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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Génesis 44 — La Traducción Mister

1
וַיְצַו אֶת-אֲשֶׁר עַל-בֵּיתוֹ, לֵאמֹר, מַלֵּא אֶת-אַמְתְּחֹת הָאֲנָשִׁים אֹכֶל, כַּאֲשֶׁר יוּכְלוּן שְׂאֵת; וְשִׂים כֶּסֶף-אִישׁ, בְּפִי אַמְתַּחְתּוֹ.
Y mandó al que estaba sobre su casa, diciendo: «Llena de alimento los sacos de estos hombres, cuanto puedan llevar, y pon la plata de cada uno en la boca de su saco.nota
2
וְאֶת-גְּבִיעִי גְּבִיעַ הַכֶּסֶף, תָּשִׂים בְּפִי אַמְתַּחַת הַקָּטֹן, וְאֵת, כֶּסֶף שִׁבְרוֹ; וַיַּעַשׂ, כִּדְבַר יוֹסֵף אֲשֶׁר דִּבֵּר.
Y mi copa, la copa de plata, ponla en la boca del saco del menor, junto con la plata de su grano». Y él hizo conforme a la palabra que José había dicho.nota
3
הַבֹּקֶר, אוֹר; וְהָאֲנָשִׁים שֻׁלְּחוּ, הֵמָּה וַחֲמֹרֵיהֶם.
Amaneció la mañana, y los hombres fueron despedidos, ellos y sus asnos.nota
4
הֵם יָצְאוּ אֶת-הָעִיר, לֹא הִרְחִיקוּ, וְיוֹסֵף אָמַר לַאֲשֶׁר עַל-בֵּיתוֹ, קוּם רְדֹף אַחֲרֵי הָאֲנָשִׁים; וְהִשַּׂגְתָּם וְאָמַרְתָּ אֲלֵהֶם, לָמָּה שִׁלַּמְתֶּם רָעָה תַּחַת טוֹבָה.
Habían salido de la ciudad — no se habían alejado — cuando José dijo al que estaba sobre su casa: «Levántate, persigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: "¿Por qué han pagado mal por bien?nota
5
הֲלוֹא זֶה, אֲשֶׁר יִשְׁתֶּה אֲדֹנִי בּוֹ, וְהוּא, נַחֵשׁ יְנַחֵשׁ בּוֹ; הֲרֵעֹתֶם, אֲשֶׁר עֲשִׂיתֶם.
¿No es esta de la que bebe mi señor — y por la que ciertamente practica adivinación? Han hecho mal en lo que han hecho"».nota
6
וַיַּשִּׂגֵם; וַיְדַבֵּר אֲלֵהֶם, אֶת-הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה.
Y los alcanzó y les habló estas palabras.nota
7
וַיֹּאמְרוּ אֵלָיו--לָמָּה יְדַבֵּר אֲדֹנִי, כַּדְּבָרִים הָאֵלֶּה; חָלִילָה, לַעֲבָדֶיךָ, מֵעֲשׂוֹת, כַּדָּבָר הַזֶּה.
Y ellos le dijeron: «¿Por qué habla mi señor tales palabras? ¡Lejos esté de tus siervos hacer semejante cosa!nota
8
הֵן כֶּסֶף, אֲשֶׁר מָצָאנוּ בְּפִי אַמְתְּחֹתֵינוּ--הֱשִׁיבֹנוּ אֵלֶיךָ, מֵאֶרֶץ כְּנָעַן; וְאֵיךְ, נִגְנֹב מִבֵּית אֲדֹנֶיךָ, כֶּסֶף, אוֹ זָהָב.
Mira — la plata que hallamos en la boca de nuestros sacos te la trajimos de vuelta desde la tierra de Canaán. ¿Cómo entonces íbamos a robar plata u oro de la casa de tu señor?nota
9
אֲשֶׁר יִמָּצֵא אִתּוֹ מֵעֲבָדֶיךָ, וָמֵת; וְגַם-אֲנַחְנוּ, נִהְיֶה לַאדֹנִי לַעֲבָדִים.
Aquel de tus siervos con quien se halle, que muera; y nosotros también seremos esclavos de mi señor».nota
10
וַיֹּאמֶר, גַּם-עַתָּה כְדִבְרֵיכֶם כֶּן-הוּא: אֲשֶׁר יִמָּצֵא אִתּוֹ יִהְיֶה-לִּי עָבֶד, וְאַתֶּם תִּהְיוּ נְקִיִּם.
Y él dijo: «También ahora, sea conforme a sus palabras: aquel con quien se halle será mi esclavo, y ustedes quedarán inocentes».nota
11
וַיְמַהֲרוּ, וַיּוֹרִדוּ אִישׁ אֶת-אַמְתַּחְתּוֹ--אָרְצָה; וַיִּפְתְּחוּ, אִישׁ אַמְתַּחְתּוֹ.
