LIMPIO, y de ahí INOCENTE —el adjetivo corriente para estar libre de un cargo, antes que una palabra de pureza moral. Su casa habitual es la expresión dam naquí, sangre inocente, que Deuteronomio 19:10 convierte en el propósito entero de las ciudades: para que no se derrame sangre inocente en medio de tu tierra. ⚠ Tres versículos después el capítulo lo usa al revés. 19:13 manda a Israel quemar la sangre DEL inocente de Israel —y el que se quema es un asesino—. La sangre es la de la víctima, y se trata como una mancha con ubicación, que es como funciona dam naquí en todas partes: no es la culpa del que mató sino el reclamo del muerto, posado sobre la tierra hasta que se responda. ⭐ Esa misma lógica mueve la carrera posterior de la expresión —Manasés llenando Jerusalén de ella (2 Reyes 21:16), Jeremías advirtiendo a los que lo juzgan que matarlo pondrá sangre inocente sobre vosotros y sobre esta ciudad (Jeremías 26:15). ⚠ Deuteronomio 21:1-9 es esa premisa entera convertida en rito: un cuerpo en un campo, ningún sospechoso y por tanto nadie cuya culpa pudiera ser el problema —y aun así la ley exige que los ancianos del pueblo más cercano celebren una ceremonia y le pidan a Jehová que expíe, porque la dam naquí está sobre la tierra la haya puesto ahí alguien de los presentes o no. La fórmula de cierre del capítulo manda entonces QUEMAR la sangre inocente, igual que 19:13, lo cual solo tiene sentido si lo que se quita es una mancha y no la culpa de una persona. ⭐ Deuteronomio 24:5 (ya en estas páginas) lo usa de un recién casado: quedará naqí para su casa un año —libre del ejército y de todo deber, el sentido que Génesis 24:8 (ya en estas páginas, todavía no en español) da a un siervo liberado de un juramento y que 1 Reyes 15:22 (todavía no en estas páginas) da a una leva de la que nadie está exento, ein naqí. La Douay imprime los dos sentidos del latín a la vez, «free at home without fault». ⭐ El último hogar de la frase en la Torá es una maldición: maldito el que tome soborno para herir de muerte a una vida —sangre inocente— (Deuteronomio 27:25, ya en estas páginas), tres sustantivos sin juntura entre ellos; el Salmo 15:5 (todavía no en estas páginas) hace de la misma negativa una condición para estar de pie en el monte santo, ni toma soborno contra el inocente, al naqi. → primero comentado en Deuteronomio 19:10