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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Jeremías 26 — La Traducción Mister

1
בְּרֵאשִׁית, מַמְלְכוּת יְהוֹיָקִים בֶּן-יֹאשִׁיָּהוּ--מֶלֶךְ יְהוּדָה:  הָיָה הַדָּבָר הַזֶּה, מֵאֵת יְהוָה לֵאמֹר.
En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de parte de Jehová, diciendo:nota
2
כֹּה אָמַר יְהוָה, עֲמֹד בַּחֲצַר בֵּית-יְהוָה, וְדִבַּרְתָּ עַל-כָּל-עָרֵי יְהוּדָה הַבָּאִים לְהִשְׁתַּחֲוֺת בֵּית-יְהוָה, אֵת כָּל-הַדְּבָרִים אֲשֶׁר צִוִּיתִיךָ לְדַבֵּר אֲלֵיהֶם:  אַל-תִּגְרַע, דָּבָר.
Así ha dicho Jehová: Ponte de pie en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la casa de Jehová, todas las palabras que te he mandado hablarles — no recortes ni una palabra.nota
3
אוּלַי יִשְׁמְעוּ--וְיָשֻׁבוּ, אִישׁ מִדַּרְכּוֹ הָרָעָה; וְנִחַמְתִּי אֶל-הָרָעָה, אֲשֶׁר אָנֹכִי חֹשֵׁב לַעֲשׂוֹת לָהֶם, מִפְּנֵי, רֹעַ מַעַלְלֵיהֶם.
Quizá escuchen, y cada uno se vuelva de su mal camino; entonces me arrepentiré del mal que estoy pensando hacerles a causa de la maldad de sus obras.nota
4
וְאָמַרְתָּ אֲלֵיהֶם, כֹּה אָמַר יְהוָה:  אִם-לֹא תִשְׁמְעוּ, אֵלַי, לָלֶכֶת בְּתוֹרָתִי, אֲשֶׁר נָתַתִּי לִפְנֵיכֶם.
Y les dirás: Así ha dicho Jehová: Si no me escucháis, para andar en mi ley que puse delante de vosotros,nota
5
לִשְׁמֹעַ, עַל-דִּבְרֵי עֲבָדַי הַנְּבִאִים, אֲשֶׁר אָנֹכִי, שֹׁלֵחַ אֲלֵיכֶם; וְהַשְׁכֵּם וְשָׁלֹחַ, וְלֹא שְׁמַעְתֶּם.
para escuchar las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío — levantándome temprano y enviándolos — pero no habéis escuchado,nota
6
וְנָתַתִּי אֶת-הַבַּיִת הַזֶּה, כְּשִׁלֹה; וְאֶת-הָעִיר הַזֹּאת אֶתֵּן לִקְלָלָה, לְכֹל גּוֹיֵ הָאָרֶץ.  {פ}
entonces haré a esta casa como a Silo, y a esta ciudad la haré una maldición para todas las naciones de la tierra.nota
7
וַיִּשְׁמְעוּ הַכֹּהֲנִים וְהַנְּבִאִים, וְכָל-הָעָם, אֶת-יִרְמְיָהוּ, מְדַבֵּר אֶת-הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה בְּבֵית יְהוָה.
Y los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.nota
8
וַיְהִי כְּכַלּוֹת יִרְמְיָהוּ, לְדַבֵּר אֵת כָּל-אֲשֶׁר-צִוָּה יְהוָה, לְדַבֵּר, אֶל-כָּל-הָעָם; וַיִּתְפְּשׂוּ אֹתוֹ הַכֹּהֲנִים וְהַנְּבִיאִים, וְכָל-הָעָם לֵאמֹר--מוֹת תָּמוּת.
Y cuando Jeremías acabó de hablar todo lo que Jehová le había mandado hablar a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo lo agarraron, diciendo: «¡De cierto morirás!nota
9
מַדּוּעַ נִבֵּיתָ בְשֵׁם-יְהוָה לֵאמֹר, כְּשִׁלוֹ יִהְיֶה הַבַּיִת הַזֶּה, וְהָעִיר הַזֹּאת תֶּחֱרַב, מֵאֵין יוֹשֵׁב; וַיִּקָּהֵל כָּל-הָעָם אֶל-יִרְמְיָהוּ, בְּבֵית יְהוָה.
