EL ANATEMA — algo CONSAGRADO a Dios al colocarlo completamente fuera del uso humano, lo que en la guerra significaba destruido en vez de saqueado. De CHARAM, cerrar, sellar, consagrar de forma irreversible (la misma raíz da el árabe HARAM, «prohibido/sagrado»). Levítico 27:28-29 (ya en estas páginas) es la propia ley de origen de la palabra, antes de que ningún relato de conquista la ponga en práctica: ninguna cosa consagrada, sea propiedad, animal o persona, puede venderse ni rescatarse, jamás —y una persona puesta bajo el anatema no es rescatable en absoluto, sino que debe morir. Es el concepto más difícil de los relatos de conquista: ciertas ciudades enemigas se ponen bajo el CHEREM, y sus bienes y a menudo su gente no se toman como botín sino que se exterminan como ofrenda que solo Dios posee. Jueces 1:17 (aún no en esta estantería) tiene a Judá y Simeón «poniendo a Sefat bajo anatema» y renombrándola HORMA — «Destrucción», la misma raíz — congelando el acto en el mapa. ⚠ Esta traducción ni suaviza la palabra ni la explica para hacerla desaparecer: la vierte tal como es y deja el peso moral en la nota, la misma postura que adopta con las cifras del éxodo y del diluvio. ⚠ Jeremías 25:9 vuelve la palabra hacia afuera: «los entregaré a la destrucción» (vahájaramtim) es Jehová aplicando el mismo anatema, generaciones después, no ya a una ciudad cananea sino a las naciones que rodean a Judá — Judá incluido — a través del propio ejército de Nabucodonosor. Una categoría que este libro había reservado hasta entonces para la conquista se convierte, en boca del mismo Dios, en una sentencia sobre su propio pueblo del pacto. ⭐⭐ Deuteronomio 7:2 es el mandato mismo, y ese capítulo hace con la palabra algo que ningún otro pasaje hace: la da vuelta. Las siete naciones son jérem en el v2; en el v26 una pieza de plata arrancada de un ídolo y metida en casa vuelve jérem al DUEÑO DE LA CASA israelita. La categoría no es étnica y nunca lo fue: es contagiosa. ⚠ Y un dato comprobable sobre ese capítulo: es una reescritura de Éxodo 34:11-16 y Éxodo 23:32-33, y la raíz j-r-m no está en ninguno de los dos, ni en ningún otro lugar de Éxodo salvo el inconexo 22:19. El anatema es la aportación propia de Deuteronomio al material que heredó —y en Deuteronomio se EJECUTA antes de ser mandado, en 2:34 y 3:6, ambos ya en estas páginas. → primero comentado en Jueces 1:17