UNA MUJER PROFANADA —de chalal, «profanar, traspasar, contaminar», la misma raíz detrás de chillel, «profanar» (un nombre, el sábado, la santidad misma de Dios) en todo Levítico. Un sacerdote no puede casarse con una (21:7), y el sumo sacerdote no puede casarse con una ni siquiera además de no poder casarse con una viuda (21:14) —el término nombra a una mujer descalificada por un historial sexual previo o (según la lectura rabínica posterior) nacida de una unión que el propio sacerdocio prohíbe, no tanto un juicio moral sobre la mujer misma como un estatus que comprometería la pureza exigida a la línea sacerdotal. La misma raíz le da a este capítulo su otro caso central: una hija de sacerdote que «se profana» por prostituirse «profana a su padre» (21:9) —el mismo verbo corriendo del estatus de una mujer al hombre cuyo cargo compromete su conducta. → primero comentado en Levítico 21:7