Dos objetos colocados dentro del pectoral del sumo sacerdote (28:30) y nunca descritos —sin forma, sin material, sin instrucción alguna para su uso, en un capítulo por lo demás obsesionado con la especificación exacta. Los nombres probablemente significan algo como 'luces' y 'perfecciones' o 'verdad', aunque incluso esa etimología es genuinamente incierta; cómo funcionaban realmente los objetos —echados como suertes, o leídos por alguna otra señal— es una pregunta que ya las fuentes rabínicas antiguas confesaban no poder responder con certeza. Toda versión mayor consultada transliteran, en vez de traducir, ambas palabras —el raro punto donde todo el estante coincide, al negarse a adivinar. → primero comentado en Éxodo 28:30