UNA INCLINACIÓN —literalmente una FORMACIÓN, de yatzar, el verbo del alfarero para dar forma al barro (Génesis 2:7 lo usa de la hechura del ser humano). Así que el sustantivo no es del todo «deseo» ni del todo «naturaleza»: es la forma que ha tomado la intención de una persona, y lo que está formado puede volver a formarse. ⭐ Sus usos más famosos rodean el diluvio: Génesis 6:5 dice que todo yetzer de los pensamientos del corazón humano era solo malo todo el día, y Génesis 8:21 dice, después del diluvio y como razón para no repetirlo, que el yetzer del corazón humano es malo desde su juventud (los dos ya en estas páginas). Es la misma palabra que Dios dice conocer ya en Deuteronomio 31:21 —conozco su inclinación, la que está formando hoy mismo—, con el participio de ese mismo verbo de formar justo al lado. ⚠ El estante anda disperso: la KJV y la ASV leen «imagination», la Douay-Rheims «thoughts», la NIV parafrasea «what they are disposed to do», y la NWT 1984 lee «inclination», que es lo que imprime esta traducción. La literatura judía posterior construyó sobre este sustantivo la doctrina de los dos yetzarim, la inclinación buena y la mala; la palabra bíblica es más estrecha que esa doctrina, y aquí se refiere, no se adopta. → primero comentado en Deuteronomio 31:21