LA CORTINA del santuario —de katapetannymi, extender hacia abajo; un paño colgante, no un muro—. ⚠ Mateo 27:51 dice que se rasgó en dos «de arriba abajo», y la dirección es todo el asunto: es el único detalle que convierte el rasgarse en una afirmación sobre quién lo hizo y no en una consecuencia del temblor que viene dos cláusulas después. El texto NO dice qué cortina. El santuario tenía un paño exterior a la entrada, visible desde el atrio, y otro interior ante el lugar santísimo, visto una vez al año por un solo hombre; rasgar el primero es una señal pública y rasgar el segundo es una afirmación sobre el acceso, y se ha discutido por ambos desde la antigüedad con argumentos que el texto no suministra. La biblioteca informa de que Mateo lo deja abierto. → primero comentado en Mateo 27:51