Un COLLAR, un pendiente de cuello — y, como verbo, colgarle a alguien cosas al cuello. ⭐ Es la palabra que hay detrás del mandato más raro de Deuteronomio 15:14: al esclavo liberado no se le puede despedir con las manos vacías, y el verbo de lo que hay que hacer en cambio, ha’aneq ta’aniq, va duplicado para dar énfasis y está en ese versículo y en ningún otro de la Biblia hebrea. La imagen es la de cargar a un hombre de bienes como se cuelgan adornos de un cuello. Como sustantivo es corriente: los adornos de los cuellos de los camellos que Gedeón toma a los reyes de Madián (Jueces 8:26), los collares para tu cuello que la sabiduría da a un hijo (Proverbios 1:9), la sola cuenta de un collar en Cantares 4:9. La única otra forma verbal de la raíz es el Salmo 73:6, donde la soberbia se lleva al cuello como una gargantilla. ⚠ El estante traduce el verbo por su efecto y pierde la imagen: «le abastecerás liberalmente» (RV 1909, RV60), ºbastécelo bien con regalos» (NVI), «debes equiparlo» (TNM 1987). ⚠ No confundir con los ANAQUIM, los gigantes de Deuteronomio 9:2, cuyo nombre se escribe con las mismas tres letras; que las dos cosas estén emparentadas es una conjetura, y esta biblioteca no la hace. → primero comentado en Deuteronomio 15:14