🌐 Español
La Traducción Mister
Una nueva traducción de la Biblia desde el hebreo y el griego
☰ Menú
🌐 English

Hechos 1 — La Traducción Mister

1
Τὸν μὲν πρῶτον λόγον ἐποιησάμην περὶ πάντων, ὦ Θεόφιλε, ὧν ἤρξατο ὁ Ἰησοῦς ποιεῖν τε καὶ διδάσκειν
El primer relato lo compuse, Teófilo, acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,nota
2
ἄχρι ἧς ἡμέρας ἐντειλάμενος τοῖς ἀποστόλοις διὰ πνεύματος ἁγίου οὓς ἐξελέξατο ἀνελήμφθη·
hasta el día en que, habiendo dado sus mandatos por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido, fue tomado arriba.nota
3
οἷς καὶ παρέστησεν ἑαυτὸν ζῶντα μετὰ τὸ παθεῖν αὐτὸν ἐν πολλοῖς τεκμηρίοις, διʼ ἡμερῶν τεσσεράκοντα ὀπτανόμενος αὐτοῖς καὶ λέγων τὰ περὶ τῆς βασιλείας τοῦ θεοῦ·
A ellos también se presentó vivo después de haber padecido, con muchas pruebas concluyentes, dejándose ver de ellos durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios.nota
4
καὶ συναλιζόμενος παρήγγειλεν αὐτοῖς ἀπὸ Ἱεροσολύμων μὴ χωρίζεσθαι, ἀλλὰ περιμένειν τὴν ἐπαγγελίαν τοῦ πατρὸς ἣν ἠκούσατέ μου·
Y comiendo con ellos, les mandó que no se apartaran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: «la cual oísteis de mí;nota
5
ὅτι Ἰωάννης μὲν ἐβάπτισεν ὕδατι, ὑμεῖς δὲ ἐν πνεύματι βαπτισθήσεσθε ἁγίῳ οὐ μετὰ πολλὰς ταύτας ἡμέρας.
porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de no muchos días».nota
6
Οἱ μὲν οὖν συνελθόντες ἠρώτων αὐτὸν λέγοντες· Κύριε, εἰ ἐν τῷ χρόνῳ τούτῳ ἀποκαθιστάνεις τὴν βασιλείαν τῷ Ἰσραήλ;
Entonces los que se habían reunido le preguntaban: «Señor, ¿es en este tiempo cuando restauras el reino a Israel?».nota
7
εἶπεν δὲ πρὸς αὐτούς· Οὐχ ὑμῶν ἐστιν γνῶναι χρόνους ἢ καιροὺς οὓς ὁ πατὴρ ἔθετο ἐν τῇ ἰδίᾳ ἐξουσίᾳ,
Y les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos ni las sazones que el Padre puso bajo su propia autoridad,nota
8
ἀλλὰ λήμψεσθε δύναμιν ἐπελθόντος τοῦ ἁγίου πνεύματος ἐφʼ ὑμᾶς, καὶ ἔσεσθέ μου μάρτυρες ἔν τε Ἰερουσαλὴμ καὶ ἐν πάσῃ τῇ Ἰουδαίᾳ καὶ Σαμαρείᾳ καὶ ἕως ἐσχάτου τῆς γῆς.
pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea y Samaria, y hasta el extremo de la tierra».nota
9
καὶ ταῦτα εἰπὼν βλεπόντων αὐτῶν ἐπήρθη καὶ νεφέλη ὑπέλαβεν αὐτὸν ἀπὸ τῶν ὀφθαλμῶν αὐτῶν.
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y una nube lo recibió y lo quitó de sus ojos.nota
10
καὶ ὡς ἀτενίζοντες ἦσαν εἰς τὸν οὐρανὸν πορευομένου αὐτοῦ, καὶ ἰδοὺ ἄνδρες δύο παρειστήκεισαν αὐτοῖς ἐν ἐσθήσεσι λευκαῖς,
Y mientras miraban fijamente al cielo, yéndose él, mira: dos varones se pusieron junto a ellos con vestiduras blancas,nota
11
οἳ καὶ εἶπαν· Ἄνδρες Γαλιλαῖοι, τί ἑστήκατε βλέποντες εἰς τὸν οὐρανόν; οὗτος ὁ Ἰησοῦς ὁ ἀναλημφθεὶς ἀφʼ ὑμῶν εἰς τὸν οὐρανὸν οὕτως ἐλεύσεται ὃν τρόπον ἐθεάσασθε αὐτὸν πορευόμενον εἰς τὸν οὐρανόν.
los cuales también dijeron: «Varones galileos, ¿por qué estáis parados mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera como lo habéis visto irse al cielo».nota
12
Τότε ὑπέστρεψαν εἰς Ἰερουσαλὴμ ἀπὸ ὄρους τοῦ καλουμένου Ἐλαιῶνος, ὅ ἐστιν ἐγγὺς Ἰερουσαλὴμ σαββάτου ἔχον ὁδόν.
Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado Olivete, que está cerca de Jerusalén, camino de un sábado.nota
13
καὶ ὅτε εἰσῆλθον, εἰς τὸ ὑπερῷον ἀνέβησαν οὗ ἦσαν καταμένοντες, ὅ τε Πέτρος καὶ Ἰωάννης καὶ Ἰάκωβος καὶ Ἀνδρέας, Φίλιππος καὶ Θωμᾶς, Βαρθολομαῖος καὶ Μαθθαῖος, Ἰάκωβος Ἁλφαίου καὶ Σίμων ὁ ζηλωτὴς καὶ Ἰούδας Ἰακώβου.
