Eclesiastés 3 — La Traducción Mister
⚠ Todo un género bautizado por una decisión de traducción. Vanitas es el latín de la Vulgata para hevel — vanitas vanitatum, «vanidad de vanidades» — y hevel es vapor, aliento, algo real que no se queda. No es «vanidad» en el sentido de presunción. Así que dos siglos de pintura holandesa, centenares de cuadros, toman su nombre y su programa entero de la palabra que eligió Jerónimo.
Y luego el cuadro lo corrige calladamente. Fíjese en la lamparilla de latón detrás de la calavera: la mecha está apagada y todavía sube un hilo de humo. Ese hilo traduce hevel mejor que el título: el pintor acertó con el hebreo en pintura mientras la etiqueta lo recibía por el latín.
Los objetos merecen nombrarse: calavera y lámpara apagada para la brevedad, libros y una flauta para el saber y el placer, y — significativamente — una concha tropical, seda rosa y una espada japonesa, que son importaciones de un imperio comercial. Lo que aquí representa el logro mundano son los despojos concretos del comercio holandés de 1640.
⚠ Una advertencia honrada: esto retrata el libro más que este capítulo. Hevel aparece sólo una vez en Eclesiastés 3, que argumenta con otras palabras — yitron, el excedente que nunca aparece, y miqreh, la suerte única que comparten el hombre y la bestia.
Notas del traductor — versículo por versículo
Cada nota explica la decisión de esta traducción y la compara con las versiones de la estantería.
1 — Dos palabras distintas para el tiempo
El versículo usa dos: zeman («estación»), palabra tardía tomada del persa y rara en la Biblia hebrea, y et («tiempo»), la corriente, que va a repetirse veintiocho veces en siete versículos. Aquí se dice estación y luego tiempo para mantenerlas distintas; RV usa «tiempo» para las dos y pierde el par.
2–8 — Catorce pares, y una palabra machacada veintiocho veces
El poema es exactamente regular, y la regularidad es el punto: catorce pares de opuestos, dos por versículo a lo largo de siete, con et encabezando veintiocho cláusulas. El hebreo es casi mecánico, y esta traducción conserva las veintiocho en vez de variar el castellano por estilo.
Dos de los pares son realmente oscuros. Las piedras del v. 5 — arrojarlas y juntarlas — no tienen referente acordado: despedregar un campo, arruinar el campo de un enemigo (2 Reyes 3:19-25), obra de construcción o, en una lectura rabínica, un eufemismo emparejado con el abrazo del mismo versículo. Nadie lo sabe, y todas las versiones lo traducen literalmente y lo dejan en paz, que es el instinto correcto.
Y el abed del v. 6 no es exactamente «perder» sino destruir o dar por perdido: una contraparte activa del buscar, no un accidente.
Nótese lo que la lista no es. No contiene veredictos: matar está en ella tan llanamente como sanar, y odiar tan llanamente como amar. El poema afirma que cada cosa tiene su momento y se niega a decir cuál momento es cuál — y el v. 11 dirá que el patrón es precisamente lo que no se puede distinguir.
9–10 — La pregunta para la que se construyó el poema
Yitron, «ventaja» o excedente, es un término contable y una de las palabras clave de este libro: lo que queda cuando se cierra el libro de cuentas. Leído así, el poema famoso no es consuelo sino planteamiento: si todo tiene su tiempo y los tiempos simplemente se alternan, ¿qué acumula de hecho el trabajador? La palabra vuelve en el v. 19 con un objeto mucho más duro.
Inyan (v. 10) es «tarea» u «ocupación», y sólo aparece en Eclesiastés. El verbo que hay debajo, anah, puede significar estar ocupado o ser afligido, y la ambigüedad no se resuelve: Dios ha dado a la gente algo en que ocuparse, o algo con que atormentarse.
11 — ⚠ Tres lecturas de una palabra, y la estantería toma tres
«También puso ha-olam en su corazón». Las consonantes son העלם, y admiten al menos tres lecturas:
1. Eternidad. Olam suele significar un lapso remoto o sin límite. TNM lee «la eternidad», igual que la ASV inglesa; la NWT de 1984 usa su expresión característica, «tiempo indefinido». Es la lectura que sostiene todo uso devocional del versículo: un anhelo de lo infinito, plantado en nosotros.
