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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Jueces 1 — La Traducción Mister

1
וַיְהִי, אַחֲרֵי מוֹת יְהוֹשֻׁעַ, וַיִּשְׁאֲלוּ בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, בַּיהוָה לֵאמֹר: מִי יַעֲלֶה-לָּנוּ אֶל-הַכְּנַעֲנִי בַּתְּחִלָּה, לְהִלָּחֶם בּוֹ.
Y sucedió, después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: «¿Quién subirá por nosotros contra el cananeo primero, para pelear contra él?»nota
2
וַיֹּאמֶר יְהוָה, יְהוּדָה יַעֲלֶה: הִנֵּה נָתַתִּי אֶת-הָאָרֶץ, בְּיָדוֹ.
Y Jehová dijo: «Judá subirá. Mira — he dado la tierra en su mano».nota
3
וַיֹּאמֶר יְהוּדָה לְשִׁמְעוֹן אָחִיו עֲלֵה אִתִּי בְגֹרָלִי, וְנִלָּחֲמָה בַּכְּנַעֲנִי, וְהָלַכְתִּי גַם-אֲנִי אִתְּךָ, בְּגוֹרָלֶךָ; וַיֵּלֶךְ אִתּוֹ, שִׁמְעוֹן.
Y Judá dijo a Simeón su hermano: «Sube conmigo a mi porción, y peleemos contra el cananeo; y yo también iré contigo a la tuya». Y Simeón fue con él.nota
4
וַיַּעַל יְהוּדָה, וַיִּתֵּן יְהוָה אֶת-הַכְּנַעֲנִי וְהַפְּרִזִּי בְּיָדָם; וַיַּכּוּם בְּבֶזֶק, עֲשֶׂרֶת אֲלָפִים אִישׁ.
Y subió Judá, y Jehová dio al cananeo y al ferezeo en su mano; y derrotaron a diez mil hombres en Bézec.nota
5
וַיִּמְצְאוּ אֶת-אֲדֹנִי בֶזֶק, בְּבֶזֶק, וַיִּלָּחֲמוּ, בּוֹ; וַיַּכּוּ, אֶת-הַכְּנַעֲנִי וְאֶת-הַפְּרִזִּי.
Y hallaron a Adoni-bézec en Bézec y pelearon contra él, y derrotaron al cananeo y al ferezeo.nota
6
וַיָּנָס אֲדֹנִי בֶזֶק, וַיִּרְדְּפוּ אַחֲרָיו; וַיֹּאחֲזוּ אוֹתוֹ--וַיְקַצְּצוּ, אֶת-בְּהֹנוֹת יָדָיו וְרַגְלָיו.
Y Adoni-bézec huyó, y lo persiguieron y lo prendieron y le cortaron los pulgares de sus manos y los dedos gordos de sus pies.nota
7
וַיֹּאמֶר אֲדֹנִי-בֶזֶק, שִׁבְעִים מְלָכִים בְּהֹנוֹת יְדֵיהֶם וְרַגְלֵיהֶם מְקֻצָּצִים הָיוּ מְלַקְּטִים תַּחַת שֻׁלְחָנִי--כַּאֲשֶׁר עָשִׂיתִי, כֵּן שִׁלַּם-לִי אֱלֹהִים; וַיְבִיאֻהוּ יְרוּשָׁלִַם, וַיָּמָת שָׁם.{פ}
Y Adoni-bézec dijo: «Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y los dedos gordos de sus pies cortados, recogían las migajas debajo de mi mesa. Como yo hice, así me ha pagado Dios». Y lo llevaron a Jerusalén, y allí murió.nota
8
וַיִּלָּחֲמוּ בְנֵי-יְהוּדָה, בִּירוּשָׁלִַם, וַיִּלְכְּדוּ אוֹתָהּ, וַיַּכּוּהָ לְפִי-חָרֶב; וְאֶת-הָעִיר, שִׁלְּחוּ בָאֵשׁ.
Y los hijos de Judá pelearon contra Jerusalén y la tomaron, y la hirieron a filo de espada; y prendieron fuego a la ciudad.nota
9
וְאַחַר, יָרְדוּ בְּנֵי יְהוּדָה, לְהִלָּחֵם, בַּכְּנַעֲנִי--יוֹשֵׁב הָהָר, וְהַנֶּגֶב וְהַשְּׁפֵלָה.