Y cuando entraron, subieron al aposento alto donde se alojaban: Pedro y Juan y Jacobo y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo y Simón el Zelote y Judas hijo de Jacobo.nota
14
οὗτοι πάντες ἦσαν προσκαρτεροῦντες ὁμοθυμαδὸν τῇ προσευχῇ σὺν γυναιξὶν καὶ Μαριὰμ τῇ μητρὶ τοῦ Ἰησοῦ καὶ σὺν τοῖς ἀδελφοῖς αὐτοῦ.
Todos éstos perseveraban unánimes en la oración, junto con las mujeres, y María la madre de Jesús, y con los hermanos de él.nota
15
Καὶ ἐν ταῖς ἡμέραις ταύταις ἀναστὰς Πέτρος ἐν μέσῳ τῶν ἀδελφῶν εἶπεν (ἦν τε ὄχλος ὀνομάτων ἐπὶ τὸ αὐτὸ ὡς ἑκατὸν εἴκοσι)·
Y en aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la multitud de nombres reunida en un mismo lugar era como de ciento veinte):nota
16
Ἄνδρες ἀδελφοί, ἔδει πληρωθῆναι τὴν γραφὴν ἣν προεῖπε τὸ πνεῦμα τὸ ἅγιον διὰ στόματος Δαυὶδ περὶ Ἰούδα τοῦ γενομένου ὁδηγοῦ τοῖς συλλαβοῦσιν Ἰησοῦν
«Varones hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura que el Espíritu Santo predijo por boca de David acerca de Judas, el que se hizo guía de los que prendieron a Jesús;nota
17
ὅτι κατηριθμημένος ἦν ἐν ἡμῖν καὶ ἔλαχεν τὸν κλῆρον τῆς διακονίας ταύτης.—
porque era contado entre nosotros, y le fue asignada su parte en este ministerio».nota
18
Οὗτος μὲν οὖν ἐκτήσατο χωρίον ἐκ μισθοῦ τῆς ἀδικίας, καὶ πρηνὴς γενόμενος ἐλάκησεν μέσος, καὶ ἐξεχύθη πάντα τὰ σπλάγχνα αὐτοῦ.
(Ahora bien, éste adquirió un campo con el salario de su injusticia, y cayendo de cabeza se reventó por medio, y todas sus entrañas se derramaron.nota
19
καὶ γνωστὸν ἐγένετο πᾶσι τοῖς κατοικοῦσιν Ἰερουσαλήμ, ὥστε κληθῆναι τὸ χωρίον ἐκεῖνο τῇ ἰδίᾳ διαλέκτῳ αὐτῶν Ἁκελδαμάχ, τοῦτʼ ἔστιν Χωρίον Αἵματος.—
Y llegó a ser conocido de todos los que habitan en Jerusalén, de modo que aquel campo fue llamado en su propia lengua Acéldama, esto es, Campo de Sangre).nota
20
γέγραπται γὰρ ἐν βίβλῳ ψαλμῶν· Γενηθήτω ἡ ἔπαυλις αὐτοῦ ἔρημος καὶ μὴ ἔστω ὁ κατοικῶν ἐν αὐτῇ, καί· Τὴν ἐπισκοπὴν αὐτοῦ λαβέτω ἕτερος.
«Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Quede desierta su morada, y no haya quien habite en ella”, y: “Tome otro su cargo de supervisión”.nota
21
δεῖ οὖν τῶν συνελθόντων ἡμῖν ἀνδρῶν ἐν παντὶ χρόνῳ ᾧ εἰσῆλθεν καὶ ἐξῆλθεν ἐφʼ ἡμᾶς ὁ κύριος Ἰησοῦς,
Es necesario, pues, que de los varones que nos han acompañado todo el tiempo en que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros,nota
22
ἀρξάμενος ἀπὸ τοῦ βαπτίσματος Ἰωάννου ἕως τῆς ἡμέρας ἧς ἀνελήμφθη ἀφʼ ἡμῶν, μάρτυρα τῆς ἀναστάσεως αὐτοῦ σὺν ἡμῖν γενέσθαι ἕνα τούτων.
comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue tomado arriba de entre nosotros, uno de ellos llegue a ser, junto con nosotros, testigo de su resurrección».nota
23
καὶ ἔστησαν δύο, Ἰωσὴφ τὸν καλούμενον Βαρσαββᾶν, ὃς ἐπεκλήθη Ἰοῦστος, καὶ Μαθθίαν.
Y presentaron a dos: a José llamado Barsabás, apodado Justo, y a Matías.nota
24
καὶ προσευξάμενοι εἶπαν Σὺ κύριε καρδιογνῶστα πάντων, ἀνάδειξον ὃν ἐξελέξω, ἐκ τούτων τῶν δύο ἕνα,
Y orando, dijeron: «Tú, Señor, conocedor de los corazones de todos, muestra a cuál de estos dos has escogidonota
25
λαβεῖν τὸν τόπον τῆς διακονίας ταύτης καὶ ἀποστολῆς, ἀφʼ ἧς παρέβη Ἰούδας πορευθῆναι εἰς τὸν τόπον τὸν ἴδιον.
para tomar el lugar de este ministerio y apostolado, del cual se desvió Judas para irse a su propio lugar».nota
26
καὶ ἔδωκαν κλήρους αὐτοῖς καὶ ἔπεσεν ὁ κλῆρος ἐπὶ Μαθθίαν, καὶ συγκατεψηφίσθη μετὰ τῶν ἕνδεκα ἀποστόλων.
Y echaron suertes sobre ellos, y la suerte cayó sobre Matías, y fue contado con los once apóstoles.nota

