MANSO, apacible — la palabra griega idéntica ya encontrada una vez: «dichosos los MANSOS, porque ellos heredarán la tierra» (Mateo 5:5). ⚠ Allí nombraba una bienaventuranza a perseguir; aquí Jesús la aplica a sí mismo — «soy manso y humilde de corazón» (11:29) — los únicos dos lugares de este Evangelio donde aparece la palabra. No es debilidad: los escritores griegos la usaban de un animal domado o de un temperamento controlado, nunca de uno sin carácter. → primero comentado en Mateo 11:29