UN DEPÓSITO (de agua) —la palabra detrás del nombre de los mares (Génesis 1:10, ya en estas páginas), y más tarde el baño ritual del judaísmo, la mikve. ⚠ El puente entre esos dos sentidos es un solo versículo de las leyes alimentarias: Levítico 11:36 (ya en estas páginas) exime a un manantial o una cisterna, un miqveh mayim, de todo un capítulo de contaminación —lo único que un cadáver no puede contaminar. Lo único de Levítico 11 que no puede volverse impuro es justamente lo que el judaísmo posterior tomó como el medio permanente de quitar la impureza. → primero comentado en Génesis 1:10