Notas del traductor

Versículos 1–3 · el segundo volumen, y un verbo que Lucas deja abierto

«El primer relato». Prōton logon, literalmente «la primera palabra». Lucas abre señalando por encima del hombro su propio Evangelio, dirigido al mismo Teófilo (Lucas 1:3), y esa costura es la razón por la que Lucas y Hechos se leen como una sola obra en dos tomos de una sola mano: juntos, el bloque más extenso del Nuevo Testamento escrito por un solo autor, más que todo Pablo. RV60 «En el primer tratado, oh Teófilo»; NVI «En mi primer libro».

⚠ «Todo lo que Jesús COMENZÓ a hacer y a enseñar». Ērxato: comenzó. Leído de una manera, ésta es la frase de la que cuelga todo el libro: el Evangelio fue lo que Jesús empezó, y Hechos es la misma obra continuada —por eso el Jesús resucitado sigue actuando en este libro, deteniendo a Saulo en un camino, poniéndose de pie ante la muerte de Esteban—. Leído de otra manera, «comenzó a hacer» es sencillamente giro semítico: el hebreo y el arameo usan «comenzar» como auxiliar incoloro, y Lucas escribe así en otros lugares. Ambas lecturas son antiguas y defendibles. La elegante puede muy bien ser cierta; no conviene apoyarse en ella como si la gramática lo hubiera resuelto. Nótese que RV60 conserva «comenzó», de modo que en castellano el argumento queda a la vista.

⚠ «Con muchas pruebas concluyentes». Tekmērion es un término técnico y no aparece en ninguna otra parte del Nuevo Testamento. En la lógica y la medicina griegas un tekmērion no es un indicio sino una prueba demostrativa: Aristóteles lo separa del sēmeion, la señal corriente que puede engañar, y lo define como el signo que no admite refutación (Retórica 1357b). Es vocabulario de tribunal y de diagnóstico. RV60 acierta de lleno con «muchas pruebas indubitables»; NVI «muchas pruebas convincentes».

