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La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
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Abdías 1 — La Traducción Mister

1
חֲזוֹן, עֹבַדְיָה: כֹּה-אָמַר אֲדֹנָי יְהוִה לֶאֱדוֹם, שְׁמוּעָה שָׁמַעְנוּ מֵאֵת יְהוָה וְצִיר בַּגּוֹיִם שֻׁלָּח--קוּמוּ וְנָקוּמָה עָלֶיהָ, לַמִּלְחָמָה.
Visión de Abdías. Así dice el Señor Jehová acerca de Edom: hemos oído un mensaje de parte de Jehová, y un heraldo ha sido enviado entre las naciones —«¡Levantaos, y alcémonos contra ella para la guerra!»—.nota
2
הִנֵּה קָטֹן נְתַתִּיךָ, בַּגּוֹיִם: בָּזוּי אַתָּה, מְאֹד.
Mira: te he hecho pequeño entre las naciones; eres muy despreciado.nota
3
זְדוֹן לִבְּךָ הִשִּׁיאֶךָ, שֹׁכְנִי בְחַגְוֵי-סֶלַע מְרוֹם שִׁבְתּוֹ; אֹמֵר בְּלִבּוֹ, מִי יוֹרִדֵנִי אָרֶץ.
La insolencia de tu corazón te ha engañado —tú que habitas en las hendiduras de la peña, cuya morada es en lo alto, que dices en tu corazón: «¿Quién me derribará a tierra?»—.nota
4
אִם-תַּגְבִּיהַּ כַּנֶּשֶׁר, וְאִם-בֵּין כּוֹכָבִים שִׂים קִנֶּךָ--מִשָּׁם אוֹרִידְךָ, נְאֻם-יְהוָה.
Aunque te remontes como el águila, y aunque pongas tu nido entre las estrellas, de allí te derribaré, declara Jehová.nota
5
אִם-גַּנָּבִים בָּאוּ-לְךָ, אִם-שׁוֹדְדֵי לַיְלָה--אֵיךְ נִדְמֵיתָה, הֲלוֹא יִגְנְבוּ דַּיָּם; אִם-בֹּצְרִים בָּאוּ לָךְ, הֲלוֹא יַשְׁאִירוּ עֹלֵלוֹת.
Si vinieran a ti ladrones, si saqueadores de noche —¡cómo has sido arrasado!—, ¿no robarían solo lo que les bastara? Si vinieran a ti vendimiadores, ¿no dejarían rebuscos?nota
6
אֵיךְ נֶחְפְּשׂוּ עֵשָׂו, נִבְעוּ מַצְפֻּנָיו.
¡Cómo ha sido registrado Esaú, y rebuscados sus tesoros escondidos!nota
7
עַד-הַגְּבוּל שִׁלְּחוּךָ, כֹּל אַנְשֵׁי בְרִיתֶךָ--הִשִּׁיאוּךָ יָכְלוּ לְךָ, אַנְשֵׁי שְׁלֹמֶךָ; לַחְמְךָ, יָשִׂימוּ מָזוֹר תַּחְתֶּיךָ--אֵין תְּבוּנָה, בּוֹ.
Hasta la frontera te han empujado todos los hombres de tu pacto; los hombres en paz contigo te han engañado y te han vencido; los que comen tu pan ponen una trampa debajo de ti —no hay entendimiento en él—.nota
8
הֲלוֹא בַּיּוֹם הַהוּא, נְאֻם-יְהוָה, וְהַאֲבַדְתִּי חֲכָמִים מֵאֱדוֹם, וּתְבוּנָה מֵהַר עֵשָׂו.
En aquel día, declara Jehová, ¿no destruiré a los sabios de Edom, y el entendimiento del monte de Esaú?nota
9
וְחַתּוּ גִבּוֹרֶיךָ, תֵּימָן, לְמַעַן יִכָּרֶת-אִישׁ מֵהַר עֵשָׂו, מִקָּטֶל.
Y tus guerreros serán quebrantados, Temán, de modo que todo hombre del monte de Esaú sea exterminado en la matanza.nota
10
מֵחֲמַס אָחִיךָ יַעֲקֹב, תְּכַסְּךָ בוּשָׁה; וְנִכְרַתָּ, לְעוֹלָם.
Por la violencia hecha a tu hermano Jacob, te cubrirá la vergüenza, y serás exterminado para siempre.nota
11
בְּיוֹם עֲמָדְךָ מִנֶּגֶד, בְּיוֹם שְׁבוֹת זָרִים חֵילוֹ; וְנָכְרִים בָּאוּ שְׁעָרָו, וְעַל-יְרוּשָׁלִַם יַדּוּ גוֹרָל--גַּם-אַתָּה, כְּאַחַד מֵהֶם.
El día en que te quedaste al margen —el día en que extraños se llevaron su riqueza, y forasteros entraron por sus puertas y echaron suertes sobre Jerusalén—, tú también fuiste como uno de ellos.nota
