La última de las siete naciones de Deuteronomio 7:1, y aquella cuya ciudad Israel no toma. Los jebuseos tenían JEBUS, que es Jerusalén, y seguían teniéndola cuando David capturó la fortaleza generaciones después de Josué (2 Samuel 5:6-9, todavía no en estas páginas) —y aun entonces Arauna el jebuseo sigue en su era, vendiéndosela a David para un altar en vez de ser destruido. ⚠ Ese solo caso es el contrapeso interno más claro a leer el anatema de este capítulo como algo que se llevó a cabo: la capital del reino que produjo el libro de Deuteronomio fue, según el propio relato bíblico, tomada a un pueblo que el libro dice que debía ser consagrado al exterminio, siglos tarde y por compra al final.