Cuarenta días, y un verbo raro para ellos. Optanomenos —«dejándose ver»— es otra palabra que sólo aparece aquí en el Nuevo Testamento, y es iterativa: no una aparición sino una serie, una y otra vez a lo largo del plazo. Y cuarenta es el número bíblico de una formación: cuarenta días de lluvia, cuarenta años en el desierto, cuarenta días de Moisés en el monte, cuarenta de la marcha de Elías al Horeb, cuarenta de la prueba del propio Jesús.

Versículos 4–5 · una comida compartida (probablemente), y dos bautismos

⚠ «Comiendo con ellos». Synalizomenos es un enigma real y de los más entretenidos. Analizado de un modo es syn + halizomai, de hals, SAL: tomar sal con alguien, es decir, compartir la mesa —y en el antiguo Oriente comer la sal de un hombre era quedar ligado a él—. Analizado de otro modo es syn + alizō, «reunir», y da «estando juntos con ellos». El estante castellano se parte por la mitad exactamente igual que el inglés: RV60 «Y estando juntos, les mandó», mientras que NVI elige la comida, «Una vez, mientras comía con ellos». Aquí se toma la comida, apoyándose no en la etimología sino en la costumbre del propio Lucas: su Jesús resucitado pide de comer y come pescado asado (Lucas 24:41-43), es reconocido al partir el pan, y Pedro definirá después a los testigos como los «que comimos y bebimos con él después que resucitó» (Hechos 10:41).

Agua y Espíritu, y el griego marca la diferencia. «Juan bautizó con agua» es un dativo escueto; «seréis bautizados en el Espíritu Santo» añade la preposición en. Y el verbo mismo, baptizō, significa sumergir: ninguna lengua occidental lo tradujo, lo transcribió. ⚠ El griego no lleva artículo delante de «espíritu santo» aquí, cosa que algunas versiones aprovechan; pero el griego suele omitir el artículo tras preposición, de modo que la forma escueta decide bastante menos de lo que suele afirmarse en esa vieja discusión.

«Dentro de no muchos días». Literalmente «no después de muchos, estos días»: un modo discreto de decir diez. Lucas nunca da la cifra; el lector la saca de Pentecostés, el día cincuenta, y descubre que la espera fue de semana y media.

Versículos 6–8 · la pregunta equivocada, y el índice del libro

⚠ «¿Restauras el reino a Israel?». Apokathistaneis: restaurar, volver a poner algo como estaba. Suele decirse que la pregunta es un error nacionalista burdo que el Resucitado corrige. En realidad no lo corrige. No dice no ni dice nunca; dice que el calendario no les toca a ellos —y el mismo verbo reaparece dos capítulos después en labios de Pedro, en positivo, para «la restauración de todas las cosas» (Hechos 3:21)—. Lo que se rechaza es la fecha, no la esperanza.

Tiempos o sazones: dos palabras, mantenidas aparte. Chronos es duración, tiempo de reloj, lo que mide un calendario; kairos es el momento decisivo, la ocasión, la hora oportuna. La pareja es antigua y formal (está junta en el griego de Daniel 2:21 y 7:12, y Pablo la reutiliza en 1 Tesalonicenses 5:1), y aplanar ambas en «tiempos» pierde el sentido: lo que el Padre retiene bajo su propia autoridad es la duración larga y la hora exacta. RV60 «los tiempos o las sazones»; NVI «las fechas ni los tiempos».

⚠ El versículo 8 es el índice del libro que se está leyendo. «En Jerusalén»: capítulos 1–7. «En toda Judea y Samaria»: capítulos 8–12. «Hasta el extremo de la tierra»: capítulos 13–28, que terminan con Pablo predicando en Roma. Lucas escribe su tabla de contenidos dentro de la última frase que pronuncia Jesús. Y la expresión es singular en griego, tomada tal cual del griego de Isaías 49:6 —el siervo puesto «por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra»—, que Pablo citará en Antioquía (Hechos 13:47) como su credencial para volverse a los gentiles. RV60 conserva el singular, «hasta lo último de la tierra».

«Me seréis testigos». Martys: testigo en sentido jurídico, el que declara lo que ha visto. Es la palabra que después se volvió mártir, y el camino de un sentido al otro pasa por este mismo libro: Esteban muere por el testimonio, y en Hechos 22:20 Pablo puede decir «la sangre de tu martys Esteban» con los dos sentidos vivos en una sola palabra.

