El dios nacional de AMÓN —«la abominación de los amonitas» (1 Reyes 11:5, 7)—, cuyo culto trajeron las esposas extranjeras de Salomón a un lugar alto al este de Jerusalén, y que Josías después profanó (2 Reyes 23:13). ⚠ Milcom, Malcam y Molec/Moloc son nombres estrechamente emparentados (todos construidos sobre la raíz MLK, «rey»), y las mismas consonantes pueden leerse como el nombre del dios o como «su rey» —la ambigüedad que recorre Amós 1:15, Sofonías 1:5 y Jeremías 49:1–3. MOLEC en particular se vincula al sacrificio de niños «hecho pasar por el fuego» en el valle de Hinom (Levítico 18:21, ya en estas páginas; Jeremías 32:35, todavía no en estas páginas), el valle cuyo nombre (Ge-Hinom) se convierte en GEHENA, la palabra del Nuevo Testamento para el infierno. Sofonías 1:5 condena no a los abiertamente paganos sino a los que cubren ambas apuestas, «jurando por Jehová Y jurando por Milcom» —un pie en cada campo.