Y se apresuraron, y cada uno bajó su saco a tierra, y cada uno abrió su saco.nota
12
וַיְחַפֵּשׂ--בַּגָּדוֹל הֵחֵל, וּבַקָּטֹן כִּלָּה; וַיִּמָּצֵא, הַגָּבִיעַ, בְּאַמְתַּחַת, בִּנְיָמִן.
Y él registró — comenzó por el mayor y terminó por el menor — y la copa fue hallada en el saco de Benjamín.nota
13
וַיִּקְרְעוּ, שִׂמְלֹתָם; וַיַּעֲמֹס אִישׁ עַל-חֲמֹרוֹ, וַיָּשֻׁבוּ הָעִירָה.
Y rasgaron sus vestiduras; y cada uno cargó su asno, y volvieron a la ciudad.nota
14
וַיָּבֹא יְהוּדָה וְאֶחָיו בֵּיתָה יוֹסֵף, וְהוּא עוֹדֶנּוּ שָׁם; וַיִּפְּלוּ לְפָנָיו, אָרְצָה.
Y Judá y sus hermanos llegaron a la casa de José — y él todavía estaba allí — y cayeron delante de él a tierra.nota
15
וַיֹּאמֶר לָהֶם יוֹסֵף, מָה-הַמַּעֲשֶׂה הַזֶּה אֲשֶׁר עֲשִׂיתֶם; הֲלוֹא יְדַעְתֶּם, כִּי-נַחֵשׁ יְנַחֵשׁ אִישׁ אֲשֶׁר כָּמֹנִי.
Y José les dijo: «¿Qué obra es esta que han hecho? ¿No sabían que un hombre como yo ciertamente practica adivinación?»nota
16
וַיֹּאמֶר יְהוּדָה, מַה-נֹּאמַר לַאדֹנִי, מַה-נְּדַבֵּר, וּמַה-נִּצְטַדָּק; הָאֱלֹהִים, מָצָא אֶת-עֲוֺן עֲבָדֶיךָ--הִנֶּנּוּ עֲבָדִים לַאדֹנִי, גַּם-אֲנַחְנוּ גַּם אֲשֶׁר-נִמְצָא הַגָּבִיעַ בְּיָדוֹ.
Y dijo Judá: «¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿Y cómo nos justificaremos? Dios ha hallado la culpa de tus siervos. Aquí nos tienes — esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuya mano fue hallada la copa».nota
17
וַיֹּאמֶר--חָלִילָה לִּי, מֵעֲשׂוֹת זֹאת; הָאִישׁ אֲשֶׁר נִמְצָא הַגָּבִיעַ בְּיָדוֹ, הוּא יִהְיֶה-לִּי עָבֶד, וְאַתֶּם, עֲלוּ לְשָׁלוֹם אֶל-אֲבִיכֶם. {ס}
Y él dijo: «Lejos esté de mí hacer esto. El hombre en cuya mano fue hallada la copa, él será mi esclavo; y ustedes, suban en paz a su padre». {ס}nota
18
וַיִּגַּשׁ אֵלָיו יְהוּדָה, וַיֹּאמֶר בִּי אֲדֹנִי, יְדַבֶּר-נָא עַבְדְּךָ דָבָר בְּאָזְנֵי אֲדֹנִי, וְאַל-יִחַר אַפְּךָ בְּעַבְדֶּךָ: כִּי כָמוֹךָ, כְּפַרְעֹה.
Y Judá se acercó a él y dijo: «Por favor, señor mío — permite que tu siervo hable una palabra en los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, porque tú eres como el faraón mismo.nota
19
אֲדֹנִי שָׁאַל, אֶת-עֲבָדָיו לֵאמֹר: הֲיֵשׁ-לָכֶם אָב, אוֹ-אָח.
Mi señor preguntó a sus siervos: "¿Tienen padre, o hermano?"nota
20
וַנֹּאמֶר, אֶל-אֲדֹנִי, יֶשׁ-לָנוּ אָב זָקֵן, וְיֶלֶד זְקֻנִים קָטָן; וְאָחִיו מֵת, וַיִּוָּתֵר הוּא לְבַדּוֹ לְאִמּוֹ וְאָבִיו אֲהֵבוֹ.
Y dijimos a mi señor: "Tenemos un padre anciano, y un hijo pequeño de su vejez; y su hermano ha muerto, y él solo ha quedado de su madre, y su padre lo ama".nota
21
וַתֹּאמֶר, אֶל-עֲבָדֶיךָ, הוֹרִדֻהוּ, אֵלָי; וְאָשִׂימָה עֵינִי, עָלָיו.
Y tú dijiste a tus siervos: "Tráiganmelo, para que ponga mis ojos sobre él".nota
22
וַנֹּאמֶר, אֶל-אֲדֹנִי, לֹא-יוּכַל הַנַּעַר, לַעֲזֹב אֶת-אָבִיו: וְעָזַב אֶת-אָבִיו, וָמֵת.