Versículos 9–11 · una nube, y dos varones que les dicen que dejen de mirar

La nube no es meteorología. Nephelē hypelaben auton: «una nube lo recibió por debajo». La nube es el signo bíblico habitual de la presencia de Dios: llena el tabernáculo, se posa sobre el Sinaí, cubre el monte de la transfiguración. Daniel había visto a «uno como un hijo de hombre viniendo con las nubes del cielo», llevado ante el Anciano de Días y recibiendo un reino (Daniel 7:13-14) —y estos hombres acababan de preguntar por un reino—. Lo que miran no es una partida hacia el aire: es una entronización, contada desde abajo por gente que sólo alcanza a ver los primeros segundos.

«Tomado arriba». Analambanō: el mismo verbo en el v2, otra vez en el v11 y otra en el v22, siempre en pasiva. Es el verbo que el Antiguo Testamento griego usa de ELÍAS, arrebatado en el torbellino mientras Eliseo miraba y clamaba, y recibía después una doble porción de su espíritu (2 Reyes 2:9-11). El segundo tomo de Lucas se abre con ese patrón a la vista: el maestro sube, y los sucesores reciben el Espíritu.

Dos varones de blanco. Lucas no los llama ángeles —ni aquí ni en el sepulcro vacío, donde «dos varones con vestiduras resplandecientes» se ponen junto a las mujeres (Lucas 24:4)—. Refiere lo que un ojo habría visto y deja la conclusión al lector.

⚠ «¿Por qué estáis parados mirando al cielo?». Las primeras palabras dirigidas a la iglesia son una reprensión de la contemplación del cielo. Los varones de blanco no niegan el regreso: lo anuncian —«vendrá de la misma manera»— y acto seguido mandan a todo el mundo monte abajo. Hechos es un libro sobre gente a la que le dijeron que dejara de mirar hacia arriba y echara a andar hasta el extremo de la tierra. ⚠ Y hay una dificultad de traductor: ouranos significa a la vez «cielo» atmosférico y «cielo» de Dios, y el v11 usa la palabra cuatro veces seguidas sin decidirse nunca. En castellano, como en griego, «cielo» sirve para las dos cosas —una de las raras ocasiones en que la lengua receptora conserva la ambigüedad entera—.

Versículos 12–14 · un camino de sábado, un cuarto de arriba, y la última vez que se ve a María

Camino de un sábado. La única vez que aparece la expresión en la Biblia. La ley rabínica fijó en dos mil codos —unos 1,1 km— la distancia que se podía recorrer en sábado, razonando desde «ninguno salga de su lugar en el séptimo día» (Éxodo 16:29) junto con los dos mil codos de ejido medidos alrededor de cada ciudad levítica (Números 35:5). Lucas, que escribe para griegos, da la distancia en la unidad local y la deja tal cual. RV60 «camino de un día de reposo»; NVI explica la medida, «la distancia que la ley permitía recorrer en sábado».

El aposento alto, y once nombres. Hyperōon: el cuarto de arriba, el lugar corriente en una casa de Jerusalén para un huésped o una reunión. La lista de los Once coincide con la del Evangelio de Lucas (6:14-16) en orden algo distinto, con el hueco donde estaba Judas. Conviene leerla despacio: un pescador, un recaudador de impuestos que había trabajado para Roma y un zelote —hombre del partido que se dedicaba a matar recaudadores que trabajaban para Roma— están de pie en un mismo cuarto pequeño, esperando lo mismo. Y hay dos Judas en la sala, razón por la cual el párrafo siguiente tiene que precisar cuál.

⚠ La última aparición de María. «Junto con las mujeres, y María la madre de Jesús, y con los hermanos de él». Ésta es la mención final de María en el Nuevo Testamento, y es muy discreta: está en el cuarto, orando, enumerada entre otros, sin cargo y sin última palabra. Sus hermanos también están —los hermanos de los que un Evangelio dice sin rodeos que «no creían en él» (Juan 7:5)—. Algo pasó entre aquella frase y este cuarto. Lucas no dice qué, y nadie más lo dice tampoco.

