«QUE MANA LECHE Y MIEL» —la frase distintiva de la promesa de la tierra, dicha por primera vez en la zarza (Éxodo 3:8, 17; ya en estas páginas, todavía no en español) y repetida unas veinte veces a lo largo de la Torá. «Leche» de rebaños en buen pasto, «miel» (devash: miel silvestre de abejas, o el jarabe espeso de dátiles e higos) de colinas con fruta: no un lujo sino una tierra que ALIMENTA a su gente, lo contrario de los ladrillos racionados de Egipto. Literalmente «que fluye (zavá) leche y miel» —la tierra misma derramando sustento. ⭐ El credo de las primicias la dice dos veces, como lo que Dios dio (Deuteronomio 26:9) y como lo que juró a los padres (26:15). → primero comentado en Éxodo 3:8