UN EUNUCO — literalmente «guardián del lecho» (eunē, lecho + echō, tener), por el oficio de custodiar un harén real; en el Antiguo Testamento griego significa además simplemente un funcionario de la corte, castrado o no (a Potifar se le llama así, y tiene mujer). ⚠ Mateo 19:12 nombra tres clases, y la tercera es el argumento: los que nacieron así, los que fueron hechos así por otros, y los que «se hicieron eunucos a sí mismos por causa del reino de los cielos» — leído desde muy pronto como celibato voluntario. Al menos un lector célebre lo tomó al pie de la letra: Eusebio cuenta que el joven Orígenes se castró apoyándose en este versículo y después se arrepintió. Nótese con cuánto cuidado lo acotan las frases vecinas: «no todos pueden dar cabida a esta palabra» y «el que pueda». El etíope de Hechos 8 es el otro eunuco memorable del Nuevo Testamento — un hombre a quien la Ley excluía de la asamblea (Deuteronomio 23:1), bautizado sin discusión. → primero comentado en Mateo 19:12