12
וְאַל-תֵּרֶא בְיוֹם-אָחִיךָ, בְּיוֹם נָכְרוֹ, וְאַל-תִּשְׂמַח לִבְנֵי-יְהוּדָה, בְּיוֹם אָבְדָם; וְאַל-תַּגְדֵּל פִּיךָ, בְּיוֹם צָרָה.
No te recrees en el día de tu hermano, en el día de su desgracia; no te alegres de los hijos de Judá en el día de su ruina; y no ensanches tu boca en el día de la angustia.nota
13
אַל-תָּבוֹא בְשַׁעַר-עַמִּי בְּיוֹם אֵידָם, אַל-תֵּרֶא גַם-אַתָּה בְּרָעָתוֹ בְּיוֹם אֵידוֹ; וְאַל-תִּשְׁלַחְנָה בְחֵילוֹ, בְּיוֹם אֵידוֹ.
No entres por la puerta de mi pueblo en el día de su calamidad; no mires tú también su mal en el día de su calamidad; y no eches mano a su riqueza en el día de su calamidad.nota
14
וְאַל-תַּעֲמֹד, עַל-הַפֶּרֶק, לְהַכְרִית, אֶת-פְּלִיטָיו; וְאַל-תַּסְגֵּר שְׂרִידָיו, בְּיוֹם צָרָה.
Y no te apostes en la encrucijada para exterminar a sus fugitivos; y no entregues a sus sobrevivientes en el día de la angustia.nota
15
כִּי-קָרוֹב יוֹם-יְהוָה, עַל-כָּל-הַגּוֹיִם: כַּאֲשֶׁר עָשִׂיתָ יֵעָשֶׂה לָּךְ, גְּמֻלְךָ יָשׁוּב בְּרֹאשֶׁךָ.
Porque cercano está el día de Jehová contra todas las naciones: como hiciste, se te hará; tu obra volverá sobre tu propia cabeza.nota
16
כִּי, כַּאֲשֶׁר שְׁתִיתֶם עַל-הַר קָדְשִׁי, יִשְׁתּוּ כָל-הַגּוֹיִם, תָּמִיד; וְשָׁתוּ וְלָעוּ, וְהָיוּ כְּלוֹא הָיוּ.
Porque como bebisteis sobre mi santo monte, así beberán de continuo todas las naciones —beberán y tragarán, y serán como si nunca hubieran existido—.nota
17
וּבְהַר צִיּוֹן תִּהְיֶה פְלֵיטָה, וְהָיָה קֹדֶשׁ; וְיָרְשׁוּ בֵּית יַעֲקֹב, אֵת מוֹרָשֵׁיהֶם.
Pero en el monte Sion habrá un resto de escapados, y será santo; y la casa de Jacob poseerá sus posesiones.nota
18
וְהָיָה בֵית-יַעֲקֹב אֵשׁ וּבֵית יוֹסֵף לֶהָבָה, וּבֵית עֵשָׂו לְקַשׁ, וְדָלְקוּ בָהֶם, וַאֲכָלוּם; וְלֹא-יִהְיֶה שָׂרִיד לְבֵית עֵשָׂו, כִּי יְהוָה דִּבֵּר.
Y la casa de Jacob será fuego, y la casa de José una llama, y la casa de Esaú rastrojo; arderán en ellos y los consumirán, y no quedará sobreviviente para la casa de Esaú —porque Jehová lo ha dicho—.nota
19
וְיָרְשׁוּ הַנֶּגֶב אֶת-הַר עֵשָׂו, וְהַשְּׁפֵלָה אֶת-פְּלִשְׁתִּים, וְיָרְשׁוּ אֶת-שְׂדֵה אֶפְרַיִם, וְאֵת שְׂדֵה שֹׁמְרוֹן; וּבִנְיָמִן, אֶת-הַגִּלְעָד.
Y el Néguev poseerá el monte de Esaú, y la Sefela a los filisteos; poseerán el campo de Efraín y el campo de Samaria, y Benjamín poseerá Galaad.nota
20
וְגָלֻת הַחֵל-הַזֶּה לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל אֲשֶׁר-כְּנַעֲנִים, עַד-צָרְפַת, וְגָלֻת יְרוּשָׁלִַם, אֲשֶׁר בִּסְפָרַד--יִרְשׁוּ, אֵת עָרֵי הַנֶּגֶב.
Y los desterrados de esta hueste de los hijos de Israel que están entre los cananeos, hasta Sarepta, y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad, poseerán las ciudades del Néguev.nota
21
וְעָלוּ מוֹשִׁעִים בְּהַר צִיּוֹן, לִשְׁפֹּט אֶת-הַר עֵשָׂו; וְהָיְתָה לַיהוָה, הַמְּלוּכָה. {ש}
Y subirán libertadores al monte Sion para juzgar el monte de Esaú; y el reino será de Jehová.nota

