INVOCAR UNA MALDICIÓN — poner algo bajo un katathema, un anatema, cosa consagrada a la destrucción. ⚠ No es «maldecir» en el sentido de decir palabrotas, que es como se ha leído durante siglos el «comenzó a maldecir y a jurar» de Mateo 26:74; es la invocación formal de una maldición sobre uno mismo como garantía de que se dice la verdad —que esto me ocurra si miento—. Por eso es el TERCER paso de las negaciones de Pedro y no una versión más alta de la primera: niega llanamente (v70), luego niega bajo juramento (v72), luego invoca maldiciones (v74). Negación, perjurio, imprecación contra sí mismo. La palabra se usa solo aquí en el Nuevo Testamento. → primero comentado en Mateo 26:74