¿Por qué has profetizado en el nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, sin habitante?» Y todo el pueblo se agolpó contra Jeremías en la casa de Jehová.nota
10
וַיִּשְׁמְעוּ שָׂרֵי יְהוּדָה, אֵת הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה, וַיַּעֲלוּ מִבֵּית-הַמֶּלֶךְ, בֵּית יְהוָה; וַיֵּשְׁבוּ בְּפֶתַח שַׁעַר-יְהוָה, הֶחָדָשׁ.  {ס}
Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de la casa del rey a la casa de Jehová, y se sentaron en la entrada de la Puerta Nueva de la casa de Jehová.nota
11
וַיֹּאמְרוּ הַכֹּהֲנִים וְהַנְּבִאִים, אֶל-הַשָּׂרִים, וְאֶל-כָּל-הָעָם, לֵאמֹר:  מִשְׁפַּט-מָוֶת, לָאִישׁ הַזֶּה, כִּי נִבָּא אֶל-הָעִיר הַזֹּאת, כַּאֲשֶׁר שְׁמַעְתֶּם בְּאָזְנֵיכֶם.
Y los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y a todo el pueblo: «Sentencia de muerte para este hombre, porque ha profetizado contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros propios oídos.»nota
12
וַיֹּאמֶר יִרְמְיָהוּ אֶל-כָּל-הַשָּׂרִים, וְאֶל-כָּל-הָעָם לֵאמֹר:  יְהוָה שְׁלָחַנִי, לְהִנָּבֵא אֶל-הַבַּיִת הַזֶּה וְאֶל-הָעִיר הַזֹּאת, אֵת כָּל-הַדְּבָרִים, אֲשֶׁר שְׁמַעְתֶּם.
Y Jeremías dijo a todos los príncipes y a todo el pueblo: «Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído.nota
13
וְעַתָּה, הֵיטִיבוּ דַרְכֵיכֶם וּמַעַלְלֵיכֶם, וְשִׁמְעוּ, בְּקוֹל יְהוָה אֱלֹהֵיכֶם:  וְיִנָּחֵם יְהוָה--אֶל-הָרָעָה, אֲשֶׁר דִּבֶּר עֲלֵיכֶם.
Y ahora, enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y escuchad la voz de Jehová vuestro Dios, y Jehová se arrepentirá del mal que ha hablado contra vosotros.nota
14
וַאֲנִי, הִנְנִי בְיֶדְכֶם:  עֲשׂוּ-לִי כַּטּוֹב וְכַיָּשָׁר, בְּעֵינֵיכֶם.
Pero yo — miradme, estoy en vuestra mano. Haced conmigo como sea bueno y recto a vuestros ojos.nota
15
אַךְ יָדֹעַ תֵּדְעוּ, כִּי אִם-מְמִתִים אַתֶּם אֹתִי--כִּי-דָם נָקִי אַתֶּם נֹתְנִים עֲלֵיכֶם, וְאֶל-הָעִיר הַזֹּאת וְאֶל-יֹשְׁבֶיהָ:  כִּי בֶאֱמֶת, שְׁלָחַנִי יְהוָה עֲלֵיכֶם, לְדַבֵּר בְּאָזְנֵיכֶם, אֵת כָּל-הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה.  {ס}
Solo sabed de cierto que si me hacéis morir, estáis trayendo sangre inocente sobre vosotros y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad Jehová me envió a vosotros para hablar a vuestros oídos todas estas palabras.»nota
16
וַיֹּאמְרוּ הַשָּׂרִים וְכָל-הָעָם, אֶל-הַכֹּהֲנִים וְאֶל-הַנְּבִיאִים:  אֵין-לָאִישׁ הַזֶּה, מִשְׁפַּט-מָוֶת, כִּי בְּשֵׁם יְהוָה אֱלֹהֵינוּ, דִּבֶּר אֵלֵינוּ.
Y los príncipes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «No hay sentencia de muerte para este hombre, porque nos ha hablado en el nombre de Jehová nuestro Dios.»nota
17
וַיָּקֻמוּ אֲנָשִׁים, מִזִּקְנֵי הָאָרֶץ; וַיֹּאמְרוּ, אֶל-כָּל-קְהַל הָעָם לֵאמֹר.