«Unánimes». Homothymadon: de un mismo ánimo, con un mismo impulso; diez de sus once apariciones neotestamentarias están en Hechos, lo que la convierte casi en la palabra distintiva de Lucas para la iglesia cuando funciona. RV60 «perseveraban unánimes en oración y ruego»; NVI «se reunían siempre para orar». El participio que la precede, proskarterountes, significa insistir tercamente en algo. Lo que hace la iglesia entre la ascensión y Pentecostés es, hablando con propiedad, nada: espera, junta, y sigue orando.

Versículos 15–17 · Pedro se pone de pie, y una multitud de nombres

«Una multitud de NOMBRES». Lucas escribe de veras «nombres», manera semítica de contar personas: el Antiguo Testamento griego pasa revista a Israel así («por el número de los nombres», Números 1:2) y Apocalipsis 3:4 la conserva («unos pocos nombres en Sardis»). RV60 la pierde —«y los reunidos eran como ciento veinte en número»—, y NVI también, «un grupo como de ciento veinte personas». Aquí se conserva nombres, en parte porque es lo que escribió y en parte porque éste es un capítulo que termina añadiendo uno.

Ciento veinte. Doce decenas: la cifra se lee como múltiplo deliberado de los Doce, dado lo que la reunión está a punto de hacer. Es además, según una regla conservada en la Misná, la población mínima para que un pueblo tuviera su propio consejo de veintitrés (Sanedrín 1:6). Que Lucas pretenda cualquiera de las dos cosas es indemostrable; que ciento veinte personas estaban a punto de elegir a un duodécimo hombre es sencillamente lo que ocurrió.

«Varones hermanos». Andres adelphoi: un doble vocativo extraño en griego y hebreo puro asomando por debajo; significa «hermanos», y se conserva la forma porque así sonó el discurso en la sala. Y fíjese en lo que Pedro no dice de Judas: ni maldición ni epíteto, sólo «era contado entre nosotros» —lo cual es peor—.

Versículos 18–19 · el paréntesis, y el campo que todos en la ciudad podían señalar

Estos dos versículos no los dice Pedro. «En SU propia lengua» lo delata: un hombre que se dirige en arameo a una congregación de Jerusalén no se detiene a explicarle que el arameo es lo que se habla en Jerusalén. Los vv18-19 son un inciso de Lucas para su lector griego, metido en mitad del discurso; por eso aquí van entre paréntesis.

⚠ La muerte de Judas, y el problema honesto. Mateo dice que Judas arrojó la plata en el santuario, se fue y se ahorcó, y que los sacerdotes compraron con el dinero el campo del alfarero, llamado Campo de Sangre (Mateo 27:3-10). Hechos dice que Judas mismo adquirió un campo con el salario de su injusticia y que, cayendo de cabeza, se reventó. Los dos relatos discrepan sobre quién compró el campo y sobre cómo murió el hombre. Las armonizaciones son antiguas y merecen exponerse con justicia: que los sacerdotes compraron con dinero que legalmente seguía siendo suyo, de modo que él lo «adquirió» por medio de ellos; que se ahorcó y la cuerda o la rama cedieron, de modo que el cuerpo cayó y se abrió —lectura tan antigua como Agustín—; que el cadáver quedó allí e hizo lo que hacen los cadáveres. Frente a ellas está la posibilidad más llana: que dos tradiciones crecieron en torno a un mismo hecho recordado —un terreno a las afueras de Jerusalén, comprado con dinero de traición, al que la gente llamaba Campo de Sangre— y que lo explican de distinta manera. ⚠ Dentro del problema hay además una cuestión de traducción: prēnēs genomenos es normalmente «cayendo de cabeza», pero algunos derivan prēnēs de prēthō, hinchar, y leen «habiéndose hinchado, reventó», con lo que la caída desaparecería. Ambas lecturas están en la literatura. Se traduce el sentido mayoritario y se señala el otro; las lecturas difieren, y este sitio no vota.

Acéldama. Transcribe el arameo ḥăqēl dəmā, «campo de sangre». Lucas lo traduce para sus lectores, como traduce el arameo en otros lugares —y el pequeño hecho de que necesitara traducción es en sí mismo un dato sobre para quién escribía—. RV60 «Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre».

Versículo 20 · dos salmos, un Judas

Las citas son Salmo 69:25 y Salmo 109:8, ambos en su forma griega. ⚠ Y Pedro cambia el primero: el salmo maldice a enemigos en plural —«quede desierta su morada, no haya quien habite en sus tiendas»— y aquí está en singular, dirigido a un solo hombre. No es un descuido: es el modo en que los primeros cristianos leían los salmos de los padecimientos de David, como un patrón que vuelve a encajar. Vale más verlo con claridad que dejarlo alisado en una nota al pie.

