AGUA VIVA —literalmente, no como idioma: chayim es la palabra hebrea corriente para «vivo», la misma raíz detrás de chai y de Eva, cuyo nombre la lleva. Aplicada al agua significa un manantial o una corriente en movimiento, frente al agua quieta que se estanca en una cisterna —razón exacta por la que casi todas las versiones, en inglés y en español, la reducen a una descripción funcional («aguas corrientes», «agua de manantial») en vez de traducir la palabra que realmente está ahí. ⚠ Se conserva literal aquí por la misma razón que este proyecto conserva «costado» para tsela y «bóveda» para raqia: un lector que encuentra «agua viva» en un rito de purificación para una persona sanada, y la vuelve a encontrar ofrecida a una mujer samaritana cuya vida entera necesitaba sanación (Juan 4:10), puede notar el eco que las versiones aplanadas borran. → primero comentado en Levítico 14:5