Rey de Basán, derrotado en Edrei en los tres últimos versículos de Números 21. Se le presenta como si el lector ya lo conociera, no habla nunca y se le despacha en una frase. ⚠ Números no dice nada de su tamaño; el detalle que todo el mundo recuerda llega después, en Deuteronomio 3:11, que informa de que su lecho de hierro medía nueve codos y seguía expuesto en Rabá de los amonitas, y lo llama el último de los refaítas. Si aquello era una cama, un sarcófago de basalto o un dolmen se discute desde hace siglos.