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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Génesis 46 — La Traducción Mister

1
וַיִּסַּע יִשְׂרָאֵל וְכָל-אֲשֶׁר-לוֹ, וַיָּבֹא בְּאֵרָה שָּׁבַע; וַיִּזְבַּח זְבָחִים, לֵאלֹהֵי אָבִיו יִצְחָק.
Y partió Israel, y todo lo que tenía, y llegó a Beerseba; y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.nota
2
וַיֹּאמֶר אֱלֹהִים לְיִשְׂרָאֵל בְּמַרְאֹת הַלַּיְלָה, וַיֹּאמֶר יַעֲקֹב יַעֲקֹב; וַיֹּאמֶר, הִנֵּנִי.
Y Dios habló a Israel en las visiones de la noche, y dijo: «Jacob, Jacob». Y él dijo: «Aquí estoy».nota
3
וַיֹּאמֶר, אָנֹכִי הָאֵל אֱלֹהֵי אָבִיךָ; אַל-תִּירָא מֵרְדָה מִצְרַיְמָה, כִּי-לְגוֹי גָּדוֹל אֲשִׂימְךָ שָׁם.
Y dijo: «Yo soy el Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.nota
4
אָנֹכִי, אֵרֵד עִמְּךָ מִצְרַיְמָה, וְאָנֹכִי, אַעַלְךָ גַם-עָלֹה; וְיוֹסֵף, יָשִׁית יָדוֹ עַל-עֵינֶיךָ.
Yo mismo bajaré contigo a Egipto, y yo mismo te haré subir de nuevo, ciertamente; y José pondrá su mano sobre tus ojos».nota
5
וַיָּקָם יַעֲקֹב, מִבְּאֵר שָׁבַע; וַיִּשְׂאוּ בְנֵי-יִשְׂרָאֵל אֶת-יַעֲקֹב אֲבִיהֶם, וְאֶת-טַפָּם וְאֶת-נְשֵׁיהֶם, בָּעֲגָלוֹת, אֲשֶׁר-שָׁלַח פַּרְעֹה לָשֵׂאת אֹתוֹ.
Y Jacob se levantó de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a Jacob su padre, y a sus pequeños y a sus mujeres, en las carretas que el faraón había enviado para llevarlo.nota
6
וַיִּקְחוּ אֶת-מִקְנֵיהֶם, וְאֶת-רְכוּשָׁם אֲשֶׁר רָכְשׁוּ בְּאֶרֶץ כְּנַעַן, וַיָּבֹאוּ, מִצְרָיְמָה: יַעֲקֹב, וְכָל-זַרְעוֹ אִתּוֹ.
Y tomaron su ganado y los bienes que habían adquirido en la tierra de Canaán, y llegaron a Egipto — Jacob, y toda su descendencia con él:nota
7
בָּנָיו וּבְנֵי בָנָיו, אִתּוֹ, בְּנֹתָיו וּבְנוֹת בָּנָיו, וְכָל-זַרְעוֹ--הֵבִיא אִתּוֹ, מִצְרָיְמָה.{ס}
sus hijos y los hijos de sus hijos con él, sus hijas y las hijas de sus hijos, y toda su descendencia trajo consigo a Egipto.nota
8
וְאֵלֶּה שְׁמוֹת בְּנֵי-יִשְׂרָאֵל הַבָּאִים מִצְרַיְמָה, יַעֲקֹב וּבָנָיו: בְּכֹר יַעֲקֹב, רְאוּבֵן.
Y estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto, Jacob y sus hijos: el primogénito de Jacob, Rubén.nota
9
וּבְנֵי, רְאוּבֵן--חֲנוֹךְ וּפַלּוּא, וְחֶצְרֹן וְכַרְמִי.
Y los hijos de Rubén: Hanoc y Falú y Hezrón y Carmi.nota
10
וּבְנֵי שִׁמְעוֹן, יְמוּאֵל וְיָמִין וְאֹהַד--וְיָכִין וְצֹחַר; וְשָׁאוּל, בֶּן-הַכְּנַעֲנִית.
Y los hijos de Simeón: Jemuel y Jamín y Ohad y Jaquín y Zohar, y Saúl el hijo de la cananea.nota
11
וּבְנֵי, לֵוִי--גֵּרְשׁוֹן, קְהָת וּמְרָרִי.
Y los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.nota