Notas del traductor

Versículo 1 · el libro más corto de la Biblia hebrea, y un mensaje que ya circula

Veintiún versículos, un capítulo, sin segunda página —este es el libro más pequeño del Antiguo Testamento—, y cada palabra apunta a un solo blanco: Edom. No hay relato de llamado, ni biografía, ni fecha, ni un segundo tema. Amós condenó a Edom en uno de sus ocho oráculos (Amós 1:11-12); Abdías es ese oráculo convertido en libro entero.

El nombre es una frase: Oved-Yah, «siervo / adorador de Jehová». Era un nombre bastante común —hay como una docena de Abdías en la Biblia hebrea— y ninguno puede identificarse con certeza con este. No sabemos nada del autor salvo su nombre, y su nombre es una descripción de oficio. La RV60 lo llama Abdías, como la Vulgata.

⚠ Y la apertura no es la voz del profeta sino un boletín que ha oído de pasada. «Hemos oído un mensaje de parte de Jehová, y un heraldo ha sido enviado entre las naciones»: la convocatoria a la guerra ya está saliendo, y el profeta simplemente la ha captado en tránsito.

⚠ Abre con el nombre que Amós usa para Dios: Adonai YHVH, «el Señor Jehová», el título doble que recorre unas veinte veces el libro de Amós, que se sienta justo antes en el rollo de los Doce.

⚠ Y los versículos 1-9 están además, casi línea por línea, en otro profeta. Jeremías 49:7-22, el oráculo contra Edom, comparte cláusulas enteras con Abdías 1-9 —el nido del águila entre las estrellas, los ladrones que dejan rebuscos, los sabios de Temán destruidos—. Tres explicaciones se han discutido durante siglos: Jeremías tomó de Abdías; Abdías de Jeremías; o ambos de un oráculo más antiguo hoy perdido. La opinión mayoritaria hoy es la tercera, y si hay que ordenarlos, la mayoría pone a Abdías primero. La biblioteca expone el paralelo y no vota.

Versículos 2–4 · una nación que vive en la peña, y el águila derribada

Zadon no es orgullo corriente: es la arrogancia que se sobrepasa, la presunción que se cree intocable. La misma raíz da la palabra para el pecado deliberado y «con mano alzada», y para las aguas «soberbias» que habrían ahogado al salmista (Salmo 124:5). El pecado de Edom aquí no es idolatría; es un estado de ánimo, una seguridad tan completa que se ha cuajado en desprecio. La RV60: «la soberbia de tu corazón te ha engañado». Conservamos la palabra más filosa: la insolencia de tu corazón.