Y después los hijos de Judá bajaron a pelear contra el cananeo que habitaba en la montaña y el Négueb y la Sefela.nota
10
וַיֵּלֶךְ יְהוּדָה, אֶל-הַכְּנַעֲנִי הַיּוֹשֵׁב בְּחֶבְרוֹן, וְשֵׁם-חֶבְרוֹן לְפָנִים, קִרְיַת אַרְבַּע; וַיַּכּוּ אֶת-שֵׁשַׁי וְאֶת-אֲחִימַן, וְאֶת-תַּלְמָי.
Y Judá fue contra el cananeo que habitaba en Hebrón — el nombre de Hebrón antes era Quiriat-arba — y derrotaron a Sesai y a Ahimán y a Talmai.nota
11
וַיֵּלֶךְ מִשָּׁם, אֶל-יוֹשְׁבֵי דְּבִיר; וְשֵׁם-דְּבִיר לְפָנִים, קִרְיַת-סֵפֶר.
Y de allí fue contra los habitantes de Debir — el nombre de Debir antes era Quiriat-séfer.nota
12
וַיֹּאמֶר כָּלֵב, אֲשֶׁר-יַכֶּה אֶת-קִרְיַת-סֵפֶר וּלְכָדָהּ--וְנָתַתִּי לוֹ אֶת-עַכְסָה בִתִּי, לְאִשָּׁה.
Y Caleb dijo: «Al que hiera a Quiriat-séfer y la tome, le daré por mujer a Acsa mi hija».nota
13
וַיִּלְכְּדָהּ עָתְנִיאֵל בֶּן-קְנַז, אֲחִי כָלֵב הַקָּטֹן מִמֶּנּוּ; וַיִּתֶּן-לוֹ אֶת-עַכְסָה בִתּוֹ, לְאִשָּׁה.
Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y le dio por mujer a Acsa su hija.nota
14
וַיְהִי בְּבוֹאָהּ, וַתְּסִיתֵהוּ לִשְׁאֹל מֵאֵת-אָבִיהָ הַשָּׂדֶה, וַתִּצְנַח, מֵעַל הַחֲמוֹר; וַיֹּאמֶר-לָהּ כָּלֵב, מַה-לָּךְ.
Y sucedió, cuando ella vino a él, que lo instó a pedir a su padre un campo. Y se bajó del asno, y Caleb le dijo: «¿Qué quieres?»nota
15
וַתֹּאמֶר לוֹ הָבָה-לִּי בְרָכָה, כִּי אֶרֶץ הַנֶּגֶב נְתַתָּנִי, וְנָתַתָּה לִי, גֻּלֹּת מָיִם; וַיִּתֶּן-לָהּ כָּלֵב, אֵת גֻּלֹּת עִלִּית, וְאֵת, גֻּלֹּת תַּחְתִּית.{פ}
Y ella le dijo: «Dame una bendición. Ya que me has dado la tierra del Négueb, dame también manantiales de agua». Y Caleb le dio los manantiales de arriba y los manantiales de abajo.nota
16
וּבְנֵי קֵינִי חֹתֵן מֹשֶׁה עָלוּ מֵעִיר הַתְּמָרִים, אֶת-בְּנֵי יְהוּדָה, מִדְבַּר יְהוּדָה, אֲשֶׁר בְּנֶגֶב עֲרָד; וַיֵּלֶךְ, וַיֵּשֶׁב אֶת-הָעָם.
Y los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la Ciudad de las Palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está en el Négueb de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.nota
17
וַיֵּלֶךְ יְהוּדָה, אֶת-שִׁמְעוֹן אָחִיו, וַיַּכּוּ, אֶת-הַכְּנַעֲנִי יוֹשֵׁב צְפַת; וַיַּחֲרִימוּ אוֹתָהּ, וַיִּקְרָא אֶת-שֵׁם-הָעִיר חָרְמָה.
Y Judá fue con Simeón su hermano, y derrotaron al cananeo que habitaba en Sefat, y la pusieron al anatema; y el nombre de la ciudad se llamó Horma.nota
18