12
וּבְנֵי יְהוּדָה, עֵר וְאוֹנָן וְשֵׁלָה--וָפֶרֶץ וָזָרַח; וַיָּמָת עֵר וְאוֹנָן בְּאֶרֶץ כְּנַעַן, וַיִּהְיוּ בְנֵי-פֶרֶץ חֶצְרֹן וְחָמוּל.
Y los hijos de Judá: Er y Onán y Selá y Fares y Zera — y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.nota
13
וּבְנֵי, יִשָּׂשכָר--תּוֹלָע וּפֻוָה, וְיוֹב וְשִׁמְרֹן.
Y los hijos de Isacar: Tola y Fuvá y Job y Simrón.nota
14
וּבְנֵי, זְבֻלוּן--סֶרֶד וְאֵלוֹן, וְיַחְלְאֵל.
Y los hijos de Zabulón: Sered y Elón y Jahleel.nota
15
אֵלֶּה בְּנֵי לֵאָה, אֲשֶׁר יָלְדָה לְיַעֲקֹב בְּפַדַּן אֲרָם, וְאֵת, דִּינָה בִתּוֹ: כָּל-נֶפֶשׁ בָּנָיו וּבְנוֹתָיו, שְׁלֹשִׁים וְשָׁלֹשׁ.
Estos son los hijos de Lea, que ella dio a luz a Jacob en Padan-aram, y Dina su hija: todas las almas de sus hijos y sus hijas, treinta y tres.nota
16
וּבְנֵי גָד, צִפְיוֹן וְחַגִּי שׁוּנִי וְאֶצְבֹּן, עֵרִי וַאֲרוֹדִי, וְאַרְאֵלִי.
Y los hijos de Gad: Zifión y Hagui, Suni y Ezbón, Eri y Arodi y Areli.nota
17
וּבְנֵי אָשֵׁר, יִמְנָה וְיִשְׁוָה וְיִשְׁוִי וּבְרִיעָה--וְשֶׂרַח אֲחֹתָם; וּבְנֵי בְרִיעָה, חֶבֶר וּמַלְכִּיאֵל.
Y los hijos de Aser: Imna e Isúa e Isúi y Bería, y Sera la hermana de ellos. Y los hijos de Bería: Heber y Malquiel.nota
18
אֵלֶּה בְּנֵי זִלְפָּה, אֲשֶׁר-נָתַן לָבָן לְלֵאָה בִתּוֹ; וַתֵּלֶד אֶת-אֵלֶּה לְיַעֲקֹב, שֵׁשׁ עֶשְׂרֵה נָפֶשׁ.
Estos son los hijos de Zilpa, que Labán dio a Lea su hija; y ella dio a luz estos a Jacob — dieciséis almas.nota
19
בְּנֵי רָחֵל אֵשֶׁת יַעֲקֹב, יוֹסֵף וּבִנְיָמִן.
Los hijos de Raquel, la mujer de Jacob: José y Benjamín.nota
20
וַיִּוָּלֵד לְיוֹסֵף, בְּאֶרֶץ מִצְרַיִם, אֲשֶׁר יָלְדָה-לּוֹ אָסְנַת, בַּת-פּוֹטִי פֶרַע כֹּהֵן אֹן--אֶת-מְנַשֶּׁה, וְאֶת-אֶפְרָיִם.
Y a José, en la tierra de Egipto, le nacieron Manasés y Efraín, que le dio a luz Asenat la hija de Potifera sacerdote de On.nota
21
וּבְנֵי בִנְיָמִן, בֶּלַע וָבֶכֶר וְאַשְׁבֵּל, גֵּרָא וְנַעֲמָן, אֵחִי וָרֹאשׁ; מֻפִּים וְחֻפִּים, וָאָרְדְּ.
Y los hijos de Benjamín: Bela y Bequer y Asbel, Gera y Naamán, Ehi y Ros, Mupim y Hupim y Ard.nota
22
אֵלֶּה בְּנֵי רָחֵל, אֲשֶׁר יֻלַּד לְיַעֲקֹב--כָּל-נֶפֶשׁ, אַרְבָּעָה עָשָׂר.
Estos son los hijos de Raquel que le nacieron a Jacob — todas las almas, catorce.nota
23
וּבְנֵי-דָן, חֻשִׁים.
Y los hijos de Dan: Husim.nota
24
וּבְנֵי, נַפְתָּלִי--יַחְצְאֵל וְגוּנִי, וְיֵצֶר וְשִׁלֵּם.
Y los hijos de Neftalí: Jahzeel y Guni y Jezer y Silem.nota
25
אֵלֶּה בְּנֵי בִלְהָה, אֲשֶׁר-נָתַן לָבָן לְרָחֵל בִּתּוֹ; וַתֵּלֶד אֶת-אֵלֶּה לְיַעֲקֹב, כָּל-נֶפֶשׁ שִׁבְעָה.