Entonces se levantaron hombres de entre los ancianos de la tierra, y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo:nota
18
מִיכָה, הַמּוֹרַשְׁתִּי, הָיָה נִבָּא, בִּימֵי חִזְקִיָּהוּ מֶלֶךְ-יְהוּדָה; וַיֹּאמֶר אֶל-כָּל-עַם יְהוּדָה לֵאמֹר כֹּה-אָמַר יְהוָה צְבָאוֹת, צִיּוֹן שָׂדֶה תֵחָרֵשׁ וִירוּשָׁלַיִם עִיִּים תִּהְיֶה, וְהַר הַבַּיִת, לְבָמוֹת יָעַר.
«Miqueas el morastita profetizó en los días de Ezequías rey de Judá, y dijo a todo el pueblo de Judá: ‘Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como un campo, y Jerusalén se convertirá en montones de ruinas, y el monte de la casa en una altura boscosa.’nota
19
הֶהָמֵת הֱמִתֻהוּ חִזְקִיָּהוּ מֶלֶךְ-יְהוּדָה וְכָל-יְהוּדָה, הֲלֹא יָרֵא אֶת-יְהוָה--וַיְחַל אֶת-פְּנֵי יְהוָה, וַיִּנָּחֶם יְהוָה אֶל-הָרָעָה אֲשֶׁר-דִּבֶּר עֲלֵיהֶם; וַאֲנַחְנוּ, עֹשִׂים רָעָה גְדוֹלָה--עַל-נַפְשׁוֹתֵינוּ.
¿Acaso lo hicieron morir Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová y suplicó el rostro de Jehová — y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¡Y nosotros estaríamos haciendo un gran mal contra nuestras propias vidas!»nota
20
וְגַם-אִישׁ, הָיָה מִתְנַבֵּא בְּשֵׁם יְהוָה, אוּרִיָּהוּ בֶּן-שְׁמַעְיָהוּ, מִקִּרְיַת הַיְּעָרִים; וַיִּנָּבֵא עַל-הָעִיר הַזֹּאת, וְעַל-הָאָרֶץ הַזֹּאת, כְּכֹל, דִּבְרֵי יִרְמְיָהוּ.
Y también hubo un hombre que profetizaba en el nombre de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim; y profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremías.nota
21
וַיִּשְׁמַע הַמֶּלֶךְ-יְהוֹיָקִים וְכָל-גִּבּוֹרָיו וְכָל-הַשָּׂרִים, אֶת-דְּבָרָיו, וַיְבַקֵּשׁ הַמֶּלֶךְ, הֲמִיתוֹ; וַיִּשְׁמַע אוּרִיָּהוּ וַיִּרָא, וַיִּבְרַח וַיָּבֹא מִצְרָיִם.
Y el rey Joacim y todos sus valientes y todos los príncipes oyeron sus palabras, y el rey procuró hacerlo morir; y Urías lo oyó, y tuvo miedo, y huyó y llegó a Egipto.nota
22
וַיִּשְׁלַח הַמֶּלֶךְ יְהוֹיָקִים, אֲנָשִׁים--מִצְרָיִם:  אֵת אֶלְנָתָן בֶּן-עַכְבּוֹר וַאֲנָשִׁים אִתּוֹ, אֶל-מִצְרָיִם.
Y el rey Joacim envió hombres a Egipto — a Elnatán hijo de Acbor, y hombres con él, a Egipto.nota
23
וַיּוֹצִיאוּ אֶת-אוּרִיָּהוּ מִמִּצְרַיִם, וַיְבִאֻהוּ אֶל-הַמֶּלֶךְ יְהוֹיָקִים, וַיַּכֵּהוּ, בֶּחָרֶב; וַיַּשְׁלֵךְ, אֶת-נִבְלָתוֹ, אֶל-קִבְרֵי, בְּנֵי הָעָם.
Y sacaron a Urías de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, y él lo hirió con la espada y arrojó su cadáver a las sepulturas de la gente común.nota
24
אַךְ, יַד אֲחִיקָם בֶּן-שָׁפָן, הָיְתָה, אֶת-יִרְמְיָהוּ--לְבִלְתִּי תֵּת-אֹתוֹ בְיַד-הָעָם, לַהֲמִיתוֹ.  {פ}
Sin embargo, la mano de Ahicam hijo de Safán estuvo con Jeremías, para que no fuera entregado en mano del pueblo para ser muerto.nota

