UNA SANDALIA —una suela y unas correas, el calzado corriente, y en la Biblia un objeto jurídico tan a menudo como un zapato. Moisés se la quita en tierra santa (Éxodo 3:5, ya en estas páginas, todavía no en español) y Josué después de él (Josué 5:15, todavía no en estas páginas); las de Israel no se gastaron en cuarenta años (Deuteronomio 29:4 en la numeración hebrea, 29:5 en la inglesa, todavía no en estas páginas). ⭐ En Deuteronomio 25:9–10 una viuda se la quita al hombre que no quiere casarse con ella, y su familia queda nombrada por eso, la casa del descalzado; en Rut 4:7–8 (todavía no en estas páginas) un redentor se quita la suya, con otro verbo, shalaf, y la entrega para sellar una venta —un zapato que representa un derecho de posesión, que es también lo que significa el sobre Edom echaré mi sandalia del Salmo 60:10 (60:8 en la numeración inglesa, todavía no en estas páginas). ⚠ Amós acusa dos veces a un tribunal que vende al pobre por un par de sandalias (Amós 2:6 y 8:6, todavía no en estas páginas) —el precio de un hombre fijado en lo más barato que lleva en los pies. La Ginebra, la KJV y la ASV imprimen «shoe» en todo el pasaje; la NIV, la NWT y la TLB «sandal»; las dos Reina-Valeras nombran la casa «del descalzado». → primero comentado en Deuteronomio 25:9