Estos son los hijos de Bilha, que Labán dio a Raquel su hija; y ella dio a luz estos a Jacob — todas las almas, siete.nota
26
כָּל-הַנֶּפֶשׁ הַבָּאָה לְיַעֲקֹב מִצְרַיְמָה, יֹצְאֵי יְרֵכוֹ, מִלְּבַד, נְשֵׁי בְנֵי-יַעֲקֹב--כָּל-נֶפֶשׁ, שִׁשִּׁים וָשֵׁשׁ.
Todas las almas pertenecientes a Jacob que vinieron a Egipto, salidas de sus lomos, aparte de las mujeres de los hijos de Jacob — todas las almas eran sesenta y seis.nota
27
וּבְנֵי יוֹסֵף אֲשֶׁר-יֻלַּד-לוֹ בְמִצְרַיִם, נֶפֶשׁ שְׁנָיִם: כָּל-הַנֶּפֶשׁ לְבֵית-יַעֲקֹב הַבָּאָה מִצְרַיְמָה, שִׁבְעִים.{ס}
Y los hijos de José que le nacieron en Egipto, dos almas. Todas las almas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto: setenta.nota
28
וְאֶת-יְהוּדָה שָׁלַח לְפָנָיו, אֶל-יוֹסֵף, לְהוֹרֹת לְפָנָיו, גֹּשְׁנָה; וַיָּבֹאוּ, אַרְצָה גֹּשֶׁן.
Y envió a Judá delante de él, a José, para señalar el camino delante de él hacia Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén.nota
29
וַיֶּאְסֹר יוֹסֵף מֶרְכַּבְתּוֹ, וַיַּעַל לִקְרַאת-יִשְׂרָאֵל אָבִיו גֹּשְׁנָה; וַיֵּרָא אֵלָיו, וַיִּפֹּל עַל-צַוָּארָיו, וַיֵּבְךְּ עַל-צַוָּארָיו, עוֹד.
Y José unció su carro y subió a encontrarse con Israel su padre, a Gosén; y se le apareció, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largo rato.nota
30
וַיֹּאמֶר יִשְׂרָאֵל אֶל-יוֹסֵף, אָמוּתָה הַפָּעַם, אַחֲרֵי רְאוֹתִי אֶת-פָּנֶיךָ, כִּי עוֹדְךָ חָי.
Y dijo Israel a José: «Muera yo esta vez, después de haber visto tu rostro, que aún vives».nota
31
וַיֹּאמֶר יוֹסֵף אֶל-אֶחָיו וְאֶל-בֵּית אָבִיו, אֶעֱלֶה וְאַגִּידָה לְפַרְעֹה; וְאֹמְרָה אֵלָיו, אַחַי וּבֵית-אָבִי אֲשֶׁר בְּאֶרֶץ-כְּנַעַן בָּאוּ אֵלָי.
Y José dijo a sus hermanos y a la casa de su padre: «Subiré y se lo diré al faraón, y le diré: "Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí.nota
32
וְהָאֲנָשִׁים רֹעֵי צֹאן, כִּי-אַנְשֵׁי מִקְנֶה הָיוּ; וְצֹאנָם וּבְקָרָם וְכָל-אֲשֶׁר לָהֶם, הֵבִיאוּ.
Y los hombres son pastores de ovejas, porque han sido hombres de ganado; y sus ovejas y sus vacas y todo lo que tienen lo han traído".nota
33
וְהָיָה, כִּי-יִקְרָא לָכֶם פַּרְעֹה; וְאָמַר, מַה-מַּעֲשֵׂיכֶם.
Y así será: cuando el faraón los llame y diga: "¿Cuál es su oficio?" —nota
34
וַאֲמַרְתֶּם, אַנְשֵׁי מִקְנֶה הָיוּ עֲבָדֶיךָ מִנְּעוּרֵינוּ וְעַד-עַתָּה--גַּם-אֲנַחְנוּ, גַּם-אֲבֹתֵינוּ: בַּעֲבוּר, תֵּשְׁבוּ בְּאֶרֶץ גֹּשֶׁן, כִּי-תוֹעֲבַת מִצְרַיִם, כָּל-רֹעֵה צֹאן.
ustedes dirán: "Tus siervos han sido hombres de ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres" — para que habiten en la tierra de Gosén; porque todo pastor de ovejas es abominación para Egipto».nota

