ENGORDAR, hacer rico o graso, y de ahí untar generosamente de aceite. Lo que importa catalogar es lo que NO es: mashach, el verbo de ungir reyes, sacerdotes y profetas, del que sale mashiaj, Mesías. Cuando el Salmo 23:5 dice «has dishanta mi cabeza con aceite» describe a un anfitrión untando a su huésped en un banquete — hospitalidad corriente —, no una consagración. → primero comentado en Salmos 23:5