SANTO — y, antes de significar puro moralmente, significa APARTADO, separado del uso ordinario. La primera aparición de la palabra en toda la Biblia no es una persona sino un TIEMPO: Dios «santificó» el séptimo día (Génesis 2:3, ya en esta estantería), antes de que exista ninguna ley que guardar o quebrantar. ⚠ Levítico 19:2 convierte la palabra en un imperativo dirigido a todo un pueblo — «santos seréis, porque santo soy yo, Jehová vuestro Dios» — y los treinta y cinco versículos que siguen son la palabra desplegada en la práctica: no ritual de templo, sino bordes de campo dejados para el pobre, salarios pagados a tiempo, balanzas honestas. La santidad aquí se parece más a una manera de trazar límites alrededor de la vida ordinaria que a un sentimiento religioso privado. → primero comentado en Levítico 19:2