Notas del traductor

Versículos 1–7 · la última parada, y permiso para partir

Por qué se detiene en Beerseba. Un anciano al que le han dado carretas y le han dicho que se apure no se detiene a sacrificar salvo que algo lo inquiete — y Beerseba no es una parada cualquiera. Es el límite sur de la tierra, el último lugar de Canaán antes de que el camino se vuelva el camino a Egipto; es donde Abraham plantó un tamarisco e invocó al Dios eterno (21:33); y es donde Isaac recibió su propia visita nocturna y levantó su propio altar (26:24-25). Jacob sacrifica allí específicamente «al Dios de su padre Isaac» — no «de Abraham e Isaac», el par habitual. Hay una razón para ese estrechamiento, y está en el párrafo siguiente.

Lo que teme. ⚠️ Cada bajada anterior a Egipto en este libro salió mal o fue prohibida de plano. Abraham bajó por causa de una hambruna e inmediatamente mintió sobre su mujer (12:10-20). Y cuando vino hambre en tiempos de Isaac e Isaac se dispuso a bajar, Dios lo detuvo en seco: «No bajes a Egipto» (26:2). Esa es la prohibición que Jacob carga, dicha al padre mismo a cuyo Dios ahora sacrifica. Está en la frontera preguntando si a la familia le está permitido cruzarla. La respuesta, en el versículo 3, usa las mismas palabras y las invierte: al tirá me-redá mitsraimá — «no temas bajar a Egipto». No es una tranquilización genérica. Es una licencia específica, y Génesis lleva treinta y cuatro capítulos haciéndola necesaria.

«Jacob, Jacob». El nombre duplicado es raro y siempre marca la misma clase de momento: «Abraham, Abraham» ante el cuchillo (22:11), y más tarde «Moisés, Moisés» ante la zarza y «Samuel, Samuel» en la oscuridad. La respuesta es siempre la misma palabra — hineni, «aquí estoy» — que Abraham dijo en el monte y que José dijo cuando su padre lo envió a buscar a sus hermanos (37:13), el encargo que terminó en la cisterna. El anciano la dice ahora él mismo, en la frontera, de noche.

Los dos anoji. El versículo 4 es enfático dos veces — «yo mismo bajaré contigo… y yo mismo te haré subir». La promesa no es que la familia se libre del descenso, sino que Dios entra en él con ellos; y a'aljá gam aló, el «hacer subir» duplicado, es el verbo que dará nombre a todo el libro del Éxodo. Israel baja a Egipto con el regreso ya prometido en el mismo aliento. ⚠️ Se cumple dos veces y ninguna lectura cancela la otra: personalmente, cuando el cuerpo de Jacob es llevado de vuelta a la cueva de Macpela (50:13), y nacionalmente, cuatrocientos años después.

«José pondrá su mano sobre tus ojos». El oficio de cerrar los ojos de un muerto correspondía a su hijo más cercano. Es la frase más tierna que Dios pronuncia en Génesis, y responde al miedo con el que Jacob ha vivido realmente desde el capítulo 37 — no que vaya a morir en Egipto, sino que fuera a morir sin ese hijo en la habitación. RV60 «y José pondrá su mano sobre tus ojos».

