UNO —la última de las cuatro palabras del Shemá, y aquella sobre la que gira el versículo entero. ⭐ Deuteronomio 6:4 no tiene ningún verbo, así que toda traducción debe insertar un «es» que el hebreo nunca escribió, y dónde se ponga decide qué está haciendo ejad: un predicado («Jehová uno es»), parte de un sustantivo predicativo («es un solo Jehová») o una afirmación de exclusividad («Jehová solo»). Las tres son gramaticalmente posibles y el estante toma las tres, siete testigos contra tres contra tres. ⚠ La palabra por sí sola no lo resuelve, porque ejad es el numeral ordinario y puede ser un uno COMPUESTO —la tarde y la mañana son «un día» (Génesis 1:5); el hombre y su mujer llegan a ser «una sola carne» (Génesis 2:24)—. Los argumentos sobre el versículo que se apoyan solo en esta palabra no se apoyan en nada; el asunto es el verbo que falta. → primero comentado en Deuteronomio 6:4