UN RECAUDADOR —más exactamente un arrendatario de impuestos: no un funcionario con sueldo, sino un hombre que compraba el derecho a cobrar un gravamen y se quedaba con lo que lograra sacar por encima de su puja—. Por eso la palabra es un insulto corriente en los Evangelios y por eso va emparejada una y otra vez con «pecadores» (Marcos 2:15-16): la objeción es de oficio, no solo moral. ⚠ Recaudaban para Roma o para Herodes en puestos de aduana; el telōnion de Marcos 2:14 es la garita misma. Esta traducción mantiene «recaudador de impuestos» y no el «publicano» de la RV, que hoy no dice nada a casi nadie. → primero comentado en Marcos 2:14