Y dijimos a mi señor: "El muchacho no puede dejar a su padre; si dejara a su padre, su padre moriría".nota
23
וַתֹּאמֶר, אֶל-עֲבָדֶיךָ, אִם-לֹא יֵרֵד אֲחִיכֶם הַקָּטֹן, אִתְּכֶם--לֹא תֹסִפוּן, לִרְאוֹת פָּנָי.
Y tú dijiste a tus siervos: "Si su hermano menor no baja con ustedes, no volverán a ver mi rostro".nota
24
וַיְהִי כִּי עָלִינוּ, אֶל-עַבְדְּךָ אָבִי; וַנַּגֶּד-לוֹ--אֵת, דִּבְרֵי אֲדֹנִי.
Y así fue que, cuando subimos a tu siervo mi padre, le contamos las palabras de mi señor.nota
25
וַיֹּאמֶר, אָבִינוּ: שֻׁבוּ, שִׁבְרוּ-לָנוּ מְעַט-אֹכֶל.
Y nuestro padre dijo: "Vuelvan, cómprennos un poco de alimento".nota
26
וַנֹּאמֶר, לֹא נוּכַל לָרֶדֶת: אִם-יֵשׁ אָחִינוּ הַקָּטֹן אִתָּנוּ, וְיָרַדְנוּ--כִּי-לֹא נוּכַל לִרְאוֹת פְּנֵי הָאִישׁ, וְאָחִינוּ הַקָּטֹן אֵינֶנּוּ אִתָּנוּ.
Y dijimos: "No podemos bajar. Si nuestro hermano menor está con nosotros, bajaremos — porque no podemos ver el rostro de aquel hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros".nota
27
וַיֹּאמֶר עַבְדְּךָ אָבִי, אֵלֵינוּ: אַתֶּם יְדַעְתֶּם, כִּי שְׁנַיִם יָלְדָה-לִּי אִשְׁתִּי.
Y tu siervo mi padre nos dijo: "Ustedes saben que mi mujer me dio dos hijos.nota
28
וַיֵּצֵא הָאֶחָד, מֵאִתִּי, וָאֹמַר, אַךְ טָרֹף טֹרָף; וְלֹא רְאִיתִיו, עַד-הֵנָּה.
Y el uno salió de mi lado, y dije: 'Ciertamente ha sido despedazado' — y no lo he visto hasta ahora.nota
29
וּלְקַחְתֶּם גַּם-אֶת-זֶה מֵעִם פָּנַי, וְקָרָהוּ אָסוֹן--וְהוֹרַדְתֶּם אֶת-שֵׂיבָתִי בְּרָעָה, שְׁאֹלָה.
Y si toman también a este de mi presencia y le sobreviene una desgracia, harán descender mis canas con calamidad al Seol".nota
30
וְעַתָּה, כְּבֹאִי אֶל-עַבְדְּךָ אָבִי, וְהַנַּעַר, אֵינֶנּוּ אִתָּנוּ; וְנַפְשׁוֹ, קְשׁוּרָה בְנַפְשׁוֹ.
Y ahora, cuando yo llegue a tu siervo mi padre y el muchacho no esté con nosotros — y su alma está atada al alma del muchacho —nota
31
וְהָיָה, כִּרְאוֹתוֹ כִּי-אֵין הַנַּעַר--וָמֵת; וְהוֹרִידוּ עֲבָדֶיךָ אֶת-שֵׂיבַת עַבְדְּךָ אָבִינוּ, בְּיָגוֹן--שְׁאֹלָה.
entonces, al ver que el muchacho no está, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor al Seol.nota
32
כִּי עַבְדְּךָ עָרַב אֶת-הַנַּעַר, מֵעִם אָבִי לֵאמֹר: אִם-לֹא אֲבִיאֶנּוּ אֵלֶיךָ, וְחָטָאתִי לְאָבִי כָּל-הַיָּמִים.
Porque tu siervo salió por fiador del muchacho ante mi padre, diciendo: "Si no te lo traigo de vuelta, habré pecado contra mi padre todos los días".nota
33
וְעַתָּה, יֵשֶׁב-נָא עַבְדְּךָ תַּחַת הַנַּעַר--עֶבֶד, לַאדֹנִי; וְהַנַּעַר, יַעַל עִם-אֶחָיו.
Y ahora, por favor, quede tu siervo en lugar del muchacho como esclavo de mi señor — y que el muchacho suba con sus hermanos.nota
34
כִּי-אֵיךְ אֶעֱלֶה אֶל-אָבִי, וְהַנַּעַר אֵינֶנּוּ אִתִּי: פֶּן אֶרְאֶה בָרָע, אֲשֶׁר יִמְצָא אֶת-אָבִי.
Porque ¿cómo podría yo subir a mi padre si el muchacho no está conmigo? — no sea que vea el mal que hallaría a mi padre».nota

