UNA INFAMIA — no un mal cualquiera, sino el término fijo y pesado para un acto vergonzoso que rasga el tejido de un pueblo. La violación de Dina por Siquem es una nevalá en Israel, cosa que no debe hacerse (Génesis 34:7); la misma palabra nombra la violación colectiva que enciende la guerra civil de Israel (Jueces 19-20), el asalto de Amnón a Tamar (2 Samuel 13:12) y el sacrilegio de Acán (Josué 7:15) — ninguno de los tres todavía en estas páginas. ⚠ Es pariente de naval, el NECIO que dice en su corazón que no hay Dios (Salmo 14:1): un derrumbe moral, no una simple tontería. La RV60 pone «vileza» y la KJV y la ASV lo aplanan a «folly», locura. El añadido «en Israel» está puesto a propósito: la nación recién nombrada se encuentra con su primera atrocidad dentro de sus propias tiendas. ⭐ Deuteronomio 22:21 es la única aparición que rompe el patrón, y la señal es gramatical y no léxica. Leído aparte de los versículos cuyas consonantes comparte con nevelá, un cadáver, el sustantivo está en trece versículos — y en todos ellos menos en este la infamia es algo que hace un hombre. Aquí el verbo es asetá, femenino: ella lo hizo. La palabra que la Biblia usa de Siquem, de los hombres de Guibeá y de Amnón se vuelve, una sola vez, sobre una mujer. → primero comentado en Génesis 34:7