וַיִּלְכֹּד יְהוּדָה אֶת-עַזָּה וְאֶת-גְּבוּלָהּ, וְאֶת-אַשְׁקְלוֹן וְאֶת-גְּבוּלָהּ, וְאֶת-עֶקְרוֹן, וְאֶת-גְּבוּלָהּ.
Y Judá tomó a Gaza y su territorio, y a Ascalón y su territorio, y a Ecrón y su territorio.nota
19
וַיְהִי יְהוָה אֶת-יְהוּדָה, וַיֹּרֶשׁ אֶת-הָהָר: כִּי לֹא לְהוֹרִישׁ אֶת-יֹשְׁבֵי הָעֵמֶק, כִּי-רֶכֶב בַּרְזֶל לָהֶם.
Y Jehová estuvo con Judá, y tomó posesión de la montaña; pero no pudo expulsar a los habitantes del valle, porque tenían carros de hierro.nota
20
וַיִּתְּנוּ לְכָלֵב אֶת-חֶבְרוֹן, כַּאֲשֶׁר דִּבֶּר מֹשֶׁה; וַיּוֹרֶשׁ מִשָּׁם, אֶת-שְׁלֹשָׁה בְּנֵי הָעֲנָק.
Y dieron Hebrón a Caleb, como había dicho Moisés; y expulsó de allí a los tres hijos de Anac.nota
21
וְאֶת-הַיְבוּסִי יֹשֵׁב יְרוּשָׁלִַם, לֹא הוֹרִישׁוּ בְּנֵי בִנְיָמִן; וַיֵּשֶׁב הַיְבוּסִי אֶת-בְּנֵי בִנְיָמִן, בִּירוּשָׁלִַם, עַד, הַיּוֹם הַזֶּה.{פ}
Pero al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo expulsaron los hijos de Benjamín; y el jebuseo ha habitado con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.nota
22
וַיַּעֲלוּ בֵית-יוֹסֵף גַּם-הֵם, בֵּית-אֵל; וַיהוָה, עִמָּם.
Y la casa de José, ellos también, subieron contra Betel; y Jehová estuvo con ellos.nota
23
וַיָּתִירוּ בֵית-יוֹסֵף, בְּבֵית-אֵל; וְשֵׁם-הָעִיר לְפָנִים, לוּז.
Y la casa de José exploró Betel — el nombre de la ciudad antes era Luz.nota
24
וַיִּרְאוּ, הַשֹּׁמְרִים, אִישׁ, יוֹצֵא מִן-הָעִיר; וַיֹּאמְרוּ לוֹ, הַרְאֵנוּ נָא אֶת-מְבוֹא הָעִיר, וְעָשִׂינוּ עִמְּךָ, חָסֶד.
Y los vigías vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: «Muéstranos, por favor, la entrada de la ciudad, y trataremos contigo con bondad».nota
25
וַיַּרְאֵם אֶת-מְבוֹא הָעִיר, וַיַּכּוּ אֶת-הָעִיר לְפִי-חָרֶב; וְאֶת-הָאִישׁ וְאֶת-כָּל-מִשְׁפַּחְתּוֹ, שִׁלֵּחוּ.
Y él les mostró la entrada de la ciudad, e hirieron la ciudad a filo de espada; pero al hombre y a toda su familia los dejaron ir.nota
26
וַיֵּלֶךְ הָאִישׁ, אֶרֶץ הַחִתִּים; וַיִּבֶן עִיר, וַיִּקְרָא שְׁמָהּ לוּז--הוּא שְׁמָהּ, עַד הַיּוֹם הַזֶּה.{פ}
Y el hombre fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad y la llamó Luz — ese es su nombre hasta el día de hoy.nota
27
וְלֹא-הוֹרִישׁ מְנַשֶּׁה, אֶת-בֵּית-שְׁאָן וְאֶת-בְּנוֹתֶיהָ וְאֶת-תַּעְנַךְ וְאֶת-בְּנֹתֶיהָ, וְאֶת-יֹשְׁבֵי דוֹר וְאֶת-בְּנוֹתֶיהָ וְאֶת-יוֹשְׁבֵי יִבְלְעָם וְאֶת-בְּנֹתֶיהָ, וְאֶת-יוֹשְׁבֵי מְגִדּוֹ וְאֶת-בְּנוֹתֶיהָ; וַיּוֹאֶל, הַכְּנַעֲנִי, לָשֶׁבֶת, בָּאָרֶץ הַזֹּאת.
