre (Génesis 1:10, ya en estas páginas), y es la palabra que el judaísmo posterior tomó para el baño ritual mismo, la mikve. Lo único de este capítulo que no puede contaminarse se convierte en el medio permanente de quitar la contaminación.

Los versículos 37–38 giran sobre un solo detalle sobre el que la ley posterior construyó muchísimo: la semilla seca es inmune, y la mojada no. Un cadáver que cae sobre grano apartado para sembrar lo deja puro; el mismo cadáver cayendo sobre grano al que se le ha echado agua lo vuelve impuro. El contacto deliberado con un líquido es lo que hace susceptible a un alimento —una regla enunciada aquí en un versículo, y desarrollada por los rabinos hasta llenar un tratado entero.

Cuando un animal puro muere solo

Dos versículos cierran discretamente un hueco que el capítulo había dejado abierto. Todo lo anterior daba por supuesto que el animal estaba prohibido de entrada. Aquí un animal permitido —un buey, una oveja, una de las criaturas que el v3 autoriza expresamente— simplemente muere, y se le aplican las mismas reglas del cadáver: tocarlo cuesta un día, comerlo o llevarlo cuesta un día y una colada. Lo que hace comestible a un animal, entonces, no es solo su especie sino cómo murió. Un animal puro que muere por sí mismo no es alimento.

⚠ La regla tiene una larga descendencia. Es la raíz de la exigencia de que un animal permitido sea sacrificado deliberadamente y no simplemente hallado muerto —y es una mitad del par que Génesis ya daba por sabido mucho antes del Sinaí, donde se espera que Noé sepa cuáles animales son puros sin que nadie se lo diga (Génesis 7:2, todavía no en estas páginas en español). La distinción de este capítulo se está legislando, no inventando.

Gachon —la letra central de la Torá— y «sed santos, porque yo soy santo»

La prohibición final del capítulo es la más amplia: no una lista sino una manera de moverse. Lo que anda sobre su vientre, lo que anda sobre cuatro patas, lo que tiene muchas patas —las categorías son de locomoción, no de especie, y entre las tres barren todo lo que se arrastra. ⚠ «Anda sobre su vientre» es la misma postura que Génesis pronunció sobre la serpiente —«sobre tu vientre andarás» (Génesis 3:14, todavía no en estas páginas en español)— y el sustantivo gachon aparece en exactamente dos versículos de toda la Biblia hebrea: aquel y este.

Y la palabra para vientre del v42 —gachon— lleva la marca escribal más famosa de la Torá. Su ו (vav) se escribe agrandada en el rollo, una de un pequeño conjunto de letras aumentadas que los masoretas conservaron, y el Talmud da la razón: es la letra central de la Torá. El pasaje (Kidushin 30a) explica que a los primeros eruditos se los llamaba soferim, «contadores», porque contaban las letras, y señala esta vav como el punto medio de todas ellas. ⚠ Lo que hace que la tradición merezca contarse con honestidad es que no sobrevive a una comprobación. Contada contra un rollo estándar de unas 304.805 letras, esta vav cae alrededor del número 157.236 —unas 4.800 letras más allá del punto medio real. El propio Talmud ve venir el problema: cuando a Rav Yosef le preguntan a cuál mitad pertenece la vav, responde que los escribas antiguos eran expertos en las grafías plenas y defectivas y que «nosotros no somos expertos» —la cuenta no se puede rehacer. La marca del rollo es más antigua que cualquier explicación de ella, y la explicación disponible no cuadra.

El mismo pasaje talmúdico nombra las palabras centrales de la Torá, y están en el capítulo anterior de este mismo libro. El verbo duplicado darosh darash —«investigó cuidadosamente»— es Levítico 10:16 (ya en estas páginas), el momento en que Moisés sale a buscar un macho cabrío desaparecido. Dos capítulos consecutivos de Levítico sostienen las dos mitades de una misma tradición de conteo: las palabras centrales en la búsqueda del macho cabrío, la letra central en el vientre de lo que se arrastra. Los escribas que las marcaron no estaban haciendo teología. Estaban comprobando su aritmética, en un libro, letra por letra.

Entonces llega la razón, y es la primera vez en este libro que la ley alimentaria se fundamenta en algo. Cuarenta y tres versículos de criterios y listas no han dado ningún motivo; el v44 da uno: «sed santos, porque yo soy santo». Santo significa apartado antes de significar nada moral, y el argumento es por imitación —el pueblo ha de quedar marcado aparte porque Dios lo está. ⚠ Es la primera aparición de la fórmula aquí, y se convierte en el estribillo del Código de Santidad: Levítico 19:2 (ya en estas páginas) abre con la misma frase y luego pasa treinta y cinco versículos desplegándola en bordes de campo dejados para el pobre, salarios pagados a tiempo y balanzas honestas. La misma cláusula que gobierna lo que hay en el plato gobierna lo que hay en el libro de cuentas. Y el v45 la ancla en la historia y no en la naturaleza: no «sed santos porque estos animales no sirven» sino «sed santos porque yo os hice subir de Egipto».