Notas del traductor — versículo por versículo

Cada nota explica la decisión de esta traducción y la compara con el estante en español: la TNM (Traducción del Nuevo Mundo), la Reina-Valera en su recorrido de registro (RV 1909 arcaica ↔ RV60 moderna) y la NVI. Las citas de versiones con derechos reservados se limitan a frases cortas.

Versículos 1–6 · אַל-תִּגְרַע דָּבָר al tigra davar — no recortes ni una palabra, y el santuario que nadie esperaba que fuera precedente

⚠ El libro ha vuelto atrás en el tiempo otra vez. El capítulo anterior estaba fechado en el año CUARTO de Joacim (25:1, 605 a.C.); este se fecha en el PRINCIPIO de su reinado — 609/608 a.C., tres o cuatro años antes. Los capítulos de Jeremías se archivan por tema y por palabra clave, no por calendario, el mismo salto que ya se ve entre los capítulos 20 y 21 (todavía no traducidos a estas páginas en español). Leer este libro en orden no es lo mismo que leerlo en secuencia.

«No recortes ni una palabra» (al tigra davar) — de gara, disminuir o restar. La orden no es «dilo todo» sino la negativa más aguda: predícalo sin quitarle nada, lo que presupone que aquí hay algo que un predicador querría quitar. La RV60 lee «no retengas palabra»; la TNM, «no quites ni una palabra». Esta traducción conserva el sentido de restar, porque el capítulo siguiente de su vida es el precio de haber obedecido.

«Quizá escuchen» (v. 3). Ulai — un quizá genuino, no retórico. La comisión se emite con su propio resultado abierto, y la razón que se da es la posibilidad de que Dios se arrepienta (nacham). ⚠ El estante español se divide igual que el inglés: la RV60 mantiene «me arrepentiré», mientras que la TNM es la más franca de todas con «cambiar de decisión». Esta traducción conserva «arrepentirse» aquí porque el español, a diferencia del inglés, todavía admite el sentido de cambiar de propósito sin implicar culpa.

⚠ «Como a Silo» es todo el sermón, y es un argumento arqueológico. Silo fue el santuario central de Israel durante todo el período de los jueces — allí estuvieron el tabernáculo y el arca, allí oró Ana, allí creció Samuel — y fue destruido. Cualquiera que estuviera de pie en aquel atrio del templo sabía que había habido una casa de Jehová anterior, y sabía que había ruinas donde antes estaba. El sermón no argumenta que Dios abandonaría su propio santuario en teoría; señala hacia el norte y dice que ya ocurrió una vez. La versión más extensa de este mismo sermón está en Jeremías 7:1-15, todavía no en estas páginas; este capítulo es su acta de juicio.

El versículo 6 lleva un ketiv/qere: las consonantes tal como están escritas dan una ortografía inusual de «esta», y las vocales suministradas leen la forma corriente. Esta traducción sigue la forma leída, como hace siempre que las dos vías se separan.