⚠ «Tú que habitas en las hendiduras de la peña» es a la vez descripción y juego de palabras. La palabra es sela, que significa «peña, roca» —y es también el nombre de la capital-fortaleza de Edom, Sela—. El corazón de Edom son las tierras altas de arenisca roja al sureste del mar Muerto, un país de gargantas y fortalezas talladas en la roca; los nabateos labraron después Petra en esa misma piedra, en esa misma región, y los viajeros leen Abdías con Petra delante desde entonces. ⚠ La Sela edomita es probablemente una cumbre-fortaleza anterior, cercana, más que la Petra nabatea; pero la geografía es la misma: un pueblo que había hecho su casa donde ningún ejército podía seguirlo.

La respuesta es la imagen más alta del libro. «Aunque pongas tu nido entre las estrellas»: el águila anida donde nada puede trepar, y aun así no está lo bastante alto. La RV60: «si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré». El «águila» es el nésher, que también designa al buitre leonado, el gran ave de las peñas —la misma palabra de las «alas de águila» de Éxodo 19—.

Versículos 5–7 · saqueado peor que por un ladrón, y traicionado por los de su propia mesa

La burla del v. 5 gira sobre lo que los ladrones DEJAN. Un ladrón toma lo que quiere y se va; los vendimiadores siempre olvidan algunos racimos —la ley de Israel de hecho lo ordenaba (Levítico 19:10)—. Edom será despojado más a fondo que cualquiera de los dos: no robado sino registrado, vueltos del revés sus escondites. La interjección «¡cómo has sido arrasado!» se mete en medio del v. 5, un jadeo que interrumpe la propia frase del profeta.

⚠ El v. 7 es la línea más cruel del libro, y trata de la hospitalidad. A los traidores se los nombra de tres maneras: los hombres de tu pacto, los hombres en paz contigo y —la que golpea más fuerte— los que comen tu pan. En el antiguo Oriente, compartir el pan de un hombre era quedar ligado a él; tender una trampa al hombre a cuya mesa habías comido era la traición más honda que existía. Edom, que se quedó de brazos cruzados mientras traicionaban a su hermano, recibe el pago de sus propios aliados en la misma moneda. ⚠ Las tres últimas palabras —«no hay entendimiento en él»— son gramaticalmente abruptas y muy discutidas: unos las leen como la trampa misma (Edom nunca la vio venir), otros como un veredicto de cierre.

Versículos 8–9 · destruir la sabiduría en el único lugar famoso por ella

⚠ Lo que Dios promete destruir en Edom es su SABIDURÍA —y es una elección con intención, porque Edom era conocido por ella—. La sabiduría edomita era proverbial: «¿ya no hay sabiduría en Temán?», pregunta Jeremías 49:7, y el libro de Job sitúa su sabiduría convencional en tierra edomita —Elifaz, el primero y más seguro de sus amigos, es «el temanita»—. Así que la sentencia cae sobre el orgullo de la nación por segunda vez: no solo su fortaleza en la roca, también su fama de buen consejo le será quitada.

Temán es a la vez nieto de Esaú (Génesis 36:11) y el distrito norte de Edom que su clan nombró —ya una entrada de esta biblioteca desde Amós, que quemó sus ciudadelas (Amós 1:12)—. Aquí sus «guerreros son quebrantados». Y la expresión «el monte de Esaú», que vuelve como un tambor —cinco veces en este librito—, mantiene toda la disputa en lo personal: no «Edom» el Estado, sino Esaú el hermano, todavía interpelado mil años después del Génesis.

Versículos 10–14 · por fin la acusación —y el día que nombra—

⚠ Ahora llega la razón, y es una palabra: chamas, VIOLENCIA —«por la violencia hecha a tu HERMANO Jacob»—. Chamas es una palabra pesada: es la palabra de la ruina que llenó la tierra antes del diluvio (Génesis 6:11-13, «la tierra se llenó de chamas»), la crueldad sin ley que derrumba una sociedad. Y se hace a un hermano: Edom es Esaú, Judá es Jacob, y los gemelos del Génesis siguen siendo el marco.