«Su cargo de supervisión». Episkopē: el puesto del que vigila; la misma raíz de episkopos, «supervisor», que pasó por el latín y salió por el otro lado convertida en obispo. RV60 se queda en «Tome otro su oficio»; NVI «Que otro se haga cargo de su oficio». Aquí se conserva la supervisión visible sin importar el título posterior, que en aquel cuarto no existía.

«Morada». Epaulis es una alquería o un redil cercado —un sitio donde personas y animales se recogen de noche—; la maldición pesa más por ser doméstica.

Versículos 21–22 · qué es un apóstol, en una sola frase

«Entró y salió entre nosotros». Modismo hebreo para el conjunto de una vida pública: así pide Israel un jefe que «salga delante de ellos y entre delante de ellos» (Números 27:17), así dice Moisés que ya no puede «salir ni entrar» (Deuteronomio 31:2), así se resume la conducta de David al servicio de Saúl (1 Samuel 18:13). Conservarlo literal mantiene audible el modismo, y RV60 lo conserva igual: «entró y salió entre nosotros».

La descripción del puesto. Dos requisitos y ninguno más: haber estado presente todo el trayecto, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, y ser testigo de la resurrección. Es una definición cerrada: sólo puede cumplirla un grupo de hombres que no deja de menguar, que es justamente el sentido de un cuerpo llamado los Doce. ⚠ También queda incómoda al lado de Pablo, que se llamó apóstol y no cumplía ninguna de las dos condiciones. Su propia respuesta fue que había visto al Señor resucitado, «y al último de todos, como a un abortivo» (1 Corintios 15:8). La tensión es real, y el Nuevo Testamento nunca la ordena.

Versículos 23–26 · conocedor de corazones, y la última suerte echada

José Barsabás, apodado Justo. Tres nombres en un solo hombre y todo un mundo social dentro de ellos: una forma griega de un nombre hebreo, un patronímico arameo (bar Sabba) y un cognomen latino —un judío de Jerusalén que también tenía un nombre pronunciable por un romano—. Eusebio transmite de Papías la historia de que este Justo bebió una vez veneno sin sufrir daño. Fuera de eso no se vuelve a saber de él, que es la suerte de casi todos los que están en ese cuarto.

⚠ «Conocedor de los corazones». Kardiognōsta es un compuesto tan raro que sus dos únicas apariciones en la literatura antigua están en este libro: aquí, y en Hechos 15:8, del Dios «que conoce el corazón» y que dio el Espíritu a los gentiles. Bien puede ser acuñación de los primeros cristianos, y se emplea en el momento exacto: once hombres que no pueden ver por dentro a ninguno de los dos candidatos entregan la decisión al que sí puede. Detrás está «el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 Samuel 16:7). RV60 «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos».

⚠ ¿A quién se ora? El griego dice kyrie, «Señor», y a quién se dirige está genuinamente en disputa. En Lucas «el Señor» suele ser Dios Padre; pero esta oración le pide que muestre «a cuál has escogido», y el mismo verbo de escoger se usó cuatro versículos antes de Jesús escogiendo a los apóstoles (v2). Los comentaristas griegos antiguos se dividían y los modernos siguen divididos. ⚠ Vale la pena señalar que ni RV60 —que sí imprime «Jehová» a lo largo del Antiguo Testamento— ni NVI restituyen aquí el nombre divino: las dos leen «Señor», como el griego. Alguna versión inglesa sí lo hace, lo cual es una decisión interpretativa sobre a quién se dirige la oración, no una variante manuscrita. Aquí se conserva «Señor», porque es lo que dice el griego, y la pregunta se deja donde el texto la deja.

⚠ La última suerte echada. Klēros: la suerte, luego la parte que la suerte asigna, luego la herencia. El v17 ya la había usado de «su parte en este ministerio», de modo que el pasaje abre y cierra sobre una misma palabra. Echar suertes es el viejo modo de poner una decisión fuera del manejo humano: Josué repartió la tierra así, los marineros dieron con Jonás así (Jonás 1:7), un sacerdote sacaba así el turno del incienso, y unos soldados la usaron sobre una túnica al pie de una cruz. Ésta es la última vez que alguien lo hace en toda la Biblia. Diez días después llega el Espíritu, y la iglesia no vuelve a echar suertes jamás: desde Hechos 6 discute, nombra, discierne y decide. Algo cambió, y este versículo es la bisagra. ⚠ Klēros tiene además una larga descendencia: por el latín clericus es la raíz de clero —una palabra para los ordenados que empezó siendo una palabra para una tirada de dados—. RV60 «Y les echaron suertes».