Versículos 7–10 · וַיֵּשְׁבוּ בְּפֶתַח שַׁעַר-יְהוָה הֶחָדָשׁ va-yeshvu be-fetach sha'ar YHVH he-chadash — y se sentaron en la puerta, que es lo que hace un tribunal

El arresto es unánime, y eso es lo importante. Los sacerdotes, los profetas y «todo el pueblo» lo agarran — el estamento religioso profesional y los fieles corrientes en la misma frase, sin ninguna facción que disienta. «De cierto morirás» (mot tamut) es la construcción de infinitivo más verbo finito que usa el hebreo para la certeza absoluta, la misma forma que la advertencia del Edén en Génesis 2:17.

⚠ Los príncipes SUBEN del palacio al templo, y luego se SIENTAN. Los dos detalles son jurídicos. El palacio de Judá estaba más abajo en la loma que la plataforma del templo, así que «subieron» es topografía, no deferencia. Y sentarse en la puerta es lo que hace un tribunal — la puerta de la ciudad es la sala de audiencias del antiguo Oriente Próximo, y «sentarse» allí es constituirse en jueces (Rut 4:1-2; Deuteronomio 21:19). El relato no dice «comenzó un juicio». Dice que subieron y se sentaron, y un lector de esa cultura sabría exactamente qué se acababa de constituir.

La Puerta Nueva vuelve a aparecer en 36:10, donde Baruc lee el rollo desde una sala junto a ella — la misma entrada, unos años después, albergando la lectura de las mismas palabras por las que se celebró este juicio. Ese capítulo todavía no está en estas páginas.

Versículos 11–16 · מִשְׁפַּט-מָוֶת mishpat mavet — sentencia de muerte, dicha una vez por la acusación y una vez, negada palabra por palabra, por el tribunal

⚠ El veredicto es la acusación con una palabra añadida. Los sacerdotes piden la condena en tres palabras hebreas: mishpat mavet la-ish ha-zeh — «sentencia de muerte para este hombre» (v. 11). El fallo del tribunal, cinco versículos después, es la frase idéntica con la partícula negativa delante: ein la-ish ha-zeh mishpat mavet — «no hay sentencia de muerte para este hombre» (v. 16). Mishpat es el sustantivo jurídico corriente (un juicio, una causa, una sentencia), y conservarlo como una sola frase fija en los dos versículos es justamente el punto: es una moción formal respondida por una absolución formal en los mismos términos. ⚠ Aquí la RV60 acierta de un modo que el estante inglés no logra: «en pena de muerte ha incurrido este hombre» / «no ha incurrido este hombre en pena de muerte» conserva tanto el registro forense como la reversión exacta, mientras que el inglés KJV/ASV se desplaza hacia lo que el hombre «merece».

La defensa de Jeremías no es una defensa. No niega la acusación — la confirma (v. 12: Jehová me envió a profetizar contra esta casa y esta ciudad), luego repite la oferta que lo hizo arrestar (v. 13), y luego se entrega: «estoy en vuestra mano. Haced conmigo como sea bueno y recto a vuestros ojos» (v. 14). Lo único que argumenta es que matarlo les costaría algo A ELLOS.

«Sangre inocente» (dam naqi, v. 15) es una categoría jurídica, no un sentimiento: la sangre derramada sin causa crea una deuda que se adhiere a los que matan, a la ciudad y a sus habitantes — Deuteronomio 21:1-9 da todo un rito para un cadáver cuyo asesino se desconoce, precisamente para quitarle la culpa a la comunidad.

⚠ Y la absolución gira sobre una cuestión de hecho que nadie en la sala puede resolver. La razón que declara el tribunal es «nos ha hablado en el nombre de Jehová nuestro Dios» — es decir, dictaminan que es un profeta auténtico. Pero los sacerdotes y los profetas argumentaban la misma categoría en dirección contraria, y la propia prueba de Deuteronomio 18:20-22 para un profeta falso es si la cosa ocurre, lo cual no sirve de nada a un tribunal que se reúne años antes del resultado. El capítulo registra una causa capital decidida sobre una pregunta imposible de verificar, y no pretende que la decisión la haya resuelto.