Y Manasés no expulsó a Bet-seán y sus aldeas, ni a Taanac y sus aldeas, ni a los habitantes de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los habitantes de Meguido y sus aldeas; y el cananeo estaba resuelto a habitar en aquella tierra.nota
28
וַיְהִי כִּי-חָזַק יִשְׂרָאֵל, וַיָּשֶׂם אֶת-הַכְּנַעֲנִי לָמַס; וְהוֹרֵישׁ, לֹא הוֹרִישׁוֹ.{ס}
Y sucedió, cuando Israel se hizo fuerte, que puso al cananeo a trabajos forzados; pero no lo expulsó del todo.nota
29
וְאֶפְרַיִם לֹא הוֹרִישׁ, אֶת-הַכְּנַעֲנִי הַיּוֹשֵׁב בְּגָזֶר; וַיֵּשֶׁב הַכְּנַעֲנִי בְּקִרְבּוֹ, בְּגָזֶר.{ס}
Y Efraín no expulsó al cananeo que habitaba en Gézer; y el cananeo habitó en medio de él, en Gézer.nota
30
זְבוּלֻן, לֹא הוֹרִישׁ אֶת-יוֹשְׁבֵי קִטְרוֹן, וְאֶת-יוֹשְׁבֵי, נַהֲלֹל; וַיֵּשֶׁב הַכְּנַעֲנִי בְּקִרְבּוֹ, וַיִּהְיוּ לָמַס.{ס}
Zabulón no expulsó a los habitantes de Quitrón ni a los habitantes de Nahalol; y el cananeo habitó en medio de él y fue sometido a trabajos forzados.nota
31
אָשֵׁר, לֹא הוֹרִישׁ אֶת-יֹשְׁבֵי עַכּוֹ, וְאֶת-יוֹשְׁבֵי, צִידוֹן; וְאֶת-אַחְלָב וְאֶת-אַכְזִיב וְאֶת-חֶלְבָּה, וְאֶת-אֲפִיק וְאֶת-רְחֹב.
Aser no expulsó a los habitantes de Aco ni a los habitantes de Sidón, ni a Ahlab ni a Aczib ni a Helba ni a Afec ni a Rehob;nota
32
וַיֵּשֶׁב, הָאָשֵׁרִי, בְּקֶרֶב הַכְּנַעֲנִי, יֹשְׁבֵי הָאָרֶץ: כִּי, לֹא הוֹרִישׁוֹ.{ס}
y el aserita habitó entre los cananeos que habitaban la tierra, porque no los expulsó.nota
33
נַפְתָּלִי, לֹא-הוֹרִישׁ אֶת-יֹשְׁבֵי בֵית-שֶׁמֶשׁ וְאֶת-יֹשְׁבֵי בֵית-עֲנָת, וַיֵּשֶׁב, בְּקֶרֶב הַכְּנַעֲנִי יֹשְׁבֵי הָאָרֶץ; וְיֹשְׁבֵי בֵית-שֶׁמֶשׁ וּבֵית עֲנָת, הָיוּ לָהֶם לָמַס.{ס}
Neftalí no expulsó a los habitantes de Bet-semes ni a los habitantes de Bet-anat, y habitó entre los cananeos que habitaban la tierra; pero los habitantes de Bet-semes y de Bet-anat le fueron sometidos a trabajos forzados.nota
34
וַיִּלְחֲצוּ הָאֱמֹרִי אֶת-בְּנֵי-דָן, הָהָרָה: כִּי-לֹא נְתָנוֹ, לָרֶדֶת לָעֵמֶק.
Y el amorreo empujó a los hijos de Dan hacia la montaña, porque no los dejaba bajar al valle.nota
35
וַיּוֹאֶל הָאֱמֹרִי לָשֶׁבֶת בְּהַר-חֶרֶס, בְּאַיָּלוֹן וּבְשַׁעַלְבִים; וַתִּכְבַּד יַד בֵּית-יוֹסֵף, וַיִּהְיוּ לָמַס.
Y el amorreo estaba resuelto a habitar en el monte Heres, en Ajalón y en Saalbim; pero la mano de la casa de José se hizo pesada, y fueron sometidos a trabajos forzados.nota
36
וּגְבוּל, הָאֱמֹרִי, מִמַּעֲלֵה, עַקְרַבִּים--מֵהַסֶּלַע, וָמָעְלָה.{פ}
Y el territorio del amorreo iba desde la Subida de los Escorpiones, desde Sela y hacia arriba.nota

