MIRAR DESDE LO ALTO, asomarse —el verbo de mirar desde una ventana. Abimelec mira por su ventana con él y ve a Isaac con Rebeca (Génesis 26:8, ya en estas páginas, todavía no en español); la madre de Sísara se asoma buscando su carro (Jueces 5:28), Mical mira a David que danza (2 Samuel 6:16), Jezabel se pinta los ojos y se asoma a ver a Jehú (2 Reyes 9:30; ninguno de los tres todavía en estas páginas). El sustantivo shequfim es la palabra de las ventanas del templo de Salomón (1 Reyes 6:4). ⭐ Con Dios por sujeto la Torá lo usa dos veces: Jehová miró hacia el campamento de los egipcios y sembró en él la confusión (Éxodo 14:24), y la oración del que paga el diezmo, mira desde lo alto, desde tu santa morada, desde los cielos, y bendice a tu pueblo Israel (Deuteronomio 26:15) —el único imperativo del verbo en la Biblia, y la única vez en la Torá en que el mirar desde lo alto se pide para una bendición. Los hombres que salían de la tienda de Abraham miraron desde lo alto hacia Sodoma con él también (Génesis 18:16, ya en estas páginas, todavía no en español). ⚠ El dicho rabínico, en el Sifré y en Rashi a 26:15, de que todo mirar desde lo alto en la Escritura es para mal salvo este, se consigna aquí, no se adopta: vale para los mirar-desde-lo-alto hacia Sodoma y hacia Egipto, pero el Salmo 102:20 (todavía no en estas páginas) lo tiene mirando desde su santa altura para oír el gemido de un preso. → primero comentado en Deuteronomio 26:15