Una monarca sin nombre que viaja a Jerusalén a probar a Salomón «con preguntas difíciles» tras oír de su fama, y llega con una caravana de camellos cargada de especias, oro y piedras preciosas (1 Reyes 10:1-13). ⚠ La ubicación de su reino es genuinamente discutida — casi siempre situado en el sur de Arabia (el actual Yemen), el histórico reino del incienso llamado Saba, aunque la tradición etíope (el Kebra Nagast) la reclama como propia y traza la línea salomónica de sus emperadores hasta un hijo que ella le habría dado a Salomón, Menelik I. Jesús la llama «la reina del SUR», la dirección y no el nombre, y la coloca junto a Nínive como una gentil que respondió correctamente a menos evidencia de la que tiene delante su propia generación (Mateo 12:42).