PECADO —y literalmente un ERRAR EL BLANCO: la raíz es el verbo corriente de la flecha que se queda corta. Es la menos dramática de las palabras hebreas para el mal y la más común, y su primerísima aparición en la Biblia lo personifica como un depredador al acecho: «si no haces lo bueno, el pecado está agazapado a la puerta —su deseo es para ti, mas tú debes dominarlo» (4:7, todavía no en estas páginas en español). ⚠ La misma palabra, sin cambio, es también el nombre técnico de un SACRIFICIO —Levítico 4 le da a la ofrenda por el pecado (chattat) su propia ley completa, la primera de las dos ofrendas de expiación del libro (la otra, asham, «ofrenda por la culpa», comienza en Levítico 5:14), un juego de palabras en el que se apoya la propia nota de ese capítulo. Ese nombre es genuinamente discutido: la misma ofrenda se exige para impurezas rituales sin ninguna falta moral (una mujer después del parto, Levítico 12:6, ya en estas páginas —el caso donde la dificultad es más aguda, pues ella no ha hecho nada malo), por lo cual el erudito moderno Jacob Milgrom propuso «ofrenda de purificación» en su lugar —incluso la NVI anota la alternativa en nota al pie mientras mantiene «ofrenda por el pecado» en su texto principal. El Salmo 51 abre después apilando tres que no son sinónimas —pesha (rebelión), avon (culpa, lo torcido) y chatta't (errar)— y pide un verbo distinto contra cada una: borrar, lavar, limpiar. ⭐ Números 32:23 lo personifica una segunda vez, un libro entero después de aquel depredador agazapado de Génesis 4: «sabed que os alcanzará vuestro chatta't» —la misma imagen de cacería, ahora dirigida a toda una nación armada en vez de a un solo hermano. ⚠ El estante se divide en el filo del verbo: el KJV, la ASV y la Geneva en inglés conservan el sentido detectivesco, «your sin will find you out»; la NWT cruza a «your sin will catch up with you» —y en este punto TODO el estante español (ambas Reina-Valera, ambas ediciones de la TNM) coincide con el inglés de la NWT antes que con el del KJV, todos buscando «alcanzar». Ambas imágenes vienen del mismo verbo hebreo, matza, «hallar, alcanzar». → primero comentado en Génesis 4:7