VOLVER, volverse atrás, arrepentirse — el verbo central de los profetas, y el motor de Zacarías 1. «Volveos (shuvu) a mí, y yo me volveré (ashuvah) a vosotros» (Zacarías 1:3) hace del arrepentimiento algo recíproco: no una obra que gana el favor de Dios, sino un volverse que Dios mismo inicia y responde (Malaquías 3:7 cita la misma línea). La palabra recorre el capítulo — los padres que no quisieron volverse (1:4), los padres que al fin se volvieron y confesaron (1:6), y Dios mismo, que «ha vuelto a Jerusalén con compasión» (1:16). Su sustantivo teshuvah es la palabra hebrea para arrepentimiento hasta hoy. Jeremías 29:14 la apila sobre sí misma — ve-shavti et-shevutjem, «haré volver vuestro volver» — un doblete que toda versión aplana a «restauraré vuestra suerte» o «os haré volver del cautiverio». ⚠ En el Salmo 23 la misma raíz enmarca la segunda mitad del poema: en v3 él «me hace VOLVER la vida» (yeshovev) y en v6 «VOLVERÉ a la casa de Jehová» (ve-shavti) — si se sostiene la vocalización masorética, porque esas consonantes también admiten yashav, «habitar», que es lo que casi toda versión imprime, borrando el marco. ⚠ En Jeremías 18 el PRIMER volverse del capítulo no es el de la nación: es el del alfarero, que «volvió» y rehizo la vasija (18:4), antes de que se le pida a nadie volverse (18:8, 11). → primero comentado en Zacarías 1:3