UN GOLPE —y de ahí una herida, y de ahí una plaga; el sustantivo de nakah, herir. ⭐ En este libro es primero el golpe de un juez: Deuteronomio 25:2–3 (ya en estas páginas) hace golpear al culpable por cuenta y detiene los golpes en cuarenta. En 28:59 los golpes son de Jehová, plagas grandes y duraderas sobre ti y sobre tu descendencia; el plural está en dos versículos de este libro, ese y 29:21. ⚠ Es la palabra para una herida que no sana: Isaías 1:6 (ya en estas páginas), herida, contusión y llaga fresca; Jeremías 30:12, tu herida es grave; Miqueas 1:9, su llaga es incurable (los dos ya en estas páginas). Y es la palabra de los propios filisteos para lo que le pasó a Egipto, los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga (1 Samuel 4:8, todavía no en estas páginas). → primero comentado en Deuteronomio 28:59