PESARLE ALGO, cambiar de sentimiento — y NO la palabra estándar del arrepentimiento, que es metanoeō, «cambiar la mente» (véase esa entrada). ⚠ Mateo usa este verbo, más blando y más emotivo, en exactamente dos lugares y conviene leerlos juntos. El hijo de la parábola se niega y luego «metamelētheis, fue» (21:29), y a los sacerdotes «ni les metamelēthēte después para creerle» (21:32) — el cargo no es que razonaran mal, sino que nada se movió. Y después es lo que hace JUDAS: «viendo que era condenado, metamelētheis» y devolvió la plata (27:3), un pesar que no cambia nada y acaba en una cuerda. El Antiguo Testamento griego la usa también de Dios «arrepintiéndose» — el mismo terreno que el hebreo nacham. El español «arrepentirse» cubre los dos verbos y esconde la distinción. → primero comentado en Mateo 21:29