Versículos 8–27 · setenta almas, y para qué sirve una lista

Por qué está aquí la lista. Un lector moderno la saltea; los antiguos no. Este es el censo de la nación en su punto más pequeño — el momento antes de la multiplicación — y existe para que Éxodo 1 pueda abrir repitiendo sus primeras palabras («estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto») y decir enseguida que llenaron la tierra. La lista es la fotografía del «antes». Y es también, calladamente, el libro mayor de todo lo ocurrido: las muertes, los matrimonios irregulares, la única hija que alguien se molestó en nombrar.

Lo que se niega a omitir. El versículo 12 registra los hijos de Judá y añade, sin más: «y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán» — el capítulo 38 reconocido en una oración subordinada, dentro de un documento pensado para honrar a la familia. El versículo 10 nombra a «Saúl el hijo de la cananea», marcando a uno de los hijos de Simeón como nacido exactamente del matrimonio que los patriarcas evitaban enviando siervos a mil quilómetros. El versículo 15 cuenta a Dina entre los hijos de Lea, de modo que el capítulo 34 no queda silenciosamente descartado. Y el versículo 17 nombra a Sera, la hermana — una nieta listada por nombre sin razón declarada, una de las poquísimas mujeres del censo, que es precisamente por lo que la tradición judía posterior le hizo crecer alrededor toda una leyenda. Génesis no la explica. Simplemente se niega a perderla.

⚠️ La cuenta no cuadra limpiamente, y fingir lo contrario sería deshonesto. El versículo 15 dice que la línea de Lea suma treinta y tres, pero los nombres dados suman treinta y dos (treinta y tres solo si se cuenta al propio Jacob, o a Dina, o se leen Er y Onán de otro modo). Los versículos 26 y 27 dan sesenta y seis que vinieron, y luego setenta para toda la casa — lo que funciona si se añaden José, sus dos hijos y Jacob (66 + 3 + 1 = 70), pero la aritmética depende de a quiénes excluya ya ese «sesenta y seis». Los lectores antiguos también lo notaron: la Septuaginta lee setenta y cinco, añadiendo nietos de José, y ese es el número que cita Esteban en Hechos 7:14 — de modo que el Nuevo Testamento y el texto hebreo discrepan en el total porque están citando ediciones distintas. Un fragmento de Éxodo entre los Rollos del Mar Muerto respalda la lectura de setenta y cinco. Esta traducción sigue el setenta masorético, como en todo lo demás, y anota la variante en vez de armonizarla. En todo caso, setenta hace más que contar: es el número de las naciones del capítulo 10, e Israel baja a Egipto como un pequeño mundo entero.

«Almas». Néfesh, conservado literal aquí como en toda esta traducción. La cuenta no es de «personas» en abstracto sino de gargantas vivas que respiran — la misma palabra usada de los animales en el día quinto y del padre de Judá cuya néfesh está atada a la del muchacho. RV60 conserva «personas»; NVI también, lo cual es exacto al sentido y pierde el hilo.

Versículos 28–30 · Judá va primero, y un anciano queda saldado

Judá es enviado delante. De once hijos disponibles, este es aquel al que se le confía ir a buscar a José y señalar el camino. Nada se dice al respecto; la narración simplemente le da el trabajo. Es el mismo hombre que propuso la venta (37:26), salió fiador por Benjamín (43:9) y se ofreció a quedar esclavo en su lugar (44:33). Génesis asciende a Judá dándole encargos, no discursos — y terminará dándole el cetro.

José unce su propio carro. El segundo hombre de Egipto, que tiene gente para esto, lo hace él mismo y sale a encontrarse con un viejo pastor. Y luego una asimetría notable: «se echó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largo rato». El llanto es todo de José — de Jacob no se dice que llore, ni aquí ni en ningún punto del reencuentro. ⚠️ Una célebre lectura rabínica llena el silencio diciendo que Jacob estaba recitando el Shemá; eso es comentario, no texto. Lo que el texto da es un hombre sollozando sobre el cuello de otro, y el otro sin decir nada hasta el versículo 30. La última palabra del hebreo es simplemente od, «aún, todavía, más» — siguió y siguió.

