LAS COSAS OCULTAS y LAS COSAS REVELADAS —una antítesis emparejada, de SATAR (esconder) y GALAH (descubrir), que cierra este capítulo en una sola línea que divide toda la realidad entre lo que solo Dios puede ver y lo que una comunidad puede hacer cumplir. Una tradición rabínica de largo arraigo marca esta misma frase como uno de diez lugares de la Torá donde los escribas masoréticos pusieron puntos sobre ciertas palabras (Talmud, Nedarim 37b y Sanedrín 43b) —una tradición que aquí se reporta, no se muestra, porque el texto impreso de Mecón-Mamré con el que trabaja esta traducción no lleva tal marca. → primero comentado en Deuteronomio 29:28