La última palabra de la ley es un verbo de Génesis 1

El capítulo cierra con un colofón formal —«esta es la ley de…»—, la misma fórmula de cierre que terminó las leyes de ofrendas en Levítico 7 (ya en estas páginas), recorriendo hacia atrás las cuatro categorías del capítulo en el orden en que las tomó: animal, ave, criatura del agua, lo que bulle. Y entonces el último versículo enuncia el propósito de todo el capítulo en un solo infinitivo: lehavdil, distinguir.

Ese verbo no está elegido al azar, y es la tercera vez que estas páginas lo encuentran en un lugar decisivo. Es el verbo de trabajo de la creación misma —Dios hace en gran medida separando, la luz de las tinieblas, las aguas de las aguas (Génesis 1:4, ya en estas páginas). Es la descripción del oficio del sacerdocio, entregada a Aarón un capítulo antes en mitad del peor día de su vida: «distinguir entre lo santo y lo común, y entre lo impuro y lo puro» (Levítico 10:10, ya en estas páginas). Y ahora es el objetivo declarado de un capítulo sobre lagartos y aletas. El mismo acto va desde el primer día del mundo hasta una regla sobre qué olla romper.

RV60 traduce el infinitivo «para hacer diferencia»; TNM tiene «a fin de hacer distinción»; NVI lo convierte en una orden dirigida al lector —«para que así puedan distinguir»—, que se lee bien y cambia discretamente la gramática, ya que el hebreo es un infinitivo unido a la ley, no un imperativo unido al pueblo. Esta traducción conserva el infinitivo llano, y conserva la misma palabra española que se le dio al sacerdocio en Levítico 10:10, para que el eco se oiga en español como se oye en hebreo.

Notas sobre esta traducción

Decisiones. El hebreo y el español de Levítico 11 corren ambos 1–47 —sin división de versificación, comprobado versículo por versículo contra el texto masorético y no dado por supuesto. Tres pausas de párrafo masoréticas caen en este capítulo (una cerrada tras el v28 y otra tras el v38, una abierta en el v47), dividiéndolo en la ley alimentaria propiamente dicha (1–23), la ley del contacto y la contaminación (24–38), y el encargo final con su colofón (39–47). «Detestable» se conserva para sheqets en todo el capítulo e «impuro» para tame, sin fundirlos nunca en una sola palabra, porque el capítulo usa las dos y entiende cosas distintas por ellas —la distinción que NVI pierde. «Damán» se imprime para shaphan en lugar del «conejo» de RV60 o el «tejón» de NVI, coincidiendo con TNM por méritos y no por costumbre. «Distinguir» traduce el infinitivo final lehavdil con el mismo verbo español ya usado para el encargo del sacerdocio en Levítico 10:10, para que el eco sobreviva a la traducción. «Bullir» se conserva para sharats/sherets, siguiendo el «bullan las aguas —un bullir» ya fijado en Génesis 1:20. Los nombres de aves y lagartos se imprimen como las identificaciones modernas mejor sostenidas y se señalan en las notas como conjeturas donde lo son; nada aquí se presenta como más seguro de lo que es.

Ecos pagados. Lehavdil, el propio verbo de separación de la creación (Génesis 1:4), entregado al sacerdocio en Levítico 10:10 y nombrado ahora como el propósito de todo este capítulo en su último versículo; miqveh mayim, el depósito de agua que dio nombre a los mares en Génesis 1:10, reapareciendo como lo único que un cadáver no puede contaminar; la vasija de barro porosa que debe romperse, que coincide con la resolución idéntica de Levítico 6; y la chasidah, la cigüeña cuyo nombre significa lealtad y cuya dieta le gana un puesto en esta lista, ya encontrada llevando la Maldad fuera de la tierra en Zacarías 5:9.

Ecos plantados. «Sed santos, porque yo soy santo» (vv44–45), que se convierte en el estribillo del Código de Santidad y abre Levítico 19 palabra por palabra; la langosta permitida aquí, todavía el único insecto que un profeta del desierto podía comer en Marcos 1:6; y la ו agrandada de gachon, cuya otra mitad de la tradición de conteo —las palabras centrales de la Torá— ya está en estas páginas un capítulo atrás, en Levítico 10:16.

⚠ Nota sobre el orden: Levítico está en estas páginas en los capítulos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, y 27 —aunque Levítico 1 (todavía no en estas páginas en español) sigue existiendo solo en la edición en inglés de este proyecto. Levítico está completo en español salvo ese primer capítulo.

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