«Muera yo esta vez». Amutá ha-páam — incómodo en castellano y vale la pena dejarlo incómodo. No «ahora puedo morir feliz»; algo más cercano a esta vez sí puedo morir, frente a todas las veces que dijo que bajaría al Seol enlutado (37:35; 42:38; 44:31). No está pidiendo morir. Está diciendo que lo que hacía insoportable la muerte ha sido quitado. RV60 «Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro»; NVI «Ya puedo morirme», que es el sentido, a costa de la extrañeza.

Versículos 31–34 · el libreto, y la utilidad de ser despreciado

José les escribe el guion. Les dice exactamente qué decir y con qué palabra empezar: no «pastores» sino «hombres de ganado» — anshé mikné, una expresión con más categoría, el lenguaje de propietarios y no de jornaleros — mientras que él mismo usa el más llano «pastores de ovejas» al instruirlos. Es un operador de corte administrando una audiencia, y Génesis deja que se lo vea hacerlo.

La estrategia es lo contrario de la asimilación. Léase despacio la lógica del versículo 34: digan que son pastores para que puedan vivir en Gosén, porque todo pastor es abominación para Egipto. Está poniendo por delante deliberadamente el dato que repugnará a sus anfitriones, para que los alojen a distancia, en la frontera, en vez de absorberlos en el centro de la vida egipcia. Lo que hace despreciable a su familia es lo que la mantendrá siendo una familia. ⚠️ Si esa separación es una misericordia o el semillero del «se levantó un nuevo rey que no conocía a José» de Éxodo 1 es una pregunta que este capítulo abre y no responde.

¿Realmente le repugnaban los pastores a Egipto? ⚠️ Respuesta honesta: no de ningún modo general que podamos documentar. Los egipcios tenían rebaños enormes, y el arte funerario muestra pastores por todas partes. Las propuestas sobre qué hay detrás de la frase incluyen desprecio de clase hacia un oficio bajo, un rechazo étnico a los pastores asiáticos que llegaban del este y — la más repetida y la menos sostenida — un recuerdo de los hicsos. Ningún texto egipcio lo dice. El narrador lo enuncia como un hecho llano sobre el país del que se le está hablando a sus lectores, y hace su trabajo narrativo con independencia de lo que haya detrás. RV60 «porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas»; NVI «detestan».

Patrones que vale la pena recordar

Dónde esta traducción mantiene las palabras exactas / distintas: «No temas bajar a Egipto» conservado con las mismas palabras que la prohibición a Isaac en 26:2, para que la licencia se vea como una inversión; «yo mismo… y yo mismo» para el anoji duplicado; «te haré subir… ciertamente» para el aló duplicado, el verbo del Éxodo; «almas» para néfesh en todo el censo; «Muera yo esta vez» para amutá ha-páam, dejado tan extraño como es; y «abominación» para toevá, sin suavizar.

Ecos pagados. Hineni — la palabra de Abraham en el sacrificio (22:11) y la de José en 37:13 — ahora la de Jacob; la prohibición a Isaac (26:2) levantada en la misma frontera; las carretas que lo convencieron (45:27), ahora llevándolo; Er y Onán (38:7) y Dina (34:1), ambos negándose a desaparecer del registro familiar; y «iré y lo veré antes de morir» (45:28), respondido en el versículo 30.

Ecos plantados. «Estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto» — la frase con la que Éxodo abre, con la nación ya crecida; «te haré subir», la promesa que descarga todo el éxodo; Gosén elegida precisamente por ser el borde; y la estrategia de separación del versículo 34, que los mantiene un pueblo y con el tiempo los señala como blanco.

Próxima entrega de este libro: Génesis 47 — cinco hermanos se paran frente al hombre más poderoso de la tierra y dicen que son pastores, y a Jacob, preguntado por su edad, le sale que sus años han sido «pocos y malos». Y luego el hambre sigue, y José compra Egipto — su plata, su ganado, su tierra y por fin su gente — para el faraón.

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