⚠ Lo que Edom HIZO se describe con una contención terrible: SE QUEDÓ ALLÍ MIRANDO. «El día en que te quedaste al margen… tú también fuiste como uno de ellos». El crimen no es que Edom saqueara Jerusalén —extraños y forasteros lo hicieron—, sino que Edom miró, y al mirar se unió a ellos. La escena es inconfundible: forasteros entrando por las puertas, echando suertes sobre la ciudad, llevándose su riqueza. Es la caída de Jerusalén, y la lectura natural fecha todo el libro justo después del 586 a. C., cuando Babilonia quemó la ciudad y Edom, según el Salmo 137:7 («acuérdate, Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén, cuando decían: “¡Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos!”») y Lamentaciones 4:21, se quedó mirando y celebró. Una minoría fecha Abdías mucho antes, en una incursión del siglo IX; la biblioteca encabeza con el 586 porque los vv. 11-14 se leen como un testigo ocular.

⚠ Luego viene lo más sostenido del libro: ocho órdenes, cada una clavada en «el día». No te recrees… no te alegres… no ensanches tu boca… no entres… no mires… no eches mano… no te apostes en la encrucijada… no entregues. Y por debajo de ellas, diez veces en cuatro versículos, el tambor «en el día» (b'yom) —el día de su desgracia, de su ruina, de la angustia, de la calamidad—. ⚠ Las órdenes prohíben gramaticalmente algo ya hecho: una manera hebrea de repetir el crimen a cámara lenta para que el lector vea cada paso. La escalada es exacta —de mirar, a burlarse, a hablar, a entrar por la puerta, a saquear, a bloquear las salidas y capturar refugiados—. El que se recrea se vuelve cómplice, y el cómplice cazador de esclavos, una cláusula a la vez.

Versículos 15–16 · el Día de Jehová, medida por medida, y la copa

⚠ «Como hiciste, se te hará» es el gozne de todo el libro —el principio de la retribución exacta, la obra que gira de vuelta sobre la cabeza que la hizo—. Gemul es una «obra» o «recompensa» que vuelve, y la imagen es un bumerán de justicia: tu obra volverá sobre tu propia cabeza. La RV60: «como tú hiciste se hará contigo; tu galardón volverá sobre tu cabeza».

⚠ Y la expresión que lo lleva es «el día de Jehová» —la que Amós fue el primero en dar la vuelta y Joel convirtió en doctrina—. Aquí apunta de nuevo hacia afuera, «cercano contra todas las naciones», y Edom es solo la primera. Abdías está en una línea: Amós apuntó el día a Israel, Joel a Judá, Abdías a las naciones —la misma expresión, tres profetas, tres blancos—.

⚠ La imagen del v. 16 es la COPA. «Como bebisteis sobre mi santo monte» —Edom bebió, celebró, en la caída de Jerusalén, sobre el mismo Sion— «así beberán de continuo todas las naciones». Pero la segunda bebida es distinta: es la copa de la ira de Dios, una imagen profética conocida (Jeremías 25:15-29; Isaías 51:17), y las naciones «beben y tragan y son como si nunca hubieran existido». El verbo la'u, «tragar / engullir ruidosamente», es raro y vívido. Una copa vertida en una fiesta; otra copa que vacía al celebrante de la existencia.

Versículos 17–21 · fuego y rastrojo, un lugar que nadie encuentra, y la última palabra

El libro gira, en sus últimos cinco versículos, de la caída de Edom a la supervivencia de Sion. «En el monte Sion habrá un peletá» —un resto de escapados, los sobrevivientes— «y será santo». La misma palabra para los fugitivos que Edom cazó en el v. 14 se da ahora a los que logran escapar en Sion.

⚠ El v. 18 es la frase que el propio libro de Amós no deja de amenazar, llevada hasta el final: «no quedará sobreviviente para la casa de Esaú». La casa de Jacob fuego, la casa de José llama, la casa de Esaú rastrojo —tallos secos que una chispa termina—. ⚠ Y la historia hizo más o menos esto: los edomitas fueron expulsados de Seir por los nabateos, se filtraron hacia el sur de Judá (que pasó a llamarse «Idumea») y fueron convertidos por la fuerza al judaísmo por Juan Hircano hacia el 125 a. C., tras lo cual dejan de existir como pueblo aparte. Herodes el Grande, idumeo, es el último destello de la línea —de modo que la casa de Esaú termina, de todas las maneras posibles, absorbida por la de Jacob—.

La geografía de los vv. 19-20 es un mapa del regreso: el Néguev (el desierto del sur) toma el monte de Esaú, la Sefela (la tierra baja) toma Filistea, y los desterrados se extienden a las antiguas fronteras —Sarepta, la aldea fenicia entre Tiro y Sidón donde Elías se hospedó con la viuda (1 Reyes 17), marca el extremo norte—.

⚠ Y luego SEFARAD —un lugar que nadie ha localizado con certeza, cuya confusión se volvió el nombre de un pueblo—. Se dice que los desterrados de Jerusalén están «en Sefarad». Las mejores conjeturas son Sardis en Asia Menor (una inscripción aramea de allí nombra un lugar «Sfrd») o un distrito medo que los asirios llamaron Saparda. Pero el Targum arameo, parafraseando siglos después, tradujo Sefarad como «España» —y esa conjetura se fijó con tal fuerza que los judíos de España se llaman sefardíes desde entonces, hasta hoy—. La corazonada de un traductor sobre una palabra desconocida se convirtió en el gentilicio de la mitad del judaísmo mundial.

⚠ La última palabra del libro más corto es el punto entero. «Y subirán libertadores (moshi'im) al monte Sion» —la palabra es la que el libro de los Jueces usa para sus jueces-libertadores— «para juzgar el monte de Esaú; y el reino será de Jehová». Un libro que empezó con una convocatoria de guerra entre las naciones termina devolviendo todo el mapa disputado a su dueño. ⚠ Nótese la marca de cierre del rollo {ש} —y aquí cierra no solo un capítulo sino el libro entero, ya que Abdías tiene uno solo—.

Patrones que vale la pena recordar

Dónde esta traducción mantiene las palabras exactas / distintas: «la insolencia de tu corazón» para zadon, la arrogancia que se sobrepasa y se cree intocable, no un orgullo cualquiera; «las hendiduras de la peña» conservando sela como roca y como el topónimo Sela; «los que comen tu pan» literal, porque la traición es una traición de la MESA; «la violencia hecha a tu hermano Jacob» para chamas, la palabra-diluvio de la crueldad que derrumba una sociedad, hecha a un hermano; las diez repeticiones de «en el día» en los vv. 11-14 como el tambor que son; «tu obra volverá sobre tu propia cabeza» para gemul, el bumerán de la retribución exacta; y «libertadores» para moshi'im, la palabra-rescatador del libro de los Jueces, en el último versículo.

Ecos pagados. Esaú y Jacob, los gemelos peleados de Génesis 27, todavía el marco entero —«tu hermano Jacob», «el monte de Esaú» cinco veces—. Chamas, la «violencia» que llenó la tierra antes del diluvio en Génesis 6, el único crimen nombrado de Edom. Temán y sus guerreros quebrantados —el distrito edomita que Amós acababa de quemar—. Adonai YHVH, el título de Amós para Dios, abriendo el libro. Y el día de Jehová —apuntado a Israel por Amós, hecho doctrina por Joel, y aquí dirigido a todas las naciones—.

Ecos plantados. El oráculo contra Edom, que llega al mundo del Nuevo Testamento por medio de Herodes el idumeo —el último edomita, gobernando la tierra de Jacob al nacer Jesús—. La copa de las naciones (v. 16), la copa de ira que recorre Jeremías e Isaías y entra en la Pasión («que pase de mí esta copa») y en el Apocalipsis. «Como hiciste, se te hará» (v. 15), el principio de medida por medida que el Sermón del Monte reformulará. Y la línea final —«el reino será de Jehová»—, la nota a la que está afinada toda la esperanza profética, y con la que termina el Apocalipsis: «el reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor».

Abdías es un libro nuevo en el sitio. Próxima entrega: Jonás 1 — el profeta enviado a Nínive que huye en dirección contraria, la tormenta, las suertes echadas, y el hombre que duerme en la bodega mientras los marineros paganos oran; el único de los Doce que es todo narración, y el único cuyo protagonista desobedece.

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