DUELO, dolor —la palabra que hay detrás de be-oní, en mi duelo, la primera de las tres negaciones del juramento del diezmo (Deuteronomio 26:14). Es la última palabra de Raquel: al morir, llama a su hijo Ben-oní (Génesis 35:18, ya en estas páginas), y Oseas 9:4 (todavía no en estas páginas) llama a los sacrificios de un pueblo infiel pan de duelo, añadiendo que todos los que lo coman quedarán impuros —por eso el diezmo no puede comerse en una casa con un muerto. ⚠ Las mismas tres letras escriben otra palabra, on con el sentido de fuerza o vigor: Rubén es el principio de mi vigor (Génesis 49:3) y el primogénito es el principio de su vigor (Deuteronomio 21:17, los dos ya en estas páginas). Así que el Ben-oní de Raquel puede leerse como hijo de mi dolor o hijo de mi vigor, y que Jacob le cambie el nombre no zanja nada —los léxicos mantienen aparte las dos palabras, y este diccionario también. No es lo mismo que oní con ayin, aflicción o pobreza. → primero comentado en Deuteronomio 26:14