EXTRAÑO, no autorizado, ilegítimo —el sentido antiguo de 'extraño' (ajeno, que no pertenece), no el sentido moderno (raro, curioso). Se construye sobre una raíz que significa 'apartarse, ser forastero', la misma familia que da 'extranjero' y 'extrañeza' en español. Su primera discusión sustancial en estas páginas es una advertencia: el altar del incienso no puede quemar más que la única receta que Jehová especificó —'no ofreceréis sobre él incienso extraño' (Éxodo 30:9, ya en estas páginas), una regla sin castigo señalado, solo un límite. ⚠ Levítico 10:1 (ya en estas páginas) cobra esa advertencia de la peor manera posible: Nadab y Abiú, los propios hijos mayores de Aarón, ofrecen 'fuego extraño' (esh zarah) delante de Jehová —el mismo adjetivo idéntico, ahora nombrando la transgresión que los mata en su primer día de trabajo como sacerdotes. Una sola palabra de límite, dicha una vez como regulación ordinaria y una vez como la línea que dos hombres realmente cruzaron. → primero comentado en Éxodo 30:9