LA BESTIA —la propia palabra de este libro para su antagonista central, y llega ya vestida con el artículo definido: to thērion, «LA bestia» (11:7), como si se esperara que el lector ya supiera de cuál se trata, en su primera aparición. No vuelve a aparecer durante varios capítulos (13:1; 17:8, ambos con la frase idéntica «que sube DEL ABISMO»), y su retrato completo —cabezas, cuernos, una herida mortal sanada— espera dos capítulos más allá de esta primera mención desnuda. ⚠ Deliberadamente distinta de zōa, «criaturas vivientes» (4:6-8), que esta traducción mantiene sin traducir como término técnico precisamente por esto —una falsa coincidencia que el propio griego no comete, ya que thērion y zōon no comparten raíz. → primero comentado en Apocalipsis 11:7