TEMBLAR, agitarse, alterarse —y, por una extensión fácil, REÑIR. Las últimas palabras de José a sus hermanos cuando salen hacia Canaán: al tirgezu ba-derekh, «no se alteren por el camino» (Génesis 45:24, ya en estas páginas, todavía no en español). Todo el interés está en el rango: leído de una manera es tranquilizar —no teman, no les va a pasar nada—; leído de la otra es una advertencia que tiene buenas razones para dar —no se pasen el viaje entero discutiendo de quién fue la idea del pozo—, la lectura judía antigua y la que hay detrás del «see that ye fall not out by the way» de la KJV. La NIV escoge «quarrel», la NWT «do not get upset»; la RV60 «no riñáis». Esta traducción conserva ALTERARSE, que es donde está el hebreo, y deja al lector con las dos. ⚠ El adjetivo que sale de él es raggaz, y un corazón tembloroso está en un versículo de la Biblia hebrea, Deuteronomio 28:65 (ya en estas páginas), la primera de las tres cosas que Jehová le da a Israel entre las naciones. → primero comentado en Génesis 45:24