Provincia romana al norte de Grecia, patria de Filipo y de Alejandro, y la primera región de Europa a la que Pablo llevó el mensaje tras la visión del 'varón macedonio' de Hechos 16:9. Filipos y Tesalónica estaban en ella, y Filipenses 4:15 recuerda que al salir de Macedonia ninguna congregación mantuvo con él 'una cuenta de dar y recibir' salvo la de Filipos.