Notas del traductor

Versículos 1–7 · después de Josué, y un rey que hizo lo mismo

El libro empieza como empezó Josué — «después de la muerte de…» — y eso es el punto. Josué abrió «después de la muerte de Moisés»; Jueces abre «después de la muerte de Josué». ⚠️ El patrón es deliberado y el libro lo volverá terrible: la historia de Israel se ha vuelto una sucesión de líderes que mueren y un pueblo al que se deja ver si aguantará. Este primer capítulo es el registro de la generación justo después de Josué intentando terminar la conquista — y, tribu por tribu, no lográndolo. Es el reverso honesto y poco heroico del libro de Josué, y los dos libros casi con seguridad fueron pensados para leerse uno contra el otro.

Preguntan antes de actuar. «Los hijos de Israel consultaron a Jehová» — ¿quién sube primero? — y la respuesta es Judá, con la tierra declarada ya dada («he dado la tierra en su mano», el mismo perfecto de hecho-consumado de Josué 1). El libro abre bien: consultan a Dios, Dios responde, Judá vence. Obsérvese cuánto ha caído para el último versículo del capítulo, y cuánto más para el último capítulo del libro.

⚠️ Adoni-bézec, y una justicia áspera que el texto deja en pie. Un rey cananeo es prendido y le cortan los pulgares y los dedos gordos de los pies — una mutilación real y horrible que inutiliza a un guerrero (sin agarre, sin equilibrio) y humilla a un rey. Y entonces el hombre se condena a sí mismo: setenta reyes con los pulgares y los dedos cortados recogían migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. RV60 «como yo hice, así me ha pagado Dios». ⚠️ El narrador no moraliza; deja que un rey pagano pronuncie la sentencia sobre su propia crueldad y nombre al Dios de Israel como el que la equilibró. Es una nota inicial sombría — Israel le hace exactamente lo que él había hecho a otros, y la víctima lo llama justicia — y el libro avisa temprano que no limpiará lo que su gente hace.

Versículos 8–10 · Jerusalén tomada — y no

⚠️ El versículo 8 dice que Judá quemó Jerusalén; el versículo 21 dice que los jebuseos siguen allí. Ambos quedan en pie. Esto no es una contradicción que ocultar sino una costura que entender. Tomar una ciudad en la guerra antigua — quemarla, herir a sus combatientes — no es lo mismo que retenerla y expulsar a su gente; una ciudad asaltada se reocupa. Jerusalén es el ejemplo perfecto: Judá la hiere aquí, Benjamín no logra desposeerla en el versículo 21, y no llegará a ser verdaderamente israelita hasta que David tome la fortaleza generaciones después (2 Samuel 5). El capítulo se construye sobre esta distinción — la diferencia entre una victoria y una posesión — y Jerusalén es donde es más aguda.

«Antes Quiriat-arba». El nombre más antiguo de Hebrón significa «la ciudad de Arba», un gigante, el antepasado de los anaquitas — por lo cual los tres nombres derrotados aquí (Sesai, Ahimán, Talmai) son los gigantes que Caleb había marcado. La escena es un recuento comprimido de material que también está en el relato de conquista de Josué; los dos libros se solapan a propósito.

Versículos 11–15 · Acsa, que pidió agua

Toda una historia de matrimonio-y-herencia en cinco versículos, y su heroína es una mujer. Caleb ofrece a su hija Acsa a quien tome Quiriat-séfer; su pariente menor Otoniel lo hace (llega a ser el primero de los jueces en el capítulo 3, así que el libro presenta calladamente a su primer libertador como nota al pie de una boda). Pero la historia es de ella. ⚠️ Ella es quien actúa. Insta a Otoniel a pedir a su padre un campo; luego, cuando eso no basta, va a Caleb ella misma, se baja del asno — gesto de respeto, o de urgencia — y pide sin rodeos: me has dado el Négueb seco; dame también manantiales de agua. Y él se los da — los de arriba y los de abajo. En un capítulo que por lo demás es un catálogo de hombres que no logran tomar tierra, una mujer negocia con éxito lo único que hace que la tierra valga la pena, y obtiene las dos mitades de lo que pide.

«Dame una bendición». Havá li verajáberajá, «bendición», usada aquí concretamente de un regalo, un favor concedido, y específicamente de tierra bien regada. Es la misma palabra que recorre las historias patriarcales; aquí es una hija reclamando su porción, y hace bien, y su padre accede.