Notas del traductor

Versículos 1–13 · la trampa, construida según la especificación original

En qué consiste realmente la prueba. Quite el teatro y mire la ingeniería. José dispone que el hijo menor favorito de Raquel — el único que su padre no puede soportar perder — quede atrapado en un delito capital, solo, con los otros diez libres de volver a casa ilesos. Eso no es una crueldad al azar; es la situación del capítulo 37 reconstruida según especificación, con los papeles redistribuidos. Una vez, ante la ocasión de abandonar al hijo de Raquel y marcharse con el pellejo intacto, estos hombres la tomaron y se sentaron a comer. Todo el sentido de la copa es ofrecerles esa ocasión otra vez.

La plata, devuelta por segunda vez. Note el v. 1: les devuelve el dinero otra vez. Nada depende de ello en la trama — lo que se encuentra es la copa — pero significa que cada hombre lleva plata inexplicable encima en el momento en que el guardia los alcanza. José no les está dejando una defensa verosímil.

La copa de adivinación. Najesh yenajesh — el infinitivo duplicado para dar énfasis: ciertamente adivina por ella. La práctica es real y egipcia: la lecanomancia, leer las formas que hace el aceite vertido en agua dentro de un cuenco, está atestiguada por todo el antiguo Oriente Próximo. ⚠️ Es también una práctica que la Torá prohibirá sin rodeos (Levítico 19:26; Deuteronomio 18:10), lo que deja al lector honesto una pregunta que el texto no responde: ¿describe José lo que hace, o mantiene una personalidad egipcia que incluye fama de mago? Es el hombre que dijo a un rey extranjero «no yo — Dios responderá» (41:16), de modo que lo segundo es al menos igual de probable. Génesis informa de la afirmación y nunca la comenta.

Juran su propia inocencia, y fijan la pena. «Que muera; y nosotros seremos esclavos» — un juramento de confiados. Es la segunda vez que esta familia ofrece una sentencia de muerte por un delito que no entiende: Jacob dijo lo mismo sobre los dioses domésticos robados a Labán (31:32) sin saber que Raquel los tenía debajo. El mayordomo, que sabe exactamente dónde está la copa, negocia de inmediato los términos a la baja — nadie muere, solo el culpable queda esclavizado, los demás quedan libres. No está siendo misericordioso. Está poniendo el pestillo de escape de la trampa para que los otros nueve puedan marcharse.

«Comenzó por el mayor y terminó por el menor». Una sola cláusula, y es pura crueldad de ritmo — un registro que recorre toda la fila en orden de nacimiento mientras diez hombres miran, y el alivio de cada uno dura exactamente lo que se tarda en abrir el saco siguiente.