Versículos 17–19 · מִיכָה הַמּוֹרַשְׁתִּי Mikhah ha-Morashti — la única vez que un profeta con libro propio es nombrado y citado por otro

⚠ Esta es la cita más notable de toda la Biblia hebrea, y es un escrito jurídico. Los ancianos no apelan al carácter de Jeremías ni a la misericordia. Argumentan PRECEDENTE: un siglo antes, Miqueas el morastita dijo algo al menos igual de ofensivo — «Sion será arada como un campo» — y Ezequías no lo mató; el rey temió a Jehová en cambio, y Jehová se arrepintió. La conclusión se saca como consecuencia jurídica: hacer lo contrario ahora sería «hacer un gran mal contra nuestras propias vidas». Es el único lugar de la Biblia hebrea donde un profeta con libro propio es citado POR NOMBRE por otro, y la cita se usa en un tribunal para salvarle la vida a un hombre. La página de Miqueas 1 de esta traducción ya había señalado este pasaje desde el otro extremo; el versículo citado, Miqueas 3:12, todavía no está en estas páginas.

⚠ La cita es casi exacta, y los ancianos están citando de memoria un texto. Miqueas 3:12 y este versículo coinciden casi palabra por palabra en hebreo, lo cual nos dice algo que los libros mismos nunca declaran: que cien años después de que Miqueas predicara, sus palabras existían en una forma lo bastante estable como para que unos ancianos de aldea las citaran con exactitud en un juicio capital. Lo que el capítulo trata como una maniobra corriente de tribunal es también la evidencia más antigua de la Biblia de un libro profético leído como Escritura.

Y el precedente corta en una dirección que los ancianos quizá no pretenden. Su tesis es que el arrepentimiento de Ezequías hizo que la profecía NO ocurriera — lo cual concede, en pleno tribunal, que una profecía verdadera de la destrucción de Jerusalén puede ser pronunciada por un profeta auténtico y aun así evitarse. Eso es exactamente la oferta que Jeremías acaba de hacer dos veces (vv. 3, 13). La defensa y el sermón son el mismo argumento.

El versículo 18 lleva un ketiv/qere que vale la pena notar: las consonantes tal como están escritas dan la forma LARGA del nombre del profeta, Mikhayahu («¿Quién como Jehová?»), mientras que las vocales leen el Mikhah más corto que usa su propio libro. Lo escrito y lo leído conservan las dos mitades del mismo nombre.

Versículos 20–24 · אוּרִיָּהוּ בֶּן-שְׁמַעְיָהוּ Uriyahu ben Shema'yahu — el profeta que dijo lo mismo y fue extraditado por ello

⚠ El capítulo termina contándote lo que solía pasar en cambio. Urías hijo de Semaías profetizó «conforme a todas las palabras de Jeremías» — el mismo mensaje, la misma ciudad, el mismo reinado — y Joacim lo hizo perseguir. Huyó a Egipto, y el rey envió a un funcionario con nombre propio, Elnatán hijo de Acbor, a traerlo de vuelta: una extradición estatal a través de una frontera internacional para recuperar a un predicador. Luego Joacim lo mató personalmente con la espada y arrojó el cuerpo a las sepulturas comunes en vez de a un sepulcro familiar, un insulto final deliberado.

Nada del relato se cuenta para que la salvación de Jeremías parezca inevitable. Está colocado aquí, justo después de la absolución, para decir lo contrario: el veredicto podría haber ido fácilmente en la otra dirección, y para otro hombre que decía exactamente lo mismo en los mismos años, así fue. Es el único lugar del libro donde se narra por completo la ejecución de un segundo profeta, y el narrador gasta cinco versículos en un hombre que no tiene libro ni ninguna otra mención en toda la Escritura.