Versículos 16–18 · los ceneos, Horma, y la costa

Los ceneos entran con Israel, no contra él. Los «hijos del ceneo, suegro de Moisés» — la familia de Jetro/Hobab — suben desde la Ciudad de las Palmeras (Jericó) y se asientan pacíficamente entre Judá. ⚠️ Es una pequeña contra-nota importante en un capítulo sobre expulsar cananeos: un pueblo no israelita es absorbido por acogida y no por la espada, recordado como parentela por el matrimonio de Moisés. Los ceneos importan después — es una mujer ceneo, Jael, quien mata a Sísara en el capítulo 4.

«La pusieron al anatema… llamada Horma». Vayajarimu — de jérem, lo consagrado-a-destrucción, el concepto más duro de la conquista: algo tan entregado a Dios que se destruye en vez de tomarse como botín. El nuevo nombre de la ciudad, Horma, está hecho de la misma raíz — «Destrucción» — así que el nombre congela el acto en el mapa. ⚠️ El jérem es la dificultad ética más aguda de estos libros y esta traducción ni lo suaviza ni lo explica: lo vierte como lo que es y deja el peso de él en la nota.

⚠️ El versículo 18 dice que Judá tomó Gaza, Ascalón y Ecrón — tres de las grandes ciudades filisteas — y es una tensión real. En todos los demás lugares, incluido el versículo 19 justo después, esas ciudades costeras quedan firmemente fuera de las manos de Israel (los filisteos son el gran enemigo no conquistado de todo el libro y de Samuel). La Septuaginta resuelve la tensión leyendo lo contrario — «Judá no tomó Gaza…» — y muchos lo toman como el original. Esta traducción imprime el texto masorético como está y señala la variante; puede registrar una incursión temporal que no se sostuvo, lo cual encajaría con el tema entero del capítulo, o puede ser un desliz textual. La lectura está genuinamente sin resolver.

Versículos 19–21 · «pero no pudo, porque tenían hierro»

⚠️ Aquí está el nudo teológico del capítulo, enunciado en un versículo. «Jehová estuvo con Judá, y tomó la montaña; pero no pudo expulsar a los habitantes del valle, porque tenían carros de hierro.» RV60 «mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados»; el NVI igual. Léanse las dos mitades juntas: Dios estaba con ellos, y no pudieron vencer, por causa de maquinaria militar. ⚠️ El libro no resuelve cuál significa — que la presencia de Dios tiene límites frente al hierro (que el resto de la Escritura niega de plano; Dios derrota carros en otros lugares sin problema), o, mucho más probable dado hacia dónde va el libro, que el fracaso fue de Israel, no de Dios, y «carros de hierro» es la excusa que Israel se contó. Los capítulos siguientes hacen inevitable la segunda lectura: Jueces 2 dice llanamente que las tribus no expulsaron a las naciones porque desobedecieron, no porque estuvieran superadas en armas. El «no pudo» del versículo 19 es el comienzo de un autoengaño que el libro está documentando.

«Hasta el día de hoy». Los jebuseos siguen en Jerusalén «hasta el día de hoy» (v. 21) — un aparte del narrador escrito desde un tiempo en que aún era cierto, es decir, antes de David. Es una de las pequeñas frases que fechan la escritura desde dentro, y es contabilidad honesta: la conquista consta como inacabada.

Versículos 22–26 · Betel, y un trato en la puerta

Un pequeño episodio inquietante, y el texto lo sabe. La casa de José toma Betel no por asalto sino volviendo a un informante: prenden a un hombre que sale de la ciudad y le prometen tratarlo «con bondad» — jésed, lealtad de pacto — si les muestra la entrada. Él lo hace; destruyen la ciudad; le cumplen la palabra y dejan ir a su familia. ⚠️ Es un eco deliberado de Rajab en Jericó, y también su sombra: allí una cananea arriesgó la vida por ayudar a Israel por fe y fue perdonada; aquí un cananeo traiciona su propia ciudad para salvar el pellejo y es perdonado. La palabra jésed queda incómoda sobre una transacción que en realidad es solo un trato con un traidor. Y luego el aguijón: el hombre se va y funda otra Luz en territorio heteo — la vieja cultura cananea no queda destruida, se reubica y reconstruye. Tampoco aquí nada queda del todo terminado.