Y luego la frase que lo responde todo. «Y rasgaron sus vestiduras» — el gesto que hizo su padre sobre la túnica ensangrentada (37:34) y que hizo Rubén ante el pozo vacío (37:29) — y entonces cada uno de ellos carga su asno y vuelve a la ciudad. Estaban libres. El mayordomo los había soltado explícitamente. Ninguno lo acepta. Ese, y no el discurso que sigue, es el momento en que la prueba se aprueba; las palabras de Judá son la explicación de una decisión que todo el grupo ya ha tomado con los pies.

Versículos 14–17 · una confesión sobre el delito equivocado

«Dios ha hallado la culpa de tus siervos». Lea con cuidado la respuesta de Judá, porque no defiende a Benjamín y no niega el robo — no puede, y no lo intenta. Lo que dice es más extraño: Dios ha hallado la culpa de tus siervos — avón, la más pesada de las palabras para la iniquidad, la torcedura que una persona carga. Son inocentes de lo de la copa y Judá lo sabe. Está confesando otra cosa, y el lector sabe cuál, y el hombre que tiene delante sabe cuál. Es la misma lectura de los hechos que hicieron los hermanos en 42:21: un libro de cuentas saldándose por fin. Vuelven a equivocarse sobre el mecanismo — no es el cielo atrapándolos, es su hermano — y aciertan sobre la deuda.

Y José rechaza la oferta colectiva. «Lejos esté de mí» — jalilá, la misma protesta que usó Abraham al discutir con Dios por Sodoma («lejos esté de ti hacer tal cosa, matar al justo con el impío», 18:25) y la palabra que los propios hermanos usaron tres versículos antes. José tampoco está siendo misericordioso. Una sentencia colectiva arruinaría el experimento. Insiste precisamente en el desenlace que da a los diez lo que una vez quisieron: «el hombre en cuya mano fue hallada la copa, él será mi esclavo; y ustedes, suban en paz a su padre». El hijo de Raquel esclavizado; los demás, márchense limpios. Hasta dice shalom — suban en paz. Es la oferta más cruel de Génesis, y la hace un hombre que está probando si la aceptarán.

Versículos 18–29 · el discurso más largo de Génesis

Diecisiete versículos, y casi todo es cita. El discurso de Judá es la intervención individual más larga del libro, y su técnica es notable: apenas argumenta. Relata. Sencillamente vuelve a contar la conversación — tú preguntaste, dijimos, tú dijiste, dijimos, nuestro padre dijo — y deja que el peso acumulado de las palabras de un anciano haga el trabajo. No hay apelación a la justicia (no tiene caso), ni protesta de inocencia (ya la ha concedido), ni oferta de dinero. Es un discurso hecho enteramente del dolor de otro.

Lo que Judá le dice a José en la cara, sin saberlo. «Su hermano ha muerto, y él solo ha quedado de su madre, y su padre lo ama». Cada cláusula es una pequeña detonación. Le dice al hombre que el hombre está muerto; llama a Benjamín el único hijo superviviente de su madre, lo que concede calladamente lo que la familia entera nunca pudo decir en voz alta — que Jacob tuvo una mujer que contaba y dos hijos que contaban; y enuncia como hecho desnudo el favoritismo que originó todo esto: su padre lo ama. Judá está describiendo, sin un asomo de autocompasión ni de excusa, la estructura exacta que le hizo vender al hombre con quien habla. Y note lo que ha cambiado: ya no se queja de ella. La acepta como la forma del corazón de su padre, y ha venido a proteger a quien se beneficia de ella.

«Mi mujer me dio dos hijos». Judá reproduce las palabras de Jacob al pie de la letra, y son escandalosas — el anciano, delante de los hijos de Lea, de Bilhá y de Zilpá, dice «mi mujer» como si solo hubiera tenido una, y cuenta a sus hijos como dos. Judá se lo repite a un desconocido sin editorializar. Ha dejado de llevar la cuenta.

«Ciertamente ha sido despedazado». Tarof toraf — las palabras exactas que gritó Jacob sobre la túnica ensangrentada (37:33), pronunciadas ahora, por uno de los hombres que montaron aquella escena, ante el hombre sobre quien se montó. Y la razón de que el anciano lo crea es que Judá ayudó a hacérselo creer. En la sala hay una persona que no sabe que esto es mentira, y no es Judá, y no es José.

