La PRIMOGENITURA —el privilegio del primogénito (bejor): una porción doble de la herencia, la cabeza de la familia y, en la línea de la promesa, la bendición del pacto misma. Esa porción doble queda por fin deletreada en Deuteronomio 21:17, y las dos palabras que usa significan otra cosa cuatro capítulos antes: pi shénayim, literalmente «la boca de dos», está en cuatro versículos de la Biblia hebrea, y en Deuteronomio 17:6 la misma cadena significa «por boca de dos testigos» y no tiene nada que ver con herencias. ⚠ Deuteronomio 21 convierte además la primogenitura en un deber y no en un regalo: un padre con una esposa amada y otra aborrecida NO PUEDE convertir la preferencia en patrimonio, una ley apuntada de lleno a la casa del propio Jacob. ⭐ Génesis, en cambio, no deja de volcarla —Isaac sobre Ismael, Jacob sobre Esaú, Efraín sobre Manasés— y Esaú la cambia por un plato de guiso. → primero comentado en Génesis 25:31