2. El mundo. En hebreo tardío olam pasa del tiempo sin límite al mundo, y RV lo toma así — «y aun el mundo dió en su corazón» —, igual que la KJV. Eclesiastés es hebreo lo bastante tardío para que no sea forzado.
3. Ocultamiento. Repuntuadas, las mismas consonantes dan he’elem, de la raíz alam, ocultar: «puso oscuridad en su corazón». Ninguna versión de esta estantería la imprime, y es la que mejor encaja con la propia frase, que sigue: «y con todo, sin que el hombre llegue jamás a descubrir la obra que Dios ha hecho». La tercera lectura hace concordar las dos mitades del versículo; las otras dos ponen un anhelo y una frustración una al lado de la otra y dejan la juntura al lector.
⚠ Aquí no se vota. La palabra va transliterada arriba precisamente porque elegir una de las tres en castellano resolvería, de forma invisible, la cuestión más interesante del capítulo.
12–15 — Comer, beber, y un verbo sobre persecución
La conclusión a la que Eclesiastés vuelve una y otra vez (2:24; 5:18; 8:15; 9:7) llega aquí por primera vez, y conviene notar lo modesta que es: no que la vida sea buena, sino que no hay nada mejor disponible que comer, beber y encontrar algo bueno en el trabajo. El libro lo llama don de todos modos, y tanto RV como TNM conservan la palabra («don de Dios», «regalo de Dios»), que es lo más notable de la frase: no es un consuelo arrancado a regañadientes sino algo dado.
La última cláusula del v. 15 es de veras difícil: ve-ha-Elohim yevakesh et-nirdaf, «y Dios busca al nirdaf» — el perseguido, el acosado, o quizá «lo que ha sido ahuyentado», es decir el pasado. Así que o Dios busca al perseguido (afirmación moral) o Dios reclama lo que ya pasó (afirmación sobre los ciclos que el capítulo viene describiendo). Las versiones se dividen y ninguna acierta con evidencia; arriba se conserva al perseguido y se deja la ambigüedad en pie.
16–18 — ⚠ «Son bestias», y quién lo suaviza
El v. 18 dice, llanamente, que Dios está mostrando a la gente she-hem behemah hemah: que son bestias, ellos mismos. El pronombre repetido al final es enfático y en el hebreo no hay ninguna partícula de comparación: no dice como bestias.
Y aquí la estantería se divide de un modo que contradice lo esperable. La KJV inglesa lo mantiene brusco — «they themselves are beasts» — y la NWT también. Son RV («son semejantes á las bestias») y TNM («son como los animales») las que añaden la comparación que el hebreo no tiene, junto con la ASV. Tres de cinco suavizan una frase que los traductores de 1611 dejaron en pie.
El doblete del v. 16 no es, por cierto, un descuido de copia: «en el lugar del juicio, allí maldad; y en el lugar de la justicia, allí maldad» — la misma palabra dos veces, que casi todas las versiones varían. El punto es que los dos lugares resultan contener lo mismo.
19–22 — ⚠ El único lugar donde la KJV es la literal
El v. 19 responde a la pregunta del v. 9 con la misma palabra contable: u-motar ha-adam min ha-behemah ayin — la ventaja del hombre sobre la bestia es nada. Y ruach echad la-kol, un mismo aliento en todos: la misma palabra que significa espíritu, viento y aliento, y que el capítulo se niega deliberadamente a distinguir. ⚠ Y aquí hay una inconsistencia real dentro de una sola versión: RV traduce ese mismo ruach como «una misma respiración» en el v. 19 y como «el espíritu» dos versículos más abajo, en el v. 21 — de modo que el lector castellano no puede ver que es la misma palabra, que es justamente el argumento del pasaje. TNM mantiene «espíritu» en los dos.