⚠ Elnatán hijo de Acbor reaparece, en el otro bando. En 36:25 es uno de los tres funcionarios que instan a Joacim a NO quemar el rollo de Jeremías. El hombre que extraditó a un profeta hacia su muerte después argumenta por salvar las palabras de otro — el libro registra los dos hechos sobre él y no comenta ninguno. Ese capítulo todavía no está en estas páginas.

Y la última palabra es una mano. El capítulo cierra con Ahicam hijo de Safán, cuya «mano estuvo con Jeremías» para que no fuera entregado «en mano del pueblo» — el mismo sustantivo dos veces, una mano contra otra. Su padre Safán es el escriba que leyó en voz alta a Josías el libro de la ley recuperado (2 Reyes 22:8-10); su hijo Gedalías será nombrado gobernador sobre los sobrevivientes después de que caiga Jerusalén, y será el hombre a quien Jeremías sea finalmente entregado (39:14; 40:5-6). Una sola familia aparece en el descubrimiento de la ley, en el rescate del profeta y en la administración de las ruinas.

Patrones que conviene seguir

Dónde esta traducción conserva las palabras exactas / distintas: «no recortes ni una palabra» (v. 2) para al tigra davar, conservando el sentido de restar en vez del más suave «omitir»; «arrepentirse» para nacham en los vv. 3, 13 y 19, mantenido contra una TNM que prefiere «cambiar de decisión»; «sentencia de muerte» para mishpat mavet en el v. 11 y en el v. 16, para que la absolución sea visiblemente la acusación negada con las mismas palabras; y «sangre inocente» (v. 15) dejada en la forma jurídica comprimida del hebreo.

Ecos pagados. Miqueas de Moreset (v. 18) — la cita que la propia nota de Miqueas 1 prometió desde el otro extremo, ahora de pie en su propio capítulo; nacham, «arrepentirse» (vv. 3, 13, 19) — declarado como política en 18:8-10, y aquí citado como un caso en que la política funcionó de verdad, en un tribunal, como prueba; «levantándome temprano y enviándolos» (v. 5) — el mismo giro que midió veintitrés años desoídos en 25:3; y Joacim, cuyo palacio impagado ya juzgó este libro en 22:13-19 (todavía no en estas páginas en español), aquí mostrado haciendo lo que esos oráculos dan por supuesto que haría.

Ecos plantados. La Puerta Nueva (v. 10), a la espera del capítulo 36, donde el rollo se lee desde una sala junto a ella. Elnatán hijo de Acbor (v. 22), a la espera de 36:25, donde el mismo hombre argumenta contra la quema de ese rollo. Ahicam hijo de Safán (v. 24), a la espera de su hijo Gedalías, el gobernador a quien Jeremías es finalmente entregado. Y el propio sermón del templo más extenso, Jeremías 7:1-15, del que este capítulo es el juicio y que el libro archiva dieciséis capítulos antes — ninguno de los dos todavía en estas páginas.

⚠ Y los lugares donde la biblioteca expone en vez de decidir. Si este capítulo y Jeremías 7 son dos relatos de un solo sermón o dos sermones sobre un tema, el texto no lo dice. Si la absolución se decidió por derecho o por la propia política de los príncipes, tampoco lo dice — da la razón que ellos declararon y deja el resto. Y la pregunta central del juicio, si un hombre que anuncia ruina es un profeta verdadero, se decide aquí por un tribunal que no puede saberlo todavía, algo que el capítulo registra sin resolver.

Esta biblioteca ya tiene traducidos Jeremías 29 y 31, ambos fuera de orden; el hilo secuencial sigue abierto aquí. A continuación en secuencia: Jeremías 27 — Jeremías entra en el mismo templo con un yugo de madera sobre su propio cuello, diciéndoles a Judá y a cinco reyes aliados que se sometan a Babilonia, y llamando mentirosos en la cara a los profetas que prometen lo contrario.

Ver este capítulo en inglés (con la biblioteca y más notas) →