«Al Seol». Dos veces en cinco versículos (vv. 29, 31), citando a su padre: las canas hechas descender con calamidad, con dolor, al Seol. Es la tercera y la cuarta vez que este libro usa la palabra, y siempre es el duelo del mismo hombre — 37:35, 42:38, y ahora dos veces en boca de Judá. Conservarla deja oír al lector un solo lamento ininterrumpido a lo largo de veintidós años y cuatro capítulos.

Versículos 30–34 · la sustitución

«Su alma está atada al alma del muchacho». Nafshó keshurá be-nafshónéfesh dos veces, unidas con un verbo que se usa para anudar literalmente. Judá le está diciendo a un desconocido que su padre y su hermano menor son una sola vida en dos cuerpos, y por tanto que una sentencia sobre el muchacho es una sentencia sobre el anciano. Está argumentando, con total exactitud, a favor del mismo amor que lo desplazó a él.

La fianza vence. «Porque tu siervo salió por fiador del muchacho» — la palabra de 43:9, y este es el momento en que deja de ser una fórmula. Un fiador paga cuando la cosa se pierde. La cosa se ha perdido. Él paga.

«Quede tu siervo en lugar del muchacho». Tájat ha-ná'ar — en su lugar, a cambio de él. El hombre que una vez dijo «¿qué ganancia hay en que matemos a nuestro hermano? — vengan, vendámoslo» (37:26-27) se ofrece ahora a ser el esclavo para que el hijo de Raquel pueda volver a casa. Propone, con precisión y voluntariamente, tomar el destino al que una vez vendió a su hermano. Génesis no le dice que ese es el punto. Solo pone las dos frases en el mismo libro y deja que se miren.

Y la última línea no es sobre él. «Porque ¿cómo podría yo subir a mi padre si el muchacho no está conmigo? — no sea que vea el mal que hallaría a mi padre». No termina alegando su propia causa, ni la de su familia, ni siquiera la de Benjamín. Termina en aquello que no soporta presenciar: la cara de un anciano cuando le digan, por segunda vez, que un hijo de Raquel ha desaparecido. Es exactamente el dolor que Judá infligió y junto al cual vivió veintidós años, y hará cualquier cosa por no estar en la sala cuando ocurra otra vez. Aquí termina la prueba. Las primeras palabras del capítulo siguiente son «José ya no pudo contenerse».

Patrones que vale la pena recordar

Dónde esta traducción mantiene las palabras exactas / distintas: «ciertamente practica adivinación» para el duplicado najesh yenajesh, sin suavizar, con la tensión frente a Deuteronomio 18:10 dejada en la nota y no alisada; «la culpa» para avón, la más pesada de las palabras de iniquidad, porque Judá confiesa algo distinto de la copa; «lejos esté» para jalilá en ambas bocas (vv. 7, 17), igual que en Abraham ante Sodoma (18:25); «Seol» dos veces más, igual que en 37:35 y 42:38; «su alma está atada al alma del muchacho» conservando néfesh dos veces; y «en lugar del muchacho» para tájat, el lenguaje de la sustitución.

Ecos pagados. El capítulo 37 reconstruido según especificación — el hijo favorito de Raquel condenado a solas, los demás libres de marcharse — y esta vez nadie se marcha; las vestiduras rasgadas de Rubén (37:29) y de Jacob (37:34), ahora rasgadas por los diez; arav, la fianza de Judá de 43:9, reclamada; tarof toraf, «ciertamente ha sido despedazado», citado desde 37:33 al hombre sobre quien se inventó; jalilá desde la discusión de Abraham en Sodoma (18:25); y el «¿qué ganancia hay?» del propio Judá (37:26) respondido por el ofrecimiento de ser vendido en lugar de su hermano.

Ecos plantados. «José ya no pudo contenerse» — la contención contada en 43:31 fallando en el versículo siguiente del capítulo siguiente (45:1); «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?»; y el veredicto que replantea los trece años, a seis capítulos: «ustedes pensaron mal contra mí, pero Dios lo pensó para bien» (50:20). La sustitución de Judá se vuelve además su bendición: el hermano que se ofreció a ocupar el lugar de un esclavo es el que recibe el cetro (49:8-10).

Próxima entrega de este libro: Génesis 45 — José despide a todos y se quiebra, y los egipcios lo oyen llorar desde el edificio de al lado. «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» — y sus hermanos no pueden responderle, porque están aterrados. Y luego la frase que lleva veintidós años llegando: «no fueron ustedes quienes me enviaron acá, sino Dios».

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