Versículos 27–33 · «no expulsó» — siete veces

Este es el motor del capítulo, y es un tambor. Léase el estribillo bajando por las tribus: Manasés no expulsó (v. 27), Efraín no expulsó (v. 29), Zabulón no expulsó (v. 30), Aser no expulsó (v. 31), Neftalí no expulsó (v. 33). ⚠️ El verbo horish, «desposeer», suena una y otra vez, cada vez con un negativo, y el capítulo se ha invertido calladamente: abrió con las victorias de Judá y termina con una letanía de fracasos marchando hacia el norte por el mapa. La lista es geográfica — cuanto más lejos de Judá, peor se pone — y va construyendo un veredicto que el capítulo siguiente pronunciará.

«Trabajos forzados», no conquista. Donde las tribus son bastante fuertes, no expulsan a los cananeos sino que los ponen a mas — corvea, trabajo forzado, la misma palabra usada de lo que Egipto hizo a Israel y de lo que Salomón hizo después a los sobrevivientes (RV60 «tributarios»; el NVI «trabajos forzados»). ⚠️ Se presenta como fuerza («cuando Israel se hizo fuerte») pero es lo contrario del mandato: se les dijo expulsar, y en cambio retuvieron y explotaron. La esclavitud es el arreglo al que llegan con la desobediencia, y la ironía es inconfundible — un pueblo redimido del trabajo forzado imponiéndolo. Todo el libro de Jueces está a punto de mostrar qué le hace a uno vivir junto a la gente que le mandaron quitar.

«El cananeo estaba resuelto a habitar allí». Vayóel — estaba dispuesto, resuelto, sin dejarse disuadir. El verbo acredita calladamente a los cananeos con la resolución que a Israel le faltó: querían quedarse, y se quedaron.

Versículos 34–36 · Dan, expulsado de su propia tierra

El fondo del descenso. El capítulo empezó con una tribu (Judá) expulsando cananeos de la montaña; termina con una tribu (Dan) siendo empujada por los amorreos hacia la montaña y sin que siquiera se le permita bajar a su propio valle. ⚠️ La inversión es completa y deliberada: el conquistador se ha vuelto el confinado. El fracaso de Dan aquí es la semilla de una de las historias posteriores más oscuras del libro — en Jueces 18 la tribu renuncia del todo a su tierra asignada y migra al norte para apoderarse en cambio de un pueblo tranquilo y desprevenido. El último lugar nombrado del capítulo, la Subida de los Escorpiones, es una nota debidamente sombría con que terminar: una línea fronteriza que marca hasta dónde llegaba el territorio del enemigo, en un capítulo sobre cuánta tierra Israel nunca tomó.

Patrones que vale la pena recordar

Dónde esta traducción mantiene las palabras exactas / distintas: «no expulsó» para horish negado, idéntico bajando por la lista tribal para que se oiga el tambor; «la puso al anatema» / «Horma» para jérem y su nombre, sin suavizar; «trabajos forzados» para mas, la misma palabra que la esclavitud de Egipto; «tratar con bondad» para jésed, dejado como lealtad de pacto aun donde cubre un trato con un traidor; «estaba resuelto a habitar» para vayóel; y Gaza/Ascalón/Ecrón impresos según el texto masorético con el negativo de la Septuaginta en la nota.

Ecos pagados. La propia apertura de Josué, «después de la muerte de…», repetida sobre el mismo Josué; la conquista de Josué recontada por debajo, como la parte que no se terminó; a Judá dado el primer lugar en la bendición de Jacob (Génesis 49:8), hecho bueno aquí a la cabeza de la pelea; y el rescate de Rajab en Jericó, ensombrecido por el informante en Betel.

Ecos plantados. Otoniel, el primer juez, colado como novio; los ceneos, cuyo parentesco importará cuando Jael clave una estaca de tienda en Sísara; los jebuseos en Jerusalén, esperando a David; Dan expulsado de su tierra, camino de Jueces 18; y todo el estribillo del «no expulsó», que Jueces 2 convertirá de informe en acusación.

Próxima entrega de este libro: Jueces 2 — el ángel de Jehová sube de Gilgal a Boquim y lee el veredicto hacia el que ha ido construyendo este capítulo, el pueblo llora, la generación de Josué muere, y «se levantó otra generación tras ellos que no conocía a Jehová» — y comienza el largo y terrible ciclo de los jueces.

Ver este capítulo en inglés (con la biblioteca y más notas) →