⚠ ¿Fue Matías un error? Una lectura persistente dice que sí: que los once se adelantaron a Dios, que a Matías no se le vuelve a nombrar y que el verdadero duodécimo apóstol fue Pablo. Conviene exponer qué la sostiene —el silencio posterior, y que Pedro actúa antes de Pentecostés— y qué no: que Lucas relata la elección sin una sílaba de crítica, que cinco capítulos después llama al grupo «los doce» (Hechos 6:2), y que el requisito que él mismo consigna (haber acompañado desde el bautismo de Juan) es uno que Pablo no habría podido cumplir. Y a nueve de los Once tampoco se les vuelve a nombrar. Las lecturas difieren; el texto no dirime, y aquí tampoco.

«Fue contado con los once». Synkatapsēphízomai es otra palabra que no aparece en ninguna otra parte del Nuevo Testamento, y lleva un guijarro dentro: psēphos, la piedrecita que se echaba en la urna para votar. Caída ya la suerte, la frase echa mano del vocabulario de la votación. Sea cual sea el mecanismo, el resultado es un Doce otra vez entero, que es el estado en que la iglesia tiene que estar antes de que se le permita ocurrir al capítulo siguiente.

Patrones que vale la pena recordar

Dónde esta traducción conserva las palabras exactas / distintas: «pruebas concluyentes» por tekmērion, prueba demostrativa y no indicio; «comiendo con ellos» por el discutido synalizomenos, con la otra lectura señalada y no enterrada; «tiempos ni sazones» manteniendo apartados chronos y kairos, como hace el griego; «testigos» por martys, la palabra jurídica que llegaría a ser «mártir»; «unánimes» por homothymadon, la palabra de Lucas para la iglesia en su mejor hora; «multitud de nombres» conservada al pie de la letra; «su cargo de supervisión» por episkopē, sin importar el «obispo» posterior; «entró y salió entre nosotros» conservado como el modismo hebreo que es; «conocedor de los corazones» por kardiognōstēs; y parte y suerte para la única palabra klēros, de modo que el v17 y el v26 sigan sonando como pareja.

Ecos pagados. Teófilo y «el primer relato», que atan este libro al prólogo de Lucas 1:1-4; el arrebatamiento de Elías (2 Reyes 2) detrás de analambanō; la nube de Daniel 7:13 respondiendo a la pregunta por el reino antes de que terminen de formularla; el «hasta el extremo de la tierra» de Isaías 49:6 puesto como esquema del libro entero; la medida sabática de Éxodo 16 y Números 35, una distancia dada en una unidad que sólo un vecino usaría; María, cuyo «hágase en mí conforme a tu palabra» abrió el Evangelio de Lucas, presente y callada en la última mención que la Escritura le concede; y las suertes echadas una vez final, al término de la línea que va del reparto de Josué al barco de Jonás.

Ecos plantados. La promesa del Padre y el bautismo en el Espíritu, a diez días de cumplirse en Pentecostés; la restauración que Jesús se niega a fechar y que Pedro predicará en el capítulo 3; Jerusalén, Judea y Samaria, y el extremo de la tierra, el mapa de los veintisiete capítulos que siguen; martys, la palabra que Esteban está a punto de convertir en «mártir»; los dos varones de blanco, que no dejan quieto a nadie; y un Doce otra vez entero para una iglesia que en seguida dejará de ser doce hombres en un cuarto.

Hechos es un libro nuevo en el sitio —el único libro de historia del Nuevo Testamento, y la continuación del Evangelio de Lucas—. Próxima entrega: el capítulo 2, el día de Pentecostés: un estruendo como de viento recio, lenguas como de fuego, y galileos entendidos a la vez en quince idiomas; el primer sermón de Pedro, la profecía de Joel sobre los últimos días, tres mil añadidos en un solo día —y Babel, si se quiere, corriendo al revés—.

Ver este capítulo en inglés (con la biblioteca y más notas) →