Y luego el v. 21, el más instructivo de esta página. El texto masorético puntúa los dos participios con el artículo definido: ha-olah y ha-yoredet, «el que sube» y «el que baja». La señal es el dagesh en la yod de ha-yoredet: el artículo duplica la consonante siguiente y la he interrogativa no. Así vocalizado, el versículo dice: ¿quién conoce el aliento del hombre, el que sube, y el aliento de la bestia, el que baja? — la ignorancia es sobre el destino, no sobre la dirección.
Repuntúense las mismas consonantes y aparece la he interrogativa: ¿quién sabe: sube? baja? Esa lectura encaja mucho mejor con la voz del libro, porque mi yodea, «quién sabe», introduce ignorancia genuina en otros lugares de Eclesiastés (2:19; 6:12), y convierte el versículo en una negativa a distinguir la muerte humana de la animal, que es exactamente lo que acaban de argumentar los vv. 19-20.
⚠ Y aquí está la inversión que conviene llevarse. La KJV sigue las vocales exactamente. Todas las demás versiones de la estantería adoptan la repuntuación y suministran una palabra que el texto puntuado no tiene: TNM «¿quién sabe si el espíritu…», la ASV y la NWT «whether», y RV se escuda en el subjuntivo («suba arriba»). Esta biblioteca dedica la mayor parte de su tiempo a señalar dónde la KJV alisa algo. Aquí es la única que no lo hizo, y el consenso moderno es la conjetura.
El v. 22 termina donde el libro termina siempre: nada mejor que complacerse en la obra, porque nadie llega a ver lo de después. No es una resolución; es un punto donde parar.
Patrones que conviene retener.
⚠ Lo esencial. En el v. 21 el texto masorético puntúa dos participios con el artículo definido — ha-olah, ha-yoredet, «el que sube», «el que baja». La señal es el dagesh en la yod: el artículo duplica la consonante siguiente y la he interrogativa no. Repuntuadas, las mismas consonantes preguntan en cambio — ¿sube? ¿baja? —, lectura que encaja mejor con la voz del libro y que convierte el versículo en una negativa a distinguir la muerte humana de la animal. Y la KJV inglesa es la versión que siguió las vocales. RV se escuda en el subjuntivo y TNM añade «si». Esta biblioteca suele señalar dónde la KJV alisa algo; aquí es la literal y el consenso moderno es la conjetura.
⚠ Tres lecturas de una palabra en el v. 11. Las consonantes de ha-olam dan eternidad (TNM), el mundo (RV y KJV — olam se desplaza así en hebreo tardío, y este es hebreo tardío) o, repuntuada, he’elem: ocultamiento, de la raíz «ocultar». Nadie imprime la tercera, y es la que mejor encaja con la propia frase, que sigue «sin que el hombre llegue jamás a descubrir la obra que Dios ha hecho». La palabra va transliterada, no decidida.
El poema es mecánico a propósito. Los vv. 2-8 son catorce pares de opuestos, dos por versículo, con et encabezando veintiocho cláusulas. Aquí se conservan las veintiocho. Y la lista no contiene veredictos: matar está en ella tan llanamente como sanar.
⚠ Una inconsistencia dentro de una sola versión. RV traduce ruach como «respiración» en el v. 19 y como «espíritu» en el v. 21 — la misma palabra hebrea, a dos versículos de distancia —, de modo que el lector no puede ver que es la misma, lo cual es justamente el argumento del pasaje.
⚠ Y el v. 18 dice «son bestias», sin partícula de comparación en el hebreo. La KJV y la NWT lo mantienen; RV («semejantes á») y TNM («como») añaden la comparación, junto con la ASV.
Decisiones. «Estación» y luego «tiempo» en el v. 1, porque el hebreo usa dos sustantivos distintos. Ha-olam transliterado en el v. 11. «Dar por perdido» para abed en el v. 6. «Un mismo aliento» en el v. 19. Y «al perseguido» en el v. 15, donde el hebreo puede significar el perseguido o el pasado.
⚠ Sobre el orden: Eclesiastés figura en estas páginas en los capítulos 1 y 3 — un salto deliberado al capítulo más buscado del libro. El hilo secuencial sigue intacto: el siguiente en orden es Eclesiastés 